Sé lo que hicieron el año pasado

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“Joe (Quesada) loved the take and told me that this could be a modern take on Secret Wars (1984-85). A gritty real world take on the idea of a secret superhero war.

And I said, “Damn, that’s it!!”

— Brian Michael Bendis.

Continuamos con nuestra remembranza de la inigualable Era Bendis en el comic de Avengers

Ubicada antes, durante y después de Avengers Disassembled, SECRET WAR fue una miniserie de 5 tomos la cual fue publicada meses previos al debut de Bendis en el título de los Vengadores (exactamente en Febrero de 2004). Este evento es un claro punto de partida, un génesis que traza la tónica narrativa que impondrá sobre su tenor como escritor de los llamados “Héroes Más Poderosos de la Tierra”, y cuyo contenido plantea situaciones de grandes repercusiones en su plan maestro.

Aún y cuando Secret War forma parte del canon oficial del autor en Avengers, esta interesante, fulminante y pesimista saga sin lugar a dudas se inspira gracias a dos series que en su momento fueron un parteaguas para Marvel, y que para el propio Bendis fueron a su vez un campo de entrenamiento serio en su intento por formalizar su peculiar estilo al escribir al catálogo de superhéroes de esta editorial.

Hablamos de los exitosos comics de Alias y The Pulse.

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EN CONTEXTO

Alias fue en su momento el antecedente inmediato cuando nos remitimos al trabajo de Brian Michael Bendis en Marvel. Este exquisito mashup de novela detectivesca con introspectivo drama y tragedia personal fue publicado entre el año 2001 al 2004, siendo ilustrada bajo un correcto realismo por Michael Gaydos, quien descarta desplantes glamorosos propios del superhero comic con intercambios similares a los que encontrarías en los dramas urbanos de excelencia dentro del cine de arte europeo, elementos y arquetipos del género literario de Crimen y Castigo, las odiseas de redención á la Scorsese, metaficción Morrisoniana y agudo y cadencioso diálogo conversacional similar al encontrado en la obra de David Mamet (siendo este último uno de los ídolos personales de Bendis).

ALIASAlias narra las aventuras y desventuras de Jessica Jones, una súper heroína cuya intermitente carrera se desplomó tras un terrible, desagradable e inconfesable suceso cuyas consecuencias la orillan a ganarse la vida como detective privado. Es a través de interacciones con diversos personajes de Marvel tales como Luke Cage, Scott Lang, Mattie Franklin, Rick Jones, entre otros, que vamos conociendo más y más acerca de su vida y su determinación por hacer de su existencia algo de provecho y a pesar de haber tocado fondo. Su relación amorosa con Cage toma la palestra durante gran parte de la trama que compone a esta serie, publicada durante 28 tomos.

La huella dejada por Gaydos en el título lo vuelve el artista definitivo cuando hablamos de Jessica Jones. Bendis reconoce esto y en diversas ocasiones Gaydos engalanó las páginas de New Avengers en aventuras específicas entre ella y Luke Cage.

Los orígenes de Alias se suscitan en el año 2001 cuando Bendis es dejado libre por Todd McFarlane Productions, con quienes publicó una muy buena cadena de historias para el comic de Sam & Twitch. Joe Quesada, Editor en Jefe de Marvel, le abre las puertas y le sugiere crear una serie en el género de crimen (dada su experiencia en Image Comics con sagas como Fire, Jinx, Goldfish y Torso).

Lo que propone Bendis es algo sumamente novedoso para Marvel, redactando su primer guión bajo el formato de libreto cinematográfico – la influencia de Scorsese y Mamet es evidente – y empleando un estándar franco y sin tapujos para usar el lenguaje soez y un fuerte contenido, todo con el fin de conocer los límites que Marvel le pudiese imponer.

Para su sorpresa, el entonces presidente Bill Jemas le envía una retroalimentación positiva, preguntándose el por qué Marvel nunca se ha permitido publicar material como éste.

“Literally a day later, I was told the mature line was falling into place and ‘ALIAS’ was in it. So yet again, I have Forrest Gumped my way into something immensely cool.”

— Bendis.

La inusual temática, las situaciones subidas de tono y el uso del lenguaje orillaron a la compañía a crear el sello editorial de MAX Comics, orientadas para un público de amplio criterio y donde se permite la No Censura en el contenido, así como la libertad creativa para contar historias de superhéroes que en los títulos originales de Marvel serían impensables, siendo ésta la primera vez en veinte años (desde la serie de culto Epic Illustrated) que esta casa editora se aventura en una empresa de dicha naturaleza.

