The lights had come on again

Los Avengers de Bendis en el Marvel post-Disney. Aventuras clásicas, bajo una perspectiva moderna.

Entre 2004 y 2013, la editorial Marvel Comics dio un salto de fe y le encomendó al autor independiente Brian Michael Bendis el revitalizar a una franquicia venida a menos. Bajo su pluma, el comic de Avengers cruzó un periplo de gran riesgo y controversia, con historias repletas de momentos tanto memorables, emocionantes e infames, que catapultaron tanto al autor, el propio comic y a la publicadora a un cénit narrativo y de ventas sin precedentes, creando relatos definitivos para toda una generación de lectores. La siguiente es una amplia retrospectiva a uno de mejores comics comerciales dentro del siglo XXI.

Nadie me quita de la cabeza que el esquema actual de los comics norteamericanos alcanzó su punto artístico más alto entre 2000 a 2010. Hito tras hito, éxito tras éxito e impulsado por una generación de profesionales más allá de lo sobresaliente, empujando al Mercado Directo de los comics a una bonanza y alto perfil que abarcó a todo el espectro creativo posible. Dio pie a una madurez necesaria en muchos de los campos fundamentales a nivel distribución, exhibición, publicidad, venta, difusión y crítica, y cuyo alcance fue más allá de los círculos de aficionados ya conocidos. La adaptación cinematográfica del comic tuvo extraordinarios garbanzos de a libra (Spider-Man, X-Men, Ghost World, Persepolis, Blade, Iron Man y The Dark Knight, por nombrar algunos) que lo empujaron y desatascaron de un notable marasmo. Un evento como la Comic-Con de San Diego explosionó a todos los niveles del entretenimiento multimedia, y le abrió camino a otras convenciones. Editoriales como Marvel, DC e Image fortalecieron sus finanzas, su catálogo de personajes y su propuesta editorial, e incluso sus empleados más sobresalientes recibieron tanto halagos como controversia por igual.

“You have to serve Spider-Man, X-Men, Superman, Batman, because those are the characters that drive people into the comic stores. Then when they’re in the comic stores they’re looking for other things while they’re there. You can’t live on Spider-Man alone. That’s where I really hope and though that we might be able to make a difference for the industry as a whole.”
— Joe Quesada.

Las palabras del entonces Editor en Jefe Quesada no podrían ser más exactas. Él mismo decía que una industria del comic sana es producto de un Marvel Comics pujante y siendo la punta de lanza en cuanto a producto se refiere. El hecho de que Disney se haya apropiado de ella habla mucho de esto—es raro ver a Marvel en segundo lugar en ventas tanto en participación de mercado como en porcentaje de ingresos por dólar ganado. Habiendo salido de la bancarrota y asegurando su futuro, esta casa editora entró en la segunda década del siglo XXI por la puerta grande, habiendo labrado un camino muy interesante y narrativamente muy ambicioso, y gracias en parte a lo que Brian Bendis confeccionó para su línea de comics en dicho ciclo.

Avengers Prime #1—Sobre los escombros de Asgard, Cap, Iron Man y Thor discuten acaloradamente, pero no por mucho tiempo.

Reiterar en ello es innecesario puesto que lo hemos analizado concienzudamente en las anteriores retrospectivas. Lo que nos atañe ahora es dejar claro que el periplo a partir de 2010 supuso una era de estabilización, o más bien dicho desaceleración. Ya no se necesitaba una actitud de riesgo con ideas fuera de la caja—comics como New Avengers fueron un salto de fe que se agradeció enormemente, pero ya había cumplido su cometido—sino que era tiempo de recoger los frutos de una bonanza y hacer una labor extensiva de product placement: convertir a los Héroes de la Marvel en garantía de entretenimiento y familiaridad con una audiencia nueva, que se encontraba con ellos gracias a lo hecho por las películas de comics.

Qué ironía, ¿no? Los comics siempre habían sido el “patito feo” del entretenimiento—el ‘Idiota de la Aldea Global’ como atinadamente lo dijo Grant Morrison dos décadas atrás—y sus aficionados fueron marginalizados con etiquetas nada agradables. Pero las cosas cambiaron, los comics eran cool otra vez, un objeto de valor para la crítica y con la merecida atención de los medios masivos de comunicación, los analistas financieros y los periodistas de la farándula. Un caldo de cultivo enrarecido pero que se convertía en el nuevo status quo, con un futuro más que promisorio y lejos de toda incertidumbre.

