Rush

Rush es una finísima producción comercial que presenta en gran forma el ambiente que se gesta alrededor del deporte motor, y que se centra en una de las temporadas más gratificantes que haya visto el aficionado a la Formula 1, en la forma de un duelo de voluntades entre dos de sus leyendas más significativas.

RUSHposterRush | Estados Unidos, 2013
Dirigida por Ron Howard
Libreto cinematográfico por Peter Morgan
Reparto: Chris Hemsworth, Daniel Brühl, Olivia Wilde y Alexandra Maria Lara
Cinematografía por Anthony Dod Mantle
Musicalización por Hans Zimmer
Edición por Daniel P. Hanley y Mike Hill
Producida por Exclusive Media, Revolution Films, Working Title Films, Imagine Entertainment, Relativity Media y Cross Creek Pictures
Distribuida por Exclusive Media, Universal Pictures, StudioCanal y Pathé Productions

Rush es hasta el momento el mejor film norteamericano dentro del mainstream que nos ha ofrecido este año 2013 (lo siento Gravity, tu naturaleza inmersiva por el cosmos palidece ante los desplantes vertiginosos que los bólidos a cuatro ruedas realizan sobre las pistas de la Formula 1).

Y es que este film llega a puerto seguro gracias a que encuentra al director apropiado para este material lleno de ego, orgullo, pasión, emoción, fuertes dosis de testosterona y alto octanaje. Ron Howard es un realizador populista al 100%, capaz de proveer a la narrativa cinematográfica de los elementos necesarios para satisfacer a un amplio espectro de espectadores, pero sin caer en los vicios del focus group-oriented cinema de Michael Bay y la estruendosidad visual que embriaga a la obra de Zack Snyder.

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Howard no se suscribe por el “more is more”, la pirotecnia vacía o el plot lleno de personajes clichés. Howard vende sus money shots con agudeza y sutileza, haciendo hincapié en el sentimentalismo y melodrama mesurado con la ayuda de protagónicos de gran fuerza y atracción, bajo una cinematografía que toma lo mejor de las técnicas de un Michael Mann o un Tony Scott.

Howard hace de Rush todo un espectáculo. Ruidoso y estridente pero cuidadoso en dejar que los momentos dramáticos sean los hilos conductores, gracias a un más que acertado libreto el cual le otorga todo un lienzo para llenar de color, alto riesgo e ímpetu el entorno que rodea al “Gran Circo” de la máxima categoría de la Formula 1.

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Enter: Peter Morgan, quien se ha convertido quizás en el mejor guionista de su generación (le siguen de cerca Aaron Sorkin, Alexander Payne y Steve McQueen), logrando destilar y amplificar los milestones más emocionantes y significativos de una temporada automovilística del ’76 que tuvo de todo, eliminando los notorios escarceos con la FIA tanto por Hunt y por Lauda, organismo deportivo el cual nunca es mencionado en toda la película, así como alianzas entre ambas personalidades a pesar de que en el film son ciento por ciento antagonísticas. Más que una pieza documentalista (punto en el cual la brillante Senna logra mejores resultados), Morgan esgrime interesantes puntos de encuentro y desencuentro, maximizando para los neófitos de esta disciplina el abismo que hay entre el deporte motor de ayer y hoy en cuanto a sus máximos exponentes, sus normativas y sus políticas, siendo esto un instrumento útil para llenar a su escenario de conflictos para sus protagónicos.

Morgan lleva un track record que lo consolida como el sucesor de los éxitos de un Tarantino. Sin suscribirse a la cinefilia y barbarismos bajo el velo del coolness, Morgan analiza la condición humana ante escenarios sumamente pesimistas que se mueven entre la disonancia entre personajes de gran poder. Rush no es su mejor guión, ni será el más agudo — en este sentido The Damned United (Tom Hooper, 2009) es por mucho el mejor sports drama de los últimos 15 años y un intento de mejor manufactura de su parte — sin embargo en esta ocasión logra dar un gran énfasis a dos polos opuestos que colisionan en el ámbito deportivo, que son la gloria y estupor de la victoria contra el análisis clínico y la importancia del resultado, del glamour que conlleva la consagración y aquel que prefiere la inmortalidad estadística.

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Es interesante como se ficcionaliza a Niki Lauda como el narrador omnisciente que, en retrospectiva, va despellejando en base a una curiosidad genuina las capas de una humanidad reprimida ante su fría disciplina como piloto, siendo esto uno de los mejores atributos que el libreto le otorga a Daniel Brühl, quien sin lugar a dudas encarna a la perfección todas estas excentricidades que llevaron a su alter ego a la posteridad como “La Computadora”, capaz de desmenuzar las minucias y engranes que son la clave del éxito en este gran circuito.

Obviamente que la fuerza que Chris Hemsworth le da al personaje de James Hunt es digno de llamar la atención (siendo éste su mejor performance hasta el momento), encontrándose en una zona de confort que le viene bien y que le da una desenvoltura inusitada sobre la pantalla. Hemsworth enarbola la mentalidad obsesiva por el triunfo y el reconocimiento público, aspectos que Morgan estudia de forma ingeniosa y contundente para mostrar sus pros y contras.

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Rush es una realización sumamente entretenida y repleta de elementos para todos los gustos, y cuyo mejor atributo es el serle fiel en todo momento a la prosapia y naturaleza de la Formula 1 como una fuente de leyendas, récords y de horripilantes tragedias, veleidosa sobre quienes se atreven a formar parte de ella y los grandes sacrificios que les exige al recorrer sus pistas.