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Final Crisis

Final Crisis
Escrito por Grant Morrison
Arte por J.G. Jones, Doug Mahnke, Carlos Pacheco, Matthew Clark, Marco Rudy y Lee Garbett
Tintas por Jesús Meriño, Tom Nguyen, Drew Geraci, Christian Alamy, Norm Rapmund, Rodney Ramos, Rob Hunter, Don Ho, Mark Irwin, Doug Mahnke, Derek Fridolfs, Trevor Scott y Walden Wong
Color por Alex Sinclair, Tony Aviña, Pete Pantazis, Guy Major, David Baron, Richard Horie y Tanya Horie
Efectos en 3-D por Ray Zone
Letra por Rob Leigh, Travis Lanham, Rob Clark, Jr., Nick J. Napolitano, Ken López, Jared K. Fletcher y Steve Wands
Edición por Eddie Berganza, Adam Schlagman, Janelle Asselin y Mike Marts
Publicado por DC Comics


El solo pronunciar esta frase causa ámpula en el aficionado al comic de superhéroes.

Concebida por el aclamado y polémico Grant Morrison, dicha obra marca un antes y un después para el acervo literario publicado por la longeva editorial de DC Comics.

Siempre ocupando un lugar preponderante dentro de este género junto a su eterno competidor Marvel Comics, DC acostumbra sacar al mercado narrativas de gran impacto y alcance que sacuden a los cimientos de su canon de historias, y que sacan lustre a su extenso catálogo de personajes, cuya propiedad intelectual incluye a íconos culturales reconocidos mundialmente tales como Superman, la Mujer Maravilla, Batman, Flash, Linterna Verde, Superchica y muchos otros.

Además de publicar relatos como pueden ser la tradicional batalla del bien contra el mal, el drama urbano, la fantasía, el Sci-Fi y el crimen y castigo, DC ha hecho una costumbre el realizar esfuerzos conscientes de revisionismo, es decir, alterar, simplificar o hacer una pausa y comenzar a reconstruir desde cero a su universo de ficción. Para ello recurre cíclicamente a magnos eventos que son de proporciones cataclísmicas para sus superhéroes y villanos. De ahí surge el ahora clásico concepto de la “CRISIS”.

Morrison y Jones, mirando absortos las páginas de Final Crisis #1, en una cándida sesión de fotos con Vaneta Rogers en la Comic Con de Nueva York (Abril, 2008).

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CONTEXTO

El primer intento de esta envergadura fue sumamente exitoso a pesar de lo increíble que pudiese parecer un proyecto editorial de dicha magnitud: “Crisis on Infinite Earths” fue una serie limitada – pero conocida bajo el atrayente concepto de marketing “maxiserie” – que constó de 12 tomos y siendo publicada entre 1985 y 1986. Bajo la pluma del experimentado autor Marv Wolfman y acompañado por el arte espectacular y característicamente ultra detallado del ilustrador George Pérez, “Crisis” erradica, comprime y reescribe de tajo a toda la historia publicada por DC Comics hasta ese dicho momento (desde 1938 a 1986), entrando así en una tónica editorial back-to-basics que consolidaba en un solo “universo” a todo su catálogo, anulando de esta manera cualquier versión “alternativa” de sus personajes emblemáticos y secundarios.

Un universo unificado implicaba la ausencia definitiva de las peculiares “Tierras paralelas”, y con ello tendríamos a una línea de tiempo de relativa simpleza y que se expandía nuevamente. Un punto de partida fresco. Sin embargo, diversos autores a lo largo de los años, así como lectores de la “vieja guardia” veían en esto un enfoque restrictivo, sujeto a justificación y escrutinio constante.

¿Por qué tener a un solo Superman si podemos tener a MUCHÍSIMOS Supermanes? Posibilidades infinitas se contraían a un solo edicto, a un solo mundo. Eventualmente, DC decide publicar una línea editorial para saciar ese creciente interés tanto de escritores como aficionados: “Elseworlds” constituyó una exitosísima lista de ediciones especiales que les ofrecía carta blanca a equipos creativos de gran talento, y con ello publicar su propia visión sin filtros de sus personajes predilectos.

“Zero Hour: Crisis in Time!”, escrita por Dan Jurgens en 1994, fue un sutil intento de parte de DC para aplicar retroactivamente ciertas correcciones a su nueva historia, siendo esto un proyecto cuyo éxito comercial fue relativo, y dejando mucho que desear respecto a su calidad.

Posteriormente, “Zero Hour” da paso a “The Kingdom” en 1999, el cual resulta ser una conveniente excusa para su autor, el laureado Mark Waid, de establecer que toda la historia alterna de DC “sigue ahí afuera”, esperando a ser reutilizada nuevamente. Son contados los intentos por hacer de esto una realidad, siendo descontinuado este concepto al poco tiempo por la propia editorial.

De esta manera surge “Infinite Crisis” en el período de 2005-06. Escrita por el talentoso Geoff Johns, y acompañado por Phil Jiménez en el arte, el cual es reminiscente en todo momento a George Pérez. Esta saga de 7 tomos se consolida como la primera secuela oficial de “Crisis on Infinite Earths”, retomando parte de su línea argumental y de sus personajes, teniendo como objetivo final el regreso de los universos alternativos, aunque de una forma más controlada (tan sólo 52), reescribiendo de nueva cuenta a la historia de este “Universo DC” y de muchos de sus protagonistas.

En términos generales, la Crisis es sinónimo de una gran historia de impacto profundo en la ficción serializada de los comics de superhéroes, repleta de escenarios apocalípticos, drama interno, peligro mortal y situaciones cargadas de pseudo-ciencia en las cuales la estructura del tiempo y el espacio es maleable, provocando cambios constantes en las ediciones impresas a lo largo de los años por DC. De esta manera, los fans se vuelven testigos de aventuras repletas de acción y heroísmo, además de ser partícipes de una acalorada polémica tras este constante revisionismo que anula, revoca o trae de regreso a innumerables relatos tanto recientes como de antaño de manera arbitraria.

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MAINSTREAM ON FIRE

El fan de los comics se sabe al dedillo la historia de sus superhéroes favoritos, y hablar de series como “Crisis” es sumamente interesante y agradable. Son pedazos de historia misma para una forma de entretenimiento gráfico que lleva poco más de un siglo en la consciencia de la humanidad, en múltiples géneros y presentaciones. Sin embargo, es importante señalar que muchos de estos magnos eventos de héroes vs. villanos surgen más como una respuesta a la competencia que como un esfuerzo consciente y espontáneo.

Para el ciclo entre los años 2004 al 2008, era claro que DC Comics había perdido el liderazgo de ventas en la unión americana. Esto se debió al advenimiento paulatino de Marvel Comics a partir del año 2000, alcanzando un alto perfil gracias a destacadísimos proyectos individuales y colectivos de gran trascendencia, aunado a un aplastante éxito de adaptaciones multimedia de personajes tales como Spider-Man y los X-Men. Así, Marvel se había situado en la cima del escalafón de ventas y en la consciencia del público casual.

Era raro ver a un comic de DC en el Top Ten dentro del Mercado Directo del comic comercial. Era notable que Superman y Batman seguirían vendiendo in secula seculorum, pero no era suficiente. Había que dar un golpe sobre la mesa.

“Identity Crisis” en 2004 era la respuesta de DC al creciente éxito de Marvel Comics. Trayendo a un talento novel en el mainstream como el prolífico novelista Brad Meltzer y con portadas del súper estelar ilustrador independiente Michael Turner (1971-2008), además de un sobresaliente arte en interiores tanto pulcro como de gran vivacidad por Rags Morales, se apostaba por un renacimiento editorial que le daría batalla a su acérrimo rival. Identity Crisis reemplaza hecatombes universales por una historia de corte más personal y detectivesco, en donde secretos oscuros salen a la luz y que amenazan con acabar con la amistad entre los superhéroes más emblemáticos de la compañía. Sin embargo, la lógica interna y las extremas libertades creativas dentro de esta miniserie en su recta final no solamente la colocó en el ojo del huracán, sino que al día de hoy es recordada como una historia de momentos dramáticos pero poco cohesiva y más cercana al shock value deliberado con el fin de ser “relevante”.

De todos modos, Marvel contraatacaba con la aún más polémica y altamente lucrativa saga de “Avengers Disassembled”, escrita por el siempre polémico Brian Michael Bendis, y que situaba a esta compañía en una dirección a nivel narrativo y editorial como nunca antes vista, tomando por sorpresa al mercado y ocupando el puesto de privilegio en forma permanente.

A partir de ese momento, esto se convertiría en un toma y daca constante, y nosotros sentados en primera fila: Marvel con “House of M” en 2005-06 derrotaría a Infinite Crisis y sus series complementarias (Day of Vengeance, Rann-Thanagar War, Villains United y The OMAC Project). DC contragolpea con la serie semanal “52” y el evento editorial “One Year Later”, pero muerde el polvo ante la descomunal “Civil War”, que pone en el tablero un conflicto de Héroes vs. Héroes que acaparó la atención del fandom completamente.

Las decepcionantes “Amazons Attack” y “Countdown” en 2007 dejaban claramente una victoria para Marvel, que hacía suyo el primer sitio con su línea editorial de “The Initiative”, surgida tras los eventos de Civil War, y con un enfoque más centrado en fortalecer a sus series de publicación mensual.

Es de esta forma que fuimos testigos de un mainstream maniatado por la polémica mediática, el hype descontrolado y el excesivo evento anual en pos de la supremacía del mercado a corto plazo. Una tendencia que se mantiene hasta el día de hoy.

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FINAL CRISIS

Es el año 2008. La configuración del comic comercial era clara con la presencia de Marvel Comics en el escalón más alto. DC tenía situado solamente al comic de Linterna Verde de Geoff Johns como su máximo bestseller y con pocas posibilidades de colocar a alguna otra serie en el Top Ten. Image Comics estaba aún lejos de su explosivo reingreso a los primeros planos – el cual se da a principios del 2010 – siendo solamente The Walking Dead e Invincible, ambos por Robert Kirkman, sus representantes más destacados.

Es de esta manera que el siempre controversial Editor Ejecutivo de DC, Dan Didio, le encomienda a uno de los autores consagrados en el medio el resucitar a su publicadora. Era ahora o nunca.

Así, Grant Morrison vuelve a la palestra dentro del mainstream, de la misma forma que lo hizo para Marvel en el ya lejano año del 2001 con la agudísima reingeniería de Social Sci-Fi de NEWXMEN. La presencia de Morrison siempre es constante en el mercado, sólo que para muchos sigue siendo un gusto adquirido.

Basta con decir que su body of work es tanto admirable, impresionante, robusto, novedoso, inteligente, elegante, provocativo y adelantado a su época, así como también impenetrable, incomprensible, denso, complejo y repleto de tonterías, siendo todos estos atributos lo que lo sitúan en un pedestal aparte de sus contemporáneos. En la idolatría y en la infamia por igual.

Siendo sin duda uno de mis autores favoritos y una de las voces autorales definitivas dentro de los comics a lo largo de su historia, me es difícil siempre el juzgar a Grant Morrison en términos objetivos. Me decanto sobremanera por esa aura off-beat, locuaz y sin ataduras que le impregna a sus trabajos en múltiples géneros, siempre dando de qué hablar y publicando comics por encima de la norma.

Su estilo para quienes no lo conocen se inclina mucho en el análisis profundo de la relación entre el público y el material de lectura, y las reacciones que este último provoca sobre su audiencia. Siendo un autor de larga trayectoria, Morrison emplea recursos propios de los escritores avant garde, que han recorrido el mundo y asimilado su diversidad cultural, absorbiendo e interiorizando un sinnúmero de manifestaciones artísticas e influencias invaluables. Todo esto ha llevado al oriundo de Glasgow a ser dueño de un nutrido repertorio que le otorga a su trabajo una dimensión diferente, lejos del pastiche.

Así, leer un comic “Morrisoniano” implica un esfuerzo considerable de la audiencia para descubrir todos sus secretos, admirar a sus característicos personajes y poder formar un juicio más allá de lo superficial. Lo dicho, es un gusto adquirido.

Fuera de sus obras de corte independiente, leer un comic comercial escrito por Morrison implica un asiento en primera fila para un espectáculo sin igual repleto de dramatismo y acción desenfrenada, llevadas a cabo ya sea por héroes solitarios o súper equipos plenamente conscientes de sus alcances y limitaciones, de vastos recursos, sumamente inteligentes y dueños de diálogos audaces que les dan una presencia, porte y carisma como no tienes idea, dejando claro el gran respeto que el autor le da a la propiedad intelectual de DC o Marvel para colocarla en un lugar privilegiado y en el gusto del aficionado.

De esta manera, tenemos a Final Crisis, el último capítulo en una trilogía que inició en 1985, y de la cual acarrea sus elementos distintivos, pero contados a través de un lenguaje contemporáneo. Morrison construye un argumento más que interesante, el cual explora el concepto de una aventura épica/mítica y de “historias dentro de historias dentro de historias”, con un storytelling frenético en el que varios eventos suceden a la vez, con buenas dosis de acción y una gran cantidad de ideas, las cuales cuestionan a la propia naturaleza del “Universo DC”, una cosmología y ente literario con vida propia, una ficción tangible que es expandida página tras página por múltiples autores, entre los que destaca el inimitable e inmortal Jack Kirby (1917-1994), a quien Morrison le ofrece un sentido homenaje en esta miniserie, regresando a él y a su memorable obra para captar sus enseñanzas, su inventiva y su amplio sentido de innovación que lo consolidó como el “Rey” de los comics. Las contribuciones de Kirby – conceptos y personajes – para DC Comics son la punta de lanza que mueven los hilos de Final Crisis, creando así a una atractiva elipsis en donde El Rey es el inicio, el fin y más allá.

Junto a The Invisibles, esta miniserie representa un magnum opus, en la que alcanza el límite al que llegan las habilidades del autor como maestro narrador, codificando el lenguaje y posibilidades infinitas que ofrecen los comics, deconstruyéndolo en forma definitiva. Final Crisis es un intento por hallar la confluencia entre la vida que se convierte en mito y que se convierte a su vez en pop, en literatura inmediata que atrapa a una audiencia tanto casual como incondicional, atraída por el concepto del héroe primario, que supera a toda hecatombe en pos del triunfo contundente sobre la maldad… la Crisis Final.

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EL ESTILO

Final Crisis es en verdad ambiciosa, ya que recorre el largo y ancho del acervo literario de DC, incluyendo a sus personajes principales y reparto de apoyo más representativo y secundario, sus coloridas ciudades, sus planos de realidad superior, sus protectores interplanetarios y sus panteones de dioses más poderosos. En base a ello Morrison presenta un gran atlas que nos deja boquiabiertos de principio a fin. Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. Es claro el desdén generalizado que pesa sobre este comic en sus años posteriores, recibiendo tanto elogios como críticas.

El principal problema radicó en su intento deliberado por reemplazar la elocuencia tradicional de un comic de superhéroes por un argumento basado sobremanera en la metáfora y en un idioma que en todo momento fue sugerente mas no explícito, que corta preámbulos innecesarios y que presenta diversos frentes a la vez. Es decir, 100% atípico a lo que espera el aficionado promedio, acostumbrado a intercambios de tipo lineal en las historias que consume con regularidad dentro de este género.

El autor atribuye todo esto a una intención consciente por hacer evolucionar al estilo de una historia estándar de héroes vs. villanos. En sus propias palabras, esta obra es un esfuerzo pleno por elevar el nivel narrativo del texto en sus manos a algo completamente distinto y retador para la audiencia:

“No quise usar las técnicas de antaño. Final Crisis surge como una tercera parte en una trilogía con Crisis en las Tierras Infinitas y Crisis Infinita. En cierta manera, era ofrecer un cierre a diversas ideas y temáticas de estas historias, lo que significó revisitar cierto terreno del cual todos teníamos cierta familiaridad – el Multiverso, los Monitores, Barry Allen, etc. Entonces tuve que encontrar maneras de presentar estas ideas y hacerlas sentir ligeramente frescas y novedosas otra vez.

Así que elegí hacer a un lado los globos de pensamiento, los monólogos internos y los subtítulos expositivos. Esto no fue nuevo para mí puesto que ya lo estaba haciendo en series como “All-Star Superman” y “Batman”, en los que intenté añadir un cierto sentido de ‘realismo’ – sabes, el mundo real no tiende a tener subtítulos flotantes y explicativos por encima de la cabeza. En el caso de que nosotros estemos en situaciones inusuales, raramente tenemos a la mano una ‘Nota del Editor’ o un ‘globo de pensamiento’ que nos apoye, por lo que fue entonces que tomé esa determinación para hacer de Final Crisis algo distinto a sus predecesores.

La reacción de la gente fue bastante bizarra. Todo fue muy directo, ‘pasa esto, luego esto’, una narrativa sencilla como podrías verla en la TV y en las películas, y aun así he leído gente en Internet teniendo dificultades con esto. En la mayoría de los casos, todo es cuestión de paciencia, ya que todo estará conectado y explicado una vez que el texto finalice, y no antes de tiempo. Lo contrario te volvería loco. Esto es ficción serializada, de eso se trata.

Estoy de acuerdo que el texto no se parece a las Crisis ‘tradicionales’, porque cuando Marv Wolfman y George Pérez y Geoff Johns y Phil Jiménez las hicieron tuvieron que acomodar a un sinnúmero de personajes, algunas veces a 20 por página. Y si tú miras estos comics, lo que estás viendo es sin duda inusual. Pocos pueden organizar esas pequeñas imágenes como George o Phil. Para J.G. Jones, cuyo estilo es más clásico y pictórico, es adecuado para diseños más abiertos y páneles más grandes.”