Esta nueva gallina de los huevos de oro se abrió paso de manera firme, y ahora que alcanzó la cúspide había que hacer lo absolutamente necesario para que se quedara ahí. Los comics se volvieron una propiedad intelectual de grandísimo valor y, por tanto, se requería ser precavido. El fenómeno conocido como la “ilusión del cambio” llegaba a la vida real. Era el momento de perpetuar un “segundo acto” para los comics-as-media como estrategia de negocio.

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ENTER: THE HEROIC AGE

“The years have dulled Mickey’s personality, a result of him becoming the corporate face of a multibillion-dollar entertainment empire. In the process, Mickey also has become a cultural Rorschach test—a symbol of American optimism, resourcefulness and energy or an icon of cultural commodification and corporate imperialism.”
— Associated Press, 18 de noviembre de 2003.

La siempre controversial Disney (y más aún en esta era de las redes sociales) se vio beneficiado ampliamente como dueño de Marvel. Fue y sigue siendo un producto de entretenimiento para niños y jóvenes con un potencial enorme, y un activo que le faltaba a su ya amplísimo portafolio de negocios hasta antes de 2009. Con los personajes más representativos revitalizados, era hora de dejar atrás la especulación y regresar a las bases. Si comparamos el output de esta editorial en 2010 contra lo publicado en el 2000 son sin duda mundos aparte. Se había llegado a puerto seguro, a una zona de confort donde había que traer de nuevo al tradicionalismo y, sobre todo, a aquella base de lectores que se dejó atrás cuando comics como Avengers Disassembled supuso un momento de quiebre, un divorcio si me permiten el término.

Aunque cabe mencionar que esta “ruptura” con la vieja guardia fue muy aparente: mes con mes y año tras año sus reclamos contra la publicadora fueron notables. Si los compraban para hacer bilis o si los leían en Internet para quejarse por Twitter y Facebook daba igual. Seguían ahí por inercia, completismo o mero masoquismo.

En su autobiografía “Supergods”, Morrison describe al dedillo esta calma después de la tormenta:

“Las luces se habían vuelto a encender. A los villanos se les había dado la oportunidad de gobernar el día, pero todo había terminado, todo estaba bien. A pesar de las inversiones deliberadas de “Earth 2” (2000) y “Wanted” (2008), los superhéroes al fin triunfaron. Los temores del 11 de septiembre habían sido procesados, agotados y dejados atrás, o eso parecía.

Después de una compra por Disney en 2009 que llegó a los encabezados de la prensa, la fase “realista” y de tendencia oscura de Marvel llegó a una conclusión deliberada con SIEGE, por Brian Bendis. Asgard, la súper ciudad de los dioses nórdicos e imaginados por Jack Kirby, se estrelló en la Tierra, y de las ruinas del arcoiris de la antigua mitología podría surgir un nuevo mito […] Si la Era Heroica de Marvel representó una capitulación hacia fuerzas de mercado enfocadas a lo familiar y bajo el diktat del Ratón Mickey, esTaba por verse.”

En aquella nueva década el universo de ficción de la Marvel dejó atrás la pesadumbre y decepción provocada por cambios drásticos como lo fueron la desaparición de los Vengadores, el exterminio de la comunidad mutante, la guerra civil entre superhéroes, la invasión de los extraterrestres Skrull y la aparente seguridad que Norman Osborn y la agencia paramilitar HAMMER trajeron—y que al final fue una falsa ilusión. Fue el año 2010 y los Avengers habían vuelto a los reflectores, siendo aclamados por el público en general.

Marvel Comics entró en un período que se conoció como THE HEROIC AGE, una línea editorial que reestructuró a las aventuras de los también llamados “Héroes Más Poderosos de la Tierra”, presentándolos no como fugitivos sino como superhéroes a toda ley. Brian Michael Bendis aprovechó este spotlight para contribuir con la friolera de cuatro títulos de su autoría: “Avengers” (Mayo 2010-Noviembre 2012), la miniserie de “Avengers Prime” (Junio 2010-Enero 2011), el relanzamiento de “New Avengers” (Junio 2010-Enero 2013), y “Avengers Assemble” (Marzo-Octubre 2012), un acervo literario que supuso la consolidación de los Vengadores como un generador rentable de proyectos, publicaciones e ideas que saturaron al mercado mes con mes y para bien o para mal, según el cristal con que se mire.