Cuando Alias es descontinuada en el tomo #28, Jessica Jones se había convertido en un hito que le aseguraba a Marvel perpetuar el sello de MAX a través de otras publicaciones estelarizadas por sus personajes más afines a temas adultos. El paso lógico sería introducir a esta interesantísima mujer a la continuidad oficial, y es ahí donde surge The Pulse, el cual presenta narrativas propias de la brecha que se forma cuando el mundo real se mezcla con la fantasía del “Universo Marvel”.

PULSEDavid Mamet meets Stan Lee, true believers.

Publicado entre los años 2004 al 2006, el concepto detrás de The Pulse es concebido también por Bendis, quien se hace acompañar ahora por artistas tales como Mark Bagley, Brent Anderson, Michael Gaydos y Michael Lark. En esta ocasión encontramos que Jessica Jones ha logrado perseverar y ahora trabaja como reportera del afamado tabloide del Daily Bugle, especializándose en reportajes donde se indagan asuntos relacionados con superhumanos. El romance con Luke Cage continúa, además de que Jessica interactúa por vez primera con los Avengers de Bendis. En los 14 tomos que duró The Pulse, el autor vinculó a este título con breves narrativas concurrentes a los comics de Secret War, House of M y New Avengers.

En ese entonces la exposición de Jessica Jones era muy pronunciada, por lo que Marvel publicó para los completistas de la obra de Bendis y lectores de Alias una edición conmemorativa de nombre “What If Jessica Jones Had Joined the Avengers?”, en la cual Bendis y Michael Gaydos aparecen haciendo un cameo en una cafetería, donde observan a la detective y empiezan a cuestionarse sobre su ajetreada vida. Las respuestas que encuentran son tanto imaginarias como irónicas: Jessica acepta unirse a los Vengadores, cambiando completamente tanto su destino trágico como aquel que le deparó a este grupo tras la saga de Avengers Disassembled, uniendo su vida en matrimonio con el Capitán América (!). En parte, esta notable fantasía de Bendis se haría realidad cuando convierte a Jones en miembro permanente del reparto de New Avengers, trazando para ella un sentido y original character arc repleto de decisiones cruciales y responsabilidad, al debatir su posición como mujer, madre y superhéroe.

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EL DETONANTE

Es la brevísima intervención de Jessica Jones en Secret War la que detona las situaciones dramáticas y de alto riesgo que permean en esta miniserie, y que como un todo hacen énfasis en la intención de su autor por deconstruir al mito de los Vengadores.

Secret War muestra a Brian Michael Bendis en gran forma, en su primer esfuerzo como escritor de la Marvel por replicar las mismas atmósferas que hicieron exitoso su trabajo en Image y en Sam & Twitch. Acompañado de un sobresaliente arte en pintura del entonces debutante Gabrielle Dell’Otto, nos muestran una misión clandestina llevada a cabo por el entonces Director de la organización militar y de inteligencia S.H.I.E.L.D., Nick Fury, un longevo súper espía de amplia trayectoria en las ediciones impresas de Marvel Comics, y cuya presencia siempre desata acción, peligro y sorpresas inesperadas.

En palabras del autor, el germen de la idea de una “guerra secreta” – ya sea como un concepto o el significado que evocan estas palabras a quienes las leen o escuchan – se da al imaginarse dentro de este universo de ficción literario la existencia de un vínculo entre todos los súper villanos que integran a este gran catálogo de personajes, así como colocar a Fury como el único que sabe acerca de este nexo y las acciones que desencadena un suceso como este.

Cuando Fury se ve atado de manos ante lo que es un inminente ataque terrorista en suelo americano, recluta y traslada en secreto a varios héroes del “Universo Marvel” para hacerse cargo de la situación: Captain America, Black Widow, Daredevil, Luke Cage, Spider-Man y Wolverine. Sin embargo, las cosas no salen como Fury espera y, un año después, los fantasmas de esa oscura misión regresan para atormentarlos.

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Secret War #1: La vida tranquila de Luke Cage toma un giro inesperado. ¿Qué ha sucedido y por qué? Quizás Nick Fury tenga las respuestas.

En la lectura de Secret War se descubre un rasgo significativo que ha sido un estándar dentro del estilo de Brian Michael Bendis: la obsesión por la historia oscura de los Estados Unidos de América y cómo esta moldea la perspectiva y las emociones de quienes se ven afectados por ella. Desde la perplejidad hasta la paranoia, este comic coloca a los héroes de ficción de Marvel en una posición sumamente incómoda, plagada de riesgo y desconfianza al por mayor.