El arte dentro de Final Crisis corrió a cargo de J.G. Jones, un talentoso ilustrador con un apego a la expresión corporal elocuente y un estilo fotorrealista. A decir verdad, era una opción correcta para retratar los momentos ominosos y una tónica fatalista en la que los héroes de DC se enfrentaban a amenazas fuera de lo común, en situaciones de alto riesgo y en encarnizadas batallas. Morrison expande su opinión respecto al estilo gráfico empleado en su obra:

“Muchos de los comics de superhéroes, en particular aquellos de principios del siglo XXI, emplean alrededor de 4 páginas grandes y vistas en “cinemascope”. Es lo que se acostumbra en el comic moderno y yo quería mostrar a Final Crisis como un comic moderno también. Esto me dejó con los mismos problemas que los autores de Crisis previas enfrentaron: ¿cómo encajar a todos dentro del comic?

El ritmo argumental que elegí para la obra fue una manera de resolver este detalle – ¿cómo tener a todos los personajes de DC en una sola historia, sin tener que usar muchísimos páneles por página y que el comic no luciese saturado, además de no tener que usar herramientas tradicionales como globos de pensamiento o que los personajes se refieran a los demás por su nombre en todo momento? – es decir, estaba intentando hacer algo que se sintiera más ‘realista’, más cercano a lo hecho por la TV y las películas.

Y así fue. No hubo intención de hacer esto difícil para el público a pesar de que deliberadamente los lanzamos de lleno junto a los personajes y a la historia, y los dejamos ahí para que encontraran su propio camino a lo largo de ella. Fue nuestro intento en involucrar a todos los personajes, mostrarlos completamente mientras rondábamos cerca de un grupo muy definido con el cual la audiencia pudiese empatizar. De esta forma, nuestra decisión fue emplear cortes entre escenas muy rápidas, sin mantenernos mucho tiempo con un personaje u otro, y editarlos de tal manera que seguimos rítmicamente y paso a paso a todo alrededor del universo DC, y de esta manera poder meter más contenido.

Estas historias de superhéroes que he escrito recientemente me han llevado a jugar y desmantelar a la plantilla del libreto cinematográfico de Hollywood, la cual está basada en el arquetipo del ‘Viaje del Héroe’. Nadie parece creerme, pero las cosas que hago ahora son una respuesta contraria a escribir guiones de Hollywood, lo cual he estado haciendo en los últimos años con su estructura de 3 actos y así. Como escritor, me parecen demasiado mecánicos y aburridos. Entiendo que son una fórmula probada para producir narrativas que funcionan con audiencias casuales y es bueno conocerlas, pero prefiero hacer comics que rompan y tuerzan un poco las reglas. William Burroughs es una gran influencia personal, pero no se aplica en este caso. En Doom Patrol (entre 1989 y 1992) utilicé cosas como la técnica de recortes y la escritura automática, pero aquí me imagino completamente y muy lejos de ser como Burroughs. Final Crisis es el intento de contar una historia lo más lineal posible, pero de una forma en la que las cosas más obvias que pasan en un comic tradicional de superhéroes parezcan un poco más oblicuas y distintas.

Con Final Crisis, hice cosas para hacer sentir raro a los lectores, para hacerles ver que los héroes estaban en serios problemas, que se sentían débiles y no podían defenderse. Todo fue a propósito pero al servicio de una historia sencilla y lineal, la cual se inspira e informa en todo lo hecho en mi carrera. Puedes ver ecos de “Rock of Ages” (1997-1998) o “Zenith” (1987-1992) en ella, y también un poco de “Miracleman” de Alan Moore, además de “2001: Odisea del Espacio” y mucho más.

Pienso que el estilo narrativo usado en Final Crisis se influencia sobremanera en lo hecho en JLA (1997-2000), el cual empleó cortes rápidos en un estilo sencillo, épico, directo y orientado al plot. ¡Mi sueño siempre fue contar una historia de superhéroes sin todos los pedacitos aburridos!

Es como si fuera música, llevar al pop hacia donde no quede nada, solamente el bajo, la batería, el crescendo y el final, quitarle todas las peleas y conversaciones que son tediosas y dejar las cosas que quisiera leer. Sobredosis de crack en comics de superhéroes. Un comic ‘dance’ sin una pizca de mierda. Creo que el espectáculo y lo asombroso son más importantes en un comic de superhéroes que el plot o los motivos.

Y de manera genuina creo que este es el evento “Final” para mí. Tomo a este título como algo serio. Quería que englobara no solamente lo que he hecho en toda mi trayectoria sino que también evocara a otros crossovers a lo largo de los años – tenemos un asesinato como en Identity Crisis, los cielos de color rojo y los Monitores de la primera Crisis, las distorsiones en el tiempo de Zero Hour, y muchas tierras paralelas. Intenté acomodar todas estas cosas pero también de una forma nunca antes hecha. Una vez que avancemos hacia su recta final, es un embate definitivo a la premisa básica del género de superhéroes y a la idea de lo que es una ‘historia’ per sé.”

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LA POLÉMICA

El ‘lead time’ provisto para Morrison y Jones por parte de DC Comics indicaba que había un año de trabajo por anticipado para escribir, ilustrar y publicar Final Crisis. Siendo víctima de su propia codicia, las grandes editoriales aprovechan en todo momento los espacios entre grandes eventos para saturar los stands de comics que, directa o tangencialmente, se relacionan con ellos. Esto se entiende, ya que esta industria vive de la publicación serializada, mensual, continúa, de comics y más comics que provean volumen de ventas y que justifiquen la existencia de las editoriales mainstream a sus dueños y accionistas.

Sin embargo, no se comprende que esto no se haga bajo un esfuerzo más inteligente, planeado, paciente y con la plena seguridad de que TODO VA A ENCAJAR. En el caso de Final Crisis, fue evidente que no hubo tal coordinación, creando así una bola de nieve que llenó a DC de una infamia por demás terrible.

Esa bola de nieve tuvo un nombre: “Countdown to Final Crisis”, una serie semanal que, durante el año 2007, abarcó todos los aspectos dentro del universo de ficción de DC. Este fue el segundo intento de la publicadora por llenar el calendario con una serie anual, siendo la primera “52”, escrita en conjunto por Greg Rucka, Keith Giffen, Geoff Johns, Mark Waid y Grant Morrison, la cual tuvo como premisa inicial el reintroducir a los universos paralelos dentro del canon de historias de la editorial (he ahí el epónimo título simbolizando 52 universos).

El éxito tanto en ventas como en la crítica aseguraba que la fórmula podía ser repetida nuevamente con el mismo resultado, y más aún cuando el maestro narrador dentro de Countdown era nada menos que Paul Dini, el artífice detrás del llamado “Universo Animado” de DC Comics, con series de gran calibre tales como Batman: The Animated Series, Superman Adventures, Batman Beyond, Justice League Unlimited, entre otros.

Grave error. En términos generales, DC tenía en sus manos un cúmulo de elementos temáticos basados en ciertos personajes claves, universos alternos relevantes para la historia, y un destino común que era la publicación del primer tomo de Final Crisis, con fecha de salida en Julio de 2008. Así, se trazó inicialmente una “biblia” de acuerdo a la visión de Dini, y a partir de la cual fueron contribuyendo un gran número de autores. Sin embargo, y a medida que fueron saliendo al mercado las entregas subsecuentes, era claro que esa “Biblia” o “Visión unificada” del Universo DC era maleable, o, en pocas palabras, inexistente. Si buscas una reseña coherente de Countdown, ni siquiera Wikipedia hace un esfuerzo más allá de contar sus pormenores. Respecto a los deslices editoriales que dieron al traste con Countdown, Chris Eckert ofrece una “historia oral” en el sitio web de FunnyBookBabylon.com, en donde compila de forma eficiente diversas entrevistas con los equipos creativos, que dejan entrever la notable descoordinación y versiones contradictorias entre los autores que participaron en ella.

pdf COUNTDOWN.pdf (4MB)

El propio Morrison deja muy claro el lugar en que se sitúa su obra, y los comics que sirven como verdadero contexto:

“Tras mi partida de NEWXMEN (2004), Dan Didio me pidió venir a DC para escribir a Superman (All-Star Superman entre 2005 y 2008). En ese entonces, él estaba en búsqueda de la siguiente “Crisis”, la cual dio lugar a Identity Crisis con Brad Meltzer. Aquella vez envié una propuesta de nombre “Hypercrisis”, la cual incluía algunas ideas acerca de ‘Hypertime’ (un concepto creado en el comic de “The Kingdom”) y las dimensiones superiores dentro de DC. Era una enorme narrativa, 12 tomos, todos ellos como punto de partida para crear nuevas series, además de estar interconectadas para consolidar a una historia épica.”

NOTA: Cabe señalar que muchas de las ideas de Hypercrisis terminaron desarrollándose (aunque de manera superficial) en All-Star Superman, la cual incorporó además elementos sacados de una legendaria propuesta de nombre “Superman 2000” entre Morrison, Mark Millar, Mark Waid y Tom Peyer.

“La primera página abría con el funeral del Capitán Marvel, y Superman decía: ‘Marvel ha muerto’. Así es como iba a empezar. Pero a la editorial no le gustó y eligieron a Identity Crisis, la cual estaba más aterrizada. Pero Dan Didio aún buscaba algo para mí mientras yo escribía “Seven Soldiers” (2005-2006). De ahí partió mi idea de hacer algo con la franquicia de los Nuevos Dioses (creados por Jack Kirby en 1971) y hacerlos funcionar otra vez. Dan me dijo: “bueno, ¿quisieras hacer la Crisis para 2008 y traer a todas esas cosas de vuelta?” Le dije que sí. Todo esto fue a principios del año 2006, y así fue como empecé a escribir el primer guión.

Cuando empecé a escribir Final Crisis #1 en 2006, la serie de “52” comenzó a publicarse, por lo que para mí Final Crisis parecía más una continuación de “52” y “Seven Soldiers” que de algo más. Final Crisis fue parcialmente escrita y estructurada tomo-por-tomo antes de que Countdown fuese siquiera concebida, y mucho menos escrita. J.G. Jones empezaba a trabajar en los diseños y bocetos iniciales al momento de que Countdown comenzó. No existió la oportunidad, ni el deseo, de modificar nuestro contenido durante dicha etapa.

Aunque al equipo creativo de “52” se le pidió contribuir en Countdown, todos nos encontrábamos concentrados en las demandas del calendario semanal y en las propias agendas de nuestros comics mensuales, por lo que cuando comenzaron las discusiones iniciales de Countdown les dije: “Aquí tienen el #1 de Final Crisis y una estructura aproximada de los siguientes 6 tomos. Mientras ustedes dejen las cosas en la forma como empieza Final Crisis, todo estará bien.”

Obviamente, hubiese preferido que a los Nuevos Dioses no se les hubiera tocado del todo, ni mucho menos de una manera tan intensa y antes de que pudiera traerlos yo de vuelta como pensaba. Pero pues yo no manejo DC ni tomo las decisiones.

Final Crisis progresaba durante un buen tiempo e incluso antes de que Countdown terminara, aunque traté en todo momento de no contradecir sus vuelcos en la trama a medida que redactaba mis guiones. A decir verdad, estábamos tan adelantados con nuestra propia historia para reflejar los cambios suscitados en Countdown, de ahí las contradicciones a las cuales, tristemente, la comunidad online encontraba más fascinantes que las propias historias.”

Dichos deslices fueron aquellos relacionados con la muerte del dios Orión en Final Crisis #1, la cual contradecía la manera en la cual fue contado su deceso en la miniserie de Death of the New Gods, publicado de diciembre de 2007 a junio de 2008. Morrison comentó que el primer tomo de su obra fue terminado antes de la conclusión de esta miniserie, por lo que la única forma de conectar sus eventos fue de forma superficial en Final Crisis, y en un breve pánel. De igual forma, para cuando Countdown estaba terminando, el autor ya había planeado los tomos #4 y 5 y J.G. Jones estaba dibujando el tercer capítulo.

“Si hubiese sido yo el único involucrado, Orión hubiese sido el primer Nuevo Dios muerto en DC, desatando una serie de eventos que nos llevaran a Final Crisis. Lo mejor que podía ofrecer ahora era decir que las representaciones contradictorias de la muerte de Orión mostradas en Death of the New Gods y en Countdown fueron intentos apócrifos para describir a un indescriptible evento cósmico.

Reitero, cuando J.G. Jones y yo empezamos a trabajar en Final Crisis, no teníamos idea alguna de lo que iba a pasar en Death of the New Gods y en Countdown, porque ninguno de estos comics existían en ese momento. A los autores de Countdown se les pidió ‘sembrar’ material surgido en Final Crisis, probablemente debido a la presión de llenar páginas de una serie semanal, lo que resultó en narrativas completas que se desviaban en direcciones que nunca preví, anticipé o planeé para Final Crisis.

De la forma en que lo veo, los lectores pueden pasar el resto del año analizando los caprichos de una serie que ya terminó, o soltar un suspiro de alivio, sentarse cómodamente y disfrutar al nuevo y brillante Universo DC que hemos preparado en las páginas de Final Crisis y sus series satélite.”

Suena bien, ¿no? En el papel, lo fue. Desafortunadamente, la realidad fue muy diferente. Los comics relacionados a Final Crisis poco tuvieron que ver con él. Rich Johnston, maestro del gossip en la industria de los comics, manifestó lo siguiente:

“Tengo entendido que Grant Morrison entregó el primer guión en Noviembre (2007). Sin embargo, no era exactamente como se había discutido previamente y no saltaba directamente tras la conclusión de Countdown como era previsto. También se dijo que divagaba en lo que solamente puede describirse como tangentes ‘Morrisonianas’. Tú sabes, eso que los lectores llaman ‘los pedacitos buenos’.

Así que Dan Didio voló hacia Escocia tras el Día de Acción de Gracias para discutir otras alternativas posibles. Entiendo que el guión no se alteró, pero fue a partir de estas discusiones que emergió el comic de 50 centavos “DC Universe #0” y publicado el Día del Comic Book Gratis (2008). Co-escrito por Morrison y Geoff Johns, este comic mantuvo errores de continuidad de Countdown fuera de Final Crisis y dejó sembrado el camino…”

Con el fin de dar una lista completa, tenemos las siguientes series surgidas durante este turbulento período y que acompañaron paralelamente a Final Crisis, Countdown y Death of the New Gods:

DC Universe #0: la cual consta de diversos prólogos y material publicitario de diversas series en ese entonces próximas a publicarse.

Salvation Run: surgida de los eventos de Countdown, su injerencia es prácticamente inexistente, ya que se concentra en los villanos del Universo DC, los cuales Morrison tocó parcialmente.

DC Universe: Last Will and Testament: inicialmente promocionada como edición especial de Final Crisis, fue de última hora excluida de la lista. Su contenido tiene poco que ver con el crossover.

Final Crisis: Legion of 3 Worlds #1-5: tangencialmente referenciada en unas páginas en Final Crisis #6.

Final Crisis: Resist: innecesario puesto que Morrison incluye segmentos similares en el tomo #5.

Final Crisis: Revelations #1-5: su importancia en el crossover es nula y más bien surge de ideas vertidas en Final Crisis #3.

Final Crisis: Rogues’ Revenge #1-3: completamente tangencial a la serie.

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EL ARTE

JGJONESDesafortunadamente para este comic, el arte secuencial mostrado en sus páginas abarca calificativos en diversos matices que le afectaron sobremanera: sensacional, bueno, regular, mediocre, malo y muy malo, esto debido a que el ya mencionado ‘lead time’ para Morrison y Jones se terminó, por lo que Final Crisis comenzó a tener retrasos significativos en sus entregas. Desafortunadamente, el ‘chivo expiatorio’ resultó ser J.G. Jones (foto, der.), cuyo gran detalle en el arte le exigía destinar un largo tiempo en sus acabados.

Lo que la gente no supo en su momento, eran los delicados problemas de salud del artista, quien padeció un severo desorden sanguíneo de nombre polycythemia vera, que lo llevó a dejar el mundo de los comics durante un buen tiempo, ya que su enfermedad le impedía hacer esfuerzos físicos considerables.

Como resultado, Jones tuvo que ser acompañado por diversos artistas para terminar esta obra: Carlos Pacheco y Marco Rudy (en Final Crisis #4 al 6) y finalmente Doug Mahnke, quien toma el control en los tomos #6 y 7.

Lo único que logró saber el fandom en ese entonces fue una escueta declaración que decía lo siguiente:

“Cualquier problema para completar la serie es mío. Me encanta el arte de Doug Mahnke, y él probablemente habría sido una mejor opción para sacar esta serie en el primer lugar.”

Lo que no comparto es que sea Jones el único culpable, y que no hubiese un esfuerzo de la editorial por aclarar la situación. Respeto el hecho de que Jones sea una persona la cual se sabe es muy reservada, humilde y que probablemente no haya deseado que sus problemas de salud salieran a la luz, pero ¿por qué mantener a Morrison escribiendo varios títulos a la vez? ¿Por qué acelerar la publicación de Final Crisis para ocupar un lugar en el calendario si evidentemente no iba a cumplir en tiempo y forma? ¿Por qué esa obsesión por saturar al mercado de evento tras evento tras evento?

Otra de las cosas a resaltar es el hecho de que, a título personal, ninguno de los artistas que entraron como relevo compartía un estilo que, tonalmente, acompañara sin problemas a las ilustraciones de J.G. Jones. Esto es evidente en el trabajo de Carlos Pacheco, quien en particular en el último lustro mostró una transición en su repertorio como ilustrador que fue de más a menos de manera considerable. Basta comparar a Final Crisis con “Avengers Forever” (de 1998-99), que para mí es el mejor trabajo de su carrera. La diferencia en calidad en sus trazos es ABISMAL, y esta degradación fue más profunda en los años subsecuentes en otros comics de su autoría, tales como Ultimate Comics: Avengers (2009-10) y en Age of Ultron (2013).

