Insomnia

Opera prima del realizador noruego Erik Skjoldbjærg, Insomnia es un paquete fílmico cuyos elementos técnicos crean atmósferas inquietantes, reforzada por un esfuerzo actoral basado en dilemas morales y tensión psicológica.

Insomnia | Noruega, 1997
Dirigida por Erik Skjoldbjærg
Libreto cinematográfico por Erik Skjoldbjærg y Nikolaj Frobenius
Reparto: Stellan Skarsgård, Sverre Anker Ousdal, Gisken Armand y Bjørn Floberg
Cinematografía por Erling Thurmann-Andersen
Musicalización por “Biosphere” (Geir Jenssen)
Edición por Hakon Overas
Producida por Norsk Film AS y Nordic Screen Production AS
Distribuida por First Run Features

Tras graduarse del National Film School en el Reino Unido y realizar un par de cortometrajes, el noruego Erik Skjoldbjærg (Close to Home, Near Winter, Spor, Prozac Nation, Skolen, Størst av alt, Nokas), filma su primer largometraje en el año de 1997, el thriller de crimen procedural atmosférico Insomnia.

Insomnia narra la investigación del asesinato de una joven estudiante en la ciudad noruega de Tromsø. La policía de Suecia accede a cooperar, enviando a dos policías experimentados, Jonas Engström (interpretado por Stellan Skarsgård) y Erik Vik (Sverre Anker Ousdal). Ambos policías encuentran evidencia incriminatoria y la usan para emboscar al asesino, quien logra burlarlos, creando un evento de consecuencias devastadoras para Engström.

Es así como el film nos envuelve en una espiral de trauma psicológico donde Engström es sometido a un viacrucis que se acrecenta a medida que intenta resolver por medios poco éticos esta investigación, sacando a flote traumas reprimidos, así como su intolerancia al clima exótico de Tromsø, cuya cercanía al Ártico hace que en verano la luz del Sol permanezca aún siendo de noche.

Skjoldbjærg sorprende con una cinematografía muy inteligente, donde explota los elementos climáticos de sus locaciones, que representan los conflictos psicológicos del protagonista en cada momento. El manejo de una paleta de colores contrastantes nos entrega tonos sumamente brillantes que aumentan el desconcierto tanto de Engström como de la propia audiencia, que queda atrapada en un efecto agorafóbico sin precedentes.

Dentro de este paquete fílmico se conjuga de forma efectiva un manejo de cámara que emplea transiciones interesantes donde la percepción del tiempo nos hace ver tanto al presente y pasado en un estado de convergencia. La edición es precisa y nos presenta los eventos de forma vertiginosa, ofreciendo una economía de imágenes que hacen a la trama sumamente compacta, concisa y fluída.

La música despierta sensaciones que refuerzan el impacto de la naturaleza sobre Engström. El estilo ambient de Biosphere es perfecto para esta puesta en escena, destacando el último track que define el misticismo, intriga y paranoia que permea en el film en base a coros, samplers y synths, y que es conocido como el tema oficial de la película.

En el aspecto actoral, Stellan Skarsgård ofrece todo un tour de force, donde su semblante estoico e impenetrable encierra pathos críticos que llenan al film de momentos de ansiedad genuinos, con un preciso guión que nos convence de ver a un hombre con una vida cimentada en el engaño, perversión y moral ambigua, y cuyos secretos amenazan con ser revelados, siendo un leitmotif evidente los rayos de luz que intentan penetrar las cortinas de su cuarto de hotel.

La cinta ofrece contrapuntos al dilema de Engström. El personaje de Jon Holt (interpretado por Bjørn Floberg) representa una fuerza natural sin inhibiciones y carente de recato o virtud, exponiéndole a su perseguidor que ninguno de los dos no posee cualidades redimibles, y esto los conduce a un juego moralista de consecuencias fatales. Gisken Armand encarna a Hilde Hagen, colega del protagonista y que se consolida como una especie de consciencia externa que Engström está empecinado en evadir.

Skjoldbjærg le otorga al espectador una conclusión donde el sentido de la justicia y la vergüenza son tanto ambiguos como evidentes, y que para ser su opera prima muestra un impresionante dominio del medio cinematográfico y su amplitud para detonar estados emocionales específicos sobre el público, haciendo de Insomnia una película que rebasa cualquier expectativa, que trasciende y que se convierte en algo más que otro film dentro del género de crimen y castigo, sino en un artefacto no solamente curioso, sino digno de estudio y que con el paso del tiempo se ha vuelto irrepetible.