Los Cronocrímenes

Gran thriller de ciencia ficción que despliega efectivos juegos mentales y exquisita manipulación de su audiencia.

Los Cronocrímenes | España, 2008
Escrita y dirigida por Ignacio Vigalondo
Reparto: Karra Elejalde, Bárbara Goenaga, Candela Fernández e Ignacio Vigalondo
Cinematografía por Flavio Labiano
Musicalización por Chucky Namanera
Edición por Jose Luis Romeu
Producida por Javier Ibarretxe, Eduardo Carneros, Esteban Ibarretxe, Santi Camuñas y Jorge Gómez 

Primer, del año 2004, es la mejor película de viajes en el tiempo jamás hecha.

Sin embargo, Los Cronocrímenes, del director español Ignacio Vigalondo, es un digno sucesor espiritual.

Los Cronocrímenes, cinta que fue absurdamente promocionada como “Rewind” tras salir en formato DVD (en un intento ingenuo por capturar la atención de quienes vieron el sleeper hit internacional REC), es una extraordinaria realización por parte del director cántabro, un estudio concienzudo del viacrucis físico y psicológico que implica la persecución de una ciencia inexacta y elusiva hasta nuestros días.

Vigalondo, al igual que Shane Carruth, imbuye en su guión por sobre todas las cosas un objetivo claro, que es el dotar a la cinta de dramatismo, pesimismo, asombro y sobresaltos en gran timing. La cinta añade y añade (y añade…) instantes que nos dejan perplejos, estupefactos, con la misma impotencia que invade al protagonista (Karra Elejalde, en un gran performance), cuya batalla contra el destino parece ser una empresa imposible.

La cinta narra los eventos a través de los cuales Héctor (Elejalde) se ve arrastrado tras percibir a través de sus binoculares cosas extrañas en el inmenso bosque que rodea su casa: una mujer (Bárbara Goenaga) que se desviste, un asaltante vendado y de intenciones desconocidas y cuyo repentino ataque lo lleva a descubrir un complejo secreto, donde un inexperto científico (Vigalondo, emulando al propio Carruth en Primer) esconde una pieza tecnológica la cual pondrá de cabeza su mundo como lo conoce.

Vigalondo apuesta por la tensión psicológica con un crescendo vertiginoso, donde el ‘infodump’ que detalla la mecánica del viaje en el tiempo es puesto en segundo plano. Con una selección importante de locaciones y un esfuerzo inteligente entre la cinematografía y metódica edición, se logran conjuntar buenas atmósferas de luz tenue y oscuridad absoluta que reflejan esos momentos donde Héctor encuentra paulatinamente las respuestas correctas a su predicamento, pero las cuales llegan a resoluciones de tinte macabro y con consecuencias (lamentablemente) irreversibles.

A pesar de no mostrar una ambigüedad hipnótica como Primer (donde el propio bagaje de los personajes añade capas narrativas de análisis fascinantes), Los Cronocrímenes es una excelente realización que nos demuestra una vez más que la mejor Ciencia Ficción es aquella que sujeta a la realidad cotidiana, manipulándola, estudiándola, sacándola de balance y forzándola a considerar planos diferentes a lo establecido, con el objetivo de observar su reacción ante lo complejo y desconocido.