Por un futuro mejor

Morning Glories es una serie de comics independiente de publicación mensual creada por el novel pero prolífico autor Nick Spencer y publicada por SHADOWLINE, un sello editorial perteneciente a la compañía IMAGE COMICS. Esta saga es un excelente genre blender lleno de acción, romance, drama juvenil, intriga conspiratoria, horror, simbolismo y ciencia ficción, con un excelente y balanceado elenco de adolescentes cuyas interacciones captan realmente el lenguaje de la juventud contemporánea, cuyas conductas son influenciadas por estados de ánimo en conflicto y el medio que los rodea: la cultura pop, lo hip y lo material, el egoísmo, la opresión y la brecha generacional, así como también la esperanza, la búsqueda de una identidad y el sentido de pertenencia.

Este comic nos transporta a un mundo donde lo mundano pierde sentido y lo inesperado toma diversas formas y configuraciones, algunas extrañas, confusas y crípticas, otras emocionantes y peligrosas, donde el común denominador es una batalla de voluntades, donde hay un opresor y un dominado que a la vez es renuente, que se niega a ceder ante una estricta disciplina que tiene motivos oscuros y cuyo propósito puede suponerse mas no esclarecerse por completo.

“MORNING GLORIES is RUNAWAYS meets LOST.

I’m excited to offer readers a book that combines a challenging sci-fi mystery with the humor and charm of a teen adventure.

This is a book that will keep the audience on the edge of its seat and coming back for more month after month, trying to put the pieces together — and with Joe Eisma on art and Rodin Esquejo on covers, it’s presented in an all-star package that will really make the book shine.”
— Nick Spencer.

También, esta serie nos habla de escenarios oníricos que obligan a sus habitantes a asumir retos con el propósito de una evolución en su manera de ser, a luchar contra el conformismo y la hostilidad, a mostrar desplantes vívidos de rebeldía y esperanza ante tragedias que como trasfondo pareciesen ser una especie de preparación hacia un estado de crecimiento, de realización plena, exponiéndolos para ello ante sus sueños y temores más profundos. Atractivos rites of passage en espectaculares y sugestivas vistas con temáticas de tintes macabros, con exquisita comedia, una distintiva combinación de amor, juegos de seducción y manipulación, y alegorías dentro de un majestuoso e inusual colegio, un lugar donde complots toman forma a medida que se desarrollan character arcs repletos de nobleza, amistad a toda ley, confrontaciones de naturaleza off beat y la posibilidad de exorcizar un cruento pasado y realizar esfuerzos por evitar un destino terrible, en donde el futuro está en juego.

Toda esta robusta historia parece ser desde un punto de vista subjetivo un preámbulo doloroso hacia el encuentro con lo que nos define como seres humanos, lidiando con nuestros traumas y cerrando ciclos que se tornan un obstáculo para encontrar ese ansiado camino.

¿Será esto el verdadero significado de Morning Glories? ¿Una historia que presenta un complicado desafío en donde la recompensa es una especie de trascendencia?

Desde un principio esto se vuelve la tónica predominante, con leitmotifs que serán permanentes, tales como hipnóticos slogans que encierran una promesa lejos de ser cumplida, exquisitos McGuffins en movimiento perpetuo, enigmáticos y mortíferos antagonistas quienes se mencionan cotidianamente pero cuya presencia e influencia aún no se percibe sobre la ominosa “Academia Morning Glory”.

MG

Spencer hace un esfuerzo considerable para cargar en cada página de elementos tanto visuales como de un lenguaje y diálogo conversacional que es casual y que también encierra diversos acertijos, incluso dominando un tono que en ocasiones acertadas es tanto irónico como metatextual, dirigiéndose a nosotros, autoconsciente de que su obra es un complejo experimento social repleto de interrogantes, guiños a la cultura pop y un ensamble de actores entrañable, y cuya intención en todo momento es atraer nuestra atención y aprecio hacia ella.

El autor domina con gran agudeza el recurso del flashback para desmenuzar aspectos fundamentales de cada miembro del reparto y su visión del mundo, que telegrafían señales a los lectores de subtramas que tomarán gran forma a lo largo del camino, así como diminutas pistas sobre la naturaleza de la narrativa, el bagaje de los personajes y las peculiares características de su entorno.

Este sólido guión de naturaleza única, impredecible, intrincado, de precisa caracterización y repleto de interesantes predicamentos e intersecciones de eventos cruciales es mostrado a la vuelta de cada página a través de un esfuerzo visual llevado a cabo de forma ingeniosa por parte del artista Joe Eisma y su colorista Alex Sollazzo.

Eisma dota a la página impresa de un arte angular, expresivo y conciso, con gran detalle en los backgrounds, descartando el uso de líneas gruesas que ante todo no son necesarias y con un manejo perfecto de las perspectivas, siendo clave su sentido preciso de la anatomía para darle claridad al lenguaje corporal y expresividad de sus personajes. Sollazzo se apoya de una paleta de colores en acertados contrastes sobrios y tenues, y que le dan un énfasis a los cambiantes escenarios y atmósferas sobre los que se desarrolla el argumento, plasmando en forma efectiva la personalidad, ilusiones, impulsos, miedos, secretos y prejuicios del reparto, combinando peligro, momentos cándidos, inverosímiles, trepidantes y de revelaciones sorprendentes.

Parte del encanto de la serie recae sin duda en los diseños fotorrealistas y agradables a la vista de Rodin Esquejo, encargado de las portadas y quien imbuye de una viveza y presencia inusitada a estos adolescentes, estableciendo tanto los símbolos que los rodean y exaltando sus rasgos básicos, emociones, riesgos y sacrificios que asumen, todo con el intento de dejarnos perplejos e involucrados al 100% con la trama y sus protagonistas.

Spencer construye un mundo repleto de grupos en pugna que constantemente ponen a este relato en una perspectiva diferente para los lectores, fascinándolos con reflexiones profundas y paulatinas de su cast, seres humanos en evidente conflicto que buscan la armonía entre la inevitable disonancia. Sus inherentes vínculos entre sucesos históricos, actuales y futuros nos hablan de la promesa de una convergencia, dotando a la narrativa de misterios y cliffhangers que nos hacen pedir más, consolidando un tablero de juego de gran interés, con amplio alcance y cuya ambición es enorme pero sin pretensiones, con saltos de calidad notables en las contribuciones de sus artistas mes con mes.

Una y otra vez, el autor nos hace evidente el entendimiento completo de su creación, de sus límites y potencial. Así, Morning Glories trasciende, convirtiéndose en una de las muestras de ficción serializada más importantes en esta segunda década del siglo XXI, una ensalada exquisita y bien delineada de influencias con posibilidades infinitas de análisis, llena de atmósferas sumamente divertidas y originales que reemplazan respuestas formales por instantes donde las emociones toman el control, atrapándonos y haciendo más reconfortante este trayecto a lo largo de un enigma que sigue siendo elusivo, un cúmulo de story threads cuya resolución parece distante mas no imposible.