House of X #6

House of X #6
“I am not ashamed”
Escrito por Jonathan Hickman
Arte por Paco Larraz
Color por Marte Gracia & David Curiel
Letra por Clayton Cowles
Diseño por Tom Muller
Edición por Annalise Bissa & Jordan D. White

Hemos hablado poco de la contribución que tanto Pepe Larraz, Marte Gracia y Clayton Cowles le han dado a House of X. Gran parte del triunfo de esta miniserie ha sido gracias a su impactante talento, de como han logrado salir de un aparente pastiche a Stuart Immonen, Carlos Pacheco y Neal Adams para trascender e imprimirle un sello de identidad a su trabajo; cada viñeta, secuencia y espacios abiertos evocan ante todo un mundo de ficción sacudido por lo ominoso, lo desconocido y lo estremecedor, que despierta ante una realidad distinta, bajo la batuta de un grupo étnico que se ha sublevado ante los estereotipos, la discriminación, los abusos y el intento de exterminio de una vez por todas.

Los Hombres X han tomado como suyo un pedazo de tierra y proclaman su independencia y reconocimiento oficial, bajo agendas que navegan entre el derecho legítimo, los acuerdos bajo la mesa, la aproximación peligrosa al fundamentalismo y los conflictos de intereses. Este trío de artistas carga con ese peso específico y sale adelante, y de paso conducen a buen puerto a un guión e infografías sumamente desafiantes.

Larraz se ha convertido en el mejor ilustrador dentro del comic de superhéroes de 2019. Ya nos lo había demostrado un año antes en la miniserie de Extermination, pero queda claro que ha derribado toda barrera en House of X, aprovechando cada espacio de la página para navegar en todas direcciones, aplicando diseños interesantes, impactantes e inteligentes que narran a la historia en múltiples perspectivas y que guían a la vista de una forma clara a pesar de utilizar layouts poco convencionales.

¿Cuántas veces hemos visto scripts monumentales echados a perder por un arte secuencial dispar, aburrido y poco propositivo? Afortunadamente esta miniserie libra ese handicap con creces, y se vuelve un activo muy valioso y que aterriza todo el idioma elevado, meticuloso y complejo que Jonathan Hickman nos ha tenido acostumbrados por más de una década en la industria del comic.

La técnica variada para narrar a esta saga—incluyendo point of view, 9-panel grids, in medias res, flashbacks, flashforwards, prosa, diagramas y diseño gráfico—nos llevó a escudriñar todos los rincones de un nuevo mundo para los mutantes de la Marvel, sin perder el enfoque de quienes fueron sus protagonistas.

Xavier, Magneto y Moira X nos condujeron por una epopeya proverbialmente más allá de la vida misma, o de varias vidas, siendo la incierta actualidad mutante la que se vio alterada completamente tras la consolidación de reglas, estamentos, tribunales y estructuras socio-económicas, que lejos de ser una lectura soporífera mantuvo en vilo a una masa amplísima de lectores, que estuvo atenta por primera vez en mucho tiempo sobre las vicisitudes de sus personajes predilectos.

El sexto y último tomo de House of X complementa ese esfuerzo de world building que Hickman ha puesto sobre la mesa para situar a Krakoa como una potencia económica sobre el Universo Marvel. El comic retoma elementos del tomo #1 y les da un nuevo sentido, declarando a la raza mutante como una nación independiente pero dispuesta a cooperar con el mundo a través del comercio, la autonomía y la defensa de la cultura mutante. Se establece un Sanedrín que llevará las riendas del gobierno y la impartición de justicia, y con estatutos inquebrantables. Es el villano Sabretooth—de naturaleza antisocial y extremadamente violenta—quien recibe un castigo ejemplar, aunque no dudamos que su exilio sea solo momentáneo. Es interesante ver como esta historia enfatiza esa mística contraintuitiva, y dispuesta en todo momento a no repetir una y otra vez a las mismas historias gastadas que han rondado al mito de los X-Men de manera reciente, y que solo la atrofian y la remueven de las preferencias del público. Dejar a un lado al némesis definitivo del héroe Wolverine supone un paso adelante, un salto de fe y la confianza plena sobre un plan de trabajo que se ha visto sólido, novedoso y lleno de detalles curiosos y misterios al por mayor.

Atrás quedaron los días del refrito, la compra por inercia y el completismo. Los Hombres X vuelven a ser RELEVANTES, punta de lanza para la compañía y con posibilidades serias de darle competencia a los ya inamovibles Avengers, dueños actuales del zeitgeist comiquero.