Powers of X #4

Powers of X #4
“Something Sinister”

Escrito por Jonathan Hickman
Arte por R.B. Silva
Color por Marte Gracia
Letra por Clayton Cowles
Diseño por Tom Muller
Edición por Annalise Bissa & Jordan D. White

Una de las interrogantes más importantes dentro de esta saga de los X-Men escrita por Jonathan Hickman es saber exactamente cuánto de la historia previa de los X-Men (su “continuidad” en la jerga comiquera) ha sido alterada desde que sabemos que una y otra ves ha sido “reiniciada” y “corregida” a prueba y error. Una vez visto cómo se ha desarrollado la historia hasta el momento me queda claro que el autor ha dejado material suficiente y huecos intencionales para que tanto los fans como escritores a futuro enriquezcan y teoricen sobre este nuevo orden de las cosas.

Si tomamos verbatim a la línea de tiempo trazada en House of X #2—y si realmente estamos siendo testigos de la “vida” #10 de Moira McTaggert—se pone de manifiesto que la línea de tiempo “original” (entre1963 y 2019) quedó muchísimo atrás al consumirse la vida número 4 de este personaje. Este hecho da como resultado un universo de ficción para los X-Men completamente diferente a lo acostumbrado, tanto incierto como flexible.

Powers of X #4 es prueba fehaciente de ello, sobre todo cuando se nos presenta a Charles Xavier y a Magneto teniendo una audiencia con nada menos que Mister Sinister en el llamado “X0” o “Año Uno”. Se infiere inmediatamente que la historia ha cambiado, dado que este villano no aparece en sus vidas sino hasta mucho tiempo después (1987 en las ediciones originales), además de que su guarida actual no fue concebida sino hasta el año 2012 en el tiempo real: una torcida y decadente sociedad victoriana habitada únicamente por clones diversos de este villano, cada uno con su propia personalidad y que gravitan entre la auto-consciencia, lo maquiavélico y lo disparatado.

Así, los comics que el fan de antaño leyó en su momento quedan remitidos a la hemeroteca: esta continuidad para los X-Men se compone ahora de una mezcla selecta de “grandes hits”, y toda la basura narrativa—a la que el veterano escritor Fabián Nicieza llamó irónicamente “X-Crement”—es consignada al olvido.

Nos guste o no, este renacimiento trae a la mesa interacciones tanto interesantes como de gran potencial en el corto plazo. Ahora que Xavier y Magneto han dejado atrás sus diferencias ideológicas, toca turno a Mister Sinister de llevar a cabo sus obsesiones genéticas sin la obstrucción de los Hombres X. Sin embargo, ya se nos fue advertido que este “pacto con el diablo” terminó de muy mala manera en la vida #9 de Moira—traición, guerra, colonianismo y genocidio—por lo que seguramente Xavier tendrá que tomar las debidas precauciones.

Personalmente, Mister Sinister es mi villano favorito en todo Marvel. Su origen, escrito por Peter Milligan, es fantástico y la diabólica personalidad que Fabián Nicieza le dió en la parte final de los noventas lo convirtió en un clásico entre los mitos de los X-Men. Su forma de ser en la actualidad—siendo una idea del autor británico Kieron Gillen y continuada por el propio Hickman en comics como Secret Wars—no me parece la adecuada pero le ha inyectado sangre nueva a un personaje cuya fórmula y modus operandi ya estaba agotada. El hecho de tener a muchas “voces”, “puntos de vista” o “matices” a su alrededor rompe a su molde tradicional y lo vuelve completamente impredecible.

La encomienda de Sinister para construir a una “librería genética” nos remite inmediatamente a los sucesos recientes en House of X #1 y 4: Xavier ha hallado la manera de cosechar “sembradíos” de mutantes (algo que Sinister ha hecho una y otra vez en sus andanzas en los comics), lo cual nos lleva a inferir también que los X-Men fallecidos en la misión suicida contra los Sentinelas están muy cerca de regresar de la muerte.

La segunda mitad de este relato nos conduce a la época actual, y en pocas páginas se nos presentan los orígenes de la isla llamada Krakoa, la cual forma parte de los high concepts que Hickman ha traído a la mesa. Por este medio el autor hace un nexo entre Krakoa, el villano Apocalypse y sus Jinetes, desaparecidos tiempo atrás pero de quienes se intuye su retorno en el futuro cercano. De igual manera se reintroduce en el mito de los X-Men contemporáneo a un personaje como Cypher (creado por Chris Claremont en los ochentas), y cuya simbiosis mutante-máquina ofrece un guiño sutil con esta historia de ciencia ficción que Hickman ha trazado a lo largo de un milenio entre los Hombres X y sus depredarores cibernéticos.

Así, el escritor nos lleva 1,000 años hacia el futuro, en donde los híbridos humanos con Inteligencia Artificial elaboran un arriesgado plan en busca de ascender en la escala evolutiva de las máquinas. Sin duda estas simetrías serán más evidentes una vez que el conflicto Mutante-Sentinela se desarrolle por completo, a menos de que Xavier rompa para siempre a este aciago ciclo destructivo.

En manos poco diestras, este conjunto de ideas y situaciones se iría a la basura, pero tanto R.B. Silva, Marte Gracia y Clayton Cowles se vuelan la barda al dotar de una nutrida puesta en escena que deambula entre paisajes paradisíacos e increíbles, aristocracia demencial, ciudadelas futuristas, duelos celestiales, atmósferas cósmicas y pausas necesarias para reflexionar y digerir a una trama robusta y de intricado detalle. Tom Muller ofrece en esta ocasión breves infografías que revelan el funcionamiento interno de Krakoa y dosis sutiles de comedia con los clones de Mister Sinister, quienes se apoderan por un breve instante del spotlight para regalar a los lectores una cándida columna de opinión al más puro estilo de los tabloides y chismes de la farándula. “The Red Diamond” oscurece la verdad cuidadosamente y divulga no solamente datos crípticos sino secretos que ponen en entredicho a esta nueva línea de tiempo de los Hombres X, además de insinuar que la mano de Sinister ha ido más allá de su tregua con Xavier y Magneto, moldeando eventos a su conveniencia.

Powers of X #4 ofrece revelaciones y detalles que enriquecen a la trama, trazando una línea de tiempo con un principio y fin aparentes, y solo nos queda saber cuál será el detonante principal que ponga a estas piezas en un curso de colisión inminente.