All the Avengers you’ll ever need

Hablamos de la peculiar reinvención al comic de “Moon Knight”.

Entre 2004 y 2013, la editorial Marvel Comics dio un salto de fe y le encomendó al autor independiente Brian Michael Bendis el revitalizar a una franquicia venida a menos. Bajo su pluma, el comic de Avengers cruzó un periplo de gran riesgo y controversia, con historias repletas de momentos tanto memorables, emocionantes e infames, que catapultaron tanto al autor, el propio comic y a la publicadora a un cénit narrativo y de ventas sin precedentes, creando relatos definitivos para toda una generación de lectores. La siguiente es una amplia retrospectiva a uno de mejores comics comerciales dentro del siglo XXI.

 

En nuestra amplia retrospectiva hemos analizado la confluencia de diversos factores que han impulsado y moldeado a las prácticas editoriales de una compañía como Marvel Comics en tiempo reciente: la compra de Disney en 2009, el regreso de la narrativa clásica de superhéroes en 2010, su alineación total a sus proyectos multimedia, y conseguir el primer lugar de ventas como objetivo permanente a partir de los años 2011-2012. El Universo Cinematográfico de Marvel Studios y la franquicia de comics de Avengers por Brian Bendis se convirtieron en un ancla y motor narrativo que se retroalimentó mutuamente, generando con ello contenidos audiovisuales e impresos muy específicos y que permearon a diversos grupos de consumo año tras año.

Así, estos elementos forman al día de hoy una armonía y una estrategia de negocios al servicio de planes corporativos muy ambiciosos. Es dicha complejidad, y a la par de grandes presupuestos y grupos de interés, los que han llevado al brazo editorial de Marvel a hacer todo lo posible por tener una presencia importante tanto en el mercado de detallistas como en los nichos a los que brindan servicio. El reducido tamaño de este “Mercado Directo” empuja a la publicadora a saturar a su mercado con una pléyade de comics de amplia gama y en diferentes presentaciones. Para bien o para mal se ha convertido en un status quo del que se ha visto beneficiado enormemente.

Si le echamos un vistazo a la lista del Top 300 de ventas en el año 2010, en 127 escaños apareció un comic relacionado con los Vengadores, lo que acentuó una tendencia al alza para esta línea de títulos: Amazing Spider-Man, Astonishing Spider-Man/Wolverine, Avengers, Avengers Prime, Captain America, Captain America: Reborn, Dark Avengers, Dark Wolverine, Hulk, Invincible Iron Man, Iron Man Legacy, Mighty Avengers, New Avengers, New Avengers: Finale, Secret Avengers, Sentry: Fallen Sun, Siege, Siege: Captain America, Siege: Embedded, Siege: Spider-Man, Steve Rogers: Super-Soldier, Thor, Ultimate Comics: Avengers, Ultimate Comics: New Ultimates, Ultimate Comics: Thor, Wolverine y Wolverine: The Best There Is.

A Marvel le quedó muy claro que había que utilizar a esta franquicia hasta sus últimas consecuencias. Mientras exista esa ventana de visibilidad había que explotarla por completo. En esta guerra por las ventas todo valía, incluso perder la decencia y pegar el logo de Avengers en cada portada.

La consigna fue maximizar el perfil de todo proyecto que rondaba en su periferia, sin importar su relevancia o índice de ventas. La práctica de “a ver si es chicle y pega” se volvió un mal necesario, y para quienes no fueran consumidores asiduos o no formaban parte del mercado meta esto les pudo parecer curioso. ¿Por qué hacen esto? ¿Por qué publican tanta mierda? Son preguntas difíciles de responder si no entendemos este propósito máximo de que la cantidad siempre superará a la calidad.

A medida que se aproximaba el estreno de la película de los Vengadores, uno de los temas más comentados fue la existencia de una “Fase Uno”, la cual dio pie a la construcción de una franquicia de blockbusters cinematográficos al año. Y cuando hubo una Fase Uno, obviamente la curiosidad por saber lo que habría en una posible Fase Dos alimentó a los medios especializados en la farándula y los propios comics. Esta serie de planes a largo plazo por parte de Marvel Studios nos habló de un esfuerzo consciente por hacer de las historietas una amplia librería sobre la cual se toma solo lo mejor y se transforma al idioma del film.