The Heroic Age fue una estrategia inspirada en las historias de antaño, pero desde una perspectiva moderna y emulando a los relatos clásicos que popularizaron a estos personajes durante décadas; héroes y heroínas multicolor enfrentándose a supervillanos y fuerzas oscuras que conspiran contra ese sueño optimista de la paz y el bien común.

Poster gigante promocional lanzado por Marvel Comics, donde se muestran a todos los Vengadores en 2010. Arte por Marko Djurdjevic.

Esta etapa reunió además a autores tales como ED BRUBAKER (aclamado por su trabajo en el comic de Captain America), y de su pluma surgió un concepto verdaderamente interesante: SECRET AVENGERS, un equipo clandestino de Vengadores dispuestos a enfrentar amenazas que los Avengers originales no podrían hacer dado su perfil público.

También, de las cenizas de un comic como Avengers: The Initiative surge AVENGERS ACADEMY, escrito por CHRISTOS GAGE y el cual presentó a nuevos prospectos para llevar el ideal heroico de los Vengadores a nuevos horizontes, bajo la tutela de personajes clásicos dentro de Marvel Comics.

De igual forma, The Heroic Age trajo de regreso a los “Young Avengers”, los superhéroes adolescentes favoritos del público. Con la miniserie de AVENGERS: THE CHILDREN’S CRUSADE, el equipo creativo de ALLAN HEINBERG y JIM CHEUNG vuelve tras una larga ausencia para relatar una historia de gran drama familiar, acción estilizada, envolvente intriga y atmósferas de proporciones épicas.

El regreso de la súper heroína Mockingbird en las páginas del crossover “Secret Invasion” (recuadro) es el detonante para revivir sus aventuras al lado de su paramour Clint Barton, el Avenger de nombre Hawkeye. Con el equipo creativo de JIM McCANN y el ilustrador español DAVID LÓPEZ, debutaron en el mercado dos series de acción y romance: NEW AVENGERS THE REUNION y HAWKEYE & MOCKINGBIRD, comics en donde ambos personajes pusieron a prueba su amor y amistad, encontrando de paso un nuevo propósito en sus vidas.

A todas estas series se les sumaron INVINCIBLE IRON MAN y THE MIGHTY THOR, ambas escritas por Matt Fraction. El contenido de ambas fue realmente fresco y desafiante, y que como un todo le valieron un amplio reconocimiento y premios de la crítica.

Como podrán apreciar esta iniciativa representó un efecto dominó, cimentado por el trabajo de Bendis. Más que una reestructura, se construyó finalmente a toda una franquicia insignia. Con películas como Captain America: The First Avenger y Thor a la vuelta de un año, Marvel comenzó una paulatina saturación en el mercado de series complementarias, títulos satélite, series limitadas y amplia parafernalia relacionada con estos personajes.

Avengers Prime #2—Siendo transportados a uno de los reinos nórdicos, Cap, Iron Man y Thor deben abrirse paso entre varios enemigos.

De manera directa o indirecta, en las páginas de Avengers se gestó el nacimiento de una máquina editorial con altas ventas y personajes revitalizados, estelarizando nuevas y mejores historias, aunque cabe señalar que el formato autocontenido—arcos cerrados cada seis meses y republicados como novela gráfica—seguía siendo el objetivo de la publicadora para llegar a un mercado más amplio.

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AVENTURAS CLÁSICAS, BAJO UNA PERSPECTIVA MODERNA

“I think when people hear the words ‘Heroic Age’, they’re thinking it’s going to be all blue skies, picnics, and snowball fights in Central Park. That isn’t it.”
— Bendis.