Y no se diga Lee Garbett, el cual acarreaba una serie de críticas al ilustrar de manera blanda y poco inspirada el comic de Batman (bajo la pluma de Morrison), presentando los mismos resultados en los tie-ins con Final Crisis (Batman #682-683). Lo mismo sucede con Matthew Clark en la edición especial de Final Crisis: Submit. En el caso de Marco Rudy quizás sea peor, ya que tradicionalmente ha cambiado su estilo una y otra vez para emular a los artistas Top de la industria – en este sentido, me recuerda mucho al maleable storytelling del brasileño Roger Cruz, adaptando su arte a las tendencias y ciclos dentro del mainstream desde la década de los 90s hasta nuestros días.

Es decir, nada del otro mundo, por lo que el esfuerzo artístico detrás de Final Crisis deja resultados contrastantes. Destacan sobremanera las atrayentes portadas, tomos completos y secciones ilustradas por J.G. Jones, así como también la mini saga de 2 capítulos de “Superman Beyond 3D”, ilustrada por el experimentado Doug Mahnke, cuyo vasto alcance gráfico es de lo mejor que ha engalanado a las publicaciones de DC Comics, y uno de los pocos artistas – sólo superado por Frank Quitely – quien logra plasmar sobre la página una de las interpretaciones más fieles a los conceptos surgidos de la mente de Grant Morrison.

Como siempre, cuando intervienen un sinnúmero de entintadores en un comic es de todos sabido que las cosas estarán mal. Sufriendo una notable inconsistencia en texturas y acabados en su último tomo, la serie decayó irremediablemente en su impacto, a pesar de que Morrison emplea en todo momento un efectivo diálogo e intercambios épicos entre sus personajes, el cual es en verdad asombroso, pero cuyo propósito se diluye al no ser acompañado visualmente con el mismo nivel de excelencia.

Esto se pone de manifiesto en las últimas páginas del tomo #7, en las cuales el arte secuencial lució apresurado y con poca claridad para mostrar uno de los combates más importantes dentro de la historia, por lo que tuvieron que ser redibujadas por Doug Mahnke posteriormente para expander su detalle, otorgándoles así un mayor espacio y ritmo. Dichas páginas fueron publicadas en la lujosa edición conmemorativa de nombre ‘Absolute Final Crisis’, la cual reimprime en un solo volumen en pasta dura y en un atractivo estuche este evento.

Los rumores acerca del calendario errático de Final Crisis llegaron hasta oídos de la propia comunidad de creadores del comic, sentenciando al proyecto como un tren descarrilado. El ultra popular Brian Bendis, a manera de broma, comentó:

“Knowing what everyone in the industry knows about what’s going on with ‘his’ book behind the scenes… In 2012 when Final Crisis is done, we’ll see what’s what.”

Morrison, por otro lado, eligió ver el vaso medio lleno en todo momento:

“Prefiero ver este aparente revés como una oportunidad para mejorar a la historia. En ese tenor, la llegada de Doug (Mahnke) fue perfecta porque proveyó una transición necesaria debido a “Superman Beyond”. En retrospectiva, el cambio de un estilo fotorrealista de un J.G. Jones hacia una híper saturación de líneas al estilo George Pérez de Manhke refleja la forma en la que la historia creció de un nivel detectivesco y callejero para situarse sobre un salvaje y floreciente cosmos de multi-dimensiones, presencias divinas y narrativas en ángulos extraños. Carlos (Pacheco) fue mi primea opción para respaldar a J.G. cuando se conjuró un plan de contingencia para Final Crisis, y no podía estar más complacido. Carlos ha estado dentro de mi lista de artistas con los que he querido trabajar desde siempre. Aún y cuando su estilo no es similar al de J.G., posee el mismo enfoque clásico sobre la figura humana que le permite funcionar a su lado.

Siento que un evento como este necesitaba publicarse regularmente por el riesgo de perder momentum. Nadie hubiese querido leerlo cuando otros comics mostraban a un mundo post-Final Crisis, por lo que se tomó la decisión de sacar el comic a tiempo.”

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EL DESDÉN

Con el transcurso de cada capítulo, Final Crisis representó un desafío verdaderamente importante para el lector. Las intenciones de Morrison, como se explicó en párrafos anteriores, era presentar un relato radical, contrario a lo ofrecido por el mercado en ese momento, y vaya que cumplió con esta promesa.

Esta saga pasa de lo micro a lo macro en fracciones de segundo, a la vuelta de cada página y de una viñeta a otra, a medida que llega a un crescendo sensacional. El comic atraviesa umbrales que se despiden de lo terrenal y expresivo hasta llegar a escenarios de índole cósmico y abstracto. De igual forma, se conjugan espectaculares y cruentas escenas de acción, un notable sentido de desesperación y calamidad para los protagonistas, así como también nos regala desplantes de personajes con gran arrojo y descaro, que se roban las cámaras a las primeras de cambio.

Tras perder el freno de mano, la historia toma un gran ritmo, con un grado de aceleración que amenaza con perder a su audiencia, la cual intenta – a veces de manera frustrante – seguir los pasos de cada subtrama.

Es una lástima que todo este cúmulo de problemas que hemos enumerado hayan dado al traste con la intención del autor. Sin temor a equivocarme, esta tercera Crisis ha sido una de las mejores  publicaciones de DC Comics en toda su historia, pero que lamentablemente sufre el mismo destino que todas aquellas obras de culto, colocándose solamente en el gusto de unos cuantos, un comic de nicho cuyo appeal se reduce con el paso del tiempo y cuyo valor se va disipando a medida que sus errores son los que se mantienen en la memoria colectiva.

No solamente Final Crisis ha perdido su relevancia, sino que sus contribuciones al canon de DC Comics se han ido ignorando paulatinamente. Basta decir que desde 2008, absolutamente nadie ha imitado su desafiante estructura, ni mucho menos emular su impactante estilo para presentar a estos superhéroes de una manera moderna y atrayente. Es importante señalar que el mainstream comiquero fue modificando su conducta, desechando alternativas repletas de novedad por otras de corte tradicionalista, regresando a una zona de confort donde el fanboy vuelve a disfrutar de relatos genéricos del Bien vs. el Mal.

Tampoco ayudó que Marvel Comics publicaba de manera concurrente el mega-evento titulado Secret Invasion, el cual se consolidaba como un esfuerzo más accesible para el público, acaparando su atención para lograr un liderazgo absoluto de ventas en ese período.

Si hablamos de algún comic que pudiese ser un sucesor espiritual, ese podría ser indudablemente “The Multiversity”, miniserie de 9 tomos y escrita por el propio Morrison en el ciclo 2014-2015. Sin embargo, es importante decir que esta publicación apuesta por una historia lineal, en donde sus tangentes más significativas se dan en dosis exactas y claramente reiteran conceptos ya conocidos para quienes leímos no solamente Final Crisis, sino la obra de Morrison en general. A pesar de ello, es poseedora de un argumento de gran presencia y es beneficiado en esta ocasión por una labor artística de mejor manufactura y consistencia.

El proverbial clavo en el ataúd para este comic fue en definitiva la decisión por parte de la editorial de buscar OTRO evento de gran alcance para reescribir (de nueva cuenta) a su línea de tiempo, una vez que Final Crisis no cumplió con esa expectativa. Sin ser un relato de gran calidad, ni mucho menos un éxito ante la crítica especializada, “Flashpoint” (por Geoff Johns y con arte de Andy Kubert) le abre las puertas a DC para volver a empezar desde cero todo su programa de publicaciones, relanzando con nuevas series a sus franquicias insignia y dejar atrás un bagaje que, a juicio de muchos, le ha impedido explotar el potencial de su propiedad intelectual en otros ámbitos multimedia.

De esta manera, y balanceándose entre momentos introspectivos, provocativos, de gran pesimismo, desesperanza y fascinación, Final Crisis deja sobre la mesa un amplio sentido de ingenio e instantes selectos repletos de explicaciones fantásticas, vistas espectaculares, diálogos rimbombantes, y momentos de gran subjetividad. Aún y cuando los sinsabores fueron muchos, el comic fue realmente temerario a medida que presentó una sucesión de diferentes eventos a gran velocidad, retando al consumidor a digerir todo este paquete de un solo bocado, sugiriéndole usar su imaginación e intelecto para llenar los huecos entre escena y escena y comprender su atractivo subtexto, siendo éste un aspecto que toma gran énfasis en el último tramo de la saga.

Todo un oddity de opiniones encontradas.

“Final Crisis is Grant Morrison’s Self-Portrait. Or possibly his Fire Walk With Me.
Actually it works really well to look at Batman R.I.P. as his Apocalypse Now, the imperfect capper to a period of unparalleled creative achievement.”
— Sean Witzke.

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15 Comments

  1. DC Universe #0 DC Universe #0 Post author | July 11, 2015

    LET THERE BE LIGHTNING

     

    Como lo comentamos brevemente, este comic presenta relatos cortos que tienen nexo con diversas historias suscitadas en comics mensuales de DC y en miniseries en ese entonces próximas a ser publicadas, incluyendo “Final Crisis: Legion of 3 Worlds”, “Batman: R.I.P.” y “Final Crisis”. La versión oficial ofrecida por Dan Didio era que los pormenores de este comic formaban parte originalmente de “Countdown”, pero que su inclusión en aquella historia (y en próximos tomos recopilatorios) tonalmente sería confuso para los lectores.

    La verdad, como lo comentamos en párrafos anteriores, fue que este comic surge por la necesidad de brindar un puente narrativo en ese momento inexistente entre Countdown y Final Crisis, cuyos respectivos contenidos se contradecían uno a otro. DC Universe #0 fue un esfuerzo de última hora por enmendar errores garrafales producto de una descoordinación editorial.

    En el caso de la obra de Morrison, en pocas páginas se infiere que los supervillanos están siendo convencidos para unirse a las filas de Darkseid, una idea que se expande en Final Crisis #1, pero cuyos primeros esbozos se muestran aquí. Con un arte bastante efectivo de Doug Mahnke y el colorista Christian Alamy, se le trasmite al lector esa sensación de que algo raro y mortal se aproxima, así como también se ofrecen guiños sobre el próximo regreso del anterior Flash, Barry Allen, el cual se suscita en la última página de Final Crisis #2. Habiendo muerto en la “Crisis” original, Barry es presentado en este comic como una presencia omnisciente, quien describe crípticamente lo que está pasando con una cita tanto impactante como simbólica:

    “I’m the only one who knows there was a WAR in Heaven. And evil WON.”

    Este slogan acerca del ‘Triundo del Mal’ formó parte de la compaña publicitaria para la serie, siendo sumamente efectiva en los meses previos a su publicación, levantando la expectativa del fandom.

  2. Final Crisis Sketchbook Final Crisis Sketchbook Post author | July 11, 2015

    ARTE CONCEPTUAL

     

    Grant Morrison deja a Marvel en el 2004, tras un muy publicitado y controversial altercado con el Editor en Jefe, Joe Quesada – aparentemente ambos arreglaron sus diferencias, siendo que colaboraron juntos en una historia corta para el comic de “All-New Miracleman Annual” en 2014 – uniéndose a las filas de DC casi al mismo tiempo en el que Dan Didio fuese nombrado Vicepresidente y Editor Ejecutivo. En una mítica anécdota contada por Morrison en diversas entrevistas, Didio conoce por vez primera el alcance de las ideas del autor escocés, al tener acceso privilegiado a los libros de notas y bocetos repletos de ideas que Morrison ha amasado a lo largo de su carrera, virtualmente una idea por cada uno de sus personajes favoritos de esta casa editora.

    Esto convence a Didio de que Morrison es un activo indispensable para llevar a DC a otro nivel, dando como resultado una enorme libertad creativa para el oriundo de Glasgow. La creatividad fértil de Morrison lo lleva a reconceptualizar a cada personaje bajo su pluma, ofreciendo nuevos insights y personalidades actualizadas para la audiencia del siglo XXI, reteniendo a su vez los elementos visuales que los hicieron famosos en su momento.

    Parte de este potencial es mostrado en esta edición, la cual ofrece notas selectas, sketches y arte conceptual del propio J.G. Jones para Final Crisis, acompañado de las ideas originales vertidas por Morrison, tanto para el ensamble de superhéroes y villanos como diseño de portadas, logotipos y minucia que forma parte de la tónica visual de Final Crisis.

    Este sketchbook es expandido además en otros comics como “Final Crisis: Secret Files”, y en la edición de colección “Absolute Final Crisis”.

  3. Final Crisis Secret Files Final Crisis Secret Files Post author | July 11, 2015

    APOCRYPHA

     

    Grandiosa portada de Frank Quitely: El villano Libra, sentado en la mítica ‘Mobius Chair’ del Nuevo Dios Metrón, sujetando en sus manos a la ´Biblia del Crimen´, surgida de las páginas de la serie semanal “52”.

    Esto es lo único rescatable para una edición como esta, la cual surge siete meses después de Final Crisis #1. Aparentemente, Morrison no tenía intención alguna de revelar quién estaba detrás de la máscara de Libra, un villano el cual tuvo una única aparición 34 años atrás, en el comic de Justice League of America #111. Rescatado a todas luces por nostalgia y conveniencia por Morrison, Libra es el profeta del malévolo dios Darkseid, cuyos vastos poderes y su desaparición de la conciencia del lector lo colocan como un candidato ideal para ser usado en Final Crisis, siendo así un emisario desconocido por muchos.

    La verdad detrás de esa incógnita al parecer no era relevante para Morrison (a pesar de haber declarado justo lo contrario en entrevistas). Libra había cumplido su propósito en la historia como el reclutador de villanos al servicio de su oscuro maestro. DC asigna a Len Wein, creador del personaje, para escribir una historia que satisfaga la curiosidad del aficionado, creando de esta manera un origen para él.

    Wein ofrece diversos nexos entre su desaparición (al absorber cuantiosos poderes de la Liga de la Justicia) y su naufragio en el cosmos, llegando hacia Apokolips, el decadente orbe regido por Darkseid. Wein emplea recursos narrativos tradicionales para dramatizar una infancia infeliz con una carrera científica que es arrastrada hacia la actividad criminal – algo muy característico para los villanos de la Época de Oro y Plata de los comics de superhéroes entre los 40s y 60s.

    Nos hubiéramos quedado mejor con la duda… por eso mejor me quedo con estas palabras del propio Morrison:

    “…you don’t need to know anything about them. Because the more you know about these guys, the lamer they become. I’d rather have people pick up the book and see Libra for the first time done the way I want to see him done and the same goes for the Human Flame character.”

  4. Final Crisis #1 Final Crisis #1 Post author | July 11, 2015

    “With J.G. Jones and later Doug Mahnke on art, we set about dramatizing the breakdown of the rational enlightenment story of progress and development as it succumbed to a horror tale of failure, guilt, and submission to blind authority.”
    — Grant Morrison.

    D. O. A.: THE GOD OF WAR!

     

    “Man. I am METRON. Have no fear. Here is knowledge.”

    Final Crisis deja claro desde un inicio su intención por ser un relato que satura a sus lectores con ideas y secuencias que son épicas, evocativas y sensacionales. Denominado por el autor como “un mito de la Creación para el concepto del superhéroe”, el encuentro entre los personajes de Anthro y Metron en la época de las cavernas sentencia una constante intrusión de lo fantástico en el mundo real.

    Morrison y Jones aciertan al contrastar este momento cumbre con otro similar pero de un significado distinto, cuando en el presente el detective Dan Turpin (y creado por los legendarios Joe Simon y Jack Kirby) halla en un basurero al moribundo Orión. La intersección con lo divino se vuelve tétrico y ominoso, estableciendo el tono a seguir en cada una de las entregas de esta saga.

    – – –

    “Hal… these NEW Gods. They come with BAD Gods too.”

    El misterio detrás del asesinato de Orión se desvela de manera fragmentada a lo largo de esta historia, y no fue hasta el último capítulo que logramos formar el rompecabezas completo. Parte del desencanto del público fue esta decisión del escritor por mostrar a cuenta gotas todas sus cartas, siendo así contra-intuitivo en una época donde el comic comercial se lee en pocos minutos. En este sentido, Final Crisis se disfruta mejor de forma íntegra y en una sola lectura, aunque en su defensa el formato serializado le dio también gran valor al lector, con la opción de explorar una y otra vez sus acertijos entre cada edición.

    – – –

    “But what happens in a world where GOOD has LOST its perpetual struggle against EVIL? An end to the age of SUPERHEROES. A full-on, no bullshit, TWILIGHT OF THE GODS. How does THAT sound?”

    Comentamos anteriormente el innecesario misterio de quién fue Libra. Para su fortuna, el personaje contó con excelentes diálogos en sus intercambios con los supervillanos de DC. Su impacto en la historia es mínimo, además de que los fans ya sabían de antemano que se trataba de un heraldo de Darkseid – coincidimos con Morrison de que los Nuevos Dioses debieron haber sido una sorpresa en esta historia y no algo sabido por todos con antelación.

    – – –

    “Holy $@!#%. Can everybody SEE this? This, my friends, is what happens to ANYBODY who %@&S with the HUMAN FLAME!”

    En el caso de Human Flame – primera aparición en Detective Comics #274 (1959) – sucede lo mismo que con Libra, y con él se acentúa la manera en que lo urbano va diluyéndose paulatinamente para dar entrada a lo mítico, tal y como lo menciona el propio Morrison:

    “Su nombre es grandioso, porque es el primero de los villanos en sucumbir ante la Ecuación de la Anti-Vida, y no pude resistirme a la idea de que la “Flama Humana” ha sido ‘extinguida’; demasiado cool para dejarlo pasar.”

    – – –

    La muerte de Martian Manhunter es la primera de muchas instancias en donde el equipo creativo pone de manifiesto que la historia tomará tintes muy macabros. Final Crisis nos convence en todo momento que los héroes están en peligro inminente, y el crédito de esto se lo merece J.G. Jones, cuyo estilo retrata con gran crudeza e impacto las vicisitudes de los protagonistas, dando gran realce a lo horrible y cruel que son los villanos en este crossover.

