Autocrítica

Me encontré estos dos hilos en Twitter. Dado que aborrezco la naturaleza narcisista de esa plataforma, no respondí a ambas—aunque ganas no me faltaron. Pero como tenemos tinta digital para derramar, vamos a darle sentido a estas frases que en mi opinión están cargadas de un sesgo terrible:

When somebody complains that a movie:
— Doesn’t have enough “character development”.
— Is full of “plot holes”.
— Has a story “that goes nowhere”.
You should feel free to disregard their taste in media. They have Youtube poisoning.
— @BAKKOOONN

Si siguiéramos estas líneas al dedillo, no hubiéramos tenido a toda la corriente contracultural que le dio una bofetada al Cine Clásico para derribar sus deficiencias y con ello crear un idioma fílmico nuevo. No existiría al día de hoy la crítica de cine en los medios impresos de vanguardia, y sin ella no encontrarían inspiración las actuales generaciones de la era digital.

What people who offer unsolicited critique (aka personal opinions) on big social media platforms don’t seem to realize is that not every artist is making and posting art for the same reason, and if you don’t personally know their motivations, you CAN’T have an informed opinion.
— @heyjenbartel

Si siguiéramos estas líneas al dedillo, la crítica (de cualquier índole, si la extrapolamos a otros ámbitos), dejaría de existir. En lo que sí estoy de acuerdo es que hay que abogar por una crítica razonada, constructiva, con conocimiento de causa y sin una agenda detrás.

Ahora, si de manera constante nos estamos volviendo vulnerables a la retroalimentación de nuestros contenidos multimedia tenemos que reflexionar si solo queremos alimentar nuestro ego y darle la espalda a la autocrítica. Si muestras tu arte al público sin esperar algo a cambio, las redes sociales ofrecen múltiples opciones para filtrar toda reacción. Usar, mofarte o exhibir las reacciones de terceros no te hace mejor que ellos, sino que exhibe tu absoluta intolerancia, tus prejuicios, tu soberbia y/o falta de humildad, y te sitúa en el mismo círculo que tus detractores. Por tanto, lo que está alrededor nuestro ya no es el problema.