Day Watch

Day Watch pone freno de mano al exceso a base de personajes de irresistible encanto, cuyas tribulaciones crean una gran aventura épica.

Day Watch | Rusia, 2006
Dirigida por Timur Bekmambetov
Libreto cinematográfico por Timur Bekmambetov, Sergei Lukyanenko y Alexander Talal
Basada en la serie de novelas de Sergei Lukyanenko
Reparto: Konstantin Khabensky, Mariya Poroshina, Dmitriy Martynov, Aleksei Chadov, Zhanna Friske,Vladimir Menshov, Viktor Verzhbitsky, Galina Tyunina y Valeri Zolotukhin
Cinematografía por Sergey Trofimov
Musicalización por Yuriy Poteenko
Edición por Dimitriy Kiselev
Producida por Konstantin Ernst y Anatoli Maksimov
Distribuida por Gemini Film y Fox Searchlight Pictures

Day Watch (Дневной Дозор/Dnevnoy dozor en su idioma original) es la continuación de la súper exitosa cinta de acción rusa Night Watch, la cual se convirtió en todo un acontecimiento en el mundo del cine en la primera década del siglo XXI.

Es interesante la fórmula bajo la cual se presenta esta película, que a pesar de tener puntos de encuentro estilísticos con su predecesora, se siente realmente como una cinta distinta, gracias a su bien calculado frenesí donde las secuencias de acción alcanzan altos decibeles (a pesar de tener excesos notables) que nos dejan boquiabiertos pero que nunca nos alejan de la trama, que en esta ocasión combina instantes sutiles de melodrama y constantes desplantes de comedia negra sumamente agradables.

Y es que Day Watch ante todo emplea una atmósfera derrotista: sus personajes principales muestran inquietudes, miedos, esperanzas rotas y la aceptación de un destino que no se merecen, que los empuja al conflicto y a la resignación de una profecía arcana que a nadie beneficia. Afortunadamente para ellos la narrativa ofrece un escape, un McGuffin que lejos de cobrar una alta importancia se transforma en una herramienta para ampliar el análisis de los pathos que atormentan al personaje principal de la cinta, Anton Gorodetsky.

En este sentido, Konstantin Khabenskiy vuelve a dominar el escenario con gran soltura en su papel como el desafortunado Guardián de la Noche, encargado de mantener a raya los impulsos y vicios de sus enemigos, cargando con grandes culpas que lo orillan a cometer errores y abandonar la esperanza de la felicidad, víctima de su deber y la infructuosa búsqueda de la redención que no es asequible en ningún momento.

La cinta balancea el screentime de su reparto sin sacrificar la introspección de su estrella, dándose el lujo de repartir acción, momentos chuscos y efectos visuales que expanden y refuerzan  la naturaleza caótica de un mundo entre luz y sombra en constante choque, ampliando el sentido de asombro otorgado por la primera cinta.

Pero lo que sin duda es el elemento más atrayente de Day Watch es su plena confianza en un guión que carece completamente de sobreexposición, atinando en dejar que la imagen impresa sobre el celuloide explique y conduzca a la audiencia. La película trabaja sobre la máxima de ‘show, don’t tell’ y vaya que hay momentos donde el lenguaje corporal y los efectos especiales comunican situaciones que cualquier otro cineasta lo hubiera expuesto explícitamente en los diálogos.

No cabe duda que estas dos cintas del género fantástico son el mejor trabajo de Timur Bekmambetov en el séptimo arte. El realizador entiende que el drama interno tiene el peso específico, y permite que sus actores encuentren su zona de confort. Tanto los héroes y villanos (si es que realmente lo son) de esta gran saga se vuelven entrañables para la audiencia.

La conclusión de la cinta dista mucho de ser un Deus Ex Machina sino una oportunidad para explorar a este relato con nuevos ojos, donde el artificio digital se pone al servicio de una historia de amor y drama familiar envuelta en un juego de intereses que llevan a provocar heridas sin intención entre sus protagónicos.

Esto nos deja finalmente con un tercer acto de esta gran historia (aún sin fecha tentativa de salida) que promete muchísimo más, y mientras continúe rompiendo los esquemas y trampas del cine de género y se reinvente a sí misma como lo ha hecho sin dejar atrás su énfasis en la caracterización, se consolidará como una de las trilogías más importantes dentro de la ciencia ficción y fantasía moderna.