The moment refrigerates into tableau

Con tres décadas de carrera como autor, Grant Morrison ha incursionado en géneros literarios diversos tales como guionista de comics, ensayista, columnista y autor tanto de libreto teatral, cinematográfico y televisivo, siendo además miembro vigente del prestigioso Screen Writers Guild hollywoodense. Habiendo participado en diversas antologías a finales de la década de los 90s, es hasta 2011 que la editorial Spiegel & Grau publica su primera novela larga, de nombre Supergods: What Masked Vigilantes, Miraculous Mutants, and a Sun God from Smallville Can Teach Us About Being Human, siendo una cándida autobiografía que detalla su vida alrededor de los comics norteamericanos: su historia, sus figuras más importantes, sus personajes emblemáticos, así como también su influencia y legado cultural que se extiende hasta nuestros días.

Pero cabe decir que Supergods no sería su primer intento por lanzar un libro al mercado. Ese honor lo tiene el título de ficción de nombre THE IF.

De THE IF se conoce realmente muy, pero muy poco. Su premisa-idea-sinopsis es desconocida por todos al día de hoy, y supe de ella hace casi dos décadas atrás cuando en los albores del Internet tuvimos la oportunidad de leer varias entrevistas de Morrison que estaban esparcidas a lo largo y ancho de páginas especializadas en comics.

El oriundo de Glasgow detalla que el génesis de esta novela inconclusa tuvo lugar en la capital de Nepal, Katmandú. Habiendo gozado de un éxito monumental con la publicación de Arkham Asylum: A Serious House on Serious Earth—novela gráfica de Batman, y editada por DC Comics en 1989—Morrison se encontraba en una envidiable posición tanto económica como de prestigio literario, por lo que gastó una buena parte de su dinero recorriendo el mundo. Para los fans de hueso colorado, Katmandú es un sitio que ha entrado en el anecdotario definitivo del escritor escocés, dado que ahí tuvo lugar—en sus propias palabras—su “abducción extraterrestre”:

“Estaba convencido de que me habían despegado de la superficie de este objeto tetradimensional en el espacio-tiempo que habitamos, y fui elevado a espacio-tiempos de dimensiones superiores. Ahí me fue dicho que nuestro universo es una entidad individual con vida propia, la forma larval de seres que habitan en lo que se percibe como un “océano” infinito, aunque cerrado, de información consciente. Esos seres son ‘nosotros’ como realmente somos, más allá de los límites del tiempo unidimensional y el espacio tridimensional. Dentro de nuestro universo, nuestro útero del tiempo en el que crecemos, estas híperpersonalidades adultas (las parteras que nos han estado cuidando a través del largo desarrollo de nuestro universo hacia la madurez) han aparecido ante nosotros una y otra vez como espíritus útiles o aterradores: ovnis, dioses, demonios, hadas, etc., monitoreando el crecimiento de la larva y asegurándose de que progrese correctamente a través de todas las etapas de desarrollo necesarias para su nacimiento.

La realidad superior que estaba experimentando me parecía completamente familiar y mucho más real que la que actualmente ocupamos. Estaba en la Casa en la Eternidad, lejos de mi apego al pequeño cuerpo de nombre ‘Grant Morrison’ que había estado usando para experimentar el crecimiento de la entidad larval del universo. Las circunstancias que rodearon a este evento se detallan a fondo en “Fortune Hotel”, una antología de viajes por el mundo editada por Sarah Champion para Penguin Books.

La versión corta es que estaba sentado en el jardín de la azotea del Hotel BajaRat donde todo esto sucedió—es difícil de describir, vamos hacia áreas que son inusuales—así que lo que recuerdo es haber bajado a mi cuarto y acostarme sobre la cama y… ocurrieron cosas inusuales: parecía que había entidades dentro de la habitación, eran como esas manchas plateadas que se ven en los videos de rave. Eran como cosas generadas por computadora y afirmaban que eran secciones transversales de entidades de la quinta dimensión, expresadas a través del espacio-tiempo de cuatro dimensiones, y aseguraban que yo era uno de ellos y que tenía que regresar a ver cómo estaba el viejo hogar. Y fue entonces cuando sentí que me habían despegado de la superficie del espacio-tiempo, me sacaron de mi cuerpo hacia lo que parecía ser la quinta dimensión, porque podía ver a la totalidad del espacio y el tiempo como un objeto dinámico en el que Shakespeare estaba ahí, y yo estaba ahí y los dinosaurios estaban ahí y todos estábamos en el mismo objeto, y el tiempo era una cosa.

