A romantic comedy. With iPhones.

Una mirada al divertido comic de “The Infinite Vacation”.

IVACATIONThe Infinite Vacation
Escrito por Nick Spencer
Arte de Christian Ward
Letra por Jeff Powell
Diseño por Tim Daniel
Producción fotográfica por Kendall Bruns
Editado por Jade Dodge y Jim Valentino
Publicado por Shadowline, sello editorial de Image Comics

El mundo de Mark ha perdido color, se va vuelto monótono y minúsculo, pero gracias a una innovadora aplicación móvil es capaz de sumergirse en inimaginables experiencias de vida:

WELCOME TO THE INFINITE VACATION, WHERE CHANGING YOUR LIFE IS ALWAYS JUST A CLICK AWAY!

De esta forma, Mark asume las vidas de sus “otros yo” en interminables mundos alternativos. Infinitas posibilidades. Infinitas fantasías. Infinitas satisfacciones.

Infinita tristeza. El tedio de la vida online lo alcanza, y la presencia de la encantadora y misteriosa Claire pone las cosas en perspectiva. Aunque la repentina aparición de múltiples Marks buscando deshacerse de él lo pondrán bajo la mira de una bizarra conspiración que amenaza con destruir universos enteros.

Divertido de principio a fin, The Infinite Vacation surge en una época muy interesante para el comic independiente, en donde Image Comics adquiere un alto perfil como fuente de ideas contra-corriente, viéndose beneficiado gracias a un numeroso conjunto de profesionales del comic de gran ingenio, quienes le dan un vuelco a las fórmulas narrativas ya conocidas para darles un destacado ‘oomph’, y con ello convertir su trabajo en competidor serio ante los inamovibles y tradicionales productos del mainstream.

Esta miniserie de 5 tomos fue escrita por el novel guionista Nick Spencer, quien en el período entre 2009 al 2011 había concebido un material literario sumamente recomendable en el ámbito de la ciencia ficción, la intriga conspiratoria, los superhéroes, la comedia y el crimen y castigo (Existence 2.0, Existence 3.0, Forgetless, Shuddertown, Morning Glories y T.H.U.N.D.E.R. Agents), y que en su totalidad nos habla de una gran versatilidad como autor. Este cúmulo de exitosos relatos lo llevaría a conseguir un lucrativo contrato con la publicadora de Marvel Comics, produciendo series con personajes tanto de culto como de appeal comercial dentro de su inmenso catálogo.

Spencer nos entrega en The infinite Vacation una idea que sólo se puede considerar como mind bending, un high concept que impresiona desde el primer instante, que es sumamente original y ejecutado con precisión, de un amplio sentido de novedad, que es provocativo y lleno de exuberante arte secuencial. El autor se sirve de herramientas narrativas de género ya conocidas para mover a su trama en múltiples vértices, desde la comedia romántica y de enredos, pasando por el thriller, el body horror, moderado existencialismo y tradicionales escenarios sci-fi para presentar situaciones que son entretenidas, sorprendentes y de amplia reflexión, además de frenética y centelleante acción sobre multifacéticos set pieces, todo gracias al impresionante trabajo gráfico de Christian Ward, que en esta serie hace una entrada más que triunfal al mundo del comic profesional.

Esta miniserie presenta con nutridos matices una alegoría de la vida en el ciberespacio, explorando además la búsqueda de nuestra identidad, propósito y lugar en el mundo, así como también los riesgos de llevar una existencia alejada de la realidad a causa de una sociedad basada en el consumo, el nocivo grado de saturación de los adelantos tecnológicos y su influencia en el curso de nuestras vidas, la ausencia de espiritualidad y de relaciones interpersonales significativas.

Dentro de los distractores más importantes en las Tecnologías de Información, los teléfonos inteligentes ocupan el primer lugar. Infinidad de gadgets y su conexión WiFi te permiten explorar todos los rincones del mundo en un abrir y cerrar de ojos. Su abuso también conlleva a “desconectarnos” de la vida diaria si no lo tomamos como lo que es realmente: una herramienta útil para facilitar nuestra vida actual.

(Truth be told, I’m an iPhone zombie, próximo a dar el salto a los ambientes menos restrictivos de Android…)

El equipo creativo redondea su universo de ficción describiendo el impacto cultural que provoca una innovación de esta envergadura: existen tanto seguidores como detractores de esta tecnología, creando facciones, cultos e ideologías, formando así una robusta cautionary tale que invita a formar una opinión, al mismo tiempo que divierte y atrapa a la audiencia con un peculiar ensamble de personajes.

Spencer establece transiciones interesantes para contar su historia, intercalando un agudo análisis del dilema de su protagonista – cuya apariencia visual, psicología y actitudes nos evoca sin duda al magnífico film de Shaun of the Dead y a su personaje homónimo – con curiosas secuencias en donde diferentes personas promocionan, opinan y critican a la polémica aplicación móvil de The Infinite Vacation, empleando para ello un estilo visual de “foto novela” o “fumetti” (fotografías estáticas con globos de diálogo).

Emulando a la publicidad de grandes corporaciones de telecomunicación y productos de consumo, Spencer nos engancha de forma inmediata, mostrando la descripción técnica, alcances y limitaciones de la aplicación, así como los dilemas morales, espirituales y sociales que su uso conlleva. Es interesante señalar que las primeras páginas de forros en este comic están diseñadas como si fuera un screenshot de la tienda electrónica de App Store de Apple, mostrando la descripción de la aplicación, sus pantallas, calificación y recomendaciones de sus usuarios, siendo todo esto una gran labor por el equipo de diseño de este comic, encabezado por Tim Daniel y Kendall Bruns.

Pero la gran revelación dentro de este comic es el descubrimiento de un talento como Christian Ward, artista freelance y especializado en ilustraciones comerciales. Su estilo combina de forma efectiva line-art y acuarela, el cual le ayuda a construir un mundo que se aleja paulatinamente del nuestro, atravesando umbrales en donde el cuerpo y la mente se transportan a rumbos desconocidos, perdiendo su forma y retratando a la propia existencia de Mark en tintes surreales.

Quizás el único desliz dentro de este gran comic fue el sufrir constantes retrasos. A medida que avanzaba la trama su ambición y alcance fueron de tal magnitud que Ward requirió de un tiempo considerable para crear esos monumentales y coloridos ambientes que el guión le exigía. Si revisamos su calendario de publicación, nos daremos cuenta que este comic tardó dos años en ser completado: #1 en Enero 2011, #2 en Abril 2011, #3 en Octubre 2012, #4 en Marzo 2012 y #5 en Enero 2013.

Pero para quienes fuimos pacientes, el producto terminado fue enteramente satisfactorio. Ward establece la acción en múltiples configuraciones, ángulos y orientaciones, removiendo todo obstáculo a medida que Mark se desplazaba horizontal, vertical, transversal y recursivamente a lo largo y ancho de dobles y cuádruples page-spreads que nos dejaron boquiabiertos.

The Infinite Vacation se consolida como una sólida e inventiva serie llena de excelentes conflictos internos para sus protagonistas, y con un esfuerzo artístico fabuloso que confecciona para ellos atmósferas en constante metamorfosis que son graciosas, futuristas, bizarras, hostiles, oníricas e ideales para la exploración del subconsciente humano y su interacción con las bondades y excesos que nos provee la tecnología de punta.