Los orígenes temáticos de Secret War se trazan sobre experiencias personales de Bendis, quien entre sus amistades cercanas se destaca un cierto individuo bien posicionado dentro del engranaje de los sistemas de inteligencia. De la misma forma que concibe a Jinx tras un encuentro casual con una mujer caza recompensas, Secret War se nutre de las anécdotas e historias oscuras que su amigo le transmite en conversaciones privadas. De hecho es este mismo hombre quien redacta la introducción de la edición recopilatoria de este comic, editada en el 2006.

Esta fijación nos habla de la curiosidad innata del autor por conocer los secretos que le dan forma al mundo moderno sumergido en peligrosas áreas grises, y que sin duda los traslada en forma coherente al lenguaje de la aventura gráfica.

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Secret War #2: Luke Cage. Wolverine. Captain America. Spider-Man. Daredevil. Black Widow. Alguien sabe lo que hicieron el año pasado.

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EL FORMATO

Una de las peculiaridades en esta publicación es la inclusión de un interesantísimo material suplementario, en la forma de dossiers y extractos de conversaciones oficiales y redactadas por S.H.I.E.L.D. en donde se censura información sensible y relacionada con la trama que Bendis ha confeccionado.

Por ejemplo, en Secret War #1 se presentan 7 páginas donde se incluye una transcripción del interrogatorio que se le hizo al villano Jason Macendale, conducida por los agentes secretos Jimmy Woo y Jasper Sitwell, todos ellos personajes clásicos en diferentes épocas de la Marvel. Siendo un experto en la construcción de un atractivo, divertido e incisivo diálogo bilateral, Bendis logra plasmar fehacientemente esa atmósfera de misterio necesaria para esta miniserie. Siendo un ex-agente del FBI convertido en criminal, Macendale le exige a S.H.I.E.L.D. que se le pague por su cooperación, una práctica que esta agencia ha hecho anteriormente con (CLASIFICADO) en (SUPER SECRETO), así como también con (CLASIFICADO) en (SUPER SECRETO). Detalles como esos hacen de Secret War un comic sumamente entretenido y curioso.

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LOS PROTAGONISTAS

“(Fury) puts together a team of heroes that owe him one and that believe in him enough to follow him blindly into this. They also happen to be some of the best-selling characters in comic history, who knew?”

— Bendis.

El autor realiza un fuerte énfasis en el punto de vista de los héroes y su reclamo hacia lo que aparentemente Fury les hizo sufrir un año atrás. El medio a través del cual canaliza todo este encono es un trágico ataque premeditado hacia Luke Cage que lo deja en estado de coma, convaleciente y en peligro de una represalia mayor. Así, Bendis muestra a un enérgico Captain America para conjurar las secuencias de drama más poderosas, y a unos incrédulos Spider-Man y Daredevil para desarrollar coreografías de acción estilizada mientras eluden los embates de diversos súper villanos, siendo el misterio recurrente el por qué estos criminales cuentan con tecnología de punta para cometer estos actos de venganza. De esta forma, el autor suscribe a Secret War como un agudo e intrigante technothriller que nos atrapa a la vuelta de cada página.

Tanto el popular Logan/Wolverine como la enigmática Natasha Romanov/Black Widow ocupan roles opuestos, afines a su naturaleza y personalidad definida tiempo atrás. Logan como la eterna víctima de juegos de poder y agendas secretas que buscan aprovecharse de su poder y habilidades, mientras que Natasha como un operativo de inteligencia dispuesto a cumplir órdenes y a asumir las consecuencias de escenarios complejos tales como actos de guerra, contra-espionaje y el asesinato político.

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Secret War #3: Un ataque masivo de súper villanos pone en peligro las vidas de Spider-Man y Daredevil. El juego del gato y el ratón ha comenzado.

En lo que concierne a Fury, Bendis lo coloca como una presencia de aparente influencia, pero distante, y cuyo punto de vista sobre lo que sucede es dejado a la consideración del lector. El primer atisbo al proceso de pensamiento de un personaje embebido en el subterfugio como Nick Fury es mostrado en la sección adicional de Secret War #2, en donde este hombre pondera las habilidades, aptitudes y defectos de este peculiar ensamble de superhéroes y su utilidad en el cumplimiento del deber:

Luke Cage: Cage will take money from anyone on the planet except me for services rendered, but he has an intense sense of patriotism and duty that can easily be manipulated. But only for the right kind of mission. He has a tendency to do interviews.