Temáticamente, Avengers Prime es la saga que inaugura a la Era Heroica en Marvel. Es un comic fraguado bajo un contexto bastante amplio y que dio mucho de qué hablar en el período 2004-2010: tras los eventos de Civil War, los personajes de Captain America y Iron Man quedaron en muy malos términos, y al ver que sus compañeros de batalla peleaban entre ellos, el dios Thor decide poner distancia y se concentra en asuntos de su reino natal, la mítica Asgard. Sin embargo, este paraíso de los dioses nórdicos y ahora en la Tierra fue devastado en un combate mortal—ilustrado en las páginas de la macro saga Siege. Como resultado, los Vengadores se han reunido y triunfado ante esta adversidad… pero eso no significó que este trío de bienhechores haya dejado atrás sus diferencias.

“Prime” fue una miniserie de 5 tomos en donde Bendis reafirmó la confianza y amistad entre estos 3 héroes, empleando para ello de una historia de corte fantástico y teniendo como setting a los reinos de la mitología nórdica. Acompañado por el experimentado ilustrador británico Alan Davis, este título presentó un estilo narrativo muy tradicional en el género de superhéroes y que fue perfecto para esta epopeya, con amplísimo detalle, alto contenido emocional y storytelling de gran claridad. El autor traza en su guión un conflicto entre los personajes de forma elocuente gracias a su característico tono conversacional. De forma inmediata, Bendis los coloca en territorio hostil, donde para sobrevivir tendrán que cimentar de nuevo esa amistad que era inquebrantable:

“The holy trio—Cap, Iron Man and Thor, banded together to do this thing, but you cannot ignore the fact that there was a pretty big blowout. It’s a big chapter because it’s three of the biggest heroes finding their way into the Heroic Age.”

El comic se siente importante gracias al arte de Davis, su entintador estrella Mark Farmer y el colorista Javier Rodríguez. Bajo la tónica de “what happens in Asgard, stays in Asgard”, vemos un relato con altos niveles de testosterona, male bonding, swashbuckling, y uno que otro exceso por parte de los tres héroes, quienes se abren paso en los reinos nórdicos una vez que un portal los ha engullido y lanzado a su suerte en territorio inhóspito:

“I’m a huge Alan Davis fan […] I’ve only worked with Alan once peripherally on an adaptation of the original Spider-Man movie. Stan Lee had been writing it, but wasn’t available for the whole project, so I ghosted on it as a favor. This is a personal favorite project of mine […] These characters do need to get to know each other again. It’d seem false if they just started high-fiving each other again. The three of them are different men. The things that were said were piercing. These things have to be addressed. This adventure will hopefully be a very cathartic, rip-roaring one that will remind them of their glory days. At the same time it’s kind of like a couples retreat…”
— Bendis.

El autor es inteligente al hacer de esto un espectáculo de acción, con la menor cantidad de diálogo posible para que su ilustrador cargue con el peso de la narrativa. Davis—un veterano de la industria y cuyo grueso de su carrera lo tuvo como escritor y artista en la franquicia de los X-Men—con el paso de los años ha modificado en parte su estilo fotorrealista, añadiendo mucho más sombras y líneas gruesas a sus entonces trazos finos. Su estilo para el género de superhéroes es perfecto en esta aventura, con coreografías muy detalladas. El manejo del lenguaje corporal es su mayor activo, con expresiones faciales claras, emotivas y fáciles de leer. Avengers Prime se ve engalanado con pin-ups, splash pages, momentos cándidos, ultraviolencia, instrospección e imágenes en perspectivas alucinantes.

Avengers Prime #3—Las cosas no son como parecen en Asgard. Los héroes deben enfrentarse a una fuerza siniestra.

A medida que avanza la historia, se nos pone al corriente de lo que ha sucedido en tiempo reciente: una vez que Asgard se quedó anclada en la Tierra, provocó un desequilibrio en todos los demás reinos, desatando el caos. Thor, Cap y Tony Stark son persona non grata, y poco a poco son acorralados por el desprecio de los habitantes de esta cosmología mitológica, orillándolos a trabajar al unísono y a encontrar puntos de encuentro, recobrar a sus ideales y convicciones mutuas.

Esta tónica oscura es llevada a buen puerto por los tonos enmudecidos de Rodríguez. Poco a poco, el multicolor va desapareciendo para denotar cambios en el estado de ánimo de los personajes y los conduce hacia situaciones de gran peligro, actitud belicosa y constante reclamo, para finalmente regresar poco a poco a un espectro luminoso labrado en fuego y trueno.