Entonces, parecía que estaba en un fluido de la quinta dimensión, un espacio de información que podría decir era quizás algo azulado, extendiéndose infinitamente. Estas cosas atravesaban e interactuaban con él y me decían que el universo era en realidad una forma larval de lo que son, entidades de la quinta dimensión. Y la única manera de hacer crecer una entidad de la quinta dimensión es plantarla en el tiempo, para ser de aquí en adelante nuestro universo.

Estaban tratando de describirme cómo hacían a los universos, y me dijeron que podían hacerlo separando partes de su sustancia y enchufándolas al fluido circundante, aquel medio, el fluido de información de la quinta dimensión en el que todos estamos nadando. Y cuándo tú lo haces, cuando te conectas con un componente fractal tuyo en el universo, crecería a tu alrededor y se convertiría en otro de estos universos, y la idea era que aquellos de nosotros que sabíamos esto, que teníamos esta experiencia, supuestamente nos volvíamos las parteras de esta larva. Al recordarla y volver a ella, constantemente intentabas animarle a la larva a avanzar porque tenía que hacerlo, me refiero a que tenía que seguir por que podría morir con la misma facilidad. Pero en aquel momento todo parecía funcionar, tenía el presentimiento de que lo estaba logrando. Era monumental, era conmovedor, pero no daba miedo.

El día siguiente fue de lo más extraño. Estaba zumbando, y escribí como 200 páginas en un cuaderno para intentar descargarlo todo. Y luego traté de explicar todo esto durante los siguientes seis años.”

¿Realidad o ficción? ¿Morrison under the influence? Lo que es seguro es que desde dicho suceso su carrera tomó un giro vertiginoso y trascendental, una explosión creativa que al día de hoy no tiene precedente alguno, catapultándolo al olimpo de los dioses modernos del comic, creando para sí mismo la imagen de rockstar, mago del caos y voz definitiva dentro del comic de superhéroes, siendo sinónimo de ventas aseguradas. En el período de 1994 al 2000, Morrison escribió los comics de The Invisibles, Flex Mentallo, JLA, Aztek, Flash, DC One Million, JLA: Earth 2, Kill your Boyfriend y The Mystery Play, todo un acervo multipropósito sin igual.

En una entrevista con Warren Ellis para el sitio web ComicBookResources en el año 2000, Morrison aseguraba que gran parte de la experiencia extrasensorial de aquella noche en Nepal halló un lugar a través de ideas tanto en el comic de The Invisibles #1 (publicado en junio de 2000) y en una novela aún inconclusa de nombre THE IF.

No se volvió a escuchar nada de este manuscrito hasta el año siguiente, en donde Morrison compartía por vez primera el high concept con el que definiría a este libro:

“Right now I’m finishing a novel—The IF—with initial interest from at least one major mainstream publisher in the U.S. […] I’ll know more in August after the book fairs, and it looks like it will be finished this year. ‘Harry Potter’ meets ‘A Clockwork Orange!’ is what I keep telling them but it’s much better than that.”
— Grant Morrison, entrevista en PopImage.com, febrero de 2001.

Siempre es importante describir en una frase a cualquier obra literaria. La vuelve relevante. Interesante. Comercialmente atractiva, además de acarrear cierta familiaridad para un público neófito. En ese momento estaba completamente intrigado, y más aún cuando el autor lanzó por primera vez su sitio de Internet grant-morrison.com (sí, con un guion medio), el cual tenía un diseño web en principio aberrante: fondo rojo con letras negras, en claro desafío sobre el visitante que se atreviese a navegarlo y a encontrar todos sus secretos.

