Astonishing X-Men Vol. 1

Astonishing X-Men Vol. 1: Gifted
Escrito por Joss Whedon
Arte de John Cassaday
Color por Laura Martin
Publicado por Marvel Comics

Personalmente, los personajes y la franquicia de comics de los X-Men han sido de mis predilectas. Habiendo crecido con la impactante serie de televisión de 1992 y con las publicaciones de esa época (que fueron gran parte del ‘boom’ de los comics en la década de los 90s), he devorado y consumido a estos personajes durante largo tiempo.

Esta vez nos toca hablar de una de las sagas que en lo personal son de las mejores que se han publicado: inteligente, compacta, moderna y a veces auto-consciente, Astonishing X-Men está entre mis eras favoritas dentro de este grupo de personajes e historias.

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CONTEXTO
En el año 2003 y tras una gran polémica, Grant Morrison anuncia su salida como escritor de ‘New X-Men’, título insignia de la franquicia. Con la presión de mantener al comic entre los  líderes de ventas, Marvel Comics y su Editor en Jefe Joe Quesada toman la decisión crucial de elegir al autor Joss Whedon como el sucesor de Morrison en el título.

Whedon, con experiencia como guionista para la televisión y cine (Alien 4, Toy Story, Serenity, Buffy the Vampire Slayer, Dollhouse, Firefly), es reunido con el extraordinario ilustrador John Cassaday (Captain America, Planetary) y nos entregan una serie nueva, titulada “Astonishing X-Men”, que durante 4 años (2004-2008) nos presenta la única y verdadera continuación natural, temática y estética de las aventuras y conceptos dejados por Morrison en la franquicia de los Hombres X.

Con una narrativa completamente insular y sin intervención editorial, Whedon y Cassaday expanden y continúan a su manera la visión de Morrison, honrando incluso a las historias de antaño y usándolas para crear nuevos misterios y revelaciones de interés, dándole un estilo ágil donde la comedia, la acción y el drama ‘soap opera-style’ la consolidan como una de las favoritas del público.

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Astonishing X-Men inicia con una historia de 6 partes, titulada “Gifted”, donde los Hombres X deciden retomar el ideal superheróico con el fin de cambiar la percepción que los humanos tienen sobre ellos.

Sin embargo, la aparición de la Dra. Kavita Rao con una supuesta “cura” de las mutaciones pone las cosas en perspectiva tanto para el equipo principal como para toda la comunidad mutante alrededor del mundo.

En principio de cuentas, Joss Whedon plasma en Astonishing X-Men su experiencia como guionista para la televisión, donde cada escena, intercambio o diálogos entre los personajes es contenido en su mayoría en el límite de una sola página o un par de páginas, dando paso sucesivo al siguiente cambio de escena o situación. Whedon aplica la fórmula televisiva, segmentos breves para estructurar cada tomo de esta saga.

El autor imprime un buen ritmo y economía de las palabras para que el cierre/cliffhanger de cada intercambio abra paso a la próxima página. Esto hace que cada tomo de Astonishing X-Men sea episódico, conciso y al grano, evitando toda sobreexposición.

Sin embargo, Whedon sabe cual es su audiencia. Aún y cuando su voz autoral y sentido como narrador le permite presentar un relato relativamente autocontenido, las referencias a la historia previa/continuidad de los X-Men está presente. Temas como la muerte de personajes clásicos como Colossus y Jean Grey, el mortal Legacy Virus, los throwbacks al pasado de Kitty Pride con los X-Men, la destrucción de Manhattan por parte del villano Magneto y la presencia del icónico personaje paramilitar de Nick Fury y la agencia de espionaje SHIELD, remiten a un conocimiento básico de los personajes del catálogo de Marvel por parte de los lectores.

Whedon conoce a su público meta y por ello es enfático en su misión como escritor de este título: recuperar a aquellos lectores de los X-Men que partieron durante la etapa previa de Morrison, y respetar a los aficionados a la era Morrison y los cambios que trajo a la franquicia (como la relación amorosa entre el líder del grupo Scott Summers y la villana-convertida-en-heroína Emma Frost, el enfoque de mantenerlos como maestros para la comunidad mutante, la apariencia felina para el personaje de Beast, etc.)

Whedon incluso se burla de esta relación de amor/odio entre los fans y los X-Men, serie sumida en cinco décadas de historias entrelazadas, complejas, épicas, emocionantes, pero a la vez incomprensibles. El autor hace uso de juegos de palabras y double entendres para hacer un meta-comentario sobre esta situación de que “todo lo viejo es nuevo otra vez.”

