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Review: The Infinite Vacation #1

 February 4, 2012 |  Por |  Sin comentarios

The Infinite Vacation #1
Historia por Nick Spencer y Christian Ward
Escrito por Nick Spencer
Arte de Christian Ward
Secuencia en pp. 6-9 por Nick Spencer y Kendall Bruns
Letra por Jeff Powell
Diseño por Tim Daniel
Editado por Jade Hodge y Jim Valentino
Publicado por Shadowline, sello editorial de Image Comics

Truth be told, I’m an iPhone zombie.

Dentro de los distractores más importantes dentro de las Tecnologías de Información, el iPhone ocupa el primer lugar. Infinidad de gadgets y su conexión WiFi te permite explorar todos los rincones del mundo en un abrir y cerrar de ojos. Su abuso también conlleva a “desconectarnos” de la vida diaria si no lo tomamos como lo que es realmente: una herramienta útil para facilitar nuestra vida actual.

The Infinite Vacation explora no solamente la búsqueda de identidad y nuestro lugar en el mundo, sino también los riesgos de llevar una existencia en el mundo cibernético, olvidándonos de disfrutar las experiencias que la propia vida nos ofrece.

Esta miniserie de 5 tomos es escrita por Nick Spencer, quien en el período de 2009 al 2011 nos ha dado una gran cantidad de material literario sumamente recomendable (Existence 2.0 /3.0, Forgetless, Shuddertown, Morning Glories y T.H.U.N.D.E.R. Agents), que nos muestra su versatilidad como autor.

Spencer nos entrega en The infinite Vacation una idea que sólo se puede considerar como mind bending: Mark es un hombre cuya existencia vacía lo orilla a buscar desesperadamente un punto de inflexión, de quiebre, que lo lleve a redescubrirse y elegir una vida mejor. Para su fortuna, existe una aplicación para dispositivos móviles la cual te permite visitar miles de universos alternos, y visualizar las vidas de tus “otros yo”. Dicha aplicación te permite entrar en una subasta contra tus contrapartes de otras realidades para poder tener el derecho de experimentar la vida que mejor te plazca y te llene emocionalmente.

Spencer aterriza el dilema de Mark de la forma más inteligente, donde su crisis existencial es genuina y se pueden crear paralelismos entre nosotros mismos, quienes de alguna u otra forma nos hemos sentido con las mismas dudas al entrar paulatinamente en diversas etapas de nuestra vida: la niñez, la pubertad, la adolescencia y la madurez.

Spencer establece transiciones interesantes: tras analizar de forma íntegra el dilema de su protagonista (cuya apariencia visual nos evoca al film Shaun of the Dead y a su personaje homónimo), nos presenta una secuencia donde un agente de ventas nos promociona a la aplicación de The Infinite Vacation, empleando un estilo visual de “foto novela” o “fumetti” (fotografías estáticas con globos de diálogo).

Emulando a la publicidad de grandes corporaciones de telecomunicación y productos de consumo, Spencer nos engancha de forma inmediata, mostrando la descripción técnica, alcances y limitaciones de la aplicación. Es interesante señalar que la primera página de forros de este comic está diseñada como si fuera un screen shot de la tienda electrónica de iTunes Store, mostrando las descripciones, pantallas, calificación y recomendaciones de usuarios de esta extraña y futurista aplicación, siendo todo esto una gran labor por el equipo de diseño de este comic.

Christian Ward es un artista freelance, especializado en ilustraciones comerciales, y su estilo combina de forma efectiva line-art y acuarela. El mundo de The Infinite Vacation es uno alejado del nuestro, donde la modernidad es más avanzada y así lo entiende el artista, al presentarnos secuencias en donde el cuerpo y la mente se transportan hacia el multiverso infinito en instantes, retratando a la propia existencia de Mark de forma surreal. El protagonista siente que está en un sueño del cual desea despertar, esperando algo mejor.

Sin embargo, el equipo creativo es sumamente cuidadoso al mostrarnos el otro lado de la moneda, siendo este el impacto cultural que provoca una innovación de esta envergadura: existen tanto seguidores como detractores de esta tecnología, creando facciones, cultos e ideologías, formando en la narrativa una cautionary tale sobre el grado de penetración de los adelantos tecnológicos y su influencia en el curso de nuestras vidas.

Tras este discurso ideológico, Spencer no deja de concentrarse en el dilema psicológico de Mark, cuya adicción a esta aplicación en su teléfono toma un giro inesperado, con consecuencias graves que atentan contra su propia vida, creando un cliffhanger inteligente y lógico, justo para avanzar la trama al siguiente nivel.

En el camino del protagonista se le presenta una disyuntiva crucial en la persona de una misteriosa mujer, que pondrá las cosas en perspectiva para él. Es interesante como el arte se adecúa a esta situación: Ward empieza a mostrar menos colores y backgrounds a medida que Mark sigue a la enigmática mujer, centrando el arte secuencial en ambos.

The Infinite Vacation se consolida como una sólida e inventiva serie, con una gran caracterización y concentrada en el conflicto interno, y con un esfuerzo artístico sensacional que crea un setting futurista y con atmósferas oníricas, ideales para la exploración del subconsciente humano y su interacción con las bondades y excesos que nos provee la tecnología de punta.

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Enlaces de interés:

Twitter oficial de Nick Spencer

Página oficial de Christian Ward | Twitter oficial

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Review: Winter Soldier #1

 February 3, 2012 |  Por |  Sin comentarios

Winter Soldier #1
Escrito por Ed Brubaker
Arte por Jackson Guice
Color por Bettie Breitweiser
Publicado por Marvel Comics

La carrera de Ed Brubaker en la industria de los comics se ha identificado por un apego en historias épicas, tanto compactas como a largo plazo, con fuertes protagónicos situados en áreas grises que los ponen fuera de balance y de su zona de confort. Esta ambigüedad genera situaciones interesantes de misterio, acción y excelente desarrollo de personajes.

Winter Soldier sigue los pasos de otras obras exitosas de este destacado autor, tales como Gotham Central (crimen procedural), Sleeper (intriga conspiratoria), Criminal (policiaco) y Fatale (neo noir).

