Salò o le 120 giornate di Sodoma

Alabada y condenada por la crítica y la sociedad de su época, Salò es un relato muy poderoso cuyas imágenes dejan una impresión indeleble, que transmiten verdades absolutas sobre la pérdida de la libertad al sucumbir por el dominio de las instituciones sociales, empeñadas en el bien propio y negando el valor solidario y de prosperidad para todos.

Salò o le 120 giornate di Sodoma | Italia, 1975
Escrita y dirigida por Pier Paolo Pasolini
Cinematografía por Tonino Delli Colli
Musicalización por Ennio Morricone
Edición por Nino Bragli, Tatiana Casini Morigi y Enzo Ocone
Producida por Alberto Grimaldi
Distribuida por United Artists

Salò o le 120 giornate di Sodoma (Saló o los 120 Días de Sodoma) es el último film en la carrera del autor, poeta y director de cine Pier Paolo Pasolini, y es una de las más controversiales piezas fílmicas jamás realizadas, por su alto contenido de violencia física y psicológica, manejo del sadomasoquismo, erotismo verbal y coprofilia, aderezado por un eficaz cúmulo de mensajes de concientización social directos y simbólicos.

La prolífica y consistente obra de este cineasta, poeta y pensador es impresionante, ofreciendo múltiples puntos de entrada a temas que tanto celebran como condenan la forma en la que se ha desenvuelto el ser humano pensante en el mundo.

¿Qué lleva al director a comprometerse con estos polémicos temas? La respuesta la dio él mismo en entrevistas antes de su brutal asesinato tras poco tiempo de finalizar la producción de Salò: el mundo moderno ha modificado los valores y conductas de antaño, sustituyéndolo por una sociedad de consumo y una esquema de gobierno opresor de las masas.

Pasolini explora este ejercicio del poder, creando una intersección cinematográfica donde combina los relatos eróticos y crudos del Marqués de Sade con la tiranía del gobierno fascista en los últimos instantes de la Segunda Guerra Mundial, teniendo como escenario una fastuosa casona en el territorio italo-fascista de Salò en 1944.

Utilizando su sello característico de sus anteriores producciones, Pasolini presenta viñetas distantes, tomas que emulan producciones pictográficas, con una cuidadosa dirección de arte y montaje donde se mezcla art-decó y minimalismo.

Esta lejanía le ofrece a la audiencia la oportunidad de apreciar el contenido polémico de la cinta para evitar la identificación con el reparto de personajes, y someter su intelecto a un proceso de reflexión, interpretación y repudio de un estado social que corrompe al pueblo.

La música de Ennio Morricone se presenta de forma breve y esparcida, creando una atmósfera teatral, cuya narrativa asume tintes Dantescos, dividiendo la historia en segmentos cuyos títulos son tomados de La Divina Comedia.

Salò narra la captura, sumisión y castigo de un grupo de jóvenes (hombres y mujeres entre los 14 y 17 años aproximadamente), cuyos opresores representan una alegoría de la estructura del Estado italiano:

El Duque – Paolo Bonacelli
El Obispo – Giorgio Cataldi
El Magistrado – Umberto P. Quintavalle
El Presidente – Aldo Valetti

Este conglomerado se apoya en la experiencia de unas mujeres, expertas en el arte de la seducción, para corromper a estas almas inocentes:

Signora Castelli – Caterina Boratto
Signora Maggi – Elsa de Giorgi
Signora Vaccari – Hélène Surgère
La Pianista – Sonia Saviange

Salò presenta muchos niveles de interpretación. Me inclino por el punto de vista político y de crítica social, por lo que a continuación presento un cúmulo de ideas que brotaron a medida que veía a la cinta:

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ANTINFERNO | Antesala al Infierno
“Débiles y encadenadas criaturas, destinadas para nuestro placer. Espero que no encuentren aquí la ridícula libertad otorgada por el mundo exterior.”

Esta sección presenta la Captura, Reclutamiento y Cautiverio de la juventud por las generaciones mayores y de autoridad. Dicha secuencia nos ofrece varias ideas a considerar y que a continuación enlisto:

La represión de la expresión juvenil.
El adoctrinamiento a temprana edad.
Selección de individuos aptos para moldearlos a la conformidad de una raza superior.
Énfasis en la discriminación racial en el proceso de selección.
El advenimiento de la voluntad por medio de la disciplina.
Los excesos del poder en extremos inusitados, como la degradación sexual del ‘enemigo’.
La perpetuidad de la burguesía a través del enlace matrimonial por conveniencia.

La complicidad de las instituciones religiosas con el grupo en el poder.
La pérdida de la inocencia, la separación de la familia.
La persecución y captura de individuos con creencias contrarias/subversivas al status quo.
Indiferencia del grupo en el poder sobre las vidas que tienen sometidas.
Intercambio entre razas y posiciones sociales diferentes es estrictamente prohibido.
La existencia de un libro de “reglas” satiriza la opresión del pueblo.
El Estado Laico extirpa la expresión religiosa y/o devoción alguna, reforzando la pérdida del recato, moralidad y valores.

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GIRONE DELLE MANIE | Círculo de Deseos
“Nosotros fascistas somos los verdaderos anarquistas. De hecho, la única anarquía reside en el poder.” 

En esta sección se hace una alegoría de la opresión del aparato gubernamental sobre las instituciones sociales con actos sexuales depravados.

Se combina el discurso poético con tintes eróticos, cuyo objetivo es el moldear a la juventud en la conformidad y en la instrucción de los actos del sometimiento de la clase inferior.