De esta manera, fue imperativo hacer una minería de todo este gran acervo de historias para crear en el futuro cercano a los nuevos clásicos del entretenimiento contemporáneo. Desde la compra de Disney, al género de superhéroes se le inyectó una estrategia desde el punto de vista de mercado. Año tras año, había que sembrar el camino con material que pudiese alcanzar este potencial. El objetivo final era crear paquetes de historias cuyos personajes (tanto de amplio bagaje como de reciente creación) y sus atributos más distintivos tuviesen un appeal inmediato para audiencias casuales. Pegar todo a la pared y encontrar a un garbanzo de a libra que pudiese sostenerse de manera prolongada.

Dentro de mi tiempo leyendo al comic comercial he visto continuamente esfuerzos—tanto honestos como deliberados—por parte de las publicadoras mainstream de darle un empujón a ciertos trademarks de su amplio catálogo, y volverlos relevantes para nuevas generaciones.

Ejemplos los hay muchos: un cambio de nombre, un nuevo disfraz y una actitud o personalidad diferente; heredar una identidad clásica o sufrir una controversial resurrección. También, se han intentado publicar historias con personajes establecidos y que evoquen a sus ‘grandes hits’: repitiendo ideas, pero bajo esquemas más modernos. A esto yo le llamo el ‘refrito constante’. Autores como Geoff Johns en DC Comics y Brian Michael Bendis en Marvel son expertos en la materia. En distintos puntos de sus carreras han logrado encontrarle un brillo nuevo a Propiedad Intelectual que parecía obsoleta.

Once more, with feeling.

También existen algunos personajes que vuelven a la palestra o se energizan por mera indulgencia de un autor o editorial en turno; víctimas de la nostalgia y que tratan de vendérsela a su vez a una audiencia de nicho, quien no ve con malos ojos el tener de regreso a algo que les trae buenos recuerdos.

Pero hay veces en los que la saturación de un producto en principio novedoso puede llegar al hartazgo con el paso del tiempo, como se puede apreciar en los casos actuales de Deadpool (Marvel) y Harley Quinn (DC), cuya “magia” (o encanto, si buscamos un término más adecuado) se diluye porque se reitera en demasía su presencia. Sus apariciones deberían ser especiales, espontáneas y contenidas en espacios selectos, en lugar de tenerlos por doquier. El prolífico escritor Warren Ellis explicó tiempo atrás este fenómeno de una manera tan elocuente como graciosa:

“You know what? There are the superheroes people are interested in—that are being optioned for film and the like—and the ones people have really never been that interested in. And Marvel has to make money. So I’ve got to tell you—if FANTASTIC FOUR is in active movie development, I don’t want to see FANTASTIC FOUR, HAWKEYE and THE INVADERS on the rack.

I want to see FANTASTIC FOUR, ULTIMATE FANTASTIC FOUR and IT’S THE FUCKING FANTASTIC FOUR, STUPID on the racks. (No disrespect to whomever’s doing the other books, of course, I just pulled those titles out of my arse as I bang this out while waiting on an email from my agent.) If I’m the Marvel Editor In Chief, then my first responsibility is to make money for the company.

I’m an employee. That’s what I do. I don’t do all these extraneous books with characters known only to the hardcore fans. I’m not going to greenlight RUNAWAYS or VENOM. I’m sure they’re fine books. Brian Vaughan can write. But no-one’s heard of them.

I want a GHOST RIDER book, because everyone knows Nic Cage wants to do GHOST RIDER, and it’s going to be about a guy on a bike with his head on fire who runs people over. And then lights them on fire.

And then goes into a bar and drinks it and does Lisa Marie Presley over the pool table and then lights the place on fire and goes out and gets back on his bike and looks for more people to run over. This is what they want. Damn straight.”

Dentro de nuestro repaso a la Era Bendis en Avengers, ahora toca el turno para hablar de uno de estos casos que les he enumerado. De cómo este laureado escritor le fue encomendado por la editorial el tomar a un personaje de culto para reverdecer a sus laureles; crear un vanity project—esa indulgencia de la que les hablo—con la creencia de que su nombre era razón suficiente para tener a un bestseller en sus manos.

Hablamos de la peculiar reinvención al comic de MOON KNIGHT. Una obra que se volvió más interesante debido a sus obvios defectos que a sus aparentes logros. Con Marvel al servicio de una multinacional, la hoja de ruta era clara:

IT’S THE FUCKING AVENGERS, STUPID.

