In the Realm of the Senses

In the Realm of the Senses es un film que rebasa su naturaleza subversiva para retratar la relación hombre-mujer bajo matices de gran profundidad sentimental y erotismo a flor de piel.

ITROTSposterIn the Realm of the Senses | Japón, 1976
Escrita y dirigida por Nagisa Oshima
Reparto: Eiko Matsuda y Tatsuya Fuji
Cinematografía por Hideo Ito
Musicalización por Minoru Miki
Edición por Keiichi Uraoka
Producida porAnatole Dauman y Koji Wakamatsu
Distribuida por Argos Films

Desde sus primeros minutos, In the Realm of the Senses (Ai no Korida) nos sumerge en una trama repleta no solamente de erotismo, sino de amor verdadero llevado al extremo más insospechado de la naturaleza humana, libre de todo pudor o recato, en un mundo que se niega a seguir la norma y que paulatinamente se convierte en un microuniverso de pasión y dolor.

Filmada en 1976, la cinta intenta no solamente ser una despedida al tradicionalismo y a las reglas propias del Japón surgido de la post-guerra, cuyo progreso tras un modelo económico de consumo es objeto de crítica y repudio por su realizador, el provocateur Nagisa Oshima. Su filmografía denota insurrección y desapego al conformismo, independencia y desafío a lo establecido.

In the Realm of the Senses lleva esta naturaleza a un estado de fuga, donde en todo momento toma orgullo por ser la primera producción japonesa de temática pornográfica hardcore de su historia fílmica. Única en su género (la cual destroza las convenciones del género pinku eiga/roman porno de su época), la cinta es puesta bajo un trabajo de cámara impecable que nos muestra el viacrucis físico y mental de sus protagonistas, Tatsuya Fuji y Eiko Matsuda.

Ambos encarnan respectivamente a Kichizo Ishida y Sada Abe, quienes en la vida real tuvieron un tórrido y trágico romance en la clandestinidad del Japón de 1936, y cuya notoriedad llevaron a Sada Abe a la inmortalidad literaria y artística, donde su historia de amor trascendió la brutalidad en la que concluyó.

Oshima ofrece visualmente cierto (pero ambiguo) contexto que explica el deseo incansable de Sada por el placer carnal, dejando claro que ambos amantes estaban destinados a consumar su atracción hasta las últimas consecuencias. Incluso, la música diegética toma parte importante al establecer temáticas que refuerzan a este relato tanto como un film erotica y su vez de crítica social.

La vida en comunión de los personajes choca intempestivamente con la realidad social imperante, creando en ellos un obstáculo que se vuelve infranqueable, pero atractivo, causándoles un dolor que los lleva al borde de emociones que amplían el abanico de oportunidades para experimentar su mutuo afecto.

Es interesante cómo la película plantea en todo momento el acto sexual como un proceso donde ambos sufren y cuya única salida es el abandono del mundo mortal. El placer que demuestran los protagonistas no es el de satisfacción plena, sino de culpa, incluso una sutil pena en  la cual el pudor se torna victorioso en ocasiones. Este ambiente enrarecido es producto de la sociedad japonesa de la época, y a la cual Oshima desmenuza en momentos atinados, y se despide de ella al tiempo en el que Kichizo le da la espalda a un desfile militar, rechazando el pasado belicoso de su nación para abrazar la paz y satisfacción interior que le brindan los brazos de su amada.

Este mensaje insurgente nunca fue aceptado por las instituciones de gobierno, quienes condenaron a la cinta y a sus productores (el también cineasta contracorriente Koji Wakamatsu). Su éxito internacional es producto de su co-productor Anatole Dauman, quien estrena el film inicialmente en Francia, donde la estructura liberal del cine es aceptada sin menor objeción. La cinta en sí forma parte de un ciclo prolífico en el cine mundial, donde las barreras de lo clásico son derrumbadas por cineastas independientes y de ideas frescas, que alcanzarían un período de total libertad y recibiendo incluso carta blanca por parte de los grandes emporios cinematográficos.

In the Realm of the Senses es una ventana a la psicología más profunda de la vida en pareja, donde el cuerpo se convierte en el vehículo para intentar encontrar el verdadero significado de un amor que trasciende normas e instituciones, que se vuelven inoperantes y arcaicas ante símbolos poderosos como la individualidad y el espíritu en total libertad.

Por su amplio y explícito contenido sexual, esta cinta es recomendada para un público adulto y de amplio criterio.