Escaramuzas

Comics en 2020: reflexiones finales.

Haciendo un recuento, veo que este es el séptimo (!) artículo de opinión que he escrito sobre el estado de los comics en el año 2020. Si echamos un breve vistazo, nuestra intención era prácticamente darle el cerrojazo al mainstream para enfocarnos completamente a rellenar huecos en mi colección y ponerme al corriente con comics y autores fuera del ambiente comercial. Haber recorrido un camino analizando a los Big Three—DC, Marvel e Image—en momentos selectos fue una gran experiencia, y cerrar esa página para explorar otros mundos a cuatro colores me parecía algo justo.

Pero la pandemia del COVID-19 enrareció no solamente al mundo real sino también a la estructura de las publicadoras y al gremio de artistas visuales, tanto del sector amateur y profesional. Los engranes y el andamiaje que gravitan alrededor de los comics también se detuvieron, y sus círculos de interés en otros planos multimedia ya no pudieron lucrar con ellos. La exposición del comic se vio reducida al mínimo; las expos y convenciones nos hicieron ver solo esbozos de planes editoriales que fueron finalmente retrasados, convirtiéndose en espectáculos virtuales sin ningún valor agregado ni expectación. El shutdown veraniego desbarató el calendario de publicación, colocó al mundo del comic en survival mode y la debacle entre Diamond y DC Comics nos puso en sobreaviso de que un cambio de paradigma a nivel contenidos y plataformas de distribución es algo inevitable.

Probablemente 2021 sea una prolongación o resaca de la peor recesión en la historia de la humanidad, y como consecuencia veremos al microcosmos del comic todavía desacelerado y con un alza en la desaparición de tiendas especializadas. El mainstream parece convertirse en un “Viejo Oeste” en donde todo vale, quizás mobilizado por una probable reducción de fuentes de empleo y sueldos en Marvel y DC. Con un Image Comics situado ahora como el segundo poder tras la salida de DC del escalafón de ventas mensual, quizás se vea beneficiado con un éxodo de artistas Top, quienes ya no gozarán de carta blanca dentro del género de superhéroes. Viéndose necesitados de otras fuentes de ingreso, probablemente los profesionales del comic hagan de Image, Boom! Studios, Dark Horse y IDW su segunda casa.

Nueva estructura editorial de DC Comics en el ciclo 2019-2020.

Este impasse dejará a las grandes editoriales sin ninguna opción más que mantener maniatado a su público cautivo. Marvel seguirá con sus constantes crossovers y saturación de tie-ins, además de sus relanzamientos y parafernalia alrededor del último superhero film en cartelera—o video on demand, lo que suceda primero. En lo personal ya es un tema demasiado gastado y sobre el cual he pasado página.

En el caso de DC Comics se han producido fenómenos interesantes, pero rodeados de una incertidumbre que ha despertado una rumorología rampante. Parece ser cuestión de tiempo para que la editorial se acerque mucho más a las librerías de prestigio, con novelas gráficas dirigidas a una demografía fuera de lo acostumbrado (ya lo estamos viendo a partir de este año en mayor medida). Los proyectos multimedia van en fast-track cada vez más, y la cohesividad de un “universo de ficción compartido” ha dejado de ser una preocupación. Lo de hoy es lanzar, lanzar, lanzar contenidos.

Resulta difícil de creer que su reciente autonomía tras romper con el monopolio de Diamond no haya acelerado su transformación narrativa—a pesar de sus sacudidas en el organigrama en el tercer trimestre del año. El COVID ha ralentizado su metamorfosis de manera evidente, y proyectos tan radicales que buscaban “limpiar casa” tales como “DOOMSDAY CLOCK”, “DARK NIGHTS: DEATH METAL” y “5G” se han convertido en estrategias un poco más conservadoras, aunque sea mientras dure la pandemia y no se encuentre una vacuna a corto-mediano plazo. Es obvio que las grandes empresas detrás de estas editoriales no se lanzarán a la aventura hasta que la situación social, política y económica en los Estados Unidos tenga más claridad y una vez concluido el último trimestre del 2020.

El plan original para “5G” por DC Comics, publicado en el catálogo DC Previews #23, en marzo de 2020.

Por todo esto, una línea editorial como “5G”—la cual planeaba ser el retiro definitivo de figuras como Superman, Wonder Woman, Batman, etc., y dar paso a una nueva generación de héroes—se transfigura a lo que ahora es “DC: Future State”. Un arreglo cosmético que ante todo es un disparo al aire y disfrazado como un estudio de mercado; es también lanzar a la pared a un grupito de comics y ver cuál es chicle y pega; es una marcha atrás y reciclar lo que iba a ser el punto final—el proverbial clavo en el ataúd—a la era del fanboy; es sacar al mercado un montón de ediciones MUY caras en 2 meses que son de por sí MUY flojos en ventas; es intentar salvar un proyecto editorial al que se le invirtió mucho dinero y con un costo de recuperación bastante alto e injusto para el público; es crear una demanda que no existe con un producto que históricamente no vende (What If? = whatever) y con creadores sobre los cuales pende la trágica etiqueta de que “no mueven la aguja” en cuanto a ventas se refiere en el comic mainstream.

(También cabe decir que Future State no es más que retroceder en el tiempo hacia aquellos “Eventos de Quinta Semana” en la mitad de los años noventas, por lo que hay nada nuevo bajo el Sol; no, gracias).

La crisis económica ha forzado a DC a ser rehén (nuevamente) de un puñado minúsculo de lectores (fósiles) que quieren seguir leyendo los comics de hace veinte o treinta años atrás; un mercado minúsculo que despotrica por Internet y Redes Sociales contra obras, creadores y temáticas que por mucho les han superado y dado la espalda a sus estándares y gustos tan arcaicos. No me queda duda que esto será temporal, y si el proceso de cambio tiene éxito será el benchmark sobre el cual Marvel y los demás competidores tendrán que considerar más pronto de lo que imaginamos.

Por nuestra parte, nos despedimos de estas escaramuzas para buscar otras opciones.