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TODOS LOS AVENGERS QUE NECESITAS

Entre 2009 y 2012, un número considerable de personajes de Nivel B, C (o Z) fueron repartidos entre diversos equipos de Avengers, con el fin de expandir a la familia de títulos bajo esta franquicia. En dicho ciclo, el mercado fue saturado con una friolera de comics que enlistamos a continuación: Avengers, New Avengers, Mighty Avengers, Secret Avengers, Avengers: The Initiative, Avengers/Invaders, Avengers: The Children’s Crusade, New Avengers: The Reunion, Avengers Academy, Avengers Prime, Avengers Assemble, Avengers vs. X-Men, Avengers: Solo, Avenging Spider-Man, Avengers Classic, Doctor Voodoo: Avenger Of The Supernatural, Dark Avengers, Avengers vs. Agents of Atlas, Marvel Adventures: Avengers, Ultimate Comics: Avengers, Ultimate Avengers vs. New Ultimates y Avengers: Earth’s Mightiest Heroes.

Whoa! Alguien como Moon Knight fue ubicado en el comic de “Secret Avengers”. Siendo creado en 1975 por Doug Moench, el personaje de nombre Marc Spector fue un mercenario al servicio del mejor postor. Siendo herido de muerte y dejado a su suerte en un templo en Egipto, su cuerpo fue resucitado por el dios de la Luna, “Khonshu”. La influencia de Khonshu fue tal que Spector tomó la identidad secreta de “Moon Knight” para llevar a cabo una misión de justicia en la Tierra. A lo largo de su carrera, amasó una gran fortuna y asumió varios aliases para encubrir sus actividades, trastornando a su mente en el proceso. Moench impuso en sus guiones para el personaje elementos que lo distinguieron de los demás vigilantes enmascarados en el universo de ficción de la Marvel: una psique fragmentada y un trotamundos multimillonario atormentado por su pasado, así como un peculiar reparto de apoyo que se ha mantenido vigente hasta nuestros días. El arte secuencial repleto de simbología y abstracción por Bill Sienkiewicz convirtió al título en favorito de los fans. Este primer acervo de historias es la que lo ha mantenido en la consciencia colectiva del fandom, y a lo largo de los años la editorial intentó de muchas maneras preservar esta fórmula, aunque con un éxito muy relativo.

Fue el entonces Editor en Jefe Joe Quesada quien le propuso a Bendis tomar a Moon Knight, acompañándolo con su frecuente colaborador, Alex Maleev. Las características del personaje y sus settings lo hacían una elección bastante obvia, siendo que ambos llevaron a alturas insospechadas al héroe urbano “Daredevil” (entre 2001 y 2006), bajo una narrativa que combinó elementos variados como la pesquisa policiaca, el crimen y castigo, atmósferas noir, romance, venganza, tragedia e intriga conspiratoria.

Quesada quería crear a un nuevo clásico, y fue así como en mayo de 2011 un nuevo volumen de Moon Knight debutó en las tiendas de comics. Junto a los coloristas Matthew Wilson y Matt Hollingsworth, Bendis y Maleev introdujeron un nuevo status quo para Marc Spector: reportes de inteligencia le indican al héroe Captain America que hay un nuevo capo del crimen en la ciudad de Los Angeles, por lo que Moon Knight es asignado a investigar esta pista. Asumiendo una posición de privilegio como productor de películas en Hollywood, Spector “actualiza” a su deteriorado síndrome de personalidad múltiple con tres nuevos aliases completamente inesperados: la estrategia militar propia de un Capitán América (!), la agilidad, sorpresa y compás moral de Spider-Man (!!) y el instinto sanguinario de Wolverine (!!!). Cuando Marc encuentra una cabeza del androide asesino Ultron, se ve envuelto en un juego del gato y el ratón con el villano Nefaria y sus secuaces. Con la ayuda del ex-agente de S.H.I.E.L.D. Buck Lime, la vigilante Echo y sus nuevas y conflictivas personalidades, somos testigos de una aventura repleta de acción frenética y atinado humor negro.