    – – –

    Como lo mencionamos anteriormente, este comic entró en polémica tras la fallida serie de Countdown y su malogrado propósito por ser un puente narrativo que nos condujera de manera gradual hacia Final Crisis. Sin rebuscar a su trama, y con párrafos selectos, simples y minúsculos tales como “Incidencies of contact with the Gods of NEW GENESIS and APOKOLIPS have been on the increase”, Morrison demuestra su elegancia como maestro narrador y acepta el reto de condensar/sintetizar y dejar atrás a aquel comic sin mayores dificultades.

    La historia se aleja un momento de la cotidianidad humana para dar un salto a otros estratos de realidad, en los cuales se describe con gran elocuencia al misterioso conglomerado de los Monitores, cuya presencia visual evoca al personaje homónimo de la primera Crisis de 1985. La historia se centra principalmente en cuatro de ellos, siendo Nix Uotan, Weeja Dell, Zillo Valla y Ogama. El arco argumental de estos personajes se mueve en diversos frentes, empleando un lenguaje elevado para una civilización alejada por completo de la nuestra:

    “The MULTIVERSAL ORRERY has survived repair after the loss of moving part: U-Designate 51.”

    Pasando por instantes de intriga conspiratoria:

    “I arrived too late to SAVE Earth-51. There was a SABOTAGE, I swear.”

    Y un aura provocativa llena de nostalgia, metáforas y mensajes crípticos:

    “WEEJA DELL, behold: We MONITORS, WHO WERE FACELESS, once… We all now have NAMES and STORIES. There are heroes and villains… SECRETS and LOVERS… Ogama fears we have become CONTAMINATED during contact with the obscure LIFEFORMS that grow within the workings of the ORRERY. Through them, TIME has entered our timeless world. BEGINNINGS and ENDINGS.”

    – – –

    Este primer capítulo concluye dando un atisbo todavía sutil a uno de los recursos narrativos más criticados dentro de Final Crisis, siendo éste el momento en el que la lógica lineal se deja a un lado para dar paso a intercambios extraños entre personajes, y la aparición de elementos visuales y frases selectas que sugieren una colisión entre presente, pasado y futuro de manera brusca, pero que no logran esclarecerse por completo. La primera señal se da cuando Anthro dibuja el símbolo de Metron, detonando tras ello la aparición de un personaje de nombre Kamandi (creado por Kirby en el lejano 1972), que se supone vive en un planeta Tierra desolado, post-apocalíptico:

    “Metron gave you a WEAPON against the Gods! WE NEED IT NOW!”

    – – –

    Es importante notar los atractivos créditos finales al final de cada tomo, siendo una combinación atrayente de tipografía y diseño por parte de Rob Leigh que nos recuerda a los news headlines de los noticieros contemporáneos de vanguardia, comprimiendo información en espacios inteligentes, y que le dan realce a la página como un elemento más que contribuye a la historia.

    Final Crisis #1 se consolida como un inicio incierto, y dicho sentido de incertidumbre se contagia de manera fenomenal a los lectores, mostrándoles una pléyade de momentos inconexos, todavía lejos de coalescer unos con otros, pero que impresionan gratamente en su presentación gracias al tándem de J.G. Jones y su colorista Alex Sinclair, que le hacen justicia a cada una de las secuencias conjuradas por Morrison.

  5. Final Crisis #2 Final Crisis #2 Post author | July 11, 2015

    “Part of Final Crisis also is that you’re dealing with gods and the Jack Kirby characters. I wanted this story to be mythical. It’s on that scale. It’s not meant to be about realism. It’s not meant to be about politics and about stuff that’s happening on the streets. It’s the story about what happens when gods start interfering with life and life becomes mythical.”
    — Grant Morrison.

    TICKET TO BLÜDHAVEN

     

    “STOP! You must be SUPERCOOL to proceed! YOUR LIFE DEPENDS ON IT!”

    Esta advertencia con la que inicia este tomo #2 es un claro homage al clásico comic de Flash #163, publicado en 1966 y el cual es el principal responsable de esa tremenda obsesión que tiene Grant Morrison por diseccionar ese peculiar vínculo entre el lector y estas historias a cuatro colores, y que en Final Crisis cobra absoluta importancia.

    “In my day, ULTIMON, HAMMERSUIT ZERO-X, JUNIOR WAVEMAN and the other proud champions of BIG SCIENCE ACTION earned their status as Japanese heroes. Not like TODAY.”

    Acto seguido, se introducen a los superhéroes del Japón, y su inherente conflicto generacional – y que si lo trasladamos al mundo real es un tema que en el país del sol naciente cobra gran relevancia para la sociedad actual – en la forma del tradicional y respetado “Big Science Action” vs. los jóvenes irreverentes del “Super Young Team”. Morrison compara estas agrupaciones de la siguiente manera:

    “Big Science Action is a team of characters inspired by various archetypal heroes from Japan‘s own ‘Silver Age’ of animation and monster movies. Imagine a Japanese Justice League made up of Ultraman, Astro Boy, Marine Boy, Gigantor etc fighting Godzilla and Mothra and you have some idea of the type of role we wanted Big Science Action to play.

    Super Young Team, on the other hand, are the young pretenders. They’re teenagers/early 20s who’ve never really had to prove themselves in a serious battle, so their elders tend to see them as work-shy wasters and dilettantes in that time-honoured way the older generation have tended to view young people of any given era.”

    Es una pena que la presencia de Super Young Team en este crossover no haya cumplido con la gran expectativa que se generó de ellos al menos en los tomos #3 y 4, siendo utilizados por Morrison solamente para mover su plot de un punto A al B, además de incorporar ciertas ideas acerca de la influencia que la cultura pop tiene sobre el arquetipo del superhéroe contemporáneo, siendo el estrafalario Most Excellent Superbat un divertido conducto por el cual el autor expone esas inquietudes:

    “All my life I’ve wanted to be a gimmick. The transformation of MAN into MERCHANDISING! SPIRIT INTO TOY! When will he realize that being FANTASTIC is a superpower itself? So says Most Excellent… Superbat… Something will happen to put SUPER YOUNG TEAM on the map. We’ll show HIM! We’ll save the world our own way!”

    Siendo facsímiles de la popular Liga de la Justicia de DC, Most Excellent Superbat, Big Atomic Lantern Boy, Shy Crazy Lolita Canary, Shiny Happy Aquazon y Well-Spoken Sonic Lightning Flash encarnan a la perfección esa intención de objetificar y convertir al heroísmo en un producto de consumo. En diversas entrevistas, Morrison comparte su opinión respecto al génesis de estos incomparables personajes:

    “The idea for this bunch came from spending some time in Tokyo a couple of years ago and me being a big fan of Japanese indie crossover pop acts like Cornelius, Kahimi Karie, Pizzicato 5 and others. In the 90s, these musicians, and many others since, took inspiration from Western pop records, but mashed up genres, beats, lyrics and imagery in a way that resulted in music that was both oddly familiar and radically modern. Then, of course, there are the elaborate Lolita, Goth, storybook and manga-influenced costumes displayed by teenagers in Harajuku and Shibuya, so it wasn’t hard to imagine a culture of image-conscious hero wannabes recombining familiar elements of American superhero costumes into a fashion/youth cult designed to make them famous. We decided to create a team of superheroes whose look was based on recognisable, cut-up and rearranged motifs from western superhero costumes. The superhero or sci-fi uniform as fashion or couture is an idea that resurfaces now and again in the real world – see clothes by Paco Rabanne, Jean-Paul Gaultier or Thierry Mugler, for instance – and we thought it would give Super Young Team a distinctive look and agenda that would really set them apart from other young superhero teams like the Titans or Infinity Inc.”

    De igual forma, se introducen en esta historia a dos personajes que causaron gran expectación entre el fandom por su temeraria actitud e imagen repleta de coolness, pero que el autor los desecha por completo a las primeras de cambio:

    “Sonny Sumo. My name is SHILO NORMAN. On stage, they call me MISTER MIRACLE.”

    Siendo ambos creaciones de Jack Kirby, es claro que Morrison solamente los incluye para continuar con ese homenaje al Rey de los Comics, y quizás para establecer a la innovadora miniserie de “Seven Soldiers” como material fundamental del cual Final Crisis toma como contexto previo. Este inusual team-up entre Super Young Team y este par se ve beneficiado por excelentes secuencias de acción por parte de J.G. Jones.

    – – –

    “J’onn J’onzz was my FRIEND. Always there, always STRONG, always reliable… He was someone I could CONFIDE in. Someone who understood what it was like to LOSE a world and find ANOTHER. We’ll all miss him. And pray for a resurrection.”

    En este párrafo, Morrison confronta las diferencias entre la siempre dolorosa e inevitable muerte en el mundo real contra la que se suscita en el género de superhéroes, que es tanto inverosímil, complicada, conveniente, exagerada o tan bizarra como los autores se lo puedan imaginar, y la cual cuenta también, desde luego, con la posibilidad de regresar todo a la normalidad, o bien traer a la mesa resurrecciones que sean de igual forma inverosímiles, complicadas, convenientes, exageradas o bizarras. Para fortuna de Final Crisis, esta contó con muertes de importancia – Martian Manhunter, Batman, Hawkman y Hawkgirl – a pesar de que se hayan revertido posteriormente.

    – – –

    “See how selflessly we PREPARED this pit of human suffering and sickness as a cradle for your REBIRTH. We’ve ALREADY won. And they don´t even KNOW!”

    Es en este tomo donde comienza la eliminación sistemática de la Liga de la Justicia por parte de los esbirros de Darkseid: Green Lantern (John Stewart y Hal Jordan), Batman y Superman son los primeros en ser puestos fuera del tablero de juego. Es a partir de este capítulo donde la historia empieza a centrarse en una sola locación, en este caso la ciudad ficticia de Blüdhaven, sellada completamente tras una lapidaria contaminación radioactiva. Es en el corazón de esta ciudad en donde Morrison introduce el cuartel de los villanos, de nombre “Command-D”, en clara alusión al bunker del mismo nombre y publicado en los comics de Kamandi en los 70s, continuando con esta love letter al trabajo de Kirby en DC.

    Con frases sutiles como “Oh God, oh Jesus. There’s someone in my head” – en este caso por Dan Turpin – Morrison inicia de esta forma su idea de que los Nuevos Dioses empiezan a permearse en el mundo a través de avatares.

    – – –

    Este tomo finaliza con la introducción en forma de los velocistas Jay Garrick y Wally West. En todas las Crisis, la presencia de los Flashes es obligada y esta vez no es la excepción. En ese tenor y siguiendo la tradición que acompaña a estos personajes desde hace décadas, Morrison comienza para llenar a su argumento de pseudo-ciencia propia de los comics de Flash, esta vez para plantear la forma en la que Orión fue asesinado, y que a título personal, fue una explicación no solamente elegante sino fascinante y ejecutada a la perfección:

    “…well, Batman came up with a pretty wild IDEA which I can of RAN with since we’re talking about GOD WEAPONS, right? Imagine a bullet fired BACKWARDS through time.”

    Awesome. De la misma manera, la ciencia ficción comienza a inundar a la narrativa, poniendo de manifiesto la salida de un mundo real hacia uno repleto de maravillas, apocalipsis y retornos extraordinarios, como es el caso de Barry Allen, el segundo Flash y quien muriera hace 3 décadas en la Crisis original. Su regreso no es triunfal sino más bien impactante, y que augura tiempos inciertos para los superhéroes de DC.

    “IT´S THE END OF THE WORLD, WALLY! Those vibrations! Wally, don´t you RECOGNIZE those vibrations?”

  6. Final Crisis #3 Final Crisis #3 Post author | July 11, 2015

    “Final Crisis is filled with big, final moments. I was trying to do a Jack Kirby apocalypse — to write the big final moments and the final nail in the coffin of the DC Universe was great fun. It was exactly what I wanted to do with the series.”
    — Grant Morrison.

    KNOW EVIL

     

    “And ask yourself THIS… what happened to DANNY TURPIN?”

    Este tomo inaugura el plan perfecto del supervillano más malvado del Universo DC, Darkseid, personaje creado por Jack Kirby en el año de 1970 y cuya personalidad es una metáfora de la opresión que intenta en todo momento aplastar a la humanidad.

    Así, la saga empieza a incorporar paulatinamente a los “Nuevos Dioses”, un colorido y espectacular ensamble de personajes (héroes y villanos) a los cuales Morrison les guarda una nostalgia que es palpable, haciendo de su obra una oda al talento de Kirby y su capacidad como fuente inagotable de ideas adelantadas a su época. Se puede decir que Final Crisis es el relato definitivo para los Nuevos Dioses, presentándolos de una manera familiar para la vieja guardia pero con un edge repleto de gran novedad y que de ninguna manera evoca a los ‘grandes hits’ que los han hecho los favoritos de todos.

    Morrison destila la esencia de Darkseid y sus secuaces para hacerlos trascender más allá de su tradicional look & feel, trayendo a la mesa lo mortífero que representan sus ideologías, las cuales son nocivas y corroen a los valores morales de la humanidad. En términos generales, estos villanos son presentados ahora como seres etéreos que han infectado a ciertos héroes y humanos normales, usurpando su cuerpo con el fin de llevar a cabo su plan. Morrison justifica esa postura de una manera elegante:

    “En historias previas, Darkseid ha tenido mucha presencia y lo hemos visto en peleas frecuentes con otros personajes, lo cual para mí lo minimiza considerablemente. Pienso que el tenerlo bajo las sombras lo fortalece, ya que siempre ha sido un maestro manipulador. Y precisamente cuando lo ves en forma física sabes que estás en problemas y es el fin del universo. Cuando vemos su caída del mundo de los Nuevos Dioses en DC Universe #0, está retrocediendo en el tiempo. Llegando a nuestra época en el pasado establecido en “Seven Soldiers” (2005), ahora reposa en el cuerpo de “Boss Dark Side”, un gángster en esa historia. Se establece que está consolidando su poder en la Tierra, por lo menos desde “Infinite Crisis”.
    Sólo Shilo Norman, alias Mister Miracle, sabe lo que está pasando pero todos lo tildan de ser una celebridad fuera de sus cabales y quien tuvo una bizarra cuasi-experiencia religiosa, por lo que nadie lo toma en serio.
    Por lo visto, Darkseid ha sido el único Nuevo Dios que ha resucitado. Tal y como lo estableció Kirby, él es capaz de restaurar a toda su corte – Glorious Godfrey, Granny Goodness, Kalibak, entre otros – usando solamente sus recuerdos, por lo que en
    Final Crisis estamos viendo algo similar. Considero a los esbirros de Darkseid como emanaciones salidas de su fuerza de voluntad, como sombras en el espectro de su maldad absoluta.
    La estructura de los mundos paralelos ha colapsado. La caída de Darkseid ha roto el Multiverso y básicamente está empujando a todo lo que existe con él al Infierno. ¡El muy maldito!”

    Y todo esto es lo que sucede a partir de este tomo y hasta el final de la historia, con numerosos eventos a la vez y que describen paso a paso el apocalipsis que azota a la raza humana, y que sitúa a los superhéroes de DC en una atmósfera turbia.

    – – –

    Con una saturación de personajes tradicionales y modernos y en momentos brevísimos – tal y como lo comentamos en nuestro ensayo principal – Final Crisis salta continuamente de escenarios en donde los personajes forjan alianzas, emprenden acciones desesperadas y diversas agendas inverosímiles son puestas en marcha como una última esperanza para salvarnos.

    “And we need to TALK… AFTER you’ve explained to miss MONTOYA our plans for her “role in the FUTURE of GLOBAL LAW ENFORCEMENT.”

    La avalancha de personajes inicia con la agencia de contra-inteligencia y espionaje de S.H.A.D.E., creada por Morrison en la miniserie de “Seven Soldiers: Frankenstein”, en la que el epónimo monstruo literario salta a las páginas del mundo de los comics como operativo de esta organización. El arco argumental entre ellos y Renee Montoya – un personaje de apoyo en los comics de Batman y cuyo alto perfil se debió a su presencia en la serie semanal de “52” – dejó sinsabores a pesar de lo ambicioso que parecía en el papel.

    – – –

    Un detalle curioso es que Morrison incrusta en su relato a un personaje tangencial como lo fue la hermana de Overman, el Superman Nazi de Tierra-10, y cuyo arco argumental es dejado de lado completamente, sirviendo meramente de excusa para mostrar a un Multiverso cayéndose a pedazos.

    – – –

    “Our customers expect BURGERS with FRIES. Bizarre, unsettling questions? No.”

    Posteriormente, la narrativa hace un leve giro para decirnos que Nix Uotan, el Monitor exiliado, se encuentra todavía en la Tierra, delirante y sin poder recordar su pasado. En su trajinar somos testigos de diversas cosas que se suscitan en el mundo real y que ofrecen un punto de quiebre hacia los mitos creados por Kirby en DC Comics:

    “… after the astonishing find in the NY SUBWAY EXTENSION, Professor CALVIN CARSON’S team DATED the cave art to the Paleolithic revolution… while crop circle buffs in ENGLAND claim the baffling design is IDENTICAL to THIS pattern which appeared JUST LAST WEEK. Hmm, the mystery DEEPENS, Darwin…”

    Con este tipo de secuencias en un principio aleatorias, somos puestos sobre aviso de que los Nuevos Dioses han dejado rastros de su presencia en el mundo, fenómenos que son evocativos y sin darnos respuestas concretas. El simbolismo y un storytelling con grandes libertades se apoderan de la trama, diciendo adiós en forma definitiva a una estructura rígida.

    – – –

    “It was BARRY ALLEN, Iris. I’d known that AURA anywhere. I saw your husband ALIVE.”

    Jay Garrick, el Flash más veterano, transmite las buenas nuevas acerca del regreso de Barry, quien junto a Wally West son perseguidos dentro del continuo del espacio-tiempo por otro personaje ‘Kirbyesco’: Black Racer, el avatar de la muerte y reconceptualizado visualmente por J.G. Jones de forma fenomenal, tomando sus características distintivas y dándoles un giro más mortífero y siniestro.

