Sucker Punch

Sucker Punch, quinta película en la filmografía de Zack Snyder es un genre-blender donde personajes huecos obedecen los designios del plot, sin oportunidad de brillar, en una aventura fantástica y visual que cae en excesos.

Sucker Punch | Estados Unidos, 2011
Dirigida por Zack Snyder
Libreto cinematográfico por Zack Snyder y Steve Shibuya, basado en una historia de Snyder
Reparto: Emily Browning, Abbie Cornish, Jena Malone, Vanessa Hudgens, Jamie Chung, Oscar Isaac, Carla Gugino, Jon Hamm y Scott Glenn
Cinematografía por Larry Fong
Musicalización por Tyler Bates y Marius de Vries
Edición por William Hoy
Producida por Deborah Snyder, Zack Snyder, Legendary Pictures y Cruel and Unusual Films
Distribuida por Warner Bros. Pictures

Sucker Punch es la quinta entrega en la filmografía del realizador Zack Snyder, la cual incluye el remake de la clásica Dawn of the Dead y adaptaciones de material literario tales como 300, Watchmen y Legend of the Guardians: The Owls of Ga’Hoole.

La cinta en su estructura más básica es una tragedia existencialista llevada a la pantalla grande con desatino: Tras recibir la noticia de que su esposa lo dejó fuera de su testamento, un furioso padrastro orquesta la muerte de una de sus dos hijas, inculpando a una de ellas (interpretada por Emily Browning) con el fin de internarla en un asilo psiquiátrico y quedarse como único beneficiario.

A punto de ser lobotomizada, el personaje de Browning se priva, cayendo en un trance y dejando que su mente la sumerja en una aventura surreal donde recibe la ayuda de diversas chicas (Abbie Cornish, Jena Malone, Vanessa Hudgens y Jamie Chung) para librar diversos retos con el objetivo de “escapar” de su tormento en el mundo real.

Con Sucker Punch, Zack Snyder intenta edificar un magnum opus donde emplea su experiencia en el cine de género con despliegues coreográficos y destacados efectos especiales en situaciones de fantasía, conflictos bélicos, artes marciales y ciencia ficción. Y es aquí en donde comienzan los problemas.

No tengo ningún problema con el reparto que conforma a la cinta y los papeles que desempeñan, ya que cumplen con su propósito de ser exuberantes, provocativas, completamente hermosas y desplegando un derroche de inocencia y sensualidad en dosis extensas, cumpliendo a carta cabal sus roles que el director les otorga como story tokens para llenar a la pantalla de violencia y artificio.

El problema recae en el propio Snyder. A diferencia de Quentin Tarantino, quien sabe redondear a sus disparatados personajes con diálogos célebres, inteligentes e introspectivos bajo los parámetros del genre film, Snyder nos deja una cinta plana que únicamente emula ad nauseum aspectos de rock opera y platform video games.

En el caso particular de Tarantino, nunca permite que la icónica música que envuelve a su narrativa domine la escena, sino que la transforma en un instrumento más que le añade una personalidad y presencia a sus atinadas composiciones histriónico-audiovisuales. Snyder, al contrario, deja que su soundtrack convierta a la cinta en un amalgama consecutivo de videos musicales donde lo único que los une son viñetas donde el drama es hueco y el villano (Oscar Isaac) no representa un riesgo para ninguna de las protagonistas.

El film intenta ser autoconsciente cuando emplea al personaje de Sweet Pea (Cornish) para hacer un meta-comentario sobre este ejercicio de excesos frenéticos: A la mente del espectador llega un mensaje de que “Todo el mundo quiere esto, no importa en qué forma”. La labor de Snyder como narrador/director se limita en la película en precisamente esculpir heroínas del momento cuya misión es sacarnos una carcajada, un susto o sobresalto, con resultados poco alentadores.

El realizador se burla en forma deliberada de su publico meta, los fanboys, al hacer que Browning nunca exhiba y termine su danza pseudo-erótica sobre la palestra, siendo ella “el orgasmo que nunca llega”, el “todo no es suficiente.”

Y este ‘todo’ es muy atractivo pero a la vez insoportable. Sucker Punch es un espectáculo visual que explota toda convención técnica y estilística del action film desde finales de los 90s hasta la actualidad, pero se acerca peligrosamente hasta nuestro umbral de resistencia. Debajo de esta gama de géneros, se encuentra un reparto que clama a gritos un poco de desarrollo, y liberarse así de los designios del plot. Desafortunadamente, Snyder no lo concede. O quizás no sabe cómo hacerlo.

Y eso es lo que realmente me preocupa tras ver este film: Sin la guía/inspiración de las obras que ha adaptado de Alan Moore, Frank Miller, George Romero y Kathryn Lasky, ¿ésto es Zack Snyder? ¿Esto es su máximo potencial?

Snyder se convierte en el J. Scott Campbell del cine. Sucker Punch es lo que Danger Girl fue para la industria de los comics: chicas bonitas en ropa provocativa pateando traseros sin una base narrativa detrás.

Sucker Punch es un genre-blender que sólo apetece a aquellos hambrientos de satisfacer sus necesidades de cultura pop/alternativa. Para su mala fortuna, es un bocado que empalaga. Un espectáculo pirotécnico que tras centellas multicolores desaparece, impregnando un desagradable humo turbio que se desintegra paulatinamente, dejando a nuestro alrededor un recuerdo efímero.