Daredevil: Murdock straddles the line between enforcing the law and upholding justice. Perfect for certain types of covert ops. Black Widow has him wrapped around her finger; important to note for future.

Spider-Man: Peter feeds off a staggering guilt that propels him to basically do anything you tell him he has to do. The public perception of him is a big negative. Keep a distance unless absolutely necessary.

Captain America: Cap is the most and least efficient agent. His public persona has become a large problem for stealth work, but for certain types of missions it’s the perfect decoy. His patriotism is skewed and out of date. He rarely deals with his anger issues.

Wolverine: Logan is my secret weapon. He owes me his life five times over. His entire persona makes for the perfect ruthless stealth agent. In a perfect world, he would be a level ten S.H.I.E.L.D. Agent.

Black Widow: CLASSIFIED.

Esta miniserie presenta además a un nuevo personaje: Daisy Johnson, una jovencita que en momentos selectos Dell’Otto la dibuja como un facsímil de Angelina Jolie en su papel en la cinta Hackers (1995). A pesar de esto, Bendis establece claramente que es una menor de edad (17 años) y se da la oportunidad de ofrecer a los lectores un amplio contexto sobre su pasado a través de otra transcripción de un interrogatorio, esta vez conducido por Nick Fury. Originaria de Portland, Oregon, Fury le revela a esta joven que su nombre real es Daisy Johnson, que Cory Sutter no es más que el apelativo otorgado por sus padres adoptivos, y que no la interrogan por robar un par de CDs de una tienda sino por que provocó un mini sismo de 3 grados Richter al verse en aprietos con las autoridades.

Acto seguido, Bendis desecha el cliché de la típica adolescente rebelde que se convierte en un disciplinado soldado, optando a su vez por el giro en la trama al estilo Marvel: Fury le revela que sus padres son en realidad Kim Johnson, una prostituta, y Calvin Zabo, el villano alterado genéticamente de nombre Mr. Hyde. Su fisonomía alterada es lo que probablemente le otorga a ella sus poderes sísmicos. Ella es una “crisálida” de un sinnúmero de reclutas potenciales para Nick, quien le ofrece a la joven un puesto en S.H.I.E.L.D., entrenamiento y un propósito en la vida, además de poder quedarse con los CDs.

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Secret War #4: La ayuda llega en camino, por lo que la batalla entre héroes y villanos se empareja. Sin embargo, la mente maestra detrás del ataque se revela, por lo que nada será igual.

Johnson se convertiría en un personaje consentido de Bendis, colocándola en situaciones llenas tanto de coolness como importancia en su plan maestro en New Avengers. Sería el siempre innovador Jonathan Hickman quien la inmortaliza definitivamente en la saga de ultra-espionaje Secret Warriors.

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UN PROBLEMA… O UN ÁREA DE OPORTUNIDAD

Es importante señalar que Gabrielle Dell’Otto es una auténtica revelación a lo largo de este relato, con un esfuerzo consciente de hacer de su primer trabajo en el mainstream americano algo memorable. Cada viñeta intenta plasmar imágenes icónicas y llenas de meticuloso detalle. Su diseño de personajes provee un look & feel moderno y estilizado, además de sorprender con espectaculares tributos visuales a villanos de segunda categoría – Boomerang, Constrictor, Crimson Dynamo, Diamondback, Goldbug, Grim Reaper, Hobgoblin, King Cobra, Lady Octopus, Mentallo, Mister Fear, Scorpion, Scorcher, Shocker, Spider-Slayer, Trapster y Wizard – dándoles un edge y peligrosidad inusitados. La ambientación lograda sobre su storytelling es sobresaliente, realzando el mood de subterfugio e intriga conspiratoria en todo momento, y que resalta ante todo un sello propio, lejos del pastiche a consagrados del comic en pintura contemporáneo sino más bien apegado a la escuela del euro-comic de excelencia.

Desafortunadamente, este gran esfuerzo por parte del ilustrador italiano tuvo una consecuencia, siendo ésta una serie de retrasos considerables que afectaron las fechas de publicación del título, empalmándose la salida del mismo con Avengers, New Avengers y House of M:

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Calendario de publicación de los comics de Bendis.

Como podemos ver, eventos tales como la disolución de los Avengers y la aparición de un nuevo grupo en las páginas de New Avengers dejan a Secret War en un limbo narrativo y con pocas posibilidades de trascender como serie importante ante este par de comics que sacudieron en su momento a Marvel.

