Durante la época de oro de los 8-Bits, fui un asiduo videojugador. Eventualmente, otras cosas empezaron a reemplazar a este pasatiempo, pero la nostalgia por las antiguas consolas persiste. Mirando desde gayola, la siempre pujante industria de los videojuegos ha sobrevivido gracias al entusiasmo y la innovación de emprendedores (jóvenes y veteranos) alrededor del mundo, cuyos esfuerzos a nivel narrativo, programación y mercadotecnia han hecho evolucionar y posicionar a este negocio en la consciencia del consumidor, creando una cultura que le es tanto leal como exigente.

Habiendo tenido la oportunidad de disfrutar en gran manera consolas básicas como Atari 2600, el NES y Super NES, y ocasionalmente algunos contados títulos para dispositivos como el Nintendo 64, Game Boy, Sega Genesis, GameCube, Dreamcast, Playstation 1-4, Wii y Xbox, mis gustos claramente se decantan por los juegos de plataformas.

megaman

De entre todos ellos, Mega Man (Rock Man para el mercado japonés) es sin lugar a dudas mi título favorito. Publicado por la compañía Capcom desde 1987, esta longeva franquicia narra las aventuras futuristas del epónimo héroe de acción, un pequeño robot quien combate a diversos enemigos que amenazan a la paz mundial.

Creado por Akira Kitamura y rediseñado posteriormente por Keiji Inafune–y que evoca sin duda al inmortal Astroboy de Tesuka y a Cyborg 009 de Ishinomori–sus rasgos característicos estuvieron claramente definidos desde su primera aparición, destacándose su fluidez de movimientos, uniforme en tonos de azul y habilidades especiales para adoptar las armas de sus rivales, que le daban al juego una evolución interesante. Con su jugabilidad basada fuertemente en el side-scrolling, Mega Man se desplaza, salta, dispara, sube, baja, vuela, se sumerge y se desliza a través de escenarios atrayentes a la vista, llenos de enemigos y trampas mortales, todo bajo una memorable y cautivadora banda sonora.

Esta relativa simpleza ha sido robustecida gracias a los adelantos tecnológicos contemporáneos, asegurando su longevidad y la continua preferencia de los fans, haciendo de Mega Man toda una franquicia de gran prosapia y fácil portabilidad en consolas de nueva generación, siendo su universo de ficción y mitología interna altamente favorecida con esfuerzos destacados en storytelling para volverlo más envolvente y dotarlo de notable riqueza narrativa, modernidad y complejidad.