Con todas las de ganar, el equipo creativo que hizo de Daredevil un hito y aunado a los Vengadores de mayor presencia, un comic de nicho como Moon Knight fue claramente energizado por la compañía:

“I do have a big plan for ‘Moon Knight.’ Even though I’ve been successful in launching long form stories, I’ve learned to not tell people ahead of time and just kind of let it happen. You eventually realize that the market decides whether or not you get to tell your long form story. So if people support ‘Moon Knight’ I’ll reward you with a story at the same level as Daredevil.”
— Bendis.

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“¿QUÉ ESTÁS HACIENDO CON UN ULTRON?”

Desafortunadamente, las ventas para este comic entre mayo de 2011 a abril de 2012 fueron absolutamente decepcionantes para el calibre de estos profesionales de la aventura gráfica, teniendo un declive profundo y sostenido en el escalafón mensual. Siendo creadores Top y con altos sueldos, Marvel no tuvo más remedio que cancelar este comic tras 12 tomos debido a su baja rentabilidad:

Pos.     Título (No.)   Precio (USD) Unidades
23   Moon Knight  #1        $3.99       49,018
44   Moon Knight  #2        $3.99       35,333
50   Moon Knight  #3        $3.99       33,768
56   Moon Knight  #4        $3.99       30,237
90   Moon Knight  #5        $3.99       28,423
92   Moon Knight  #6        $3.99       27,493
83   Moon Knight  #7        $3.99       27,062
78   Moon Knight  #8        $3.99       24,626
81   Moon Knight  #9        $3.99       22,872
93   Moon Knight  #10      $3.99       21,986
86   Moon Knight  #11      $3.99       21,581
94   Moon Knight  #12      $3.99       21,185

Aún y cuando Bendis quería continuar con este título, la realidad del mercado fue diferente. Bajo un contrato inicial de 12 meses, él y Alex Maleev tuvieron que abandonar este proyecto. Cuando Marvel anunció la cancelación en enero de 2012, el autor compartió su decepción y extendió un agradecimiento a los fans:

“Alex and I signed on for the year […] which was what [we] were hired to do. I look at it as a 12 issue maxi series that kicked incredible ass! I do wish it had sold better and I do wish it was continuing with another team. But I am grateful we got to do our entire 12 issues. When you get to #12 you’ll see we got to tell our entire story uninterrupted which is very nice. And for you guys that supported it, you’ll have a nice whole thing. Very proud of the book.”

Pero, ¿cuáles fueron los motivos que llevaron a este título al fracaso? Si hemos de ofrecer una lista, tenemos lo siguiente:

Uno: Bye-bye continuity. Yo aplaudo la decisión del autor de desestimar a la tradición dentro de este comic. Consignar a la historia previa de Moon Knight a pequeñas dosis, y a través de una historia-dentro-de-una-historia con el show de TV “Legend of the Khonshu” (y del cual el protagonista fue el productor ejecutivo), le brindó la oportunidad a la narrativa de explorar otras situaciones y dejar intacto al pasado, pero no anclarse de él para contar su relato. Quizás lo que faltó fue incidir en el lector el consumo de los archivos de Moon Knight a través de la plataforma digital oficial de Marvel, pero esto no fue responsabilidad de alguien como Bendis, sino de la propia mercadotecnia ligada a la editorial. Si hay algo que cargar a cuenta del autor, es que el show de TV no informa ni provee contexto y/o punto de vista alguno sobre el personaje y su predicamento actual, siendo más bien una excusa muy conveniente para justificar el dinero que Marc Spector usó para financiar a su cruzada contra el crimen. La bibliografía relacionada con el personaje es analizada por el autor de la siguiente manera:

“Somos fans del personaje, pero vimos detenidamente las cosas que a la gente le gustan de Moon Knight y las que son un lastre. Hay muchas cosas que se han contado una y otra vez. […] Le aligeré el aspecto sobrenatural y de horror […] y pienso que las cosas acerca de Khonshu podrían haberlo estado frenando de una audiencia más amplia. Lo que hicimos fue que Marc Spector minara de sus propias experiencias como superhéroe para hacer un show al estilo de ‘Xena’, y similar a lo hecho por ‘Curb Your Enthusiasm’ con los clips del regreso de ‘Seinfeld’, pero sin mostrarlos del todo. El pasado se había contado y no había nada más que añadir. Si Moon Knight tenía que encontrar su paso en el siglo XXI, había que darle otro vistazo y buscar algo nuevo. No quiero decir con esto que tenía todas las respuestas, sino que la respuesta que encontré me gustó mucho y por eso quise crear a un comic como este.”