Avengers Prime #4—La agenda secreta del enemigo se revela, por lo que los 3 héroes deben resolver sus diferencias cuanto antes.

La responsable de estas calamidades es nada menos que Hela, la representante de la muerte en el mito nórdico. Con la todopoderosa Espada Crepúsculo en su poder, piensa reescribir las leyes inquebrantables que le dan forma y fondo al mundo de Asgard. En el tomo #5, Bendis se hace a un costado y deja que su artista sea el peso específico dentro de su historia con imágenes épicas y memorables, haciendo de esta miniserie una de sus obras definitivas en su trajinar por el mainstream.

Aún y cuando Bendis había escrito una larga narrativa en Avengers, podemos notar que después de 2010 estos comics cambiaron a un esquema de duración muy limitada, con un hilo conductor sutil y al más puro estilo del serial televisivo de excelencia. Los comics de Marvel se sentían como una “temporada” de televisión: historias cortas y con ciertas pistas en su trasfondo que al poco tiempo se conectan para desembocar en un final relativamente satisfactorio.

Estas “dosis” de comics de superhéroes representaban el futuro. Por un lado, comprimía a la continuidad y bagaje de años a sucesos no mayores a los 6 o 12 meses, consignándolos en definitiva a la hemeroteca. Fue el adiós definitivo a la trivia innecesaria y a la minucia memorizada por los hardcore fans—de ahí el hecho de decir que los comics dejaron de “pertenecerles” para ser ahora compartidos con un público mayúsculo, neófito, casual y desinteresado de lo que había ocurrido anteriormente.

Avengers Prime #5—Es el momento de la verdad para Captain America, Iron Man y Thor, quienes unen fuerzas para derrotar al enemigo y escapar de una trampa mortal.

Por otra parte, esto representó hábitos de lectura distintos: volúmenes cortos que podían leerse de manera autocontenida y sin relación alguna con historias previas y/o futuras. Podías tomar un tomo de Avengers (cualquiera literalmente) y automáticamente tendrías el contexto inmediato para familiarizarte con la historia. Ya no más backissue hunting, y siempre tendrías la edición recopilatoria a la vuelta de la esquina. Si un tomo se agotaba y era lo suficientemente bueno, la editorial sacaba al mes siguiente una segunda impresión (o tercera o cuarta si se trataba de un bestseller), y con ello satisfacer a la demanda: al lector casual no le importaba tener una segunda edición, y el coleccionista tendría la oportunidad de adquirir nuevamente el comic dado que contaba con una portada alternativa a la original.

Otro punto significativo fue el regreso en definitiva de lo que se conoce como portada variante. Tu comic favorito presentado con ilustraciones distintas en su parte frontal, y todas ellas con un markup en el precio si eran en verdad un objeto de colección. Una situación de ganar-ganar para la Publicadora y para el Detallista, fortaleciendo con ello al Mercado Directo en el corto plazo.

En lo particular eso a mí en aquel momento no me importaba o me dejó de interesar. En 2010, el único comic “old school” en Marvel era el magnífico Uncanny X-Force de Rick Remender y Jerome Opeña, un título con una vibra “Bronze Age” y dueña de un plan maestro a largo plazo muy interesante y repleto de sucesos inolvidables. Para ese año eran pocos los comics comerciales que compraba, siendo obviamente la obra de Bendis en Avengers, el Batman de Grant Morrison, S.H.I.E.L.D. de Jonathan Hickman, Casanova por Matt Fraction, Morning Glories de Nick Spencer y Nemesis con Mark Millar los que realmente valían la pena.

Avengers Prime se benefició sobremanera al sentirse desconectada de la magna narrativa de Bendis, sirviendo un propósito único como lo fue la reconciliación entre sus protagonistas, y fue dejada de lado a las primeras de cambio una vez cumplido dicho objetivo. La línea de superhéroes de la Marvel se volvía paulatinamente inofensiva, jugando a la segura y ausente de novedad y riesgo. Lo dicho, un cambio de aires bastante significativo y que sigue vigente al día de hoy.

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