Revanche

Una exploración contemplativa de los Diez Mandamientos…

Revanche | Austria, 2008
Escrita y dirigida por Götz Spielmann
Reparto: Johannes Krisch, Irina Potapenko, Andreas Lust, Ursula Strauss, Hanno Pöschl y Johannes Thanheiser
Cinematografía por Martin Gschlacht
Edición por Karina Ressler
Producida por Prisma Film y Spielmann Film
Distribuida por Filmladen

Amarás a Dios por sobre todas las cosas.
No dirás el nombre de Dios en vano.
Santificarás las fiestas.
Honrarás a tu padre y a tu madre.
No matarás.
No fornicarás.
No robarás.
No mentirás.
No tendrás pensamientos ni deseos impuros.
No desearás los bienes ajenos.

Revanche es una exploración contemplativa y de ritmo pausado del decálogo acuñado por el catolicismo, donde su director Götz Spielmann ofrece pocos indicios de esto al iniciar su relato, pero que se tornan más y más explícitos a medida que transcurre su largometraje.

En su necesidad de obtener dinero para escapar de su vida sin futuro, Alex (Johannes Krisch) y su amante Tamara (Irina Potapenko) tomarán una decisión que los pondrá en curso de colisión con Robert (Andreas Lust), un policía quien enfrenta problemas maritales. Su cónyuge, Susanne (Ursula Strauss) mantiene una amistad cordial con Hausner (Johannes Thanheiser), quien es nada menos que el padre de Alex, y cuya relación es tensa. La cinta traza los eventos llenos de infortunio que atan irremediablemente a estos individuos.

Spielmann toma su tiempo para construir el carácter de sus personajes: blandos, dubitativos, frágiles, complacidos con el conformismo de sus vidas rotas, y cuyo espíritu se dobla irremediablemente ante la más mínima tentación.

En claro conflicto con el cine comercial, el realizador toma una historia de gran poder y atractivo (una morality tale que ya envidiaría cualquier guionista de Hollywood), y la ejecuta a una velocidad sumamente lenta, donde su manejo estático de la cámara es elaborado con propiedad, en tono meditativo, en ocasiones muy distante de su reparto, con el motif de fade outs que crean una narrativa en varios actos.

Su fascinación por retratar lo mundano es evidente, y esto crea una atmósfera pesada para el público mainstream, cuyo umbral de resistencia es puesto a prueba. Sin embargo, es la fuerza y dureza de sus caracterizaciones las que nos mantienen atentos en todo momento, con giros es la trama de gran manufactura y que vuelven a su cinta impredecible, creando una atmósfera de realización y arrepentimiento que pone al cast contra las cuerdas y sin posibilidad de escape.

La tónica naturalista es reforzada cada minuto en que transcurre la película, con paisajes de corte rural que establecen un ejercicio de estilo, que para muchos podría parecer deliberado (incluyendo numerosos desnudos que de acuerdo al contexto de la trama son justificados, pero que no dejan duda de un sentido provocativo).

El uso de artefactos como viento artificial son utilizados para marcar pautas que llevan a confrontaciones que simbólicamente representan plot twists que despiertan la reflexión, haciendo de Revanche un drama psicológico efectivo a pesar de su notoria parsimonia.

Revanche es un film de arte con una trama importante y universal, aterrizada en hechos comunes al mundo en el que vivimos, y que desmenuza lo vulnerables que somos y como nuestras carencias maximizan el estado depresivo del ser humano en proporciones devastadoras y lo susceptibles que somos ante el pecado.