Lo que los autores y artistas siguen sin reconocer es que esa “audiencia más amplia” es casi inexistente con este mercado tan cerrado que las propias publicadoras han fomentado, y como ellos les rinden pleitesía y agachan la mirada en todo momento no le veo sentido a que declaren estas cosas intentando encontrar el hilo negro. La renuencia al cambio condenó a esta saga de Bendis al olvido, a pesar de su atrevimiento para explorar rumbos nuevos con una excelente caracterización para su protagonista.

Fue irónico que el siguiente intento de Marvel por relanzar a Moon Knight haya sido un éxito rotundo en su nicho, bajo la pluma de Warren Ellis en el año 2014. ¿Qué fue lo que hizo? Sencillo: no reinventó la rueda, hizo 6 tomos con aventuras autocontenidas, y sugirió levemente la influencia paranormal de Khonshu en las acciones de Marc Spector; le dio unas diminutas viñetas a su supporting cast solo para reconocer su existencia y no ahondó en los mitos. Este fue un approach que demostró el entendimiento total del autor tanto de su entorno de trabajo como las trampas sin fin a las que se encuentra sujeto. Si no está descompuesto, no lo rompas:

“All these concepts, being company-owned and mostly minor, can be considered fairly amorphous. I mean, if I do something egregious to one of them, someone else will come along in two years’ time, turn back the clock and get plaudits for it. In work-for-hire, even mistakes turn into gifts to someone else’s career. Maintain the core of each character as originally or most famously defined and you’re serving the property correctly. Part of the job was stripping all the available characters down to that exposed spine and then deciding if they fit into the story I wanted to tell.”

Y precisamente lo que hizo Ellis fue echar el reloj hacia atrás. Sigh.

Dos: Marc Spector, multi-Avenger. El giro de tuerca de tener a 3 Avengers como parte de la psicología del protagonista fue una muestra de la audacia de Brian Bendis para patear al juguetero y sacarlo de su zona de confort. La disonancia provocada por estas voces en la cabeza de Marc Spector fue quizás su técnica narrativa más eficaz, y una adición más a su repertorio. Autores como Grant Morrison habían sugerido lo mismo con un personaje como el mortífero Joker en los comics de Batman—acuñando el término de “súper cordura” para explicar sus cambios aleatorios de conducta, adaptándose con ello a cualquier tipo de status quo y sus necesidades de storytelling. El hecho de que Spector pudiese “actualizar” a su psique lo convertía en un ‘wild card’ de amplios recursos. Era obvio que el reclamo de la crítica fue ver que se usaba de manera descarada a los bestsellers de la compañía para impulsar las ventas de este comic. Moon Knight fue puesto sobre la hoguera de inmediato y sin darle ninguna oportunidad de demostrar su valor.

Tres: La animadversión hacia Bendis. El pleito cazado entre la vieja guardia y Bendis incrementó a medida que estos personajes se volvieron más populares con las películas de superhéroes. En nuestros artículos anteriores habíamos mencionado que este catálogo de Marvel le había dejado de “pertenecer” a los fans, para formar parte del producto al servicio de otros amos o intereses. Bendis fue parte de este largo proceso de una década (2000-2010) que le tomó a Marvel para salir de la bancarrota y apoderarse del zeitgeist. El divorcio entre esta nueva audiencia casual y el establishment fue total.

Cuatro: La elección artística de Maleev. Moon Knight fue muy propositivo en el argumento para su protagonista mas no en el arte secuencial. La estética visual mostrada en esta serie no nos vende esa “experiencia californiana” en ningún momento. Y esto me sorprendió mucho ya que Alex Maleev es un artista de gran alcance pictórico. Es más, su anterior serie con Bendis (Spider-Woman, Agent of S.W.O.R.D.) nos ofreció mayores desafíos en la creación de atmósferas acordes a estados mentales alterados, además de contar con una paleta de colores mucho más efusiva—tanto Wilson como Hollingsworth quedaron a deber muchísimo en este comic, dado que las viñetas de Maleev les ofrecieron muy poco para engrandecer a su trabajo. Mi principal malestar con este comic no es lo que fue sino lo que PUDO SER, y eso es muy injusto de mi parte porque estoy creando para mí una visión que no existe, y estoy perdiendo el enfoque para juzgarlo por sus propios méritos.

