MCMXCVIII

Un paseo nostálgico para un fan de la cultura pop.

Las siguientes reflexiones forman parte de mis memorias—si, llevo un journal—y pensamientos concretos sobre el año de 1998, el cual marcó en definitiva a mi historia personal como aficionado al entretenimiento alternativo.

En los párrafos que se presentan a continuación, haremos un énfasis sobremanera en mi idilio con los comics; cómo me fui adentrando en su minucia, historia contemporánea, anecdotario y protagonistas; siendo aquel año el comienzo de un parteaguas o transición muy importante para esta industria. Enjoy.

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1998 fue el año en el que yo comencé a coleccionar comics en idioma inglés de manera regular, los cuales eran traídos a México a través de DIMSA (Distribuidora de Impresos, S.A.), que desde 1945 trajo al país tanto libros y revistas, que eran posteriormente comercializados en puntos de venta específicos y locales cerrados. También proliferaban en el área metropolitana de mi ciudad natal tiendas de comics especializadas tales como “Comics, Cards & Toys”, “Comics House” y “Utopía”, las cuales importaban cada semana de los Estados Unidos las ediciones más recientes por las publicadoras mainstream, por lo que de esta manera me encontraba siempre actualizado de sus pormenores.

En el Mercado Directo de los comics se podía sentir todavía las secuelas de la implosión de la burbuja especulativa y el alza de precios: las ventas dentro de la industria se habían desplomado y cualquier título “líder de pérdidas” (con ventas menores a los 10,000 ejemplares al mes) eran cancelados inmediatamente. En términos generales, un comic por arriba de las 100,000 unidades podía presumir de estar dentro del Top Ten, y aquellos por encima de las 30,000 podrían tener todavía un futuro. La impresión de portadas variantes se mantenía al mínimo y para publicaciones con cierto calibre, emitidas por la compañía especializada de “Dynamic Forces”—que empacaba a sus ediciones con un engomado metalizado y acompañándolos de un “certificado de autenticidad”.

Backissue hunting en 1998: Sebastian O #1 fue mi primer comic de Grant Morrison, volviéndome a fan for life de este autor.

La narrativa a largo plazo heredada de la “Era de Bronce” en los 70s y 80s seguía imperando en los comics de superhéroes, siendo los títulos bajo la familia de “X-Men” el referente inmediato. Disfrutando todavía de la resaca de éxito de la serie homónima de televisión (transmitida por Fox entre 1992 al ‘97), las ediciones de X-Men y Uncanny X-Men se situaban tranquilamente dentro del Top 5 año tras año.

En el mercado mexicano, los comics de Marvel y DC mostraban un retraso de dos años con respecto a las ediciones norteamericanas. Mientras Onslaught acaparaba las miradas de los lectores aztecas, en Estados Unidos se publicaba el relanzamiento de títulos como Captain America, Iron Man, Thor, Fantastic Four y Avengers, los cuales habían sido producidos entre 1996 y 1997 por medio de editoriales independientes subcontratadas por Marvel: Wildstorm Productions de Jim Lee (con Iron Man y Fantastic Four) y Extreme/Awesome Studios de Rob Liefeld (con Captain America y Avengers). La polémica narrativa de “Heroes Reborn”—surgida de Onslaught, ni más ni menos—había terminado y era hora de regresar a los superhéroes insignia a casa y bajo un esquema de back-to-basics.

Fantastic Four; arte por Jim Lee, circa 1996.

Sin embargo, esta transición no fue tan amistosa que digamos. El siempre controvertido Liefeld reveló tiempo después las razones por las cuales Marvel dio marcha atrás a su acuerdo con ellos:

“The whole (deal) had been negotiated (by) both Jim and myself. There were two guys running Marvel, Joe King and Joey Calabrese. They cut the deal with Jim Lee and myself. They told me to my face, “You are the perceived as the weakest link in this deal. You want into Marvel offices, people don’t like this deal and they’ll go after you before they’ll go after Jim Lee.”