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Secret War #5: El combate alcanza un desenlace fatal, la verdad sale a luz y los héroes más poderosos de la Tierra se verán obligados a enfrentarla. Además: el destino final de Nick Fury.

Este dilema logístico llevó a Bendis a formular soluciones creativas ante el continuo retraso de esta miniserie. Tras la publicación del tomo #4 transcurrieron 4 meses desde la desaparición de los Vengadores, y con la salida del último capítulo ya había pasado UN AÑO, además de TRES arcos argumentales en New Avengers y otra saga de su autoría, “House of M”, polarizaba la atención del fandom.

Pero ante problemas complejos suceden respuestas sencillas. Hasta su capítulo número 4 este comic había avanzado en gran medida bajo parámetros auto contenidos, ocupando su propio rincón como una serie más dentro del catálogo de publicación de Marvel. Sin embargo, Bendis reescribe completamente el desenlace de su historia, lanzando una proverbial bomba y haciéndola explotar en las manos de los lectores.

El autor tenía en mente usar al personaje de Hawkeye en el último acto, pero consciente de que a Gabrielle Dell’Otto le tomó 2 años y medio terminar su trabajo, reconoció que el colocar una breve nota ubicando a Secret War antes de Avengers #502 sería ridículo – Hawkeye fue muerto en la devastadora saga de Avengers Disassembled – además de que en New Avengers se hacía énfasis de que un cisma había sacudido la estructura directiva de S.H.I.E.L.D.

Así, Secret War #5 presenta un nuevo status quo, una auténtica revolución que pone de cabeza al mundo de los Vengadores: hace un año, los reportes de inteligencia de Nick Fury detectaron que el gobierno de Latveria de Lucia Von Bardas patrocinó a varios súper villanos para cometer actos de terrorismo sobre suelo americano. Sin embargo el gobierno hizo oídos sordos a este suceso, pensando resolver el problema diplomáticamente.

En retrospectiva, estos detalles que pudiesen parecer ínfimos nos hablaban de una tónica narrativa basada en la desconfianza y la paranoia, algo que permeó sobremanera en comics como New Avengers y que colocó a sus personajes en una espiral sin fondo, sin el apoyo de las instituciones y un escaso reconocimiento público. Los Vengadores de antaño dicen adiós a esta zona de seguridad.

Fury, incapaz de tolerar tal encubrimiento de su gobierno, toma la justica por sus propias manos y ejecuta una operación clasificada con Luke Cage, Daredevil, Spider-Man, Wolverine, Black Widow, Captain America y Daisy Johnson, con el objetivo de derrocar al gobierno Latveriano y asesinar a su líder electo. En este sentido, Bendis hace énfasis en mostrar que los héroes más populares son situados en momentos incómodos, haciendo uso además de personajes de culto como Cage y Black Widow para darle una sazón a ese balance entre quienes ven comprometida su moral con aquellos que ven permisible las decisiones difíciles para preservar el bien común.

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Bendis revela que Johnson forma parte de un programa secreto al que sólo Fury tiene acceso: “The Caterpillar File”, que contiene datos de todos los hijos de súper villanos con el fin de tenerlos bajo su tentativo reclutamiento y supervisión individual. A título personal esta fue una de las GRANDES ideas que Bendis aportó al canon de Marvel, un elemento que vincula a generaciones de personajes una con otra, siendo éste un elemento poco utilizado dentro de los comics de esta casa editora.

Acto seguido, el grupo encubierto de héroes irrumpe en Latveria. Bajo las órdenes de Fury, Daisy derrumba un castillo y sede del gobierno de Von Bardas, a manera de dejar un mensaje claro de que sus tácticas de guerra no serán toleradas. Dicha decisión causa ámpula y arrepentimiento entre todos, sintiéndose manipulados por Fury. Una de las excelentes peculiaridades en toda la Era Bendis es que estos personajes tienen una voz y personalidad completamente definida y con una opinión que no siempre está de acuerdo una con otra, generando interesantísimos intercambios, discusiones y puntos de vista disonantes, pero que los aterrizan ante los ojos de los lectores, que los humaniza y los hace generar una empatía más que sobresaliente con su audiencia.