A estos trabajos se les puede sumar uno más: la actual serie de Captain America, la cual ha visto bajo la pluma de Brubaker (desde el 2005) una mezcla soberbia y balanceada de elementos del súper heroísmo del mainstream con el techno thriller propios de un Tom Clancy y las controversiales pero lucrativas franquicias de videojuegos de espionaje, inteligencia y anti-terrorismo como Call of Duty. Winter Soldier se adhiere a esa plantilla narrativa, pero se posiciona en una vertiente artística cercana a la sensibilidad del escritor.

Y es que Winter Soldier es un gran comic de explota al máximo las fórmulas de estos títulos, presentándolos de una forma elegante y fluida, y que en el trasfondo se teje una historia de redención para su protagónico, James “Bucky” Barnes.

Barnes ha sido un objeto de estudio concienzudo por parte de Brubaker en Captain America, donde en la mayoría del tiempo ha sido casi la estrella del comic, por encima del héroe titular de dicha saga. La fascinación del autor por este personaje es tal que lo ha elevado a niveles de culto entre los fans, creando retroactivamente un backstory que es tanto difuso e incompleto, pero fascinante y repleto de posibilidades infinitas de exploración.

Esta aventura de autodescubrimiento está sazonada no con un fervor tradicionalista. La odisea de Bucky está llena tanto de oportunidades perdidas, tragedia, romance y la realización de un destino cuya meta final es la expiación de los pecados del pasado.

El escritor continúa la saga de James Barnes en las páginas de Winter Soldier, y este comic les brinda finalmente a los lectores la alternativa de conocer su turbio pasado, el cual se niega a morir y que resurge para atormentarlo. El guión explota al máximo una narración ‘hard boiled’ propia de los novelistas de ‘crimen y castigo’ clásicos, y esto nos proporciona un ancla firme para conducirnos a una aventura fuera de serie, plagada de instantes serios, dramáticos, aterrizados en la incierta realidad geo-política del mundo, pero que también esboza momentos off-beat y fantásticos acordes con un universo de ficción como el de los superhéroes y villanos de Marvel Comics.

Pero no cabe duda que el factor determinante y el que hace a este comic destacar por encima de la norma es el arte de Jackson Guice, que es más que espectacular, mesmerizante y digno de estudio desmenuzado, proveyéndonos de composiciones de página que podemos observar y digerir una y otra vez, cautivándonos con un ultra detallado storytelling que se siente moderno y adecuado a la naturaleza y temática que proyecta la serie.

Guice domina la tónica oscura que el título propone y le imprime coreografías de acción de alto octanaje sumamente fluidas, que en ocasiones parecen detenerse en el tiempo para ser apreciadas en todo su esplendor. Ese dominio del timing le da una cualidad única a este tomo debut.

La contribución de Bettie Breitweiser en los colores es más que esencial: su selección cromática es fundamental para el triunfo artístico de Winter Soldier, lleno de texturas fotorrealistas que combinan modernidad tecnológica y violencia estilizada, atmósferas gélidas, estériles y en decadencia. Breitweiser hace un despliegue de sapiencia para impregnar a las ilustraciones de los tonos precisos que los hagan destacar, atinando en las secuencias de peligro, en los momentos íntimos entre Bucky y su compañera de armas Natasha Romanov, y en el spotlight de pistas que provee el guión, además de dotar de un aura y presencia a cada personaje tanto principal como secundario, facilitando a la audiencia la identificación de estos elementos en su lectura.

Winter Soldier constituye un salto de calidad inusitado para este equipo creativo, potenciando su talento y dando como resultado una nueva serie que sin duda dará de qué hablar entre los seguidores incondicionales y casuales. Ed Brubaker continúa ofreciendo grandes satisfacciones dentro de su triunfante enfoque sobre la leyenda de Captain America, llevándola a surcar terrenos insospechados y cruzando umbrales entre lo moderno y lo clásico y cuya convivencia es más que acertada.

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What’s the Story (Morning Glory)?

 February 2, 2012 |  Por |  Sin comentarios

Definitivamente mis series favoritas dentro de los comics merecen un trato especial, y es por ello que me he dado a la tarea de reescribir todas las reseñas del comic de Morning Glories que he hecho desde que debutó esta saga hace casi dos años.

Revisitar esta serie con nuevos ojos sin duda será una buena experiencia, además de que, como lo comentamos en nuestro anterior post en el Journal (New and Beautiful), para mí es un ejercicio necesario para demostrar que puedo escribir mucho mejor, con más pulcritud, claridad y con un lenguaje más vasto y (espero que así sea) elegante.

Pero ante todo es por que este es un comic supercool, y vale la pena este esfuerzo.

Manos a la obra.

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Bendis en Batman

 January 26, 2012 |  Por |  Sin comentarios

Bendis. Batman.

Yeahbutwhat?

Parece imposible combinar estas dos palabras en un enunciado. Y es que la historia profesional del afamado y laureado escritor de comics Brian Michael Bendis ha estado ligada en su mayor parte a la casa editora de Marvel Comics, competidora directa de DC Comics, hogar del personaje de Batman.

Bendis, cuya prolífica carrera incluye series tanto en el género de superhéroes como novelas de crimen, sátira política, ciencia ficción y literatura infantil, siempre ha tenido en mente el escribir al catálogo de personajes de DC. Sin embargo, la postura de dicha editorial siempre ha negado todo acercamiento con el autor.

Entre los proyectos de ‘ensueño’ en el tintero de Bendis se encuentra un crossover entre los personajes de Batman y Daredevil, así como también el crear una serie de crimen y castigo con el personaje clásico de Plastic Man.

Siempre se rumoró que la inflexible postura del entonces Presidente Editorial de DC Comics, Paul Levitz, fue la principal causa de que Bendis nunca aterrizara proyectos en esta importante casa editora, cuyo catálogo de personajes incluye a Superman y a la Mujer Maravilla.

La versión completa de esta polémica la puedes encontrar AQUI, incluyendo una carta abierta de Bendis al respecto AQUI

Sin embargo, Bendis sí ha escrito comics para DC.