Jim was always considered the golden boy; he could do no wrong. He was well liked. An artist without too many quirks, unlike myself and Todd (McFarlane) in the past. He was the ideal that you wanted in a comic book superstar. Drew the way that they wanted things drawn and met his deadlines. Quiet and very polite, not big mouths like Todd and me. He was the ideal.

With Marvel, I put out my own press release, saying I was fired. Fired. The reason I was fired was because they went into bankruptcy. I got that call Dec. 26, 1996 and the call was from Scott Sassa (at Marvel and) said, “Rob, we’ve entered into Chapter 11 Bankruptcy… I assure you it won’t affect your contract.” Two weeks later, I got a later in the mail, saying, “Your contract due to bankruptcy has been terminated, but we would like to renegotiate your contract at a renegotiated rate.”

Behind the scenes, they wanted to renegotiate. The problem was, I had already made deals with colorists, my letterers, my inkers, my pencillers based on the money I was getting on the contract. The idea that I had to renegotiate with all of them—Marvel offered me 3/4 less than the deal they had offered me.

My pride kicked in and I said, “I like the way these books look, Cap and the Avengers and I’m not going to put these lower echelon guys than what we have working on them because that’s going to make the whole project look like crap.”

Which is what they wanted. …If you recall, when Jim took over (Cap and the Avengers), he put a bunch of scrubs on the books and people rejected them and thought they were lesser quality products. As a result, Heroes Reborn completely soured and there was no desire by the fans to see anything but maybe Jim pencilling to continue. That was politically and financially motivated.

Politically, these were the hottest potato comics in the business. Marvel literally despised them. I went there for a visit when the third issue of Cap and the Avengers were coming out, and I was treated terrible. The CEO and the president (congratulated me), but everybody else was cool and aloof.

Prior to Christmas, they were offering Jim and I four more books a piece. I was going to get the Defenders, Punisher and Doctor Strange and establish the creative team. Jim was going to get Marvel Two-in-One, Silver Surfer book. They were going to expand us.

The guys who hired us were fired or left the building. Never figured out which… But these new guys came in, talked a lot of trash about what we were doing. Then they made the move. When they asked me to do it for less money, I said, “No thanks. I’m just going to concentrate on Awesome.”

Marvel subcontrata los servicios de la compañía Event Comics—a cargo de Joe Quesada y Jimmy Palmiotti—para producir, editar y publicar a diferentes títulos. De esta manera y en el mes de septiembre nace el sello editorial de “Marvel Knights”, con Daredevil (escrito por el cineasta Kevin Smith y con arte de Quesada), Black Panther (por Christopher Priest e ilustrado por Mark Texeira), Inhumans (con Paul Jenkins y arte de Jae Lee) y Punisher (con un controvertido guión de Christopher Golden y Tom Sniegoski, y trazos del legendario Bernie Wrightson) dentro de su primera ola de series publicadas. Con el paso de los años y en base a un enfoque plenamente experimental y variado que incluía a historias de corte urbano, intriga política, social sci-fi, el techno-thriller y lo sobrenatural, Marvel Knights se convirtió en sinónimo de excelencia, ofreciendo productos de gran calidad narrativa. En palabras de Palmiotti, la consigna editorial era clara con este gran proyecto:

“Joe and I had our own ideas and way of looking at things. We both had great relationships with other writers and artists and we both had something to prove beyond the Event Comic’s titles. The thing Joe and I brought to Marvel in the form of Marvel Knights was the idea of experimenting with new ideas and making the production values of the artwork significantly better then what was the current product coming out at the time. We were able to do this because we had a bigger budget for the 4 titles, a sharper eye for good storytelling and had the attitude that we could do it better than anyone else was.”

