Catalogando al afecto

“AS IF BINGE READING AUTOMATICALLY UNLOCKS MAGICAL QUALITIES. IS IT A QUEST FOR EXCITING NEW STORIES THAT DRIVES ME, OR IS IT JUST AN EXCUSE TO NURTURE THIS NEUROSIS? MIGHT BE BOTH! I HATE THIS HABIT OF MINE, THIS HUNGRY AND IMPATIENT CONSUMER-MONSTER WITH AN OPTIMISTIC STREAK DRIVING MY DECISIONS. CLEARLY, THE RUSH IS IN THE HUNTING, THE AMASSING, THE CHECKLIST FETISH, THE SENSE OF COMPLETION. BUT IT’S NEVER COMPLETE, IS IT? THAT HOLE YOU WANT TO FILL JUST KEEPS GETTING AS BIG AS YOUR TOLERANCE LETS IT. HEY, MAYBE IF I STUFF THIS TERRIBLE MEAL DOWN MY THROAT I’LL GROW TO LOVE IT. IT NEVER WORKS.
IT NEVER. WORKS. I LOST THAT BATTLE.”
— MICHEL FIFFE.

Primero que nada, Fiffe gets it. Siendo el caricaturista independiente más empedernidamente enamorado de los superhero comics—algo completamente anatema para las nuevas generaciones quienes prefieren lanzarse al vacío del clasismo-snobismo antes de admitir que su placer culpable es Lee & Claremont en Uncanny X-Men—acierta completamente al describir ese ímpetu intangible que nos lleva a coleccionar y coleccionar y clasificar y completar y comprar y archivar y reclasificar nuestra incontrolable obsesión por los backissues, los #1, las portadas normales, variantes y cromadas; los tomos recopilatorios en pasta dura, suave, edición limitada, exclusiva, oversize, minisize, omnibus, minibus; firmadas, con sketch, sin sketch, con certificado o sin certificado; en portada blanca, virgen, en blanco y negro; reimpresión (Second Printing VARIANT, no less!), tercera impresión, quinta impresión, SÉPTIMA impresión—te estoy viendo, Ms. Marvel #1—key issues, primeras apariciones, primer cameo, segundo cameo, primera mención, tie-in de Crisis, Crisis in Time (Zero Hour, anyone?), Identity Crisis, Infinite Crisis, FINAL CRISIS, Heroes in Crisis!

Y qué decir de todas las configuraciones bizarras habidas y por haber para tu colección/hobby/vicio: portadas por personaje, por dibujante—te hablan, Campbell, escóndete Artgerm, ¡vamos, Quitely!, ¡arriba, Jae Lee!—por épocas, por orden cronológico, por temática—Batman covers, Cable covers, Wolverine covers, Deadpool covers, Anniversary covers, Waifu covers (LOL). Series por escritor intentando trazar una carrera (Vaughan, Morrison, Ellis, Nicieza, Hickman, Bendis, Johns, Claremont y un largo etcétera), o bien ese comic que sabes que apesta pero que compras por inercia con la esperanza de que el siguiente equipo creativo en turno rescate a este fetiche del infierno narrativo, para llevarlo (por fin) a la tierra prometida.

Mis OCHO ediciones de Ms. Marvel #1. Neurosis, FTW!

En tiempo reciente he logrado armar un checklist anual de acuerdo a los comics que he amasado a lo largo de este tiempo que llevo siendo fan de estos artefactos con dibujitos que te enamoran, ya sea que estén bien escritos o terriblemente escritos; de arte minimalista, maximalista, horribilísimo; muy comerciales, muy independientes, autopublicados, fotocopiados o descargados.

No hay una técnica para catalogar el afecto, simplemente lo tienes. Son listas de objetos que evocan emociones, y que tienen (¿por qué no?) vida propia.

“FUCK SUPERHEROES, FRANKLY.”
— WARREN ELLIS.

Pero, PERO…