En cuanto al manejo de los personajes, Whedon entiende la psicología de cada uno de ellos, donde Scott Summers aún no encuentra su zona de confort como líder; la excentricidad,  ironía, orgullo y coolness de Emma Frost y su ambigüedad moral para tomar decisiones difíciles; las encrucijadas de un genio encerrado en un cuerpo que desprecia como lo es Beast; la simplicidad, brutalidad y lealtad de Wolverine; y la inocencia, fortaleza, curiosidad y sentido firme de lo que es justo de Kitty Pryde.

Whedon crea interacciones sumamente interesantes donde en todo momento la comicidad, la  introspección, la solemnidad, el horror, el asombro, la violencia y lo inusual se mezcla de manera efectiva para transmitir emociones genuinas y nada forzadas. Whedon usa a Kitty Pryde (ausente durante la Era Morrison) como punto de vista para estudiar y comprender inicialmente lo complejo que pueden ser las relaciones entre los Hombres X y los cambios que han sufrido.

Sin embargo, existe un punto negativo a destacar, y es que no existe una ambición por parte del autor de explorar a mayor profundidad las repercusiones sociales que implica el que exista una cura para la condición mutante. El elemento ‘social sci-fi’ que imperaba en la Era Morrison daba espacio para analizar la modernidad de esta minoría genética: ideologías, tendencias, comportamientos y las reacciones del mundo de los humanos normales ante su presencia.

Whedon comenta de forma superficial e insular este evento, concentrándose solamente en unos cuantos personajes y mencionando ligeramente lo que a nivel global se percibe.

No cabe duda que Astonishing X-Men paulatinamente empieza a construir un puente entre la nostalgia y la narrativa moderna y contracorriente de Morrison, dirigiéndose a su vez hacia conflictos internos entre un reparto de personajes reducido y haciendo un paseo por memory lane a los ‘grandes hits’ de la franquicia y los momentos favoritos del propio Whedon.

Este arco introduce a un villano el cual seguirá apareciendo dentro de la saga: ORD, un extraterrestre que tiene una agenda oscura y donde los mutantes son el objetivo a vencer. Whedon usa a Ord como un instrumento para introducir los elementos de acción que son obligados si hablamos del género de superhéroes.

El autor establece el sentido de honor y lucha en el personaje para lanzarlo al campo de batalla y generar las situaciones de acción (momentos sobre los cuales el autor se burla de igual forma a través de su guión).

Y también, como todo comic de los Hombres X, no puede estar exento de historias completamente dejadas al aire y sin resolver posteriormente:

1.- La Dra. Rao guarda todavía muestras de la “cura” en sus laboratorios internacionales.

2.- Beast mantiene para él una muestra de dicha cura, quizás para usarla en un futuro.

Considero que esto es deliberado por parte del autor para mantener a su saga como “relevante” para otros escritores y editores, además de jugar con este elemento ya problemático a lo largo de la historia de la franquicia.

En el aspecto artístico, John Cassaday emplea un estilo sensacional, limpio, con grandes composiciones de secuencias de acción y buen manejo de las pausas, el silencio, las transiciones episódicas que plasma Whedon en el guión entre cada escena, así como un gran manejo de luz y sombras para transmitir emociones y situaciones tranquilas, llenas de misterio y horror.

Resaltan varios splash pages a lo largo de la narrativa, además de mostrar un gran manejo de las expresiones faciales de los protagonistas, donde con gran energía y fuerza se destacan los momentos de humor e intriga.

Cassaday se encarga también de rediseñar los uniformes de los personajes. Adiós dicen los uniformes day-glo amarillo y negro de la era Morrison y regresa el spandex multicolor de superhéroes de antaño, manteniendo elementos estilísticos que definen a cada personaje de los demás.

No podemos dejar fuera de la ecuación el extraordinario trabajo de la colorista Laura Martin, cuya atinada selección cromática fortalece las atmósferas que Cassaday plasma sobre la página impresa: horror claustrofóbico, subterfugio y oscuridad, asombrosos paisajes y vistas bajo el cielo azul, intimidad dentro de la Escuela para Mutantes, así como batallas multicolores.

Astonishing X-Men vol. 1 finaliza con un cliffhanger efectivo donde la lealtad entre los Hombres X se pone a prueba tras una batalla cruenta, donde el aspecto emocional y melodrama dominó con fuerza a la narrativa, y donde las caracterizaciones y personalidades del reparto son claramente definidas.

Sin duda alguna fue un debut excelente y promisorio para este gran equipo creativo, marcando un parteaguas que despide a una etapa y construye una nueva identidad para la franquicia.