Empire of the Sun

Una finísima realización que pone de manifiesto el valor personal que Steven Spielberg le imprime al género bélico.

Empire of the Sun | Estados Unidos, 1987
Dirigida por Steven Spielberg
Libreto cinematográfico por Tom Stoppard
Basada en la novela homónima por J. G. Ballard
Reparto: Christian Bale, John Malkovich, Joe Pantoliano, Miranda Richardson y Nigel Havers
Cinematografía por Allen Daviau
Musicalización por John Williams
Edición por Michael Kahn
Producida por Warner Bros. y Amblin Entertainment
Distribuida por Warner Bros. Pictures

Dirigida por el prolífico realizador Steven Spielberg, Empire of the Sun nos regala el primer indicio de lo que posteriormente se confirmará como uno de los talentos histriónicos más importantes en la pantalla grande.

Estamos hablando nada menos que del mercurial y controversial Christian Bale, quien con tan sólo 12 años de edad desarrolla un performance más que notable.

La cinta narra las vicisitudes de Jim Graham, un jovencito inglés de familia acomodada quien reside en la entonces colonia británica de Shanghai en 1941. La sorpresiva ocupación japonesa de este territorio durante la Segunda Guerra Mundial lo llevará a un camino repleto de miedo, muerte, sufrimiento, indiferencia, amistad, valor, amor e ilusión.

En el cine se utiliza con regularidad la frase de “el mejor actor de su generación”, pero el trabajo de Bale en esta cinta nos convence plenamente de ello, llevándonos de la mano por una aventura de naturaleza épica, siguiendo un camino donde su genuino optimismo infantil es amenazado por una tempestad de calamidad y deseo de conquista de naciones en combate mortal.

Sin embargo, Bale se hace valer de una gran soltura para conjurar un tour de force basado en una insaciable curiosidad que lo hacen prevalecer en el campo de batalla, valiéndose de una necesaria malicia e ingenio cautivador para darle sentido a un mundo desleal lleno de odio y violencia que continuamente se pone en su contra, pero que fracasa en todo momento en sus intentos por doblegar su espíritu libre e imaginativo.

Si podemos usar una metáfora que describa a Empire of the Sun, ésta puede ser la de un interminable lienzo que una y otra vez se expande para mostrarnos aspectos que llenan tanto de asombro y pesadumbre a su protagonista, mesmerizado en ocasiones al acceder a notorios umbrales fantásticos surgidos de su activa e inocente imaginación y fascinación por la aeronáutica, y posteriormente sometido por un conflicto bélico que saca a relucir lo peor a lo que puede llegar el alma humana al ser puesta en el límite que la divide entre el humanismo y la crueldad.

John Malkovich tiene una notable participación como el soldado de moral cuestionable Basie, quien nos logra convencer con una atrayente personalidad que genera empatía, y que recibe como contraste justo reclamo cuando su individualismo se apodera de él al maltratar psicológicamente al pequeño Jim, quien lo admira por sobre todas las cosas.

Esta titánica producción conjuga una precisa banda sonora con vistas de realismo mágico que llevan a su protagónico a afrontar diversos estados psicológicos propios de la madurez temprana surgida por los horrores de la guerra, donde la ausencia de una figura paterna es el común denominador que lo orilla a situaciones de constante y cruento aprendizaje.

Empire of the Sun es un atisbo al continuo compromiso de Steven Spielberg de poder darse oportunidades para transmitir a su público proyectos cinematográficos que cubran aspectos profundos y personales relacionados con la temática bélica, dejando de lado sus tradicionales films de entretenimiento al alcance de todos. Esta película se suma a la inocente 1941 (1979), la fulminante Schindler’s List (1993), la pirotécnica Saving Private Ryan (1998) y la enérgica Munich (2005), donde cada una de ellas conforma una finísima sección de su filmografía encaminada a explorar estas obsesiones.