Para la mala fortuna de estos personajes, la ex mandataria sobrevivió gracias a implantes cibernéticos y, un año después, emprende una vendetta contra Captain America, Cage y compañía. Von Bardas acorrala a los héroes en los muelles de Nueva York para pulverizarlos a ellos y a la ciudad entera con una sofisticada bomba. Daisy Johnson salva el día y la liquida con una onda telúrica de precisión milimétrica, siendo este combate una de las mejores secuencias logradas por Dell’Otto a lo largo de esta miniserie, conjurando un gran sentido de asombro y calamidad, además de que Bendis encuentra un uso muy original a los poderes de Johnson, cuya aparición y accionar no se siente nunca como un ventajoso Deus Ex Machina que resuelve las cosas a favor de los Vengadores.

Fury se ve obligado a salir de entre las sombras y ser honesto con sus camaradas. Él sabía que sus intenciones despertarían un sentimiento de culpa en sus compañeros al ser partícipes en lo que evidentemente era un hecho atroz, por lo que toma la determinación de borrar de sus mentes los sucesos de esos días aciagos en Latveria. Solamente Cap fue sacado de su condicionamiento mental al año siguiente, ya sin poder hacer nada al respecto. Wolverine no puede creer que, de entre todas las personas, Nick Fury fuese capaz de jugar con su mente. Uno de los puntos importantes que menciona Bendis en diversas entrevistas al hablar de Secret War, es que veía continuamente que colegas suyos a lo largo del tiempo usaban a un personaje como Nick Fury como un muy conveniente detonador de historias, que siempre aparecía con un archivo ultra secreto para iniciar incontables relatos, y que eso lo volvía predecible. Para él, Secret War es su respuesta a esa gastada práctica, el punto final para Fury de ser un peón del plot sino convertirse en un personaje de importancia y cuya presencia fuera realmente justificable en cualquier narrativa. Esto se pone de manifiesto y de manera notable en los comics de Captain America y Winter Soldier, en las que este personaje se vuelve un recurso esencial.

Así, Fury queda conforme con el resultado final, a pesar de haber violado los recuerdos de sus amigos. Logan reacciona encolerizado, y lo ataca brutalmente y sin freno alguno. Sin embargo y para sorpresa de todos, el cuerpo que yace sin vida se trata de un duplicado artificial y que está emitiendo una señal de origen remota. Nick sabe que este es el fin del camino, y que era justo decirles lo que pasó, ya que ellos ante todo son unos héroes y que jamás serán como él, pero espera que algún día puedan ver las cosas desde su perspectiva.

Marcado como prófugo, el puesto de Fury le es conferido a la joven patriota Maria Hill. Johnson es despedida pero su lealtad al ex Director de S.H.I.E.L.D. es incuestionable, haciéndonos ver que él está todavía allá afuera, atento y respondiendo (a su manera) a cualquier transgresión a la paz mundial. De esta forma, esta emocionante saga se incorpora de lleno a la continuidad que Bendis labraba en su tenor como autor de los Avengers:

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“The down time has given me this wonderful opportunity to work this material right into the New Avengers and post ‘House of M’ Marvel, and into what is coming next summer. It all fits together so nicely now.

This story is officially happening right now. It happened just two weeks before New Avengers started and the Avengers have only been together a couple of weeks Marvel time, hence the missing Fury and hints of such.

I do think by the time he comes back, and the form in which he comes back, will serve the character hugely. And very positively. Plus, people genuinely seem to want to know where he has been and what he has been doing, and we have a great story there, so I think it will be a happy welcome back.”

La ausencia de Nick Fury fue quizás uno de las sacudidas más importantes a los comics de Marvel del siglo XXI. Su reemplazo, Maria Hill, fue una interesante opción como antagónico de los Vengadores, reforzando esa idea de desconfianza que rodeaba a estos bienhechores. A pesar de hacer de Hill un personaje unidimensional en la mayoría de las ocasiones, su debut cobró gran notoriedad, manteniéndose con vigencia a lo largo de toda la Era Bendis, y posteriormente se vuelve un recurso valioso para esta franquicia, siendo finalmente inmortalizada por la actriz Cobie Smulders en la película de Avengers en el 2012.

Esta transición entre lo viejo y lo nuevo seguía provocando escozor entre los tradicionalistas, y Secret War no estuvo exenta de detractores que veían nuevamente como Brian Michael Bendis se salía con la suya, lejos de saber todos ellos y nosotros mismos que éstos eran los cimientos para más y mejores relatos dentro de esta memorable etapa para nuestros héroes favoritos.

SIGUE: EL ADIÓS AL VIEJO ORDEN DE LAS COSAS