    – – –

    “A VOICE? What’s it SAYING, Mike? Listen close. Eh? YOU HEAR IT NOW, MIKE? THAT’S THE ANTI-LIFE EQUATION, you pathetic, ignorant, little failure!”

    Human Flame es el primero en caer víctima de las maquinaciones de Libra, cuyo plan es revelado finalmente. Morrison explica con gran elocuencia el extraño yelmo que Libra pone en su cabeza y su maléfica función:

    “Es el yelmo del Justificador. Cuando está en tu cabeza, empieza a reproducir la Ecuación de la Anti-Vida, convirtiéndote a la causa de Darkseid. Los Justificadores son la tropa de avanzada en la invasión de Apokolips, y aparecieron por primera vez en Forever People #3 (de julio de 1971). Ellos combinan lo mortal de los soldados de asalto Nazi y un fanatismo religioso que ‘justifica’ sus acciones, y que gustan de pintar una ‘S’ de Scapegoat (chivo expiatorio en español) en las ventanas rotas de sus víctimas. Bastardos repugnantes. Extremidades de Darkseid.”

    Con gran efecto, el autor desata sobre los héroes de DC y la población en general la mítica ‘Ecuación de la Anti-Vida’, un enunciado matemático que engloba lo peor que ofrece la condición humana, y que doblega la voluntad de quien la escucha. De esta forma, Final Crisis se vuelve ominoso, con una presentación más que elegante de una exquisita hecatombe que contagia al lector de un ambiente rancio y con gran sentido de pérdida:

    “Es como verter una horrible agua tóxica sobre tu alma. El Dios se sujeta a cualquier parte tuya que sea oscura, subliminal y oculta, y se aferra a los sentimientos negativos con los que lidiamos, comenzando a alimentarse en su interior con la consciencia de la víctima hasta que solamente queda una cáscara vacía, un huésped. Es una entrada forzada, una auténtica ‘posesión’, siendo necesaria para los Dioses del Mal para ganar paso en nuestra realidad.”

    La Ecuación en su totalidad es mostrada en el comic de “Seven Soldiers: Mister Miracle”, y se expresa de la siguiente manera:

    loneliness + alienation + fear + despair + self-worth ÷ mockery ÷ condemnation ÷ misunderstanding × guilt × shame × failure × judgment n=y where y=hope and n=folly, love=lies, life=death, self=dark side

    – – –

    Libra da sentencia condenatoria a todos aquellos que se rehúsen a la voluntad de su maestro. Morrison establece aquí una subtrama en donde Lex Luthor – enemigo mortal de Superman – será parte importante para iniciar una rebelión:

    “In less than 24 HOURS, the ABILITY TO MAKE DECISIONS will be forcibly REMOVED from the inhabitants of this PLANET, Mister Luthor, so I’d TREASURE this once-in-a-lifetime OFFER. Join us, like MIKE, with a HELMET on your empty head. Or renounce SCIENCE, swear an oath on the BIBLE OF CRIME and pledge your service to the MASTER OF ALL EVIL. The day of APOKOLIPS is at hand, sir, and I am only its PROPHET. Choose.”

    – – –

    Acto seguido, el comic muestra lo sucedido a Superman. Como parte del plan, el periódico de El Planeta – lugar de trabajo de su alter ego, Clark Kent – fue víctima de un bombazo, que dejó moribunda a su esposa y reportera estrella de este rotativo, Lois Lane. Convalesciente en un hospital y sin esperanzas de poder sobrevivir, es acompañada en todo momento por su marido. A este lecho de muerte llega de manera sorpresiva nada menos que la Monitrix de nombre Zillo Valla, quien le hace a Superman una oferta que no podrá rehusar:

    “Clark Kent? I know you’re secretly SUPERMAN. I know EVERYTHING about you. I offer you ONE ULTIMATE CHANCE TO SAVE her! BUT WE MUST LEAVE THIS WORLD BEFORE IT´S TOO LATE!”

    – – –

    La partida de Superman deja a un mundo desprotegido sin su superhéroe más emblemático, y a medida que actividad hostil cerca del Command-D en Blüdhaven aumenta, los héroes se ven en la necesidad de contactarse de manera secreta, dado los recientes ataques a la Liga de la Justicia. Enter: Green Lantern Alan Scott y el telégrafo Article X! Un ingenioso método de comunicación al que Morrison da énfasis como algo patriótico y una reliquia de los tiempos de la guerra:

    “Hmmm. Did I ever tell you how PRESIDENT ROOSEVELT helped us assemble over fifty mystery men and women as the ALL-STAR SQUADRON so quickly back in the war?”

    Con el transcurrir de los episodios, vemos esfuerzos individuales de los héroes y de los villanos sobrevivientes por cambiar el rumbo de la batalla, entre los que se encuentran personajes reconocidos como Superchica, Lex Luthor, Flecha Verde y Canario Negro, y otros de culto como El Rayo, Capitán Marvel Jr., Dr. Sivana, Talky Tawny, Mr. Terrific, Aquaman, Rayo Negro, entre otros.

    En su primer encuentro juntos, los superhéroes son recibidos con esperanzas y puestos en advertencia por Alan Scott acerca del reto que enfrentan, en un atractivo panel hecho por J.G Jones y que Morrison lo describe así:

    “¿Cómo hacer ver que los malos han ganado y que los héroes se sientan bajo amenaza? Sin compararme con la experimentación narrativa de un Burroughs, Mark Leyner o Steve Aylett, he empleado diversas técnicas para desorientar a los lectores. Por ejemplo esta reunión en Final Crisis #3, que subvierte los efectos de un discurso emotivo, viéndolo de abajo hacia arriba en la perspectiva de Alan Scott, situados detrás de sus hombros y frente a una multitud dubitativa. Esto cambia por completo el significado de la escena. Si usáramos una imagen al estilo del General Patton con la bandera de la Sociedad de la Justicia detrás, Scott se vería cool, poderoso y al mando, pero esta vez lo hicimos deliberadamente para hacerte sentir “¡Oh, Dios mío, esta gente está en verdaderos problemas!”

    – – –

    Otro de los momentos significativos y por los cuales Final Crisis recibió críticas de los fans, fue la manera tan superficial en la que Aquaman hace su aparición en la historia, siendo que en el canon de los comics publicados en dicho momento este personaje había muerto. Posteriormente la serie establece, aunque sin ser enfático en ello, que diversos momentos se suscitan bajo el influjo de alteraciones a la realidad y el tiempo, a causa de la irrupción de Darkseid en el mundo real, siendo algo que resulta conveniente para una serie de esta envergadura que intenta usar a los personajes más famosos y en su versión más reconocida por el público casual.

    – – –

    El comic nos conduce brevemente a Japón para seguir los pasos de Super Young Team, Sonny Sumo y Mister Miracle, quienes logran escapar de los Justificadores, cuyo número empieza a crecer exponencialmente.

    – – –

    Ya en Blüdhaven, es turno de que la Mujer Maravilla sufra el embate de las fuerzas de Darkseid, en la forma de quien menos espera:

    “Mary MARVEL? Mary, I heard there had been TROUBLE… You look different.”

    Mary Marvel – un personaje cuya existencia en el mundo de los comics data desde 1942 – ha sido poseída y puesta en contra de sus amigos, portando un inspirado diseño hecho por J.G. Jones, y del cual Morrison ofrece, cándidamente, la siguiente explicación:

    “The design combines features of Mary’s original costume with Kirby stylings. The Apokolips gang go for old school fetish club black, while the superheroes prefer to keep their gimp suits colourful!”

    Esto le permite al autor introducir en su relato a otro concepto de Kirby: Mary infecta y doblega a Wonder Woman con el virus Morticoccus, capaz de mutar a las personas en bestias – y cuya aparición original se dio en los comics de Kamandi.

    “Like I said, don´t WORRY… YOU’LL be working for DARKSEID, too. We NEEDED a delivery SYSTEM. We needed a DISEASE CARRIER! That’s YOU, Wonder Woman.”

    – – –

    El toque maestro y del cual surgieron interesantes memes en Internet fue la forma en la cual la Ecuación de la Anti-Vida se ‘vuelve viral’ a través de un ‘e-mail cadena’ lanzado desde Command-D, ejemplificando este propósito del autor por presentar el acervo creativo de Kirby de maneras novedosas para el público del siglo XXI:

    “It looks like someone in BLÜDHAVEN just sent an E-MAIL to EVERY single address on the planet Earth. This isn´t possible.”

    – – –

    Finalmente, los Flashes escapan del Black Racer, sólo para arribar al mundo real varios meses en el futuro. Y a Barry Allen no le gusta lo que ve:

    “I was DEAD. Why did I have to come BACK? Wally… what have they DONE to the WORLD?”

    A medida que transcurren todos estos sucesos, se muestra una clara intención de J.G. Jones de ilustrar de una manera clásica a estos héroes y evocar a sus primeras apariciones en los comics (la Mujer Maravilla al estilo de Harry Peter en los 40s, a Alan Scott/Linterna Verde como Sheldon Moldoff, a Hal Jordan/Linterna Verde como lo haría Gil Kane, Flash/Jay Garrick al estilo de Harry Lampert, etc.), además de hacerlos interactuar con versiones más modernas de otros superhéroes. A medida que van siendo derrotados, sus semblantes y aspecto va perdiendo esa inocencia de antaño para situarlos en una historia contemporánea de mayor complejidad y ambición.

    Tras el término de Final Crisis #3, la narrativa de Morrison abre un paréntesis para introducir dos relatos en direcciones y tonalidades opuestas, pero unidas bajo el mismo hilo conductor de una realidad sometida por fuerzas externas: “Superman Beyond 3D” y “Final Crisis: Submit.”

  7. Final Crisis: Superman Beyond 3D #1 Final Crisis: Superman Beyond 3D #1 Post author | July 11, 2015

    “The ‘final crisis’, as I saw it for a paper universe like DC’s, would be the terminal war between is and isn’t between the story and the blank page.”
    — Grant Morrison.

    MASTERS OF THE OVERVOID

     

    Si revisamos la estructura y el orden de lectura de Final Crisis, nos damos cuenta de que tras el #3 tenemos un salto en la historia, en el cual abandonamos un relato muy tradicional en el género de superhéroes para seguir a Superman, el héroe no. 1 de DC Comics y que para muchos es el “superhéroe primario” y fuerza inspiradora dentro de esta corriente literaria. Nuestro protagonista es llevado a planos superiores de realidad con el fin de salvar a universos paralelos de una hecatombe multidimensional, una invasión de embarcaciones bélicas con ultra-tecnología que amenazan con destruirlo todo.

    Es interesante saber que Morrison compara la estructura de Superman Beyond con el mito griego de Jasón y los Argonautas: Superman es acompañado por varios héroes como el optimista Capitán Marvel de Tierra-5, el belicoso y traicionero Ultraman (el Superman malvado del Mundo de Anti-Materia), el omnisciente Capitán Átomo de Tierra-4 y Overman, el atormentado ‘Superman Nazi’ de Tierra-10, viajando en un ultramoderno facsímil del navío Argo, de nombre Ultima Thule. Bajo las instrucciones de la Monitrix Zillo Valla (ok, esto se está poniendo súper cool), este grupo de héroes atraviesa las 52 Tierras del “Universo DC”, a medida que el caos se apodera de ellas, consolidándose el comic como un travelogue a un novedoso e inexplorado cosmos de grandes posibilidades.

    El toque maestro, a medida que Superman y sus contrapartes de otros mundos paralelos exploran esta inmensa, asfixiante y seductora narrativa, es el uso de “The Bleed” (La Brecha, como la conocimos en los comics de edición latinoamericana), un concepto acuñado por Warren Ellis en el comic de The Authority para nombrar a la ‘membrana’ que separa y contiene a estos mundos. Así, Morrison vincula no solamente a la historia alterna de DC con su publicación ‘oficial’, sino que también integra a otras líneas editoriales como lo pueden ser Wildstorm, Vertigo, y un largo etcétera. De igual forma, el escritor atribuye los característicos cielos rojizos de Crisis on Infinite Earths de 1985-86 a la intrusión de La Brecha en el plano imaginario entre los mundos, así como también relaciona al Ultima Thule con el famoso barco pandimensional del ‘Carrier’ surgido en las páginas de The Authority. Aquí vemos la mente de un genio trabajar para crear una visión holística que integre a este universo de ficción.

    Durante su viaje, los héroes quedan varados en el Limbo, un sitio donde aquellos personajes olvidados con el paso de los años llegan a recalar. Siendo un lugar donde el tiempo pierde significado, ellos quedan a la espera de que nuevamente hojeemos sus aventuras y con ello puedan volver a ser tomados en cuenta – una idea que tuvo su origen en Animal Man #25, escrito por Morrison en 1990 (recuadro, der.). Siendo un experto en revitalizar a personajes de segunda, este escritor le imbuye a su texto situaciones cándidas que despiertan la nostalgia y emoción al ver a tipos como Merryman o Hardhat conviviendo e interactuando en momentos importantes junto a Superman.

    Ellos conducen al súper equipo hacia una amplia librería que contiene, entre otros textos, un libro de páginas infinitas, capaz de contener a todas las historias. Merryman revela que el libro fue escrito por un chimpancé – en alusión al mono con una máquina de escribir del mismo Animal Man #25. Al leer sus páginas, son testigos del mito de la Creación, una forma en la cual Morrison ofrece una explicación de DC Comics como una meta-ficción en desarrollo constante.

    En un principio, sólo existió un Monitor, una “Conciencia Vigía” en una vasta e inmensa quietud (una página en blanco, a decir del autor), la cual se ve interrumpida por la aparición de un “Multiverso”, infinitas historias en mundos infinitos (la tinta, según explica Morrison), expandiéndose agresivamente y cuyo contenido es capaz de provocar reacciones – en una perfecta analogía entre el comic y su audiencia. Con el fin de contenerla y analizarla, la Conciencia crea la ‘Orrería de los Mundos’, una súper estructura en donde una colonia de ‘Monitores’ pueden investigarla sin temor a ser contagiados por sus múltiples significados, por lo que estamos viendo a una historia realmente desafiante que rompe el molde y cuestiona la naturaleza de esta ficción serializada. Para Morrison, la Orrería contiene “todo lo que existe, en un frasco… siendo un vendaje sobre una herida o, quizás, una jaula alrededor de un animal salvaje”.

    J.G. Jones concibe una representación más que increíble de la Orrería, comparándolo con un ‘mega-reloj victoriano’ que contiene a los 52 Universos alternos de DC. Doug Mahnke, ilustrador de Superman Beyond, colabora significativamente al plasmar de una manera simple y atractiva el efecto que el Multiverso provoca sobre el mundo en blanco de la Conciencia Vigía, y que nos envuelve con sus historias que disfrutamos a cuatro colores mes a mes o en ediciones recopilatorias.

    El libro del Limbo les habla acerca de Mandrakk, un Monitor en principio benigno – y aparentemente el mismo Monitor que leímos en la primera ‘Crisis’ en 1985 – cuya exposición a las interminables batallas y relatos de DC lo han “contaminado”. Consciente de esto, se encerró en una cripta, y dejando como legado a los demás Monitores los medios para aniquilarlo, ya que se ha convertido en un adicto de las innumerables versiones y ediciones de los comics de DC, un obsesivo ‘vampiro’ que se alimenta de narrativa, con el único deseo de ‘consumir’ a la historia misma.

    Para sorpresa de todos, Zillo Valla, la benefactora de estos viajeros, es también un vampiro, y les sentencia que Mandrakk está libre, acechando al Multiverso. Acto seguido, Ultraman ha terminado de leer el libro, y le dice a Superman que el Mal triunfará al final, y no podrá hacer nada al respecto…

  8. Final Crisis: Superman Beyond 3D #2 Final Crisis: Superman Beyond 3D #2 Post author | July 11, 2015

    “What would happen if the void of the page took issue with the quality of material imposed upon it and decided to fight back by spontaneously generating a living concept capable of devouring narrative itself? A nihilistic cosmic vampire whose only dream was to drain the multiverse dry of story material, then lie bloated beneath a dead sun, dying.”
    — Grant Morrison.

    TO BE CONTINUED

     

    Morrison cita como influencias en este relato a autores cuyas obras en la década de los 70s estuvieron plagadas de escenarios psicodélicos, filosóficos, dramáticos, disparatados y expansivos que ofrecieron en su momento un sentido de novedad e impacto duradero sobre los lectores: Jack Kirby, Jim Starlin, Steve Englehart, Frank Brunner, Steve Gerber, Don McGregor y P. Craig Russell, por nombrar algunos.

    Superman Beyond 3D#2 exhibe estas características claramente, con la presencia de ominosos diálogos que presumen a un narrador omnisciente y que dan realce a una aventura cósmica y épica sin igual. En ese mismo tenor, Morrison añade momentos de verdadera emoción y desparpajo para sus personajes, los cuales evocan esos dramas existenciales al estar frente a lo desconocido. Para muestra basta un botón:

    “They FORGET us! They ABANDON us on a… a cosmic dump! And… and that´s not ENOUGH? Now they even want to steal our trash! Gimme that!
    LIMBO SAYS NO!”

    Y también:

    “Superman! Promise you’ll REMEMBER us? Even if no one ELSE does?”
    “I will. And they will. I guess you can be a hero ANYWHERE, Merryman.”

    Awesome. Como el título de este comic lo indica, ‘Más Allá de la Tercera Dimensión’ supone, en términos “Morrisonianos”, esta simbiosis entre la audiencia y el material de lectura que intenta sugerir, más no revelar explícitamente, que el hojear un comic es una forma de manipular el tiempo y el espacio, en donde somos capaces de avanzar hacia el final, o bien retroceder ya sea a la mitad o hacia el comienzo en un santiamén. En términos simples (o complejos, como quiera verse) el tiempo es un objeto, en el cual nosotros como lectores nos situamos en un punto de referencia que nos permite ver todo lo que les sucede a estos súper seres, además de apreciar y ser afectado por sus vicisitudes, sueños, costumbres y situaciones entre lo mundano y lo fantástico.