Sin embargo, el sometimiento en este caso es de tipo sexual, donde se degrada a la persona, desgarrando cualquier sentido de identidad, convirtiéndolo en un mero instrumento para un fin, que es el complacer al grupo en el poder.

El erotismo se descarta inmediatamente, y cualquier tinte pornográfico se deja de lado de igual forma, puesto que estas vejaciones son distantes, monótonas, vacías, salvajes/primitivas, dejando solamente símbolos a la vista del espectador.

El Estado Laico crea su propio salmo, su propia devoción hacia la superestructura inquisidora, proclamando que “los mejores jóvenes yacen bajo la tierra.”

Así mismo, el símbolo familiar del matrimonio sólo existe para servir al Estado.

De nueva cuenta, la rebelión tiene como castigo la muerte, donde vuelve a mostrarse la indiferencia del grupo en el poder sobre las vidas que tienen sometidas.

De forma irónica, el gobierno también disfruta de manipular al aparato burocrático y al ejército. Y en una pincelada maestra, la superestructura abusa de ella misma.

Pasolini muestra también la ignorancia del poder en asuntos de las artes, algo lejano y fuera de su rango de compresión, dejando claro que debe ser puro y libre de compromiso.

También, el poder somete al pueblo, dictando las órdenes de lo que hay que comer y el castigo que recibirá por no acatarlas. Los  reclamos de la gente, sin embargo, son en voz baja, temerosos.

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GIRONE DELLA MERDA | Círculo de Mierda
“Mátame, pero no me deshonres.”

Esta tercera sección implica en su mayoría la corrupción del alma humana. Los tintes escatológicos refuerzan esta analogía.

El primer indicio se da con el desprendimiento de la familia. Mientras que para una joven es doloroso el sacrificio y muerte de su madre para salvarla del Estado tiránico, para un funcionario fue placentero el asesinar a su propia madre.

De nueva cuenta, voces quejumbrosas sobre tal castigo se escuchan. Imploran salvación y fuerza a sus deidades en este Estado ateo.

El Presidente toma nota de las almas puras que limpian sus necesidades para enviarlos al matadero.

La coerción de las autoridades para inducir a estos jóvenes a la corrupción es explícita, haciéndoles defecar y orinar sobre ellos, convirtiéndolos en cómplices de su torcido sistema.

El hecho de que en ocasiones no veamos los rostros de estas víctimas se reafirma la naturaleza del Estado como un verdugo sin remordimiento alguno en la ejecución de estos corderos inocentes.

Sin embargo, las tácticas del terror son más efectivas para este aparato de gobierno, cuyo sistema democrático se basa en elegir al candidato idóneo para ser pisoteado y humillado.

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GIRONE DEL SANGUE | Círculo de Sangre
“Como bien saben, matar muchas veces al mismo hombre no es suficiente. Se sugiere a su vez matar a cuantos seres vivos sea posible.”

En esta sección se muestra al pueblo (los jóvenes) sometido, cuyo estado natural es el de la tristeza. Ni las órdenes del gobierno por hacer que rían es suficiente para cambiar su situación.

También se establecen role reversals, donde los magistrados se visten de mujer, los soldados de burgueses con trajes de diseñador y el procurador con sotana. Las barreras entre Estado, Religión y Ejército se pierden para dar paso a una sola entidad cuyo propósito es subyugar a la gente.

De forma explícita, se muestra también la depravación del aparato religioso.

Este ambiente corrupto invade la conciencia inocente de los jóvenes, llevándolos a traicionar a su prójimo con la falsa esperanza de la salvación, sólo para darse cuenta que al hacer eso sólo están afirmando su caída en los malos hábitos, y cuya recompensa es un merecido castigo.

En una escena importante, se ejecuta a un soldado por desobedecer el reglamento. Conforme, hace el saludo comunista mientras le disparan a quemarropa, dejando en la audiencia el sentimiento de sacrificar su vida y nunca dejar de lado sus ideales.

Finalmente, se hace una purga por parte del Estado sobre aquellos que se niegan a seguir el camino impuesto, exponiéndolos a la tortura física. Irónicamente, el sector salvado por el gobierno es atado y dejado entre las heces y la ausencia de Dios.

Los magistrados observan desde lo lejos la tortura, denotando la complacencia ante el sufrimiento ajeno, mientras que una de las mujeres burguesas (la pianista) al ver dicha atrocidad se tira desde lo alto de una ventana. ¿Acaso los representantes de las artes presienten el mismo destino para ellos?

Es bajo esta cortina de desesperación y de brutal/cruenta masacre que se finaliza la doctrina, depravación y corrupción de los jóvenes liberales-convertidos-en-militares, quienes comparten el humor macabro de estos verdugos que insultan, mutilan, descabezan, violan, flagelan e inmolan a sus víctimas.

Un vals y una plática trivial finaliza esta controversial cinta, dejando claro una declaración cruda sobre el estado del mundo moderno.

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Colofón
Personalmente quedé sumamente complacido con esta película. A pesar de que no es mi favorita – Teorema es quizás su obra definitiva en cuanto a profundidad y exposición de su visión artística – aunque alguna que otra vez me gusta volver a escuchar el tema inicial compuesto por Ennio Morricone, el cual contrasta sobremanera con el crudo, brutal y mortal material de la cinta. Salò es una asignatura obligatoria para todo aquel interesado en el cine de crítica/denuncia social.

Por su contenido explícito esta cinta es apta sólo para un público adulto y de amplio criterio.