Astonishing X-Men Vol. 4

“Unstoppable.”

Astonishing X-Men Vol. 4: Unstoppable
Escrito por Joss Whedon
Arte de John Cassaday
Color por Laura Martin
Publicado por Marvel Comics

Continuamos con nuestras reseñas de la exitosa serie de comics de Astonishing X-Men.

Tras analizar 3 arcos argumentales, ‘Gifted’‘Dangerous’ y ‘Torn’, ahora nos toca revisar el último volumen de esta saga: “Unstoppable”, que comprende los tomos número 19 al 24 de la serie, concluyendo el relato en la edición conmemorativa de Giant-Size Astonishing X-Men.

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Joss Whedon rinde tributo con esta historia a uno de los momentos definitivos dentro de la mitología de los Hombres X: ‘La Saga del Fénix Oscuro’, una épica narrativa escrita por el inmortal autor Chris Claremont, quien durante más de 2 décadas forjó las aventuras definitivas para este grupo de personajes.

Unstoppable guarda rasgos similares con aquella magna historia, pero Whedon no transcribe verbatim sus particularidades sino que se inspira de ella, en particular con su último capítulo, que fuese publicado en la ya memorable edición de Uncanny X-Men #137, con fecha de 1981.

Al igual que en dicho tomo, el autor destila su evidente sentido de calamidad, sus valores heróicos, el compañerismo a toda prueba, el amor trágico y el sacrificio.

De igual forma que en 1981, Unstoppable presenta a los Hombres X siendo transportados contra su voluntad al espacio exterior, donde uno de los suyos es juzgado por ser una amenaza latente para la seguridad de un imperio intergaláctico belicoso, lo cual lleva a los protagonistas a escapar y oponer resistencia, siendo arrastrados paulatinamente al límite, donde un desenlace inesperado nos deja con un sentido de pérdida y pesadumbre genuino.

Este volumen cuatro es estructurado de forma muy inteligente, donde Whedon teje una estratagema militar compleja y brillante, que atrapa el interés del lector a la vuelta de cada página, ofreciendo en cada capítulo sorpresa tras sorpresa y cliffhanger tras cliffhanger, pero siempre anteponiendo el aspecto emocional de sus personajes para lograr una completa empatía con su audiencia.

De igual forma, el autor cierra huecos narrativos, además de consolidar y expander desarrollos de personajes que venían gestándose en los tres tomos previos. Sin embargo, ciertos temas son dejados al aire como en anteriores ocasiones, tales como la encrucijada existencial de la atormentada inteligencia artificial Danger, el destino final de uno de los propios X-Men, así como dejar en la suspensión de la incredulidad el predicamento en el que superhéroes tales como los Avengers, los Cuatro Fantásticos, y otros bienhechores de la Tierra reaccionan ante una aparente amenaza interestelar.

Aún así, Whedon logra, con todos estos bemoles, centrar su historia en las tribulaciones de sus protagonistas: de cómo Scott Summers se transforma en forma definitiva en el líder que los X-Men necesitan; la reacción de la fría y calculadora Emma Frost ante sentimientos como la pérdida y el amor; de cómo la tragedia persigue una y otra vez al personaje de Colossus; la interacción entre Wolverine y la joven mutante Armor, que evoca a la amistad entre el propio Wolverine con la audaz Jubilee en los comics de los 90s; y también el desarrollo completo del character arc de Abigail Brand, un personaje en un principio periférico, pero que ahora se transforma y se consolida como una revelación importante para el catálogo contemporáneo de Marvel Comics.

Desde el punto de vista artístico, John Cassaday y Laura Martin son un tándem incomparable, quienes son clave en el éxito de esta historia, con un gran sentido de ‘world building’ para crear de una página en blanco toda una serie de paisajes alienígenas verdaderamente sensacionales, donde estos parajes nuevos no le piden absolutamente nada a las historias previas de los Hombres X en el espacio.

De igual forma, los fans son testigos de la interpretación de este ilustrador sobre personajes clásicos como Spider-Man, los Cuatro Fantásticos y Iron Man, quienes tienen una participación breve y con tintes de comedia ligera muy efectivos.

Whedon combina la intriga política, las creencias religiosas, militarísticas y existenciales de este mundo extraño en el que se encuentran atrapados los X-Men, y saca de ellos diversos paralelismos con nuestro propio mundo, poniendo en la mesa de discusión los sacrificios y alcances que un sector social tiene que hacer para imponer su punto de vista sobre los demás, creando un conflicto donde la razón, la brutalidad y la fe chocan irremediablemente por conseguir el poder.

La historia está repleta de elementos de ciencia ficción y atractivas secuencias de acción, las cuales son entregadas con gran calidad por Cassaday y Martin. Un punto que no habíamos destacado en las reseñas previas es el sumo cuidado y originalidad que este par de artistas imprimen en las portadas que componen cada tomo de Astonishing X-Men, que combinan tanto poses heroicas como momentos disparatados y relacionados a cada una de las tramas.

La historia concluye con una nota de tristeza que se va moldeando paulatinamente a medida que avanza la lectura. Joss Whedon culmina en forma muy sentida su era como autor de los X-Men, dejando a sus personajes posicionados dentro de una tónica narrativa inspirada en el género clásico de superhéroes, pero contada desde una perspectiva moderna, sin diálogos ni explicaciones excesivas, enfocada en el drama interno como guía para mover a sus piezas dentro de la trama.

Tras 4 años de relatos (2004-2008), Astonishing X-Men se consolida como una saga de gran importancia y con un lugar preponderante en la consciencia colectiva de los fans de esta franquicia, a la altura de ciclos como los de Chris Claremont/John Byrne en los 80s, el ‘boom’ de los X-Men de Jim Lee, Fabián Nicieza y Scott Lobdell en el primer lustro de los 90s, y el rediseño contemporáneo traído por Grant Morrison del 2001 al 2004.

FIN