A Moon Knight le faltó un sello que lo hiciera distinto a comics como Amazing Spider-Man, Daredevil, Captain America o Wolverine. Algo más afín a la obra 100% evocativa y espectros cromáticos urbanos de un Michael Mann (Collateral de 2004 nos llega a la mente de inmediato); a la filmografía ultraviolenta y multicolor de Nicholas Winding Refn (y que alcanzó un ápex con el götterdämmerung americano de “Too Old to Die Young” en 2019), o quizás un Terminator de James Cameron. Este comic no nos convence ni nos traslada de lo glamoroso a lo grotesco de Los Angeles; en su lugar nos ofrece un estado de indefinición sostenido y que nos habla de un potencial echado a perder. Una verdadera lástima.

Cinco: La ausencia de un efectivo worldbuilding. En Moon Knight #2, el protagonista menciona lo siguiente, “This is Los Angeles. It’s just like New York and Chicago… everyone knows where the trouble is… most people just know to stay away. But not us, right?” Pues bien, en ningún momento se nos da la oportunidad de apreciar a esta metrópoli californiana, siendo un setting privado de una idiosincrasia, sabor y cultura alrededor del superhéroe disfrazado. Fue un escenario sin una voz propia y claramente intercambiable si nos ponemos estrictos. En lo personal este desliz me sorprendió mucho, dado que el escritor ha pasado buena parte de su carrera trabajando para la máquina hollywoodesca, adaptando comics de su autoría para el celuloide y la pantalla chica (Powers, Torso, Fire, Ultimate Spider-Man y siendo parte del staff de Marvel Studios). El objetivo de crear a un “Kingpin de Los Angeles” careció tanto de un esfuerzo argumental convincente como del punch necesario—las comparaciones son odiosas, pero el propio Bendis en series de su autoría tales como Daredevil, New Avengers y Ultimate Spider-Man tuvieron mayor éxito y en la misma cantidad de tomos publicados. El ascenso al poder del clásico übermensch Nefaria en Moon Knight se infiere mas no se demuestra por completo—siendo la villana Snapdragon repartiendo órdenes en un strip club un alcance realmente minúsculo de su influencia. A pesar de ello, su uso como antagonista me pareció una idea genial, y muy acorde al nuevo papel que Marc Spector ejerció como un agente al servicio de los Vengadores y del Capitán América.

Seis: Maya López, la mujer llamada Echo. No me queda la menor duda de que Maleev no quiso clonar a las texturas subjetivas y minimalistas de un David Mack para delinear al subtexto lleno de misticismo que rodea a Echo—y cuyo legado indio-americano hubiese quedado perfecto para un personaje secundario que está buscando un significado nuevo para su vida. El texto presentado en Moon Knight se quedó muy corto en la exploración de sus expectativas y frustraciones, y en su lugar fue catapultada sin piedad al torbellino de locura que envolvió al protagonista, pagando caro las consecuencias. Su despedida me pareció forzada, aunque si miramos desde gayola fue Bendis quien poco a poco estuvo deshaciéndose de muchos personajes a los que elevó a buenas alturas en cierto momento, como por ejemplo Ares, Sentry, The Hood, Norman Osborn, Luke Cage, Jessica Jones, Iron Fist, Brother Voodoo y la propia Maya López. A título personal, muchas de estas decisiones señalaron un dejo de indulgencia de su parte, de querer hacer a sus comics relevantes (o memorables) y como un “castigo” a aquellos fans que no le dieron su debida oportunidad o importancia. Si me preguntan a mí, me quedó claro que su muerte fue innecesaria: fue navegar sobre esos rincones incómodos a los que el autor estuvo negado a llevar a Marc Spector en primer lugar; era edificar las mismas situaciones de culpa, arrepentimiento y verdades a medias propias del protagonista y su reparto de apoyo en los comics de antaño. Si esta nueva serie implicaba un outlook más propositivo y menos depresivo, ¿para qué recaer en los vicios del pasado?

Además, el matar a Echo cuando teníamos a la villana Snapdragon con un blanco en su cabeza durante toda la mitad de la historia me pareció una decisión narrativa bastante desafortunada.