En DC Comics, el hito más significativo fue la publicación del crossover “Cataclysm” en las páginas de series como Batman, Detective Comics, Shadow of the Bat, The Batman Chronicles, Nightwing, Azrael, Catwoman y Robin. La unificación de estos títulos para contar una historia serializada sería una fórmula sumamente exitosa para la compañía y se consolidó como una práctica editorial que persiste hasta nuestros días.

En otros temas, Grant Morrison, Mark Millar, Mark Waid y Tom Peyer presentan a los editores una propuesta de nombre “Superman Now”—mejor conocida como “Superman 2000”—en la cual se intentó revitalizar a este personaje y a su franquicia para una audiencia moderna. Incorporando de una manera holística a los mejores atributos dentro de su mitología literaria, su objetivo fue presentar una narrativa y visión autoral libre de ataduras con el bagaje del pasado, y establecer una dirección homogénea.

“Superman 2000”; arte conceptual por Ken Lashley para la revista Wizard.

Siendo recibida de manera negativa por los editores, esta idea nunca vio la luz y se convirtió con el paso de los años en uno de los “proyectos soñados” y una de las controversias más célebres dentro de la historia contemporánea de esta casa editora—siendo un tema que tomó notoriedad cuando Morrison lo hizo público un año después.

“We had the 21st-century Superman, we had four guys who’d been waiting all their lives to do this, we wanted to launch in January 2000, and we’d have sold a million copies. It would have been the coolest, biggest thing to happen to Kal-El since the Byrne revamp, and DC blew it. I have nothing but respect for Joe Kelly and Jeph Loeb and the other guys currently on the books, but they haven’t been allowed to go far enough, and as a result, the current revamp seems a little muted. Not being able to do Superman and not being offered anything else at DC was the main reason I decided to do Marvel Boy for Jimmy Palmiotti and Joe Quesada.”

El boom provocado por la “Generación Image” se había diluido, siendo solamente comics como Spawn, Witchblade y The Darkness los que se posicionaban entre el Top 20. Dark Horse por su parte se mantenía en pie gracias a sus comics de licencia como Star Wars, Aliens, Predator, Buffy the Vampire Slayer y manga (Oh! My Goddess y Blade of the Immortal).

Empiezan a proliferar los foros de discusión de comics en Internet, los cuales toman la estafeta del mítico “rec.arts.comics” de Usenet. Los sitios web predominantes de la época tales como DCComics.com, Marvel.com, ComicBoards.com, Mania.com, AnotherUniverse.com y CBR.cc empiezan a hostear sus plataformas de foros, siendo vBulletin Solutions el software predilecto para montar a estas comunidades en línea. El 19 de Mayo fue una fecha importante cuando se da el surgimiento del célebre “The Warren Ellis Forum” a cargo del epónimo escritor, convirtiéndola de manera instantánea en el punto de reunión obligado para la discusión y difusión del comic independiente.

Muchos de los usuarios más participativos iniciarían carreras de larga duración dentro de la industria, tales como Kieron Gillen, Jamie McKelvie, Matt Fraction, Kelly Sue DeConnick, Anthony Johnston, Eric Cañete, Jamie S. Rich, Rich Johnston, Brian Wood, Larry Young, Sam Humphries, Chris Ryall, Steve Niles, Laurenn McCubbin, entre otros. De la comunidad mexicana, estuvieron presentes Carlos García Campillo, Luis Sopelana y Ricardo Llarena. Siendo hosteado por Delphi Forums, Ellis impuso un estilo único que fue tanto enérgico, cerebral y poco tolerante al fanboy/superhero fan:

FORUM: At its height, there were 2,500 people in here every day, writing 10,000 messages a week, with twenty people in the chat room at any one time; open 24 hours a day worldwide. Couples met and even got married here, people found homes and aid here, companies were started and saved here. It was good.
RULES: Were strict and enforced with ruthlessness and a stark lack of fairness. They worked very well. “All freedom of speech ends here/Warren Ellis makes all rules to preserve order/use your real name/order is enforced ruthlessly/do not question the moderators/be pure/be vigilant/behave”.

