Scott Pilgrim Vol. 2

“Scott Pilgrim vs. The World.”

SPVOL2Scott Pilgrim vs. The World
Novela gráfica editada en 2005

Arte e historia por Bryan Lee O’Malley
Diseño por Keith Wood
Edición por James Lucas Jones
Publicada por Oni Press

Scott Pilgrim vs. The World representa una transición interesante para Bryan Lee O’Malley dentro de su narrativa, ofreciendo un balance adecuado entre los protagonistas de su relato.

Scott ha encontrado en Ramona Flowers a la chica de sus sueños. Sin embargo, sus ‘Siete Exes Malvados’ han emprendido la tarea de separarlos. Tras derrotar a Matthew Patel en el volumen uno, nuestro héroe combate al segundo ‘ex’, Lucas Lee, mientras que Ramona se verá las caras con Knives Chau (17 años), quien aún no acepta que Scott la haya abandonado. Flashbacks, recetas de cocina e incómodas llamadas por teléfono aderezan de forma divertida a las páginas de esta segunda entrega.

El autor establece un desarrollo de personaje más completo para el paramour de Scott: Ramona exhibe inteligencia y desenvoltura, dejando de lado su rol previo como el “premio” de Scott al ganar su duelo contra el primero de los Siete Exes Malvados. O’Malley es inteligente al contrastar las inseguridades de su protagonista ante Lucas Lee, quien representa el glamour, materialismo y riqueza que cautivan al sexo opuesto, pero que a la larga resultan ser cualidades de índole vacuo e insatisfactorio. En este sentido, Scott empieza a desquebrajar su propia superficialidad con el fin de encontrar lo que realmente importa.

Uno de los puntos a favor de la saga es el excelente manejo del reparto de apoyo, que le provee al comic de un peso específico y de un aura que es encantadora. Wallace Wells (roomie de Scott) se perfila como un verdadero deleite como comedy relief y voz de la razón; Knives Chau representa para la historia una serie de atractivas metáforas sobre el doloroso umbral de la pubertad a la adolescencia y la búsqueda infructuosa de un role model, emulando a la imagen de Ramona con el fin de ganar la atención de Scott. De igual forma, los demás miembros del ensamble proveen roles afines a la juventud contemporánea, con Kim Pine como la representación de la rebeldía, egocentrismo y desinterés de los jovencitos en sus 20s; Stephen Stills es desarrollado paulatinamente como una persona que intenta salir de su caparazón, y Young Neil como alguien en necesidad permanente por pertenecer a un grupo. El alto grado de sofisticación y destreza en el deadpan comedy que el autor le da a sus creaciones les hace trascender sobre los arquetipos clásicos que representan.

En el aspecto artístico, el autor no varía mucho su estilo con respecto al volumen uno, pero muestra más ingenio y confianza en que sus lectores lo seguirán, al tomarse licencias y paréntesis que ofrecen diversión al por mayor. Escenas como la receta de cocina con Stephen Stills y la pelea entre Ramona y Knives son una válvula de escape hacia atmósferas fantásticas que no se sienten fuera de sintonía con los dilemas existenciales de Scott.

El protagónico asume actitudes y toma decisiones equivocadas al rehusarse a conocer a su amada a través de las formas convencionales, formulándose una idea errónea — llena de perfección, misticismo e ilusión — de Ramona Flowers sin ponerse a pensar que lo más lógico sería el acercarse a ella, entablar un vínculo de comunicación, aceptar su pasado, comprenderla y darle el espacio que necesita. O’Malley continúa con el tema de la relación de pareja, consolidándolo como el hilo conductor a lo largo de este segundo tomo, ofreciendo a sus lectores un cliffhanger mucho más efectivo que en el tomo anterior, dejando todo listo para lo que personalmente es el mejor tomo de la saga: Scott Pilgrim and the Infinite Sadness.

Con ello, Scott Pilgrim continúa siendo una garantía de entretenimiento, capaz de ser un comic de nicho que presume de un alto grado de identificación para una potencial audiencia masiva.

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SP2005SCOTT PILGRIM circa 2005

O’Malley muestra una imagen de Scott más libre y un rostro más ovalado a diferencia del volumen uno, que era más redondo y básico.

Por otro lado, las pupilas de los ojos son más pronunciadas, acentuando los mismos rasgos para la nariz y boca.

SIGUE:
“SCOTT PILGRIM & THE INFINITE SADNESS”