Fue en la edición número 21 de The Batman Chronicles, una antología publicada en el verano del año 2000, que Bendis tiene su debut y despedida.

La historia: “Citizen Wayne”, un relato de 6 páginas donde el autor adapta la trama de la afamada película de Orson Welles, Citizen Kane (1941) utilizando al universo de personajes de Batman.

La cinta original narra el ascenso y caída de Charles Foster Kane, quien es el heredero de una amplia fortuna. Tomando como rumbo el plano editorial, se convierte en un magnate de los medios impresos, pero sus intentos en un principio optimistas y leales se van transformando en una espiral llena de avaricia, ira, enemistad y soledad. La película explora el pasado de Kane a través de un gran reparto, así como también empleando elementos técnicos y fílmicos sin precedentes dentro del séptimo arte.

En ‘Citizen Wayne’, Bendis no se desvía en ningún momento de la narrativa original, presentando guiños explícitos para quienes ya conocen la película, desde los créditos iniciales, locaciones y presentación de las escenas.

Michael Gaydos es el encargado de plasmar en la página este homenaje en comic, utilizando trazos crudos, fondos poco detallados y donde la anatomía y contorno de los personajes es definido a través del uso de luces y sombras, en un intento por emular y guardar exactitud con las escenas de la cinta de 1941.

El arte de Gaydos es 100% básico y con pocos acabados finos; dicho estilo sería perfeccionado tiempo despúes en otra serie escrita por Bendis, Alias (Marvel Comics, 2001-2004).

Patricia Mulvihill no tiene opciones en su paleta de colores: debe usar negro, blanco y grises en diversos tonos para plasmar la enigmática atmósfera del film. En diversos intantes, Mulvihill debe rellenar y delinear con colores algunos trazos sin completar del propio Gaydos, lo cual nos marca un trabajo colaborativo irregular y esfuerzo artístico logrado a medias.

Respecto a la historia, es un ejercicio interesante, pero que no es de lo mejor que tiene Bendis en su repertorio. La narrativa termina cayendo por momentos en la parodia y definitivamente el reducido número de páginas sólo permite representar unas cuantas escenas, pero que no cuentan con la carga emocional necesaria, puesto que gran parte del éxito de Citizen Kane se da en las interacciones entre el protagonista y su reparto, aspecto que se encuentra completamente ausente en esta historia corta.

The Batman Chronicles #21 es una curiosidad interesante si se desea conocer a un proto-Bendis, a una de las voces autorales contemporáneas más importantes en la industria de los comics, trazando sus primeros esbozos narrativos en el género de superhéroes, y que a la larga cobrarían mayor fuerza en la series de Powers (una mezcla casi perfecta de la sensibilidad noir y superhumanos), Ultimate Spider-Man (drama juvenil y aventuras) y Avengers (narrativa superheróica modular).

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Starman: Milagro y Magia

 January 26, 2012 |  Por |  Sin comentarios

“The Best Written Superhero in Comics…”

Esta excelente cita sacada de las páginas de Entertainment Weekly describe de forma ejemplar a una de las series del arte secuencial moderno más veneradas: STARMAN.

Creada por el británico James Robinson, Starman es un tour de force a través de las épocas del superheroismo en el Universo de personajes de DC Comics. Con varios personajes vistiendo los colores e insignias de Starman a lo largo del tiempo, Robinson concentra en una sola serie una mitología vasta, que rinde tributo a una era que el tiempo olvidó, presentándola en un paquete sumamente atractivo para la audiencia contemporánea, llena de elementos de intriga, aventura, horror, misterio, ciencia ficción, noir, romance y drama provocado por la brecha generacional.

La serie de Starman fue publicada en formato mensual (acompañada de varias ediciones especiales, crossovers con otros comics y una miniserie) de 1994 al año 2001, completando un total de 81 tomos (#0-80).

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El protagonista

Starman narra el rite of passage de Jack Knight, miembro más joven de una familia con un linaje superheroico, y que dedica gran parte de su tiempo a añorar al pasado y operar una tienda de antigüedades. Jack es creado por Robinson, y el autor comenta sobre la tónica de la serie y su héroe:

“STARMAN is about superheroics and shadows and nighttime horrors and all of that, but it’s also about old books and records and collectibles and all the odd facts and details that drift through and around the mind of a fellow such as Jack.”

Su desdén por el legado de Starman crea una fractura en su relación con su padre Ted (Starman original en la Época de Oro de los Comics) y su hermano David.

Sin embargo, Robinson coloca a Jack en la palestra, cuando, a su manera, debe honrar el nombre de Starman, lo quiera o no, defendiendo a su ciudad natal de Opal City de una gran variedad de amenazas y agendas ocultas, ganando de paso grandes enseñanzas para alcanzar la madurez y conformar una vida responsable.

Es claro que Robinson usa a Jack como un medio para hacer un comentario acerca de sus hobbies y pasiones: el coleccionismo, su nostalgia por el pasado y lo vintage, así como a diversos géneros del entretenimiento y la cultura pop.

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El plan maestro

“… I recall thinking of those nighttime travels through the heavens when I asked Archie if I could do STARMAN.”

El sentido de alcance de la serie es vasto, donde el autor recibe un gran apoyo por parte de su entonces editor, Archie Goodwin (1937-1998) para lograr que el comic llegue a su destino final, cumpliendo objetivos y mostrando el plan maestro que el autor ha orquestado para sus fans.

Y es que desde su primer tomo (#0), Robinson presenta una narrativa a largo plazo que rinde frutos tanto en instancias mensuales y como un todo, expandiendo la leyenda y mitología de Starman, trazando una línea generacional importante, honrando y dando importancia a todos los herederos del manto de este héroe.

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El reparto de apoyo

Starman es tanto la historia de Jack como la del reparto de personajes que lo rodean, creando una gran historia llena de drama y agradables sorpresas. El autor comenta:

“I also intend to deliver one of the more interesting supporting casts.”