Además de ofrecer una bibliografía comprensiva, un diario de avance de sus proyectos a futuro e inmediatos, ensayos, artículos de opinión y guiones completos, esta página nos ofreció por vez primera un primer de la novela THE IF. Cabe señalar que yo ya era un convertido total de Grant Morrison, quien junto a Fabián Nicieza forman el tándem de autores más importante desde que leo comics en idioma inglés—mi primer comic de Morrison fue Sebastian O #1 (publicado por DC/Vertigo en 1993), el cual conseguí en los backissue bins de una tienda ya extinta en el centro de la ciudad de Monterrey en el ya lejano 1998.

El siguiente fragmento de THE IF guarda mucha similitud con la narrativa de alto nivel y ciencia ficción de The Invisibles, obra magna de Morrison y sin lugar a dudas mi comic predilecto. Específicamente, los siguientes párrafos deben mucho su origen a las secuencias de acción estilizada que Phil Jiménez nos regaló en el segundo volumen de Invisibles por el año de 1997. Enjoy:

“The Queen lifts her head, scenting the wind, and bears witness to our uncanny parade. The immaculate horror movie snapshot in that first moment of self-recognition; her own dead waxwork skipping inexorably across the lawn, like the collision of matter and anti-matter. Dolly smiles and the Queen gasps, speechless in this biologic mirror. The blackened rictus. Dental enamel corroded by long-ago purges on bulimic afternoons. The tongue bright red as a sock puppet. The face. Dolly must seem in this moment to be the Sovereign’s dreadful negative counterpart from a universe where the sun decays, sore with solar pus and radioactive corpses lumber mindlessly through charnel towns towards extinction.

We’d counted on her to recover from the initial jolt fairly quickly but we failed to anticipate the possibility that Her Majesty the Queen might be armed and an expert markswoman. The moment refrigerates into tableau. She draws a bead with a Heckler and Koch 9mm. semiautomatic pistol, and calmly launches two high-velocity shells through Dolly’s hip replacement. Blood and sequins hit the wall like the suicide of a TV quizmaster. Dolly plunges forward on pure momentum, multiple personalities rotating like kebabs to process the trauma of the unforgettable wound. With 164 alters to juggle her agony, Dolly’s in no danger of stopping fast. Breathing slowly and deliberately, the Queen targets her hellish doppelganger’s matronly bust with the ophidian eye of a professional assassin, a so-called ‘stone killer’, fingering the hot trigger home.

As Dolly’s heart prepares to join the glittering arse meat and plastic she’s already daubed across the gazebo, Julian goes into trance and accelerates his metabolism with a whooping cough.  He requires only a fraction of a second to disarm the Queen using a downward scissor kick.

Even separated from her primary weapon and most of the major nerve clusters in her forearm, Her Royal Highness proves a formidable enemy. She throws surprise after surprise at us before we can assimilate her combat strategies and exploit them to completely disable her.

As we grimly subdue the figurehead of a Nation, and I nurse a simmering bite, Julian paints the picture in stark relief.

“We’ve just beaten the shit out of a pensioner and I feel like Superman.”

ZOMG. Si ustedes me preguntan, solo veo a alguien como Frank Quitely siendo capaz de adaptar a toda esta secuencia en formato comic. Me lo imagino como un splash page monumental dibujado en múltiples planos y perspectivas, dinamitando a la página, a sus bordes y márgenes, ocupando todo el espacio posible para llenarlo de intricado detalle, páneles diminutos, personajes disparatados llenos de coolness, psicodelia y gran presencia visual, coreografiados en escenarios repletos de acción de alto octanaje, ultraviolencia y gore bajo su característico buen ojo para lograr efectos visuales similares al slow-motion y bullet-time cinematográfico.

Así, THE IF se consolida no solamente como una rareza dentro de la bibliografía de Grant Morrison, sino como uno de sus trabajos más desafiantes y ambiciosos. De naturaleza fractal y con su voz autoral característica, sin lugar a dudas es una obra muy enigmática y cuya pérdida es lamentable.

“It’s not so much that I put things off, but some ideas never seem to flap their wings strongly enough to take to the air. I wrote hundreds of pages for a novel titled THE IF before realizing I was never going to make time to finish it. […] There are dozens of unfinished or aborted projects in my files, but I can only assume they don’t get done because they’re not robust enough to struggle through the birth process.”
— Morrison, 2009.