The Perfect Human

Un curioso ejercicio sobre la percepción del entorno y la paulatina expansión del intelecto.

The Perfect Human | Dinamarca, 1967
Cortometraje
Escrita y dirigida por Jørgen Leth
Reparto: Claus Nissen, Majken Algren Nielsen y Jørgen Leth (narrador)
Cinematografía por Henning Camre y Ole John
Musicalización por Henning Christiansen
Edición por Knud Hauge
Producida por Det Danske Filminstitut 

The Perfect Human (cuyo título original en danés es Det perfekte menneske) es un experimento de 13 minutos que expone de una manera muy simple ideas muy poderosas acerca del ser humano como ente físico y pensante.

Dirigido por Jørgen Leth, la cinta presenta a un hombre (Claus Nissen) y a una mujer (Majken Algren Nielsen) quienes en su estado más abstracto son llevados a un autodescubrimiento.

A través de contrastes de colores en blanco y negro, el cortometraje narrado por Leth (en un tono mecánico e inexpresivo que refuerza una actitud de análisis estructurado) somete a movimientos sencillos, básicos y repetitivos a sus protagonistas, que solidifican esta postura de la homogeneidad del hombre, puesto que todos ocupamos espacios físicos, vida y órganos similares, por lo que desde el punto de vista fundamental es suficiente.

El film abstrae las capacidades del hombre como tocar, moverse, vestirse, comer, así como también – y esto es un punto importante – se establece su espacio vital como “ilimitado”, es decir, libre de conceptos que definen restricciones impuestas por el ser humano con conocimientos adquiridos.

Sin embargo, Leth anticipa este proceso cognitivo, y nos lo demuestra (“Today, too, I experienced something. I hope to understand in a few days”). Desde ese momento, se desarrolla de forma gradual la percepción y su capacidad para establecer procesos de medición que le dan sentido a su realidad, así como notar diferencias en su entorno.

La complejidad de la vida humana se manifiesta minuto a minuto, introduciendo en la breve narrativa la presencia de enseres y productos consumibles, así como también manifestar emociones a través de palabras profundas que denotan estados de ánimo diversos.

Este raciocinio hace llegar a sus protagonistas la realización de un individualismo potencial, no como un hecho estremecedor, sino como parte de nuestra propia evolución.

Una curiosidad que vale la pena ver y apreciar.