Robinson crea un ensamble de personajes que desarrolla plenamente, desde el linaje de los policías O’Dare (los cuales enlaza sobremanera a la propia historia antigua de Opal City), su novia Sadie (cuyo arco argumental crea el sentido de responsabilidad de Jack para formar una familia), el villano The Mist y su disfuncional familia (quienes desatan todo un sinfín de problemas para Jack) y el enigmático The Shade (un villano de la Época de Oro que es deconstruido con gran estilo por el autor, dándole una dimensión completamente diferente y atractiva).

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El escenario

Parte del encanto de Starman recae en la figura del escenario en donde se desarrolla la historia: Opal City, una ciudad ficticia y olvidada en la historia de DC Comics. Robinson comenta:

“Some people find DC’s fictional cities annoying, a holdover from a bygone era. I, on the other hand, find them utterly charming.”

Robinson diseña un estilo, una historia y una imagen específica para la ciudad, donde no solamente su estilo arquitectónico Art Decó es su sello característico, sino que eventos relacionados con la historia moderna de América suceden ahí, así como también elementos fantásticos y horroríficos esperan ser descubiertos por Jack a medida que avanza la saga.

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El legado

“If there is a flaw in the past incarnations of Starman, I see it being that they’ve all been a bit too insular. None of them interacted to any degree with any of the other Starmen. 

There was no overriding hook that anchored them to the DC Universe other than the fact that they shared the name with Ted Knight.

In this book, there WILL be a sense of lineage and history. In the course of this book, we’re going to have an irregular series of single tales loosely grouped together under the banner of TIMES PAST.”

TIMES PAST es una serie de historias autocontenidas, y es el método narrativo empleado por el autor para concentrar todo el backstory de Opal City y el linaje de Starman.

TIMES PAST presenta historias desde el lejano siglo XV, el Viejo Oeste, los inicios de la Revolución Industrial en América, la Segunda Guerra Mundial, la Época de Oro, Plata y Bronce de DC Comics, pasando por los confines del espacio sideral, en el futuro del siglo 30, e incluso hasta lejano siglo 853.

Esta vasta historia es presentada de una forma novedosa, inteligente, con respeto e importancia.

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El arte

No podemos dejar de lado la contribución de Tony Harris dentro de la serie. Su estilo, cargado de sombras, gran apego al detalle, iconografía, elementos simbólicos, surreales y arquitectura hacen de Starman una serie inusual.

Las portadas pintadas por Harris le dan un gran atractivo a la serie, evocando un estilo antiguo, pero a la vez repleto de modernidad, dándole un sentido de timelessness a su trabajo.

Harris abandona el arte en interiores para dedicarse solamente a las portadas, dándole la estafeta a Peter Snejbjerg, quien le imprime una gran cantidad de sombras que cincelan las expresiones de sus personajes, dándoles una profundidad interesante. Su estilo es adecuado a la historia, la cual en el último tercio se torna más oscura.

Resalta además una imagen impresionante de Alex Ross, la cual presenta en todo su esplendor a los personajes que forman parte de esta inolvidable serie:

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Colofón

Starman es una serie imperdible, de las mejores que ha publicado DC Comics en toda su historia. La editorial ha editado una serie de tomos recopilatorios en pasta dura que cubren toda la serie regular y sus ediciones complementarias, bajo el título de STARMAN OMNIBUS:

    
    

Para concluir nuestra retrospectiva, reproducimos el guión de la primera página de STARMAN #0, donde James Robinson destila completamente la esencia de una identidad heroica que ha perdurado a lo largo del tiempo, en una ciudad llena de milagro y magia:

There is a city.

A glorious and singular place. Old and yet pristine. Ornate and yet streamlined. A Metropolis of now and then and never was.

Burnley Ellsworth founded it in 1864, using the riches he’d amassed gem mining in Australia. With that in mind, he named his creation after that which had given him wealth.

And so OPAL CITY stands. Glorious and singular.

The city had a champion. A gaudily-dressed “Quixote”; pure and true… but cursed with perpetual melancholy, as “Quixotes” often are. He used a device, this champion — a weapon that could draw power and light from the heavens. And with this, he fought the bad and the wrong and kept his city free or fear.

In TIMES PAST.

For Opal City’s champion, no longer young or strong or filled with the same sense of righteous purpose of late had put the costume and cosmic power aside — turning, instead, back to the heavens to study them all the more.

With the need of a new champion… one arose.

His father’s son. Pure and true.

“And God help the bad and the wrong.”


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Film Review: The Spy who came in from the Cold

 January 24, 2012 |  Por |  Sin comentarios

The Spy who came in from the Cold | Reino Unido, 1965
Dirigida por Martin Ritt
Libreto cinematográfico por Paul Dehn y Guy Trosper
Basada en la novela homónima escrita por John le Carré
Reparto: Richard Burton, Claire Bloom, Oskar Werner, Cyril Cusack y Peter van Eyck
Musicalización por Sol Kaplan
Cinematografía por Oswald Morris
Edición por Anthony Harvey
Producida por Martin Ritt y Salem Films Limited
Distribuida por Paramount Pictures

The Spy who came in from the Cold es la mejor película de espionaje jamás filmada, cuyo contundente éxito radica en las crudas y notables actuaciones de su reparto y una dirección/producción impecable, que desnudan los peores aspectos del mundo de la intriga internacional donde alianzas, banderas y convicciones están teñidas en tonos de gris, y el desprecio, oportunismo y el sentido de supervivencia nos lleva a comportamientos viscerales, injustos e hipócritas, generando como resultado final que el idealismo y el respeto al prójimo sean pisoteados de forma inmisericorde.

La película narra las desventuras de Alec Leamas (Richard Burton), coordinador de recursos de espionaje e inteligencia del gobierno británico en territorio alemán. La muerte de un espía desertor lo orilla al inevitable retiro, sirviendo como bibliotecario en Londres. La idea de convertirse en un burócrata lo consume poco a poco.

Pero sus días de resentimiento y amargura aparentemente encuentran una señal de cambio en el afecto de una mujer, Nancy ‘Nan’ Perry (Claire Bloom). Sin embargo, los demonios de su pasado lo persiguen, orillándolo a adentrarse de nueva cuenta en una Cortina de Hierro llena de subterfugio, traición y heridas profundas.