    Es decir, el comic es una “dimensión inferior” y el mundo real, nuestro mundo, una “realidad superior”, los cuales se nutren mutuamente. En este punto de la serie, somos testigos de una sucesión constante de metáforas que intentan explicar el nexo entre la página impresa y el lector, donde “el poder de las historias” despierta emociones específicas, fundamentales, un pleno involucramiento entre el fanboy comiquero y sus personajes predilectos.

    Acto seguido, el autor establece high concepts que le dan una presencia inusitada a su trama, justificando de esta forma a este selecto grupo de Supermanes y su propósito como equipo, de cómo uno se beneficia de las extraordinarias cualidades del otro para salvar a la Creación. Capitán Átomo fusiona y convierte en energía a Superman y Ultraman, dispersando su esencia entre los recovecos que separan a la ‘página en blanco’ de esta caótica historia del Bien vs. el Mal.

    Utilizando unos lentes 3D (recuadro, der.), el comic rompe las fronteras con el lector, haciéndolo partícipe de una experiencia en donde Superman deja a la página impresa para investigar el críptico cubil de la sociedad de los Monitores:

    WE’LL BE TRAVELING THROUGH BLEED SPACE BETWEEN THE UNIVERSES, BUT YOU’LL BE NEED TO UPGRADE TO 4-D VISION TO TRULY COMPREHEND WHAT YOU EXPERIENCE… (!)

    Siendo recibido por la Monitrix Weeja Dell, Superman se da cuenta de que habita una armadura gigantesca y esculpida en su imagen, el último vestigio dejado por el primer Monitor, Dax Novu, antes de su exilio, el cual le permite desplazarse sobre este tétrico mausoleo que habitan los Monitores, descritos por Morrison con un dejo de romanticismo y elegancia de la siguiente manera:

    “Estos son los seres que vi en el LIBRO DEL LIMBO. Anteriormente innumerables y carentes de rostro, el contacto con los conflictos de la vida humana ha alterado su naturaleza. La NARRATIVA se ha formado a su alrededor, como CRISTALES EN SOLUCIÓN. Increíble. Camino entre formas PRIMITIVAS en un mundo BÁSICO.”

    Wow. Y así, Superman descubre la adicción que invade a los seguidores de Mandrakk, quien se presenta ante él una vez revelado su plan de drenar la vida de las Tierras Infinitas. En su poder está el Elixir refinado de La Brecha, y una gota es suficiente para salvar a su amada Lois.

    “I’m inside a SELF-ASSEMBLING HYPER STORY! And it´s trying its best to DESTROY ME! And yet I’ve never KNOWN such perfect CERTAINTY. THIS is my REASON TO BE. My purpose is simply to STOP HIM.”

    Con enunciados que le dan gran enormidad a su relato, Morrison y Mahnke confeccionan la batalla de todas las batallas, abstrayendo en una sola frase el componente principal que le da vida a este género de superhéroes:

    “There is nothing left; the inexorable logic of LIVING STORY drives us to its conclusion. We FIGHT.”

    Accidentalmente, Mandrakk mata a Zillo Valla, quien resulta ser su esposa, y cuya lealtad al vampiro cósmico toma un giro impensado al ser conmovida por el sacrificio de Superman para salvarnos a todos. Nuestro héroe logra lanzar a Mandrakk al vacío eterno.

    Los Monitores se dan cuenta de sus yerros, y cumplen el deseo de Superman de llevarse un poco del elixir. Reincorporándose al Multiverso, él y sus amigos logran detener la invasión de barcos destructores que amenazaban a los 52 mundos alternos. Volviendo a casa, logra darle el suero vital a Lois a tiempo. Desafortunadamente para Superman, Mandrakk aún acecha esta realidad, convirtiendo a Ultraman en un vampiro.

    En lo que es un momento meramente Morrisoniano, la historia finaliza de la mejor forma: Superman les dejó un recuerdo a los Monitores, inscribiendo en una lápida en el mausoleo una advertencia hacia cualquier tirano que amenace con destruir a esta narrativa que los contiene a todos por igual: “ESTA HISTORIA CONTINUARÁ.”

  9. Final Crisis: Submit Final Crisis: Submit Post author | July 11, 2015

    “Submit is designed as Superman Beyond’s complete opposite number – a straight down the line, street level, Hollywood action book about a family in trouble and on the run in Darkseid’s Hell on Earth. It features Black Lightning, gives us a look at the world in the early stages of Darkseid’s takeover and loops straight back into the first scene on the opening pages of Final Crisis #4.”
    — Grant Morrison.

    ANTI-LIFE IS THE ANSWER

     

    En sus primeras páginas, “Submit” intenta ser algo distinto al ofrecer una variante novedosa a una clásica idea como lo puede ser un team-up entre un héroe y villano, quienes dejan atrás sus diferencias para luchar contra algo más grande que sus egos, más peligroso y mortífero que sus poderes, y que amenaza con deshacer a la realidad entera.

    Morrison es inteligente al llevar la plantilla de un relato de lucha de clases al terreno de la ficción serializada de los superhéroes, donde las mismas barreras autoimpuestas como lo son la posición económica y el nivel educativo buscan un facsímil en la forma de etiquetas sociales existentes en el Universo DC, como lo puede ser alguien que se autodenomine “superhéroe” o “supervillano” y las connotaciones positivas y negativas que engloban ambos términos. El comic triunfa al trasladar también este conflicto a uno de razas, en donde dos afroamericanos de similar entorno social pero de distinta fortuna no pueden encontrar ese punto medio que los lleve a la convivencia y apoyo mutuo a medida que las fuerzas de Darkseid intentan desechar paso a paso términos como la cultura o el libre albedrío.

    “I just saved your life, I get JUDGED? What did I SAY? NEVER trust a superhero!”

    Probablemente nunca leamos una buena historia con Black Lightning o Tattooed Man, pero Final Crisis: Submit es una buena aproximación, en donde Morrison cuenta un relato de tipo post-apocalíptico en el que los protagonistas buscan la supervivencia entre la clara disonancia de sus estilos de vida. El autor le ofrece una alternativa a Tattoed Man: ser responsable una vez en su vida y desechar de una vez por todas el odio, el prejuicio y la envidia que corroen a su propia familia, y ser por primera vez un hombre, vencer el miedo y asumir el compromiso de ser el bastión que su esposa e hijos necesitan. En este tenor, el personaje es usado más adelante en Final Crisis en instantes selectos una vez que ha entendido el sacrificio que Black Lightning hizo para salvarlos de la Ecuación de la Anti-Vida.

    El gran error dentro de esta historia es que nunca se explica cómo Black Lightning obtiene el dibujo de Metron (el cual es el mismo que en las pinturas rupestres de Anthro, y descubierto por Calvin Carson en tomo #3), y muchos menos cómo logra descifrar su importancia dentro de la historia, formando parte de los misterios sin resolver en Final Crisis.

    A pesar de moverse en temáticas ya vistas en otros géneros literarios, la lectura es entretenida de principio a fin, aunque un esfuerzo artístico de mejor calidad la hubiese elevado a un mayor éxito. En este sentido, Matthew Clark cumple aunque satura a su storytelling de close-ups y una composición de páneles un tanto dispar. No le ayuda mucho que sus páginas sean entintadas por tres artistas distintos (Norm Rapmund, Rob Hunter y Don Ho), aunque la saturación de colores entre azul, rojizo y grandes bloques en negro de Richard y Tanya Horie logran unificar el tono en este relato para mantenerlo en el promedio, y que demuestra el bueno ojo de un Morrison para sacar lo mejor de cualquier personaje, sea quien sea.

  10. Final Crisis #4 Final Crisis #4 Post author | July 11, 2015

    “Just as Hitler thought the future belonged to the Führer and his glorious Thousand Year Reich, so does Darkseid overestimate his place in the Great Story. In Final Crisis, I think Darkseid comes to represent all those old, ossified ideas that have lasted way past their time and won’t let go of the future. Lex Luthor is intellectual evil and the Joker is perverse evil and Darkseid, he is just cosmic evil – evil as an unstoppable idea.”
    — Grant Morrison.

    DARKSEID SAYS

     

    A medida que transcurre la historia, Final Crisis se vuelve más robusta y los intercambios entre los personajes son economizados a tal grado de que el ritmo de cada secuencia se vuelve demasiado apresurado, proveyendo solamente la cantidad de texto e información necesaria y dando gran énfasis a enunciados más directos, breves, concisos – aunque eso es debatible – y épicos. Por ejemplo, tenemos este bloque de diálogo del personaje de Tattooed Man hacia Flecha Verde, y el cual establece rápidamente el propósito para el cual fue traído a esta narrativa, librándose de artilugios expositivos:

    “I gotta NAME, MARK RICHARDS, all right? I’m an ANTI-LIFE survivor! You want the word from BLACK LIGHTNING or not?”

    Y esto se repite una y otra vez, y algunos casos con mayor éxito que otros. Así, Morrison condensa descripciones y caracterizaciones con el fin de hacer que todos tengan un espacio, por mínimo que sea, en este crossover.

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    Carlos Pacheco hace su entrada como artista de apoyo, encargándose de las secuencias donde Canario Negro y Flecha Verde se encuentran en una base de la Liga de la Justicia en el espacio, la cual es invadida por los Justificadores de Darkseid. Es aquí donde Tattooed Man emplea el circuito de Metron para combatirlos, y el cual hemos visto en las pinturas rupestres de Anthro. Morrison infiere con ello la existencia de un sistema de defensa milenario a disposición de la raza humana contemporánea, dándole sentido – aunque no de forma tan explícita como uno quisiera – a los brevísimos diálogos de Kamandi en el tomo #1.

    – – –

    De igual forma, tanto héroes como villanos empiezan a dejar de lado sus diferencias para cooperar entre ellos, algo que era esperado por todos: “Did you KNOW the super-criminal fraternity had its own SECRET Internet, the ÜNTERNET? Yeah neither did WE, until a highly placed INFORMER in Libra’s Secret Society told us how to get IN.” El informante sería revelado hasta el siguiente capítulo, y aunque la sorpresa no fuese tan importante, le ofreció al autor una buena oportunidad para confeccionar ciertas escenas de acción con gran efecto.

    – – –

    Este capítulo incluye una narración omnisciente de Dan Turpin, quien ha sido poseído por la esencia de Darkseid, la cual intenta corroer sus esfuerzos por resistirse a su influencia, poniendo de manifiesto el modus operandi de los Dioses del Mal para escurrise en el mundo real, siendo es un proceso nada agradable para ellos, como lo describe el villano Glorious Godfrey en este párrafo:

    “The superhumans huddle in their HOLES, afraid to face us. Yet this “ordinary” MAGGOT of a man battles on ALONE against the Anti-Life infection. The “INCUBATION PHASE” demans the ruin of a powerful, NOBLE spirit… but if Turpin CONTINUES to resist? The bodies we wore in the 4TH WORLD before the FALL were fit for PRIME CELESTIALS! But THIS… this rotting wheezing engine of meat!”

    – – –

    Este tomo de igual forma establece 6 campos de batalla, refugios en donde los superhéroes se han acuartelado para resistir el embate de los Justificadores, que paulatinamente se han apoderado por completo de la Tierra:

    “We’ve gathered superhumans, crimefighters and refugees in six great WATCHTOWERS, in a ring around the world. But this is the first moment we’ve all SHARED since our enemies made their MOVE. And this is my last chance to say, have COURAGE. YOU’RE NOT ALONE! BUT IT’S NOT OVER YET!”

    Desafortunadamente, el comic no ofrece el espacio adecuado para ampliar todas estas hostilidades, centrándose principalmente en la base en el espacio exterior antes mencionada y en el cuartel general de Checkmate, ubicado en Suiza – esto es un punto importante a ser mencionado más adelante.

    – – –

    El contraataque de los héroes no se hace esperar: Barry Allen ha descubierto que algo terrible sucede con el mundo – donde el azul del cielo ha sido reemplazado repentinamente por un rojo sangre – pero en su cabeza ya tiene una idea que colocará la balanza a favor de las fuerzas del bien:

    “… Darkseid’s FALLING, dragging this WHOLE UNIVERSE down as he goes. The ENTIRE structure of EXISTENCE! The whole MULTIVERSE, Wally!”

    – – –

    La contaminación de Turpin es casi completa, y los avatares del mal lo celebran, en una estupenda secuencia de J.G. Jones que contagia al lector de una pesadumbre absoluta:

    “Hosanna! We live ANOTHER DAY! Give us a SIGN, great DARKSEID! THUMPS UP for the triumph of the human spirit! … or thumbs DOWN to summon a DAY OF HOLOCAUST that will NEVER END!”

    Desde diversos ángulos, vemos a la Tierra siendo doblegada por los Dioses de Apokolips:

    INCREASE PRODUCTION! WORK! CONSUME! DIE! JUDGE OTHERS! CONDEMN THE DIFFERENT! EXPLOIT THE WEAK. ANTI-LIFE MAKES IT RIGHT. ALL IS ONE.

    SELF = DARKSEID. SELF = DARKSEID. SELF = DARKSEID. ALL IS ONE IN DARKSEID.

    Thumbs down. Turpin sucumbe…

  11. Final Crisis #5 Final Crisis #5 Post author | July 11, 2015

    “I wanted to be faithful to the spirit of the King. This had to be a story of gods, of God in fact, hence the ‘cosmic’ style, the elevated language, the total and deliberate disregard for the rules of the ‘screenwriting’ approach that has become the house style for a great many comic writers these days. The emphasis on spectacle and wonder at the expense of ‘realism’, the allegorical approach… it’s all my take on Kirby.”
    — Grant Morrison.

    INTO OBLIVION

     

    El primer segmento de este comic resuelve en definitiva el arco argumental de los Linternas Verdes, los cuales entran en discordia debido a las maquinaciones de Granny Goodness, quien busca obtener a la Gran Batería Central, fuente de poder para estos bienhechores. La explicación ofrecida en el guión para que este grupo se de cuenta del ardid se sostiene con alfileres y una excesiva suspensión de la incredulidad:

    “We think the scar in Hal Jordan´s head is hiding an IMPLANT, Prosecutor! A SUPPRESSOR FIELD chip! That’s why she´s been staying CLOSE to him! She OUT it there while he was unconscious and it’s HIDING her from detection!”

    Esa (diminuta) cicatriz se puede apreciar levemente en Final Crisis #1, página 14, panel 5, true believers! LOL!

    Una vez que Granny es puesta fuera de combate, los Linternas emprenden el viaje de regreso a la Tierra, y el argumento nuevamente hace mención de que la realidad se colapsa lenta y profundamente: “Hal, it’s HARDCORE. Spacetime around the Earth just CRUMPLED, like it was crushed by a FIST. Weeks smashed into DAYS.”

    Con un críptico, “we can FREEFALL into the SINGULARITY. GET READY FOR TIME DISTORTIONS!”, el comic nos pone en sobreaviso.

    – – –

    El script vuelve a dar énfasis de este fenómeno cuando el relato dirige nuestra atención hacia el cuartel de la agencia Checkmate en Suiza: “The radar says the Swiss border just… just got further away…”

    Este escenario concentrará gran parte de la historia en estas últimas tres entregas. Morrison hace evidente que Mister Miracle, Sonny Sumo y el Super Young Team tienen como propósito único el introducir más ideas ‘Kirbyescas’ para Final Crisis, y que al igual que Tattooed Man en el tomo #4, una vez cumplido este objetivo no es necesario continuar dedicándoles tiempo. De la misma forma que Mark Richards, Shilo Norman sugiere usar los grafos de Metron para contraatacar a los Justificadores.

    De hecho, la forma en que abandonan Japón para llegar hasta Suiza vuelve a forzar el umbral de resistencia de los lectores, ya que es la máquina pensante de Norman, Motherboxxx, quien los transporta a dicho lugar. Sonny Sumo ofrece, en un párrafo que invita a la reflexión, la naturaleza de este artefacto:

    “Motherboxxx is MORE than a machine. If gods made I-PODS that were ALIVE? WAY beyond that. She survided a COSMIC WAR… but she’s not ALONE. She says the TIME OF CHANGE is here: EVERYONE has to choose sides. The FIFTH WORLD is coming down hard.”

    Para quienes han seguido los esfuerzos de Morrison en series como “Justice League of America” y “Seven Soldiers”, ha dejado sembrado en el camino diversas ideas las cuales toman forma en Final Crisis, siendo la más importante el potencial que la raza humana posee para convertirse en algo más, no solamente en “súper” humanos sino en los sucesores de los“Nuevos Dioses”, con la promesa latente de darle vida a un utópico “Quinto Mundo”, en donde el rol de los superhéroes clásicos de DC es el convertirse en protectores de ese ideal humano, ayudándoles a levantarse en caso de caer en su camino hacia la trascendencia.

    – – –

    El escritor empieza a labrar un character arc especial para Renee Montoya, apoyado – nuevamente – en conceptos de Kirby, como lo es OMAC (One Man Army Corps), otro comic de su autoría durante los 70s: “These are prototype KIT SUPER-SOLDIERS with a SEVEN-DAY LIFESPAN. Generation zero BIOMACS. CHECKMATE was created as the LAST MOVE in the HUMAN GAME.”

    – – –

    “Farewell happy fields where joy forever dwells! HAIL HORRORS!”

    El tablero de juego regresa a Blüdhaven, en donde S.H.A.D.E., Frankenstein, Captain Marvel, Jr. y Black Adam se enfrentan a la corte de Darkseid, en la forma de Kalibak y Mary Marvel, cuya rudeza y crueldad les da una ventana inicial en este conflicto. Sin embargo, la aparición de Superchica y Tawky Tawny (!) cambian las cosas.