La revista Wizard, en su tomo #85 y con fecha del mes de septiembre, publica lo que en ese entonces eran los “25 momentos más memorables en la historia de los comics”. A pesar de que durante su existencia esta publicación siempre estuvo sesgada a lo que ocurría en el mainstream—relegando a pie de página lo que acontecía en la escena independiente—esta lista representó una fotografía muy atinada de la época bajo la influencia del Mercado Directo:

25.- Hal Jordan destroys the Green Lantern Corps; Green Lantern #49, Febrero 1994
24.- Terra revealed as a traitor; New Teen Titans #34, Agosto 1983
23.- Flash dies saving the universe; Crisis on Infinite Earths #8; Noviembre 1985
22.- “…A man without fear…”; Daredevil #229, Abril 1985
21.- The Death of Krypto; Action Comics #583, Septiembre 1986
20.- Thor threatens Loki’s head; Thor #359, Septiembre 1985
19.- Cap defies Thanos; Infinity Gauntlet #4, Octubre 1991
18.- Galactus falls; Fantastic Four #243, Junio 1982
17.- Doom outwits the Devil; Dr. Strange and Dr. Doom: Triumph and Torment, Mayo 1989
16.- Reed Richards learns his baby died; Fantastic Four #267, Junio 1984
15.- Morpheus leaves Hell; Sandman #4, Abril 1989
14.- Return of Kid Miracleman; Miracleman #15, Noviembre 1986
13.- Superman to Mongul: “Burn”; Superman Annual #11, Junio 1985

12.- Elektra dies; Daredevil #181, Abril 1982
11.- Thunderbolts revealed as Masters of Evil; Thunderbolts #1, Abril 1997
10.- Gwen Stacy dies; Amazing Spider-Man #121, Junio 1973
9.- Batgirl shot; Batman: The Killing Joke, Junio 1988
8.- Cap decapitates Baron Blood; Captain America #254, Febrero 1980
7.- Wolverine… dead!; Uncanny X-Men #142, Febrero 1980
6.- Captain Marvel arrives at the Gulag; Kingdom Come #3, Julio 1996
5.- Spidey discovers burglar that killed Uncle Ben; Amazing Fantasy #15, Agosto 1962
4.- Wolverine emerges from sewer; Uncanny X-Men #132, Abril 1979
3.- Phoenix kills herself; Uncanny X-Men #137, Septiembre 1979
2.- Ozymandias victorious; Watchmen #11, Agosto 1987
1.- Batman beats Superman; Batman: The Dark Knight returns #4, Agosto 1986

A pesar de omisiones importantes en esta lista e intentos descarados por especular con el precio de cualquier comic por parte de Wizard, se puede apreciar que la industria giraba alrededor de elementos temáticos muy específicos: el ascenso y caída de franquicias de superhéroes como Spider-Man y X-Men; el advenimiento de los crossovers multitudinarios; la muerte (y resurrección) de personajes clásicos; las sorpresas, el shock value y los constantes #1; los superhéroes desprestigiados—lo que los fanboys suelen llamar “character assassinations”—la publicación de etapas “definitivas” para personajes (como lo fueron tanto Fantastic Four de John Byrne, Thor con Walt Simonson, Uncanny X-Men con Chris Claremont y Byrne, Teen Titans de Marv Wolfman y George Pérez, etc.); la consolidación de un sello editorial para comics de autor como lo fue Vertigo—y energizada con la “invasión británica” de un Moore, Ellis, Gaiman, Morrison, Millar, Delano, Ennis y Milligan—y finalmente la dominación absoluta de los escritores Alan Moore y Frank Miller, cuya obra labrada en la década de los ochenta se ha mantenido tanto vigente y sujeta al reciclado y a la explotación constante por parte de Marvel y DC.