En defensa del autor, la aparición de un personaje como el ex-agente de S.H.I.E.L.D. Buck Lime (y creado exclusivamente para esta serie) fue estupenda, y más acorde con sus preferencias por personajes tech-savvy, street-wise y down-to-earth, sacándole jugo a sus diálogos insignia que nos tiene acostumbrados:

“When S.H.I.E.L.D. broke up I became interested in what happened to all the agents. What do they do for a living if they’re not in S.H.I.E.L.D. anymore? In pop culture you’ll always see stories about an ex-C.I.A. agent becoming a body guard or an intelligence analyst for a corporation. And in my small travails in Hollywood I’ve met people who used to have very cool jobs and now are selling their expertise to productions. On the FX adaptation of ‘Powers’ we have an ex-police officer named John Folino. He’s a really great guy and is there to answer any questions we might have.”

Siete: Ultron. Este McGuffin cibernético fue la presencia constante durante los 12 tomos que duró esta serie, y solo fue eso. Un espectro de una idea que no llegó a tener alguna forma o fondo. Me sorprendió que Bendis no intentase colocar a Spector en duelo mortal contra la inteligencia artificial Ultron, y más aún cuando era claro que este androide no estaba al 100% de su capacidad—vuelo a dirigir a mi imaginación hacia Terminator, aunque asumo que la conexión entre este robot y Los Angeles era algo demasiado obvio para intentar replicarlo aquí. Lo que a mi parecer si fue imperdonable es la falsa publicidad al final de la historia (“Moon Knight will return in… The Age of Ultron”), dado que (¡spoiler!) Marc sí aparece, pero no tuvo ni una sola oportunidad de desquitar su frustración ante este enemigo invisible en aquella (malograda) miniserie publicada en 2013. El que se nos haya negado esa posibilidad como lectores asiduos a la obra de Bendis me pareció en su momento un desperdicio colosal.

We deserved better.

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COLOFÓN

En lo personal, Moon Knight con Brian Bendis presentó un approach bastante arriesgado para un personaje de su naturaleza, pero del cual se podría beneficiar muchísimo gracias al enfoque y audacia que el autor utiliza constantemente para sus peculiares conversaciones multilaterales. En retrospectiva, pienso que funcionó con gran efecto. De igual forma, ubicar a la historia en California tuvo una clara intención de mitigar cualquier reclamo de los fans por estar reiterando a la fórmula narrativa y aspecto visual de un comic como lo fue “Daredevil”. Desafortunadamente, la contribución de Alex Maleev en el aspecto artístico fue bastante limitada, siendo esto uno de sus puntos más débiles. La conexión inmediata con los Avengers más populares amplió el perfil del comic dentro de esta franquicia (además de ser un gancho mediático importante), pero a su vez fue contraproducente al ser blanco del comentario malintencionado y repleto de cinismo tanto de la vieja guardia como los detractores de Bendis.

Para Moon Knight, un título cuya historia previa lo colocó siempre como un “líder de pérdida” y con una audiencia de nicho, dichos elementos mercadológicos significaron un impulso comercial monumental, y fueron un antecedente importante para futuras campañas impuestas por la publicadora, empeñadas en revitalizar a todo su catálogo de nivel medio-bajo.

En términos generales, toda esta “labor de rescate” siempre ha sido una moneda al aire. La devoción a los personajes de DC y Marvel por parte de los fans es un arma de doble filo, y todo autor debería saber que, a pesar de su gran cartel, visión e ideas, el desdén del público es implacable. Encontrar a la historia adecuada para dotar de vida nueva al ‘juguetero’ es toda una proeza, y no existe una fórmula que garantice un hit comercial. Recordemos el viejo adagio que dice “nunca hay malos personajes, sino malos escritores.”

En el caso de Moon Knight me queda claro que contó con un equipo creativo de primerísima línea, pero que tomó muy malas decisiones narrativas y artísticas para construir a lo largo de 12 meses a un mundo atrevido, vasto y distinto a lo que ya había en el mercado.

Este proyecto editorial ejemplifica en gran medida el reto mayúsculo que implica el inyectar de novedad a un concepto cuya fecha de caducidad ya está expirada. Y no es una tarea sencilla cuando se trata ahora de una obligación.

SIGUE:
“YOU BROKE THE WORLD”