    – – –

    Por otro lado, Libra se ha dado cuenta de que hay un traidor entre las huestes de Darkseid, y piensa cobrárselas. Luthor sólo observa, y espera.

    – – –

    Posteriormente, la historia nos pone al tanto de lo que pasa con Nix Uotan, ausente desde el tomo #3. Siendo capturado por los Justificadores, el guión explica que aquellos quienes padecen deficiencias mentales son inmunes a la Ecuación de la Anti-Vida. Esta secuencia llamó mucho la atención en su momento debido a la presencia de un sujeto cuyo cuerpo es cubierto por una túnica, y del cual solamente vemos sus brazos peludos. Dado que Morrison nunca dejó claro su identidad, el fandom especuló que se trata del chimpancé de Animal Man #25, y que lejos de estar loco parece estar más consciente de lo que sucede en esta historia que nosotros mismos:

    “The time for the gods is DONE, for sure. This is a time for something – DIFFERENT! Something that was UNFORESEEN…”

    Apuntando hacia un parapléjico intentando armar un cubo de Rubik, nos damos cuenta de que las cosas no son como parecen: “As it turns out, there is a magical MINIMUM number of moves you can solve a RUBIK CUBE with, I bet you never wanted to know that. They call it the NUMBER OF GOD. NOBODY ever did it in less than 18.” En un gesto simbólico, Morrison dota de un significado especial a todas estas páginas: “I read a ‘New Scientist’ article about God’s Number and it gave this scene a weird spin that really suited the moment. The Rubik’s cube was a good visual metaphor for the restless shuffling and rearranging of primary-coloured patterns that signifies creative activity in a long-running superhero universe.”

    Lectores atentos se habrán dado que cuenta de que aquél que es “Different, Unforeseen”, es nada menos que Metron, tal y como lo describió Kirby en su primera aparición décadas atrás. El hombre peludo continúa su monólogo meta-textual:

    “YOU summoned HIM. You MADE this moment with the POWER in you. Isn´t that what your KIND do? If your superheroes can´t save you, maybe it´s time to think of something that CAN. If it don´t EXIST, think it UP. Then make it REAL.”

    El joven Monitor, quien sólo se dedicaba a dibujar a aquellos héroes a quien acostumbraba observar, mira un retrato de “Weeja Dell”. Su amada. Su palabra mágica, que lo transforma. Metron completa el cubo de Rubik en 17 movimientos. Acto seguido, la realidad tiembla… Nix Uotan ha despertado.

    “Something NEW is born. The FIFTH WORLD dawns in flame and thunder. BATTLE is joined. THE JUDGE OF ALL EVIL IS HERE.”

    La historia entra de esta forma a su impactante recta final, no sin antes ofrecer un interesante interludio que expande para los lectores los detalles acerca del cautiverio de Batman, ausente en esta trama desde Final Crisis #2.

  12. Batman #682 Batman #682 Post author | July 11, 2015

    “Batman R.I.P. was planned from the start of my Batman run as the culmination of the ‘Batman vs. the Ultimate Diabolical Mastermind’ story I had in mind and it was always intended to wrap up just as you read it, before leading into the next chapter of my ‘Batman’ run and the final twists and turns of this attempt to tell a ‘definitive’ long-form Batman adventure.”
    — Grant Morrison.

    INTERLUDE: HOLY HOLISTICS, BATMAN!

     

    Entre 2006 a 2013, Grant Morrison ofreció a los lectores una narrativa sin precedentes dentro de la historia contemporánea del comic de “Batman”, una de las franquicias premier para la editorial de DC Comics. Con historias de índole sobrenatural y plagada de ideas frescas, giros en la trama, misterios envolventes y efectivas caracterizaciones de gran carga emocional, Morrison se colocó en el pedestal de autores definitivos del personaje.

    Bajo su pluma, el título de Batman presenta un apego y respeto importante hacia su historia editorial (la cual se extiende desde 1938), haciendo un esfuerzo consciente por hacer canónico cada evento, aventura, tragedia y arco argumental – no importando lo bizarro, inverosímil o insignificante que pudiesen ser – que se han escrito para este vigilante encapuchado durante los últimos 75 años.

    Estos paseos por memory lane, bajo esquemas elegantes y desafiantes, ofrecen nuevas y originales introspecciones a su bagaje personal, que actualizan, enriquecen y ofrecen un punto de vista atractivo y distinto acerca del pasado de Batman, despertando en todo momento el interés y curiosidad de la audiencia del siglo XXI.

    Este sentido holístico no solamente revitaliza el back catalogue del personaje, sino que se consolida como la piedra angular que soporta y justifica a la tónica narrativa y agenda de Morrison en el comic, cuya peculiar caracterización de Batman nos expone que él es el ser humano más preparado de todos, con el ingenio y los recursos suficientes para triunfar ante cualquier eventualidad. Todos aquellos sucesos ocurridos durante su cruzada contra el crimen han forjado paulatinamente un carácter capaz de soportar presiones físicas y psicológicas, además de dotarle de una determinación inusitada para encausar positivamente sus traumas de la niñez. Quizás la contribución más importante del autor es hacerle ver a los lectores que Batman, por más negra que sea o haya sido su suerte, nunca ha estado solo, sino que la amistad y lealtad que le brindan sus compañeros de armas (Robin, Nightwing, Batgirl, Alfred, Commissioner Gordon, Catwoman, etc.) alimentan sus convicciones.

    En dicho tenor, estos tomos de Batman #682 y 683 refuerzan sobremanera esta idea de un “Caballero Oscuro” fortalecido en la compañía de bienhechores, quienes individualmente o en conjunto han cambiado su semblante y perspectiva de vida. Siendo capturado en Final Crisis #2 por los esbirros de Darkseid, Mokkari y Mr. Simyan – creados por Kirby en el comic de New Gods – buscan descifrar los secretos que hacen a Batman resistente a cualquier tragedia personal, y con ello crear a un ejército invencible. Sometido y expuesto a la influencia de otra creación de ‘El Rey’ como lo es el “Lump”, un ente de barro que expone a su presa a escenarios mentales alterados, la historia de Batman es repasada una y otra vez con el fin de encontrar la clave de su indomable voluntad.

    Pero, como siempre, Batman tiene la última palabra…

  13. Batman #683 Batman #683 Post author | July 11, 2015

    “When Dan Didio heard the ‘R.I.P.’ title he asked me if it could lead us into the ‘death of Batman’ which he’d planned to occur in Final Crisis, so I made sure the Batman title and Final Crisis reached this particular endpoint at the same time and created a bridge between the two books. It’s possible to read Batman through 2009/10 without having read Final Crisis at all, however, I’m trying to please everyone.”
    — Grant Morrison.

    BATMAN: R.I.P., redux

     

    Bajo el recurso narrativo de In medias res, esta historia continúa exponiendo bajo distintos enfoques la vida de Batman, incluyendo su progresión paulatina como vigilante, los sacrificios que ha hecho su alter ego, Bruce Wayne, así como la complicada relación que ha tenido con aquellos que han portado el manto de Robin.

    Tomando la forma de su mayordomo Alfred, el Lump empieza a ser afectado emocionalmente por las hazañas y tragedias del Hombre Murciélago, oportunidad perfecta para que Batman tome la iniciativa y comience a contraatacar a sus captores. De nuevo, Morrison no desaprovecha la oportunidad de hacer simpático a cada personaje que escribe, haciendo del Lump una víctima de Mokkari y Simyan, facilitando el escape de Batman de su predicamento.

    Estos dos tomos en el título de Batman le dieron la oportunidad a Morrison de ofrecer a sus lectores un puente argumental que enlace los eventos de Final Crisis con lo que sucede en el comic del Caballero Oscuro, quien aparentemente muere tras los sucesos de la súper exitosa aventura titulada ‘Batman: R.I.P.’ (y publicados en los tomos #676 al 681 de su comic mensual), un impactante relato de intriga conspiratoria y matices sobrenaturales, lleno de momentos épicos, ideas locas y hermosas, abstracciones y metáforas, además de situaciones bajo un ritmo ágil, de gran presencia, energía y una provocativa estética visual.

    R.I.P. marca un antes y después en la saga que Morrison confeccionó para Batman, y que forma parte de su inteligente cohesión de toda la historia del personaje y los efectos que ésta tiene en su psique y en sus determinaciones como bienhechor. Este arco argumental pone las cosas de cabeza para el protagonista, siendo víctima de maquinaciones por una mente criminal superior, y cuya identidad se balancea en el terreno de lo ambiguo – si me lo preguntan y a pesar de lo que digan los fanboys, se trató del mismísimo Diablo.

    A manera de brindar una “muerte” tanto para quienes leyeron solamente Final Crisis como aquellos que sólo compraron los tomos de Batman: R.I.P., Morrison acentúa la fatalidad de ambas de manera contundente. Para quienes somos leales al escritor, es un capítulo más de una gran historia cuya mejor parte apenas comienza…

  14. Final Crisis #6 Final Crisis #6 Post author | July 11, 2015

    “I tried to show the DC universe breaking down into signature gestures, last-gasp strategies that were tried and tested but would this time fail, until finally even the characterizations would fade and the plot become rambling, meaningless, disconnected. Although I lost my nerve a little, I must confess, and it never became disconnected enough.”
    — Grant Morrison.

    HOW TO MURDER THE EARTH

     

    “In CONTROLLER language its name is GEH-JEDOLLAH-THE ABSOLUTE. There’s no translation that really makes sense. We call it the MIRACLE MACHINE.”

    Quizás nunca sepamos si la miniserie de “Final Crisis: Legion of Three Worlds” de Geoff Johns y George Pérez surge como consecuencia de Final Crisis, o si Grant Morrison se sirve de la existencia de ella para colocar a Superman en una posición muy conveniente al plot, al hacer que el Legionario Brainiac 5 le muestre los medios para salvar al mundo de la amenaza de Darkseid, a través de la poderosa “Miracle Machine” – cuyo nexo con la Legión de Súper Héroes data desde 1968.

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    “YOU? Calling ME a SLUT?”

    El tomo #6 está repleto de momentos impresionantes, en donde el autor saca a relucir su talento para crear emocionantes combates dentro de este género, haciendo lucir tanto a héroes como villanos. El enfrentamiento entre Superchica y Mary Marvel – poseída por el maléfico Desaad, el llamado ‘Inquisidor’ en la corte de Darkseid – estuvo muy bien logrado, tanto por su inherente dramatismo y por su escabrosa conclusión, en donde Mary es puesta en una caracterización disparatada y altamente sexualizada, logrando salir de su trance en una secuencia realmente emocionante, dejando cicatrices profundas que amenazan con destrozar su inocencia, exclamando: “What have I DONE? Oh no, what have I DONE? Oh god, I didn´t mean THIS. I didn´t mean any of this.”

    Morrison expone sus intenciones acerca de este encarnizado duelo: “Es mi manera de hacer el trasfondo de Superchica más conmovedor, ya que realmente la han tratado muy mal en el tiempo reciente. La han querido mostrar como una adolescente malcriada en lugar de una persona agradable. Una chica de inteligencia Kriptoniana no se comportaría de esa forma. Imagino que se aburre rápidamente y gusta de involucrarse en muchas cosas, que es culta, de gran ingenio y segura de sí misma. Eso me resulta más atractivo, por lo que mi idea de ella en Final Crisis es mostrarla como una jovencita abierta y cool en contra de Mary Marvel, la desquiciada, jodida, amenazante y rapada Chica-Britney, y que tengan una enorme y climática batalla que decida cómo debe representarse la feminidad en el los comics de superhéroes.”

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    “RRNNN… my friends, sir…call me “Tawky”…krrf… my name in my OWN tongue translates as… “TAWNY”… but don´t… don´t let my cultured tones DECEIVE you… TAWNY BITES!”

    El ‘nerdgasm’ dentro de este comic se da en la pelea entre Kalibak y Tawky Tawny, en donde el bien ponderado y educado tigrito le pone una tunda al hijo de Darkseid. En un revelador comentario, Morrison establece una ‘conexión Kirby’ involuntaria que de nuevo manda llamar a los comics de “Kamandi”:

    “There was quite a heavy focus on the Marvel Family in Final Crisis so Tawny was part of that just as he was part of the mash-up of Kirby and the DCU that drew me to this project. I couldn’t resist drawing a connection between Prince Tuftan’s tiger tribe from Kamandi and Tawky Tawny. It just seemed right. Pure comics poetry.”

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    ZOMG. No cabe duda que este tomo no tiene desperdicio alguno. Como comentamos anteriormente, el autor hace explícito los motivos detrás de Shilo Norman, que es el revelar ante todos los secretos detrás de los poderosos grafos mostrados a lo largo de esta miniserie:

    “I say you can start with THIS. The SAME THING appeared EVERYWHERE all at once… crop circles… cave paintings… BEFORE all this. So this thing we PAINTED on our head? It appears to be a LETTER from the ALPHABET of the NEW GODS. A living SYMBOL that means “freedom from restriction”… and protects against ANTI-LIFE.”

    – – –

    Posteriormente, Morrison empieza a atar los cabos sueltos respecto a la presencia de Sonny Sumo, producto de las incosistencias en el espacio-tiempo desatadas por Darkseid:

    “… Sonny. Motherboxxx says you’re from a… LATERAL UNIVERSE?”
    “Motherboxxx knows too much. Maybe that’s what YOU call it. Sonny Sumo went back in TIME and died a happy man in FEUDAL JAPAN. I stumbled through a hole in MY life, into HIS life. With the end of the world at my heels.”

    El mundo del cual proviene este personaje sería revelado en el último capítulo. De igual manera, Super Young Team cierra su participación ofreciendo más situaciones de coolness. Es una pena que su presencia sólo haya sido para llenar de artificio y pirotecnia a la trama, sin ser profundo. Para quienes disfrutaron en su momento de Final Crisis, este fue el mejor diálogo jamás concebido para este evento, en boca de Most Excellent Superbat:

    “I have the greatest power of ALL, Mister Miracle. I am SO RICH I can do ANYTHING.”

    – – –

    Yes! Posteriormente, la historia se mueve a la confrontación entre lo que resta de la Liga de la Justicia y los Justificadores. Los tatuajes de Mark Richards rechazan a la Ecuación de la Anti-Vida, facilitando la ofensiva de los representantes del bien. Por otro lado, el autor expande la trama respecto a Renee Montoya y la agenda misteriosa de Checkmate, la cual finalmente es esclarecida. S.H.A.D.E. le presenta la última opción que dispone la humanidad:

    “Welcome to CHECKMATE: OMEGA, Miss Montoya. Professors Palmer and Choi, preparing to ride the GRAVITON SUPERHIGHWAY to another universe.”

    – – –

    De igual forma, la trama por primera vez menciona al Espectro, un ser divino que en el Universo de DC Comics representa a la Ira del Dios Judeo-cristiano, y cuya presencia siempre fue ominosa en las Crisis anteriores, pero que si las repasamos a detalle no representaron ningún punto de quiebre que decidiera el rumbo de la narrativa. Suponemos que su mención fue meramente un compromiso del autor para evitar cualquier controversia. Cabe señalar que en una de las miniseries relacionadas al evento, de nombre “Final Crisis: Revelations” – y escrita por Greg Rucka – se expande su participación en el crossover, pero cuya ingerencia es mínima, siendo incapaz de neutralizar ni a Darkseid ni a la Ecuación de la Anti-Vida. De manera burlona, se menciona así en este relato:

    “And here, our MYSTICS attempt to contact THE SPECTRE in the afterworlds. Name sound familiar?”

    – – –

    La estrategia de Checkmate queda al descubierto cuando aparece ante Montoya la impactante inteligencia artificial de BROTHER EYE, un personaje creado también por Kirby en el comic de OMAC, completando de esta manera el círculo en este sentido tributo al Rey de los Comics:

    “We live within a MULTIVERSE of possibilities, Miss Montoya. The choices we make decide worlds. You have UNPRECEDENTED levels of law enforcement EXPERIENCE with particular regard to SUPERHUMAN and crime-fighting activities, Renee. You are the TEMPLATE for something new. We have already IDENTIFIED a TARGET EARTH into which we will make our retreat. If professors PALMER and CHOI are successful, we will core through THE BULK into a PARALLEL UNIVERSE. We want you to lead the GLOBAL PEACE AGENCY that will establish the remnants of THIS WORLD into ANOTHER.”

    – – –

    Los supervillanos toman la palestra cuando contraatacan a las fuerzas comandadas por Libra, quien es eliminado rápidamente por un rayo fulminante de Lex Luthor, aunque cabe señalar que el guión deja en el aire su muerte.

    – – –

    Un punto que es importante señalar es la presencia de Barry Allen en esta historia. Morrison deja ambiguo los motivos exactos por los cuales este velocista regresa de entre los muertos. En el canon de historias publicadas por DC, la esencia de Allen reside en el plano pandimensional llamado “Speed Force”, y fuente de la velocidad de todos los Flashes a lo largo y ancho del tiempo. No es sino Geoff Johns quien ofrece una explicación a su retorno (aunque de manera burda y apegada a las fórmulas del género) en el comic de “Flash: Rebirth” (publicada entre 2009 y 2010). En Final Crisis, Morrison aprovecha su presencia para conjugar nuevamente escenas de acción realmente espectaculares y que realzan esta atmósfera épica:

    “… at relativistic speeds as you know space, time, light, it all runs together and becomes ONE THING. BEYOND the superluminal barrier, matter convers to PURE INFORMATION. I was sent back from BEYOND that barrier KNOWING things. I know what I have to DO to stop Darkseid this time. And I need your help. If I can´t make this work, Wally, it´s down to YOU. The Black Racer didn´t just GIVE up chasing me. He won´t stop until he CATCHES me.”
    “Barry, I think I met this guy before when he was called the BLACK FLASH. I OUTRAN him.”

    El autor no desaprovecha cualquier oportunidad de enlazar sus historias a los mitos de Kirby. Esta vez, el Black Flash – creado por él y Mark Millar en Flash #138 en el año de 1998 – se muestra como un aspecto del Black Racer, creado por El Rey en New Gods #3 de 1971.