Tras la partida de estos guionistas del mainstream, la dirección editorial de ambas publicadoras se ha visto incapaz tanto de descubrir y mantener permanentemente a nuevos talentos de ese calibre, así como de fomentar la creación de nuevos clásicos para las futuras generaciones.

Estático y sin formas de darle la vuelta a esta situación. Así se encontraba el comic comercial. Se rescata de aquella época una interesante cita del reconocido autor de superhéroes Kurt Busiek, quien proponía una alternativa para salir de este evidente marasmo:

“I think we’ve got to do good, accessible stuff that’ll appeal to whatever audience it is we’re choosing to shoot for, we have to package that material in a format that target audience is willing to pick up and look at, we have to sell it in places that target audience actually shops, and we have to promote it in such a way that the target audience knows it’s there. I think this means rethinking the packaging and distribution of comics, as well as the content. I don’t see any reason to cling to the 32-page pamphlet, to gear everything for the audience that comes into comics shops first and foremost, or to assume that there’s any one approach that’ll please all audiences.

However, I don’t expect publishers to do the kind of drastic rethinking and retooling it would take to produce mass-market-friendly comics packages; it’s very expensive to do so, and nobody wants to risk that kind of capital these days.”

En dicho sentido Busiek tenía razón, y aunque sus palabras serían proféticas con el paso del tiempo, en aquel año de 1998 no estaba en la mente de nadie el darle una sacudida al mercado, y ni siquiera era algo que estuviese en la agenda de una publicadora del tamaño de Marvel Comics, que en ese entonces atravesaba una situación sumamente complicada y compleja: un año antes y tras meses de litigios, la corte americana obligó a una transición que hizo que la compañía cambiara de propietario tras declararse en bancarrota. Así, la empresa y sus subsidiarias dejaban de pertenecerle al socio mayoritario—el controvertido magnate Ronald O. Perelman—para ser adquirida por otra figura polémica dentro de Wall Street, Carl Icahn. Sin embargo, los accionistas Isaac Perlmutter y Avi Arad vieron comprometido su patrimonio—la firma juguetera Toy Biz—con este ajetreado y conflictivo intercambio. Como resultado de esto, ambos directivos realizaron una serie de esfuerzos considerables para llevar nuevamente a los tribunales la disputa por el control de esta empresa del entretenimiento.

La crónica de esta cruenta batalla entre los accionistas de Marvel se narró en su totalidad y con lujo de detalle en un libro ampliamente recomendado, de nombre “Comic Wars: How Two Tycoons Battled Over the Marvel Comics Empire” (Broadway Books/Random House, 2002). Escrito por el periodista Dan Raviv, esta magnífica obra desmenuza el conflicto desde el punto de vista legal y financiero, ofreciendo los puntos de vista de todos los frentes en pugna, incluyendo las transacciones monetarias relacionadas, anécdotas sumamente reveladoras—que nos muestran el lado oscuro de Wall Street, las instituciones de crédito que se mueven alrededor de ella y las prácticas sin escrúpulos de los bufetes de abogados—y el desarrollo de los litigios en las cortes norteamericanas que llevaron a este complicado caso hasta sus últimas consecuencias.

Desde la perspectiva de la industria del comic, este libro no ofreció mucho, pero de entre sus páginas se desprende esta atinada cita, y que refleja de forma fehaciente el sentir de los aficionados de Marvel durante este polémico duelo entre millonarios:

“The fans knew that America’s comic book empire—its output translated and exported to over a dozen countries—had become a mere cog in a conglomerate machine that lumped it in with a perfume maker, a camping supplies manufacturer, and a toy company.”

Este fue el año en donde convergen de forma notable un sinnúmero de elementos editoriales, narrativos e institucionales que le dan forma al notable renacimiento de Marvel Comics.

Lo dicho; fue un punto de inflexión que me sumergió de lleno en el consumo constante de mis hobbies favoritos.