Stranger than Paradise | Estados Unidos, 1984
Escrita y dirigida por Jim Jarmusch
Reparto: John Lurie, Richard Edson, Eszter Balint y Cecillia Stark
Cinematografía por Tom DiCillo
Musicalización por John Lurie
Edición por Jim Jarmusch y Melody London
Producida por Sara Driver y Cinesthesia Productions, Inc.
Distribuida por The Samuel Goldwyn Company

Stranger than Paradise es la segunda cinta en la carrera del realizador Jim Jarmusch, y es considerada como una de las muestras definitivas del cine independiente contemporáneo en los Estados Unidos: de naturaleza reflexiva, un consciente minimalismo que analiza una realidad al alcance de todos, dentro de una narrativa que se compone de viñetas cargadas de una sólida caracterización de personajes comunes y corrientes ya sea en armonía o disonancia.

Este film es complicado de definir. Parte comedia, parte character piece, parte travelogue. El propio Jarmusch ofrece una alternativa más convincente:

“While shooting the film someone outside the production asked me what kind of film we were making. I wanted to tell them that it was a ”semi-neorealist black-comedy in the style of an imaginary Eastern-European film director obsessed with Ozu and familiar with the 1950’s American television show ‘The Honeymooners’”.

Instead I mumbled something about it being a minimal story about Hungarian immigrants and their view of America. Neither answer is right, but the question made me aware that it’s easier to talk about the style of the film than ‘what it’s about’, or what happens in the story.”

Esta excelente historia presenta una ventana a la vida de Willie (interpretado por John Lurie), quien se ve obligado a dar asilo a su prima proveniente de Hungría, Eva (Eszter Balint). A medida que pasa el tiempo, la historia establece un cambio en la relación entre ambos parientes, incluyendo un paseo a través de 3 ciudades acompañados por su amigo Eddie (Richard Edson), momentos de comedia sumamente divertidos, así como situaciones de reencuentros y desencuentros que toman lugar de una forma inusual, donde el optimismo, la insatisfacción y la búsqueda de la identidad son el común denominador en una travesía que les ofrece perspectivas que los ponen en el umbral de ser individuos plenos o extraños en el Paraíso.

Stranger than Paradise presenta diversas cualidades que la hacen una película única, iniciando por su interesantísimo cast que en ese momento hacía sus pininos dentro del séptimo arte: 

Lurie, siendo músico de Jazz, aporta una actuación sólida y contribuye en la banda sonora de la película (esto ya lo había hecho en la opera prima de Jarmusch, Permanent Vacation). Su papel muestra una actitud reacia a tener contacto con su cultura de origen, siendo que, de forma evidente, no parece encajar tampoco en los engranes de la gran maquinaria americana, siendo un contraste de análisis obligado.

Edson debuta en este film, siendo baterista de la banda Sonic Youth, iniciando una carrera intercalando ambas profesiones. Su personaje es el sidekick y una versión más amable de Willie. Su character arc denota un sentido de pertenencia a América, aún y cuando es notable el desconocimiento de sus lugares, historia y cultura, y que el director triunfa al mostrar estas contradicciones en formas sutiles. 

En el caso de Balint, ella proviene de la compañía de teatro experimental Squat Theatre (cuyos integrantes son provenientes de Budapest), y en la película se muestra con gran soltura y arrebato, una mujer de amplios recursos e independiente, que en diversos momentos nos muestra su fascinación por Estados Unidos, con notorias muestras de sus aficiones.

Los momentos de quietud entre los personajes son fascinantes, y que junto a los escasos diálogos proveídos por Jarmusch, crean una atmósfera donde el silencio y las cosas que se guardan para ellos mismos atraen por completo a la audiencia, curiosa por conocer más de estos peculiares individuos, aún y cuando dichas respuestas se mantienen elusivas todo el tiempo. 

Jarmusch establece a través de sus personajes a una América como todo un libro abierto y asequible – y que el cinematógrafo Tom DiCillo captura a la perfección –  pero que sin embargo debido a su situación económica deben conocer de la manera más difícil. Este sentido de desánimo causado por las penurias para alcanzar un Sueño Americano que desean vivir los llevan a descubrir mutuamente su valor y cualidades, convirtiendo a la plática tensa en momentos amenos. El realizador ofrece también momentos de claridad para sus personajes que pasan a ser brutales: “It’s funny… you come to someplace new, an’…  and everything looks just the same…”

Estos nos habla de la naturaleza del residente americano en la época actual: hopeful but displaced, disenfranchised or indifferent. 

Esta cinta es una verdadera delicia de precisa comedia de situación, con rebanadas de vida presentadas con genialidad por un reparto entrañable, que definen la visión de un director comprometido con la búsqueda constante del entendimiento de las emociones humanas y lo que nos impulsa a convivir con la gente a nuestro alrededor.