    – – –

    El último tramo del comic le permite a Morrison conciliar de una vez por todas los eventos de Countdown, Death of the New Gods y Final Crisis de la forma más sencilla posible. En un brillante párrafo, la destreza del escritor escocés se pone de manifiesto:

    “It was Orion’s DESTINY to FALL in “FINAL BATTLE.” SPLINTERED like light through a PRISM in an INFINITE number of deaths.”

    Así, Darkseid enfrenta a Batman, quien ha logrado librar la tortura a la que fue sometido. En lo que sin duda fue el combate más dramático de todos los acontecidos en esta miniserie, Morrison apuesta por lo simbólico siempre: “Para mí, la raíz del mito de Batman es la pistola y la bala que lo crearon. Por tanto, Batman se encuentra de frente a completar este gran ciclo mítico. Es la imagen del personaje ante la personificación del mal con la pistola y la bala. Final Crisis tiene ese enfoque distinto dado que habla acerca de dios. Es sobre seres humanos siendo arrastrados a un mundo de eventos míticos y arquetipos que se vuelven cada vez más obvios. De esta manera, las grandes cosas que definen a un personaje se tornan más claros a medida que nos aproximamos a la conclusión. Pienso que Batman tiene un gran sentido del humor, y es más diestro que Darkseid. Finalmente tiene al dios del mal en la mira y le dispara. Es casi como un guiño al lector.”

    “I made a very solemn vow about FIREARMS. But for YOU, I’m making once-in-a-lifetime exception. A gun and a BULLET, Darkseid. It WAS your idea. RADION. TOXIC to your kind. I sealed the bullet that killed Orion in my belt for INSPECTION.”

    El villano se ve obligado a usar su arma secreta, los Rayos Omega: “Little Man. Can YOU outrace the OMEGA SANCTION? THE DEATH THAT IS LIFE?”

    La muerte de Batman traería consigo no solamente polémica dado que sucede al mismo tiempo que en ‘Batman: R.I.P.’, siendo contradictorios ambos sucesos. Sin embargo, todo formaba parte del plan maestro de Morrison para este personaje. Sirviéndose del funcionamiento de los Rayos Omega dictado por Jack Kirby en los comics originales, este devastador ataque envía a quien lo recibe a un viaje sin retorno por los confines del tiempo. Por ejemplo, Sonny Sumo muere en el Japón Feudal tras ser enviado ahí por estos rayos en los comics de “Forever People” escritos por El Rey. Final Crisis funcionó en ese mismo tenor, y este trágico descenlace continuó su trayecto en ediciones publicadas posteriormente, tales como ‘Batman & Robin’ y ‘The Return of Bruce Wayne’.

    – – –

    El comic finaliza llevando al extremo esta idea de eventos sucediendo exponencialmente, haciendo obvio todo esto gracias a un spread-page muy bien logrado por Doug Mahnke, quien se incorpora al equipo creativo tras la salida en definitiva de J.G. Jones. Irónicamente, Nix Uotan sentencia que esta técnica narrativa será un reto para los fans: “Metron, I can´t coordinate THIS! It’s all happening at once.”

    Los cielos rojizos han saturado al planeta entero. La raza humana es esclavisada a la voluntad de Darkseid y los héroes miran a su alrededor cómo se cae a pedazos la realidad entera. Para sorpresa de todos, una centella atraviesa el firmamento y se adentra entre los escombros de Blüdhaven: Se trata de Superman, quien carga en sus brazos los restos de Batman – una imagen muy bien lograda por Mahnke y que al día de hoy se ha vuelto icónica y la más representativa de Final Crisis. Esta secuencia sería llevada posteriormente a la inmortalidad por J.G. Jones en la forma de una ilustración de claras connotaciones religiosas (imágenes a la izq. y der.), muy acorde con la tónica narrativa impuesta por Morrison.

    “NOBODY can stop this. We’re powerless. This is the end of the world…”

  15. Final Crisis #7 Final Crisis #7 Post author | July 11, 2015

    “This, I was trying to say, is what happens when you let bad stories eat good ones. This is what it looked like when you allow the Anti-Life Equation to turn all your dreams into nightmares. In the end, there was nothing left but darkness and the first superhero, Superman, with a crude wishing machine, the deus ex machina itself, and a single wish powered by the last of his own life force. He wishes for a happy ending, of course.”
    — Grant Morrison.

    NEW HEAVEN, NEW EARTH

     

    El ultimo capítulo de esta controversial, apasionante y envolvente saga pone un punto y aparte con lo que hemos leído hasta el momento. Morrison es inteligente al unir las tramas de “Superman Beyond 3D” y “Final Crisis” en la forma de un team-up de diversos héroes del Multiverso de DC, empleando una prosa que es sugerente en todo momento, y que denota analogías entre las acciones de estos personajes y los relatos tradicionales de la mitología griega:

    “The music of the SPHERES. The sound of the tides of the INFINITE, breaking on our mortal strand. And bearing a VESSEL. Surging on a FOAM of gravitons, like some new ARGO. Its cargo not GODS. Not monsters. But HEROES.”

    – – –

    El autor reordena todas las secuencias dentro de este tomo y utiliza la técnica de In medias res nuevamente, esta vez para convertir sus pormenores en una anécdota de tintes legendarios sobre el triunfo del heroismo, que se trasmite a audiencias de diferentes generaciones y se guarda para la posteridad en una cápsula del tiempo. Morrison acuña el término de ‘channel-zapping comics’ o ‘comics de sintonizar canales’ para denotar la velocidad con la que se transmiten e intercambian estas escenas una y otra vez:

    “My name is LOIS LANE. The FINAL EDITION of the DAILY PLANET rolled off the presses today. I wrote the LAST STORY. JIMMY OLSEN took the PICTURES. It´s the story of the people we LOVED. The story of the DEATH OF BATMAN. Of how he, just a MAN, had fatally WOUNDED the GOD OF EVIL. The story of who we WERE. And what we STOOD for. And how we fought for what we BELIEVED in, until the very END. Call it a message in a bottle. Maybe, SOMEONE, somewhere, will FIND it. And read the story of the FINAL CRISIS.”

    – – –

    Superman confronta a Darkseid, dándose cuenta de que este villano habita el cuerpo de Dan Turpin. Viéndose atado de manos, el tirano empieza a celebrar su victoria. Acto seguido, el escritor pone de manifiesto que éste es el momento justo en el que Darkseid toma la pistola con la bala de Radión y la apunta hacia Orión que está en el pasado. Pero no contaba con la aparición de Barry Allen y Wally West, quienes tienen al Black Racer pisándoles los talones. El déspota es impactado de frente por la muerte, quien lo recibe gustoso: “THE TERMINAL MOMENT IS HERE. I COME TO ALL! EVEN YOU!”

    – – –

    Pero este no es el fin de la historia. Siendo transportados nuevamente a otro instante en el tiempo, la narración de la Crisis Final continúa asombrándonos y confundiéndonos:

    “This is the story of the LAST SUPERHEROES. And the MACHINE they made to save the world.”

    Superman memorizó los components y el armado de la Miracle Machine, y ha puesto en marcha un arriesgado plan para recomponer a una realidad en añicos. Todos ponderan los alcances y propósito de este artefacto:

    “Some kind of OMNI COMPUTER. Something that can calculate the LIFE EQUATION. A SUPER-COMMUNICATIONS device – like a cellphone to the GODS, I heard.”

    – – –

    Posteriormente, volvemos a hacer un salto mucho antes de la derrota de Darkseid para saber el destino final de los superhéroes y su combate contra los Justificadores:

    “This is how CHECKMATE went down fighting.”

    De nuevo, Most Excellent Superbat se lleva las palmas con otra frase sensacional: “Let me show you what money UNLEASHED can do!” La batalla adquiere un giro inesperado cuando la destrucción de la realidad toma forma. Morrison condensa lo que sucede con simples enunciados: TIME! SPACE! SHREDDING!

    “Welcome to a mind-bending world I still cannot be ill-equipped to deal with.”

    – – –

    Checkmate fracasa en su intento por transportar a los sobrevivientes de la Tierra a un universo paralelo. Hawkman y Hawkgirl mueren en su intento por evitar que Brother Eye desconecte el puente de gravitones. De último momento, Motherboxxx envía a todos los presentes en Suiza al Universo Designado-51, el cual es el hogar de Sonny Sumo… y Kamandi.

    – – –

    “Superman ALONE against the world’s greatest super-villains! How do you think he got out of THAT?”

    Una y otra vez, el futuro y el presente se mezclan para relatar los esfuerzos de Superman por miniaturizar a toda la raza humana y mantenerla en criogenia, de cómo Lex Luthor unió sus fuerzas con él para detener a los Justificadores, y de cómo Frankenstein logra romper el vínculo entre los dioses de Apokolips y la Mujer Maravilla, quien usa su Lazo de la Verdad para romper el trance que sujeta a los humanos con la Ecuación de la Anti-Vida.

    – – –

    Morrison transmite esta desorientación a sus lectores con agudas introspecciones de sus personajes: “What used to be TIME is slowing to a STOP. What used to be meaningful and significant… is LOSING importance… that’s how it seems to me.”

    “One chance, one WISH.”

    El tiempo pasa. Superman se dispone a usar a la enigmática Miracle Machine. Sin embargo, la esencia incorpórea de Darkseid aparece ante él, descrita por Morrison como “los languidecientes ecos fantasmales de su malicia”, y cuyo aspecto visual se inspira en los comics de “Seven Soldiers: Mister Miracle”. El villano reconoce a la máquina milagrosa de la siguiente – y muy elocuente – manera:

    “YOU’VE CONSTRUCTED A CARGO CULT MOTHER BOX CAPABLE OF A SINGLE OPERATION. HOW COULD I ASK FOR A BETTER GIFT TO DESTROY YOU WITH?”

    Pero Superman tiene la última carta, en lo que quizás es la secuencia más inusual de todas las expuestas en estos trepidantes siete tomos:

    “The worlds of the Multivese VIBRATE together, Darkseid, and make this… SOUND, like an ORCHESTRA. EVERYTHING’S just VIBRATIONS, really. And COUNTER-VIBRATIONS that CANCEL THEM OUT.”

    Superman entona los acordes del Multiverso, una nota cuya frecuencia termina por destrozar a este ente maligno, desintegrándolo al olvido eterno. Y de aquí surge el momento en donde la narrativa forma una elipsis, con Superman tomando de la silla de Metron el mismo fuego primordial que le fuese otorgado a Anthro en el tomo #1:

    “I sense a faint… HEARTBEAT… from within the New God METRON´S abandoned Mobius Chair. I’d never have HEARD it. But for the absolute silence. I think it’s ELEMENT X. Fire from the gods. It can take any… shape…become the last…last part of the jigsaw.”

    – – –

    Dispuesto a conjurar su deseo, el héroe es nuevamente interrumpido por el más inesperado de todos los personajes: “The dying god left your universe wounded, broken, defenseless and alone in the endless dark… where MANDRAKK dwells. Here at the end of ALL stories.”

    Para quienes siguieron a Final Crisis, el papel de Mandrakk siempre estuvo sometido a un escrutinio con el fin de descifrar su verdadera naturaleza: ¿se trataba de una alegoría del fan empedernido? ¿De los editores y su necedad por fiscalizar a los autores? ¿Una tangente sin explicación razonable por parte de Morrison? Nunca hubo una respuesta clara en su momento y no fue hasta que el autor empezó a decodificar su historia tanto en entrevistas como en su autobiografía titulada “Supergods”, que las cosas tomaron una coherencia. Sin embargo el daño estaba hecho.

    – – –

    “Come closer. I need to eat you raw! SLLUBBBRR As I fed on on these “servants of God” defenders of the universe. Drained now. Meaningless.”

    De nueva cuenta, y ahora entre páneles, se nos negó la posibilidad de ver un encuentro épico entre Mandrakk y los heraldos de Dios, The Spectre (la Ira) y Radiant (la Piedad). En un solo panel, Morrison deja claro que el vampiro cósmico fue el vencedor. La compresión de la historia estaba a más no poder. Para no variar, Ultraman aparece cargando a una inconsciente Superchica, dejando claro que entre la derrota de Darkseid y el inminente uso de la Miracle Machine se desató un Armagedón en el que Mandrakk aniquiló lo que restaba del Universo DC. Sin embargo, Superman tiene todo lo que necesitaba para hacer funcionar a este proverbial ‘Deus Ex Machina’. E inmediatamente sus efectos empiezan a tomar forma:

    “Superman. Your SIGNAL has been received and understood. This is between MONITORS now.”

    A título personal, Nix Uotan fue uno de los mejores personajes que Grant Morrison ha creado en tiempo reciente para DC. Siendo un fanboy, Uotan no logra recordar su pasado como vigía y curador del universo que alberga a Superman y compañía, pero cuando lo hace comienza a mover los hilos para encaminarlos a la victoria. Como comentamos anteriormente, la calidad del arte se vuelve considerablemente inferior, a tal grado que en un número reducido de páneles se satura a un sin fin de personajes emanados de la voluntad sobrenatural de Uotan: un ejército de Supermanes análogos de realidades alternas, los Green Lantern Corps, la Liga de las Súper Mascotas y los Ángeles Vengadores del Pax Dei – estos últimos creados por Morrison en su etapa como autor de “Justice League of America”.

    – – –

    “So gimme one last effort, team. ALL TOGETHER! AND SPIKE THIS VAMPIRE!”

    Mandrakk es vencido por un ejército de la manera más sencilla y anticlimática posible, todo gracias a que el comic no podía contar con más espacio para expander estas prometedoras batallas. Ni siquiera las secuencias expandidas en “Absolute Final Crisis” le hacen justicia a esta cataclísmica lucha del bien contra el mal.

    “This Multiverse has natural defenses none of you could have imagined. No one %$%$ with the JUDGE OF ALL EVIL.”

    – – –

    El epílogo de Final Crisis continua condensando momentos en breves viñetas: los Linternas Verdes reacomodando universos paralelos en colisión, las ciudades y el Diario El Planeta son reconstruidos y la estructura de la Orrería de los Mundos vuelve a la normalidad. Nix Uotan le hace ver a los Monitores que la contaminación del mundo real los ha distraído de su misión, por lo que el contacto con la narrativa debe ser evitado a toda costa. De igual forma, este súper personaje recompone a su Tierra-51, atándola permanentemente a los mitos de Kirby en DC:

    “Now we know why there´s a BLACK HOLE at the base of CREATION. It’s where DARKSEID fell through EXISTENCE to his DOOM. Leaving Hell DESERTED. And there, in HIS absence, the first FLOWER grew. So BEGINS the myth of a NEW creation. APOKOLIPS reborn as NEW GENESIS. The NEW GODS returned to guide the destiny of a NEW WORLD. And HERE: the PLAN I used to RECONSTRUCT Earth Designate-51, destroyed by OGAMA´S treachery.”

    En este sentido, Morrison ofrece su visión acerca de este nuevo ‘Mundo Kirby’: “(Nix Uotan) had his own Monitor plan which involved cutting and pasting sections of other times and places into Earth-51’s history. The effect of all this cosmic Photoshopping occurring around the Command-D bunker caused Kamandi’s consciousness to shift wildly through time and the Multiverse, which is why he was able to appear to Anthro in issue 1 and Dan Turpin in issue 2. (The New Gods) have a newly-fashioned Kirby-flavoured Earth to deal with as they slowly return from ‘death’ to their full power and majesty. Right now, they’re like tribal gods on a primitive planet. Clash of the Titans, dude!”

    Diciendo adiós a Weeja Dell, Nix Uotan explica que Superman deseó lo más obvio, un final feliz para todos. Así, la historia se desvanece de la Conciencia Monitor y deja a Uotan como única interface entre ella y el nuevo Universo DC.

    – – –

    En una escena post-créditos, regresamos a Anthro. Ha pasado mucho tiempo y, en sus últimos días, sigue recordando las enseñanzas de ese ángel blanco que le otorgó el poder del fuego. A sus espaldas yace la cápsula del tiempo, la cual fue abierta. Tras pintar su último grafo del ‘circuito Kirby’ se desvanece. Una muerte en un sueño tranquilo.

    A su lado aparece un sujeto repleto de cicatrices, quien coloca cerca de su cuerpo sin vida un bati-cinturón. Disponiéndose a labrar su propio arte rupestre, BRUCE WAYNE comienza así su largo camino a casa, en una escena incluída sin ambiguedades por Morrison a petición de la editorial.

    – – –

    De esta forma culmina el último gran evento en la historia contemporánea de DC, y aquel que se atrevió a darle una bofetada con guante blanco a una audiencia renuente a ver alteradas las fórmulas establecidas. Un comic de ‘pensamiento laterial’ que cautivó, obsesionó y molestó a miles, y que para el autor representó el reto más importante de su carrera dentro de este género del comic comercial, y cuya visión es descrita por él de manera honesta en los párrafos siguientes:

    “Me pregunté qué pasaría si la narrativa de los comics dejase de imitar a las películas y a la TV e intentara en su lugar algunos trucos como en la ópera, por ejemplo. ¿Qué tal si comics que son densos, alusivos y herméticos se leyeran como poesía en lugar de prosa? ¿Qué tal si hubiese comics cargados de múltiples y prismáticos significados y posibilidades? ¿Comics compuestos como música? En un mercado saturado de comics de ‘hemisferio izquierdo’, pienso que sería refrescante ofrecer desvergonzadamente una alternativa de ‘hemisferio derecho’.

    Justo como “Marvel Boy” en 1999 vaticinó las tendencias narrativas de la última década, Final Crisis es un intento de predecir cómo se desarrollarán técnicas tales como ‘sintonizar canales’ una vez que el Quinto Mundo de la Era de la Información de Obama se atraviesa en el camino y empieza a definirse a sí mismo en oposición a las reglas de la generación anterior.”

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