Source Code

Source Code | Estados Unidos, 2011
Dirigida por Duncan Jones
Libreto cinematográfico por Ben Ripley
Reparto: Jake Gyllenhaal, Michelle Monaghan, Vera Farmiga y Jeffrey Wright
Cinematografía por Don Burgess
Musicalización por Chris P. Bacon
Edición por Paul Hirsch
Producida por The Mark Gordon Company y Vendôme Pictures
Distribuida por Summit Entertainment 

Desde su primer film, el cortometraje Whistle — una cautionary tale sobre la avanzada armamentista ultra-moderna — y pasando por Moon — su sorprendente thriller psicológico con tintes de drama humanista — Duncan Jones se consolida como un auténtico maestro para presentar contenidos fantásticos, desafiantes y sorprendentes dentro de ambientes y escenarios contemporáneos comunes.

Source Code es una adición bienvenida a este estilo fílmico, la cual narra una misión anti-terrorista a gran velocidad dentro de un mundo futurista, capaz de enviar al ser humano a través del subconsciente con el fin de manipular de manera física el curso de la historia misma. Jones domina el género de la ciencia ficción y logra afianzarlo a través de una profundidad emocional genuina, enganchando a la audiencia desde el primer instante y con la plena confianza en que lograrán procesar toda la base pseudo-científica sobre la cual se sostiene la trama.

Jones y su cinematógrafo Don Burgess logran presentar una puesta en escena con gran cuidado, elegancia y estruendo, traduciendo con gran ingenio el libreto de Ben Ripley, que en el fondo nos hace recordar al épico cortometraje de La Jetée de Chris Marker (1962), empleando diversos niveles de ambigüedad y con gran timing entre los momentos solemnes y frenéticos, que se traducen a final de cuentas en una aventura entretenida que aunque se siente breve resulta ser satisfactoria.

En el aspecto actoral, Jake Gyllenhaal ofrece un papel sólido, con su ya acostumbrado balance perfecto entre la ingenuidad y la decisión/determinación de alguien que intenta hacer lo correcto, a pesar de que su character arc sea de naturaleza sencilla, siendo una metáfora del hombre luchando contra el destino.

Michelle Monaghan derrocha momentos cándidos en dosis exactas (pero cuyo personaje carece de un screentime mucho mayor para trascender), mientras que Jeffrey Wright aparece con un performance increíble, con instantes volátiles donde se conjuga lo bizantino con lo obsesivo, llevando la responsabilidad de ofrecer una explicación a lo que sucede dentro de la cinta, cuyo gran atributo es dejar en el velo de lo aparente todo razonamiento lógico sobre la justificación (si es que existe) de la teoría quántica y sus posibles aplicaciones dentro del Complejo Militar-Industrial – una institución que se ha convertido en un clásico protagonista y antagonista en este tipo de cintas.

Vera Farmiga entrega solemnidad y frialdad que poco a poco desmenuza destellos de comprensión y humanidad, sello característico en el trabajo fílmico de Jones, quien de forma paulatina logra mostrar por completo en pantalla estas capas histriónicas a su público, maximizando las virtudes de su obra a pesar de sus áreas de oportunidad.

A pesar de lo básico en la estructura de la historia y sus personajes, se logra cumplir la intención de transmitir ideas con el fin de despertar una discusión moralista en el mundo moderno, con el impacto suficiente para generar empatía, atención y aprecio. Source Code confirma a Duncan Jones como toda una realidad que viene paso a paso delineando un estilo muy peculiar, fresco e interesante.