Blood for Dracula

Un estudio sobre la maldad inherente en el ser humano y de cómo permea irremediablemente sobre la virtud.

Blood for Dracula | Italia, 1974
Escrita y dirigida por Paul Morrissey
Reparto: Joe Dallesandro, Udo Kier, Vittorio De Sica, Maxime McKendry, Arno Juerging, Milena Vukotic, Dominique Darel, Stefania Casini, Silvia Dionisio y Roman Polanski
Cinematografía por Luigi Kuveiller
Musicalización por Claudio Gizzi
Edición por Franca Silvi
Producida por Andrew Braunsberg y Andy Warhol
Distribuida por Bryanston Distributing Company

Blood for Dracula es una película compleja. Escrita y dirigida por Paul Morrissey y bajo la producción del afamado artista visual Andy Warhol, esta cinta reinterpreta el legendario relato de Bram Stoker bajo grandes libertades, para contar lo que podemos definir como un análisis de la maldad en su estado más puro.

Filmada back-to-back con otro film de terror (Flesh for Frankenstein, un espectáculo gore creado de igual forma por Morrissey), Blood narra la aventura en Italia del Conde Dracula (Udo Kier), quien necesita sangre de mujeres vírgenes para sobrevivir. El agonizante aristócrata rumano entabla una relación de interés con una familia acomodada para saciar su sed, con resultados bastante peculiares.

Morrissey presenta un diseño de producción impecable, donde el relato original de Stoker es alterado completamente con el fin de tener las excusas necesarias para mostrar la excelsa escenografía para un film de época.

Sin embargo, el elemento más interesante de Blood for Dracula es que se esconde entre diversos géneros para contar una historia desde diferentes perspectivas.

Cada escena evoca sentimientos nocivos, sin la oportunidad de redención para nadie, desde el interés económico, la lujuria, la codicia, la obsesión, la pérdida de la inocencia, el egoísmo y el desprecio hacia los demás.

El guión brilla en los instantes donde se analiza la diferencia de clases, donde el proletariado (representado por el sirviente Mario, interpretado por Joe Dallesandro) choca con la aristocracia, pero ambas mentalidades caen en un estado de decadencia donde ninguna de las dos gana la partida.

Bajo un velo de melodrama de época, film erotica, gore, tragicomedia y un poco de giallo en su parte final, Blood for Dracula trasciende, dado el arrojo de su reparto para encarnar ideas/arquetipos a pesar de las caracterizaciones planas que el libreto les ofrece, creando ciertas cualidades que la hacen única.

Tanto Kier como Dallesandro, protagonistas principales, encarnan personalidades repulsivas que en momentos específicos denotan una fragilidad e hipocresía, gracias a una eficaz banda sonora compuesta por Claudio Gizzi que refuerza los momentos de fascinación, tétricos y dramáticos.

En su desenlace, Morrissey reconoce los temas y libertades tomadas, y deja que esta absurdista interpretación culmine de una forma inverosímil, brutal, directa e irrisoria, tal y como debe ser.

Esto nos ofrece una pausa para entender y admitir que no existen pretensiones dentro del film, sino un esfuerzo consciente para contar un relato de horror lleno de elementos que la convierten en un mashup sumamente curioso, profundo, provocativo e interesante.