Brick

De espléndido montaje, llamativa fotografía, agudo y seductor argumento y un destacadísimo cast, Brick es una cinta que trasciende el velo de un film noir para colocarse a niveles de culto, siendo el testamento definitivo del ingenioso realizador Rian Johnson.

Brick | Estados Unidos, 2005
Escrita y dirigida por Rian Johnson
Reparto: Joseph Gordon-Levitt, Nora Zehetner, Emilie de Ravin, Noah Fleiss, Matt O’Leary, Brian J. White, Meagan Good, Noah Segan, Richard Roundtree y Lukas Haas
Cinematografía por Steve Yedlin
Musicalización por Nathan Johnson
Edición por Rian Johnson
Producida por Ram Bergman y Mark G. Mathis
Distribuida por Focus Features

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Desde sus primeros minutos, Brick cautiva a su audiencia y se convierte en una auténtica experiencia fuera de lo común, que construye a su alrededor un micro universo atractivo a la vista, con un reparto de personajes que trasciende sobre los arquetipos que representan sus roles alrededor de una aventura noir que se esconde bajo un escenario en el que se combinan atmósferas propias de un Twin Peaks y Blue Velvet con desplantes interesantes de ansia juvenil que deambulan sobre la delgada línea que divide a la confianza plena de la brutal traición.

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En su ópera prima, Rian Johnson demuestra que es uno de los genios modernos del séptimo arte,  con una carrera que lo coloca eventualmente en el mismo escalafón de un Tarantino, Paul Thomas Anderson, Christopher Nolan y Shane Carruth, al cimentar una narrativa que rompe el paradigma del film noir y la transporta a un setting propio del drama urbano, arropados por un guión que elabora para beneplácito de quienes observan esta espléndida cinta de un lenguaje agudo, un slang y argot propios de la novela detectivesca de excelencia y que sustituye el típico voice over con una serie de secuencias en sucesión a velocidades vertiginosas, una economía en el montaje que en ningún momento nos hace perder el hilo de la historia, donde se establece un compromiso en el “mostrar” de las imágenes y en el “decir” en el parlamento otorgado a los protagonistas.

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Bajo las manos de Johnson, Brick escapa de ser aparentemente extraña, inaccesible o impenetrable para seducirnos a su vez con una cadencia en la composición de las impresionantes frases que son crípticas en su presentación pero llenas de significados familiares dentro del género del crimen y castigo, y que nos convencen y sumergen por completo en este relato lleno de intriga, amor verdadero, violencia y entornos naturales y urbanos bajo luz y sombra y llamativos colores que se asoman de forma atinada y fugaz sobre la lente de un Steve Yedlin, quien se convertiría en el cinematógrafo recurrente en la posterior filmografía de Rian Johnson (The Brothers Bloom, Looper).

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Pero todos estos elementos son soportados exitosamente por el ejemplar elenco que engalana a esta película: Joseph Gordon-Levitt ha demostrado ser uno de los mejores actores de su generación, y en esta ocasión nos engancha completamente entre las excentricidades del reservado Brendan Frye cuyo frío, distante, reflexivo y metódico semblante estalla cuando la confianza, el honor, el sentido de lo correcto y la nociva nostalgia por aquello que amábamos y perdimos sin saber el por qué se ven en peligro.

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A su alrededor se tejen performances tanto sutiles, contundentes y destacados por parte de su ensamble de actores — Lukas Haas, Emilie de Ravin, Noah Fleiss, Brian J. White, Meagan Good, Noah Segan — que nos hablan de la juventud en decepción absoluta con su opresiva realidad, creando como resultado personalidades más afines al bajo mundo criminal lleno de vicios, interminable subterfugio, la venganza y el ajuste de cuentas de naturaleza atroz.

Johnson hace un esfuerzo consciente por dotar a sus personajes de matices oscuros donde la emoción nubla su razón, haciéndolos caer en situaciones de riesgo extremo.

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Resalta sobremanera la actuación de Matt O’Leary como el fiel ayudante de Brendan, ‘The Brain’, que refuerza esta extraña conducta entre la disonancia social y el autismo que permea también sobre el protagonista y que hace que Brick se distinga en forma definitiva sobre otras ofrendas al género del film noir.

Es una pena que la carrera fílmica de Nora Zehetner en el mainstream (la cual todavía continúa) no haya cobrado más notoriedad ya que en este film su actuación ofrece un misticismo que es sumamente llamativo, con dotes de malicia en conflicto con genuina ternura y finísimo sex appeal que una y otra vez explora el tema core de la confianza y que en los instantes finales de la cinta logran un crescendo fuera de serie, cuando las cartas se muestran sobre la mesa y se revelan los verdaderos colores de los protagonistas, quienes se ven como manipuladores y víctimas a la vez, encontrándose lejos de ser libres de toda culpa.

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Brick es un film cuya gran manufactura la sitúa a niveles de culto, y es el testamento definitivo del ingenio de un Rian Johnson quien se muestra al mundo del celuloide con gran soltura, en uno de los debuts más impresionantes y agradables de los que se tengan memoria.