Producida y dirigida por Martin Ritt (un talentoso cineasta de corte progresivo, independiente y humanista), impone desde el inicio del film un ritmo semilento y pesimista, lleno de momentos que nos hacen acrecentar nuestra desesperación al unísono con la del protagonista. Richard Burton expone a su audiencia a un hombre lleno de conflictos y amargura, y cuya aversión por lo mundano es evidente, llegando a un punto de ebullición que lo hace presa de lo que se ha vuelto una necesidad: estar en el campo, en el Frío, lo cual lo lleva obviamente a ser susceptible a las maquinaciones de terceros.

Desde su comienzo, la música compuesta por Sol Kaplan amplifica la carga emocional al performance de Burton, un hombre el cual sin duda muestra en su semblante abatido, cansado, melancólico, lleno de hastío y con el peso del mundo sobre sus hombros. En pocas palabras, el sentido de autenticidad es palpable.

¿Por qué la película se siente tan real? Porque si lo comparamos con el modelo mainstream del súper espía, estamos viendo a un personaje esculpido en un molde el cual se ajusta más a la visión pesimista que Fleming de otorgó originalmente a su James Bond. A diferencia de Connery, Burton es despojado de todo glamour, suaveness, pero no del bravado, del poder crudo de su odio por un trabajo que paulatinamente está borrando su identidad.

En este sentido, Alec Leamas trasciende sobre el Bond de los 60s, 70s y 80s, ya que evita ese estado de conformismo (y que evidentemente le es impuesto a Bond hasta que es rediseñado por Brosnan en los 90s y Craig en el siglo XXI). Leamas lucha por evitar la obsolescencia, lidiando con los sacrificios que lo han convertido en un instrumento, en un arma usada por un imperio obsesionado con implantar modelos económicos que alimenten su codicia.

Tal es el poder de la política del subterfugio que le da a Leamas las respuestas que consumen a su alma en cada momento, viendo lo inútil que es la idea optimista que representa La Revolución (“I don´t believe in anything that rocks the world…”), ya que todo conlleva al mismo resultado: “Communism. Capitalism. It’s the innocent that get slaughtered.”

La película oculta en forma efectiva ese trasfondo que define a esta atormentada personalidad, pero Burton despliega tanto en su porte, expresión facial y corporal a un individuo puesto al límite, que ha sido testigo de lo peor que ofrece el ser humano, y que ha amasado un gran repudio hacia los métodos y actitudes de quienes conforman el aparato del espionaje internacional.

El odio por el prójimo es mostrado por otros personajes del reparto de apoyo sin tapujos, entre ellos el jefe de Leamas, el hombre llamado ‘Control’ (Cyril Cusack), quien mueve fríamente y sin miramientos a sus recursos con el único propósito de conseguir beneficios que preserven la fortaleza de la Corona Británica.

El performance de Cusack, aunque breve, es magnífico, desarrollando a un ser completamente mecánico y en cuya consciencia no cabe la palabra “honor”. La desesperación de Leamas es evidente al ser contagiado por esta rancia personalidad que para su pesar lo convierte en una extensión del propio Control, una entidad que dispone de vidas humanas a quienes lanza “al frío”, a su suerte. Las acciones de Leamas como un soldado al servicio de sus maestros lo define como un ser moralmente ambiguo, pero que paulatinamente su sentido arrepentimiento le otorga ciertas cualidades redimibles, a pesar de ser orillado a un individualismo exacerbado.

Otro personaje clave es Hanz-Dieter Mundt (Peter van Eyck), quien es rudo y despiadado, con tintes racistas, y que se torna en el antagonista de Leamas dentro de la historia.

Claire Bloom imbuye en el personaje de Perry un idealismo inocente basado en la doctrina comunista, que choca con la visión cínica del mundo que ha ennegrecido la vida de Alec Leamas. Sin embargo, estas diferencias ideológicas no son obstáculo para que forjen un romance lleno de riesgo, creando una atmósfera de suspenso que va acumulando expectativas y emoción en la película durante su segunda mitad.

La audiencia es instruida en la complejidad de los juegos del contraespionaje, donde la visión egoísta de Leamas es confrontada por la lealtad y convicción a la causa del hombre conocido como Fiedler (interpretado por Oskar Werner, en una actuación memorable), colocándolos en un curso de colisión cuyo común denominador es la injusticia y desolación.

Pero la cinta no ofrece caminos fáciles y obvios. La estructura narrativa de The Spy who came in from the Cold es sumamente interesante e intrincada, donde su primera mitad exige una completa atención del espectador, con pistas fugaces y crípticas que se esparcen a lo largo de ella, donde eventos se gestan para ser descartados y retomados posteriormente.

En esta cinta nada es lo que parece, lo cual construye eventualmente sorpresas al por mayor, que nos telegrafía una compleja partida de ajedrez donde el premio es la retribución, una dulce venganza por el perjuicio recibido en este conflicto entre naciones que desean prevalecer una sobre la otra.

Este juego llega a un estado de convergencia entre los personajes que es sublime, que nos expone por vez primera a un sin fin de verdades y mentiras de manufactura única, donde la fuerza de sus actuaciones nos convencen de que son los portadores absolutos de lo verídico.

Este notable esfuerzo histriónico llega a un crescendo, con revelaciones que nos dejan boquiabiertos, abriendo paso a un oscuro desenlace que le impregna a la película una infinita tristeza, al ver cómo estas almas son despellejadas, sin poder distinguir quién es el cazador y la presa, aliado, enemigo ó ser querido.

The Spy who came in from the Cold es una producción que le da al género una autenticidad jamás vista, regalando a la audiencia un libreto cinematográfico desafiante, inteligente, parte cautionary tale, parte análisis de la maquinaria que mueve al interés institucional y a la naturaleza humana en conflicto con la sociedad internacional en convivencia, presentado bajo actuaciones fascinantes, electrizantes, y cuyo péndulo moral es notablemente cuestionable.

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Film Review: Night Watch

 January 24, 2012 |  Por |  Sin comentarios

Night Watch | Rusia, 2004
Dirigida por Timur Bekmambetov
Libreto cinematográfico por Timur Bekmambetov y Sergei Lukyanenko
Basada en la novela homónima por Lukyanenko
Reparto: Konstantin Khabenskiy, Dmitriy Martynov, Galina Tyunina, Vladimir Menshov, Maria Poroshina y Viktor Verzhbitsky
Cinematografía por Sergey Tromifov
Musicalización por Yuri Poteyenko
Edición por Dimitry Kiselev
Producida por Channel One Russia
Distribuida por Gemini Film y Fox Searchlight Pictures

Night Watch (Ночной дозор en su idioma original) es un film que ha amasado una buena reputación a sus casi 10 años de haber sido filmada. Lejos de ser solamente una curiosidad, definitivamente deja complacidos a sus espectadores.

Basada en la exitosa novela del mismo nombre, narra la eterna batalla entre los ‘Light Others’ y su contraparte, los ‘Night Others’, ambos bandos integrados por seres característicos de la literatura fantástica como hechiceros, hombres lobo, vampiros, metamorfos, psíquicos, entre otros. Ambas sectas han establecido como parte de una tregua sus burós de vigilancia (Night Watch, Day Watch) con el fin de mantener a raya cualquier abuso de sus miembros en perjuicio mutuo y que se rompa el balance.

En primera instancia, esta cinta evoca claramente al film Ghostbusters, de 1984, donde sus protagonistas distan de ser héroes consumados, sino individuos comunes y corrientes que se ven envueltos en circunstancias de proporciones cataclísmicas y fuera de su control, seres con sus propios traumas, de turbio pasado y cuyas decisiones los han puesto en conflicto con el prójimo, poniendo en riesgo su intención de llevar una vida normal al adentrarse en umbrales tanto cautivantes como aterradores e inciertos, llenos de leitmotifs que nos recuerdan a films como The Matrix, Clash of the Titans y The Lord of the Rings.

La cinta logra plasmar este sentido de desesperación en el performance de su protagonista, Anton Gorodetsky (Konstantin Khabenskiy), quien está ausente de todo glamour y virtud, llevando una carga muy grande sobre sus hombros, siendo el libre albedrío y las consecuencias que esto acarrea uno de los temas core de la narrativa.

En sí, Night Watch es una exploración del péndulo moral y la factura que esta cobra sobre quienes con sus determinaciones han perjudicado tanto sus vidas como las de los demás, bajo el velo de un action film lleno de coreografías de una manufactura única, brutal y en las dosis precisas sobre vistosos, esotéricos, sorpresivos, trepidantes, horripilantes e intrigantes escenarios digitales.

Este despliegue de ultraviolencia es lo que le da el ‘oomph’ a las personalidades de frágil interior que conforman el equipo de Night Watch, cuyo character arc es el que lleva prominencia en esta cinta, la cual junto con Day Watch (2006) forman parte de una tentativa trilogía aún inconclusa.

Night Watch es una excelente realización dentro del género de ‘Dark Fantasy’, la cual logra una sobresaliente mesura en los momentos de dramatismo que jamás son engullidos por sus estruendosos efectos visuales, haciendo que la pirotecnia trabaje al servicio de una historia con una carga emocional muy interesante, y de la cual se espera con ansia su conclusión.

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Film Review: Statuesque [cortometraje]

 January 24, 2012 |  Por |  Sin comentarios

Statuesque
Cortometraje
Escrito y Dirigido por Neil Gaiman
Reparto: Bill Nighy y Amanda Palmer
Transmisión original: SKY 1 TV (Reino Unido) en el segmento “Ten Minute Tales”
Del 25 al 31 de diciembre de 2009
Duración: 08:21 min

Neil Gaiman es un afamado escritor de literatura fantástica, con obras como Coraline, The Graveyard Book, Stardust, Neverwhere, American Gods, y muchas otras. Este autor de origen británico tomó prominencia en el último lustro de la década de los 80s con la serie de comics The Sandman, publicada por el sello editorial de corte independiente Vertigo.

La combinación de un estilo muy personal con personajes atrayentes y larger-than-life, además de aspectos profundos sobre el individualismo, la vida en sociedad, la literatura y el folklore, hicieron de Sandman una obra que rompió el molde en la insular industria de los comics, abriéndose paso hacia el mainstream con gran facilidad, y de la cual obtuvo importantes admiradores dentro del entretenimiento comercial y alternativo.

Este reconocimiento internacional lo llevan a emprender la transición a la prosa, convirtiéndose de inmediato entre los autores de mayores ventas cada vez que produce una nueva obra.

Otro de sus contemporáneos, el autor de ficción ultramoderna multimedia y comics Warren Ellis, describe ampliamente y a la perfección los factores que consolidan el ‘fenómeno Gaiman’ y su impacto e influencia indeleble dentro de la industria del arte secuencial:

“I had a conversation the other day about creating a “brand” within the business. The perfect example of such that occurred to me was Neil Gaiman.

A man who writes fairly directly to a large but discrete audience, and a man who doesn’t write very fast, has turned what would ordinarily be simply good work into establishment of a brand. The term “Neil Gaiman” has been wrought to imply and otherwise connote quality.

He’s worked hard at selling himself across media. I personally think that there are a handful of Gaiman’s peers who produced better work during and immediately following the same period, but they remain invisible outside the medium, and ill-seen even within the medium.

Neil Gaiman is a clever man who wanted an extraordinary career, and his imprimatur denotes quality to a wide number of people.

He doesn’t need a logo. He has his name. And that is all that is required.

However, it should be noted that Neil Gaiman spent a great deal of time on the road to establish that brand. Same approach that brought James Ellroy to prominence — tour, tour tour, handsell, handsell, handsell.

It should also be noted that Neil built himself an audience that came in large part from outside the already extant readership base. He brought new people into comics shops to look for work with the Neil Gaiman mark.

In many ways, he is the absolute epitome of what comics creators should be doing if they want a career.”

Es en el año 2009 donde Gaiman ofrece una muestra más de su dominio en el terreno de las ilusiones con Statuesque, siendo ésta su primera incursión como director de cine.

Sin embargo, su nexo con el séptimo arte ya tiene tiempo, tras haber colaborado en el film Mirrormask (proyecto de su colaborador frecuente Dave McKean), además de que varios de sus trabajos han sido adaptados tanto en televisión como en la pantalla grande (Neverwhere, Stardust, Coraline).

Statuesque narra la historia de un hombre solitario que tiene una rutina diaria muy inusual: tras prepararse su desayuno acostumbrado, sale de su hogar para contemplar todos los días a un grupo de estatuas. Este hombre siente una atracción muy fuerte hacia una de ellas, la cual lo llevará a una situación inesperada, un triángulo amoroso de resultados impactantes.

Acompañan a Gaiman en esta excelente aventura el multifacético y veterano actor británico Bill Nighy (Love Actually, Underworld, Shaun of the Dead, The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, Notes on a Scandal, Stormbreaker, Pirates of the Caribbean, Hot Fuzz, Harry Potter and the Deathly Hallows), estrella principal de este cándido film de realismo mágico. A su lado se encuentra además la talentosa representante de autoproclamado ‘Punk Cabaret’ alternativo Amanda Palmer (vocalista y compositora del dueto bostoniano de The Dresden Dolls), y cuyo rol en esta cinta comparte un nexo muy especial con el protagonista.

En su blog, Neil Gaiman.com, el autor comenta brevemente sobre el proceso creativo que llevó a la realización de este cortometraje:

“I think I just made a film…

The film was finished (Sept. 16, 2009). I spent the last few days editing it with a terrific editor named Amanda James, and it was handed in, with a cut-off of last night at 7:30pm, when we had to lock it (because today we will grade the film).

At 7:28 we were sitting nervously looking at the phone waiting for the Senior Executive at Sky TV to tell us what he thought, and at 7:29 we had huge grins on our faces, because he had phoned and told us that he was very very happy indeed, had absolutely loved it and he wouldn’t change a frame.

So now it has to be graded, and our temporary soundtrack (a mishmash of The Velvet Underground, Owls, Rasputina, David Bowie, Steeleye Span, Bela Fleck, Kate Bush and Louis Armstrong) will be replaced by a real score, which will be written and recorded by the amazing Sxip Shirey.

And then it will be shown on Sky some time in the 12 days before Xmas (along with 12 other silent films, still being made).

I loved making it, loved editing it, loved working with talented people.”

Gaiman utiliza su acostumbrado estilo de crear umbrales que conecten lo mundano y la fantasía, temas sobre los cuales pone un gran empeño al darles múltiples niveles de detalle. En este caso no es la excepción puesto que gran parte del encanto de este corto es ver cómo se crea una mística y empatía entre los personajes y la audiencia, a través de momentos de atinada cadencia que se transportan de una estética urbana y minimalista hacia una metamorfosis muy divertida.

Nighy interpreta su papel con destreza y soltura, basándose 100% en el lenguaje corporal para dotar no solamente de quirks y manerismos de gran curiosidad, sino de una melancolía que es sutil, pero palpable, de alguien quien ha visto pasar lo mejor de su vida, pero que encuentra momentos para no perder su ilusión dentro un mundo que resulta monótono en ocasiones.

Palmer, quien es una consumada artista callejera, usa su característica presencia de gran impacto y aura de ‘coolness’ que la rodea constantemente para convencernos en forma plena de que la existencia a nuestro alrededor ha atravesado una frontera hacia lo inexplicable y donde todo puede pasar.

Con esta narrativa de casi 9 minutos de duración, Gaiman confecciona una atrayente alquimia para todas las edades que convierte instantes nostálgicos y tristes por felicidad y optimismo, y que resulta también todo un deleite para sus seguidores incondicionales.

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Film Review: Faust

 January 24, 2012 |  Por |  Sin comentarios

Faust | República Checa, 1994
Escrita y dirigida por Jan Švankmajer
Reparto: Petr Cepek
Cinematografía por Svatopluk Malý
Musicalización por Olga Jelínková, Zbynek Mateju y Alan Vitous
Edición por Marie Zevanová
Producida por Jaromír Kallista

Recuerdo muy bien esta cinta (Lekce Faust en su idioma original), al verla a los 17 años en un ciclo de cine mundial en un canal de cable, y aún con el pasar del tiempo me sigue impresionando.

Jan Švankmajer, siendo un cineasta visionario, presenta el relato de Goethe fiel a su estilo surrealista y aderezado con técnicas de animación en stop-motion y con figuras de plastilina, impregnando la pantalla de sus peculiares obsesiones simbólicas como es el caso de pollos, maniquíes, huevos y grandes cantidades de comida. 

La cinta presenta de modo inusual la tentación hacia Fausto, donde Petr Cepek nos conduce por un tour de force, entrando en un estado casi de trance, donde deja de lado lo cotidiano para adentrarse sin temor alguno en lugares semejantes a los conocidos por el hombre pero dotados de propiedades mágicas, a ser poseído por fuerzas claramente nocivas y cuya raíz e influencia es claramente de carácter interno que una de tipo externo y de orígenes teológicos. 

La aceptación total de su personaje ante esta intrusión grotesca de lo fantástico se basa en una ruptura de la ‘cuarta pared’. Švankmajer establece claramente que estamos viendo ‘su versión’ de este relato épico, y que a través de las manos de un misterioso titiritero se dicta una y otra vez la entrada y salida de elementos visuales y narrativos, creando de pronto una realidad bizarra pero atractiva para el espectador, donde su última media hora sólo se puede catalogar de desafiante, en la cual colisiona un increíble mash-up teatral y literario de difícil digestión y que podría parecer para algunos off-putting.

Parte del encanto en la filmografía de Švankmajer es su apego por dotar de grandes dosis de comicidad en lo absurdo de sus obsesivamente detallados y caóticos escenarios, generando un ambiente genuino de curiosidad donde la audiencia queda cautivada desde el primer instante. 

Faust confecciona un espectáculo visual donde se abren umbrales hacia lo onírico, donde el guiñol, animaciones cuadro por cuadro y la gastronomía se ponen al servicio de la narrativa en formas inusuales, dando como resultado una atmósfera sobrenatural que reta a nuestros sentidos, tentándonos a aceptar a lo extraño como parte de la norma y como un reflejo honesto de aquellas sensaciones ocultas en la profundidad de nuestros subconscientes.

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Film Review: GoldenEye

 January 24, 2012 |  Por |  Sin comentarios

GoldenEye | Reino Unido, 1995
Dirigida por Martin Campbell
Libreto cinematográfico por Michael France, Jeffrey Caine, Kevin Wade y Bruce Feirstein, basado en una historia escrita por Michael France
Reparto: Pierce Brosnan, Sean Bean, Izabella Scorupco, Famke Janssen, Judi Dench, Alan Cumming, Joe Don Baker, Robbie Coltrane y Gottfried John
Cinematografía por Phil Meheux
Musicalización por Éric Serra
Tema original por Bono y The Edge; interpretado por Tina Turner
Edición por Terry Rawlings
Producida por Albert R. Broccoli, Michael G. Wilson y Barbara Broccoli
Distribuida por United Artists

Martin Campbell ha llevado una carrera cinematográfica con altas y bajas. Sin embargo, al hablar de James Bond en el cine, su nombre y trabajo es mención obligada.

Con GoldenEye, de 1995, y Casino Royale en 2006, Campbell ofrece a dos generaciones de cinéfilos dos productos de altísima calidad y entretenimiento asegurado. Dos cintas que en sus manos elevan a alturas insospechadas dos libretos cinematográficos que tienen la gran responsabilidad de relanzar una franquicia cuyo contenido repleto de intriga, acción de alto octanaje, picardía, inuendo, caracterización e introspección es venerada por fanáticos de todas las edades.

Hands down, From Russia with Love is the BEST Bond film. Ever. Pero GoldenEye le sigue de cerca…

Y le sigue de cerca porque su material es tan vasto y tan emocionante, lleno de giros en la trama, experiencias y momentos de desarrollo de personajes muy importantes. Es en esta aventura donde por vez primera se analiza de cerca e incisivamente el papel de James Bond en su mundo de ficción. Incluso en las entregas de la saga protagonizadas por Sean Connery todo el contexto histórico a través del cual se desarrollan sus misiones pasa a segundo plano para ser mesmerizados por las imágenes y situaciones por las que se tiene que abrir paso. El carisma de Connery y el peligro tan novedoso que se presenta para la audiencia supera sobremanera a los eventos que le dan forma a sus travesías a lo largo del mundo.

GoldenEye, por su parte, introduce un character arc donde se establece y reafirma ante el público la relevancia de este súper espía como un ícono del cine. Si bien los largometrajes previos estelarizados por Timothy Dalton (The Living Daylights, Licence to Kill) reflejan un apego notable a la naturaleza emocional básica del personaje creado por Ian Fleming, el Bond encarnado por Pierce Brosnan es completamente distinto, con un entendimiento claro de su posición en un mundo cuyas fronteras empiezan a abrirse y lo que se requiere para sobrevivir dentro de él. Distante y reflexivo cuando se necesita, pero con convicción y pasión en los momentos importantes, el impacto de Brosnan es inmediato.

A pesar de que GoldenEye respeta la esencia narrativa de la saga (con dosis esparcidas de comedia sexual y humor disparatado que en ningún momento van en detrimento de su calidad como producto final), ésta vez se presenta un insight importante a través de los ojos de las mujeres de Bond, cuya figura pasaba anteriormente a segundo plano. La transición otorgada por Judy Dench al personaje de M (un rol hasta ese momento 100% masculino) es uno de sus puntos finos, donde su ya legendaria frase donde cataloga a Bond como “a sexist, misogynist dinosaur, a relic of the Cold War” agrega capas de interpretación muy profundas y que de igual forma establece esta apertura del mundo a situaciones en las cuales Bond parecería no encajar jamás, siendo un personaje fílmico concebido como un macho alfa en una zona de confort basada en el sexo y la violencia. Esta misma apertura se le brinda, aunque en menor medida, al personaje de Natalya Simonova (Izabella Scorupco), cuya renuencia a abandonar su humanidad tras sucesos traumáticos y de gran crueldad a lo largo de la película le dan una posición envidiable para juzgar con derecho a Bond, ofreciendo al público más contenido dramático a diseccionar.

Otro punto importante dentro de GoldenEye es que también es una historia basada en el pasado y de cómo ese pasado debe ser dejado atrás por el protagonista. La misión de Bond de detener la vendetta de Alec Trevelyan (Sean Bean) implica también para él la posibilidad de abandonar a un mundo paranoico y de intriga internacional, donde el resentimiento causado por las acciones de generaciones previas definen un camino de odio y sacrificio de nuestros sueños. No cabe duda que las mejores cintas de Bond son aquellas donde los villanos forman un contrapunto de interés, y en el caso de Trevelyan se logra de forma efectiva.

También el rol de Famke Janssen como la sádica Xenia Onatopp se posiciona en lo más alto de todas las femme fatales que han engalanado a cada entrega de esta serie (aunque el sitio de privilegio lo tiene aún la inolvidable Lotte Lenya como la despiadada Rosa Klebb en From Russia…), combinando elementos de carácter psicosexual y ultraviolencia que representa un reto muy ingenioso y una versión torcida del propio Bond.

Este film logra adelantos importantes en efectos visuales, aunque lamentablemente el paso del tiempo les ha cobrado factura, perdiendo su punch considerablemente. Esta realización sale muy bien librada con stunts impresionantes y definitivos dentro de las películas de Bond. Desafortunadamente, la posterior evolución de la franquicia con Brosnan en el protagónico más que seguir este estándar fue basándose más y más en el exceso.

Otro de los puntos fuertes es su estructura narrativa, la cual presenta en su primera mitad un setup grandioso (incluyendo una de las escenas de acción más espectaculares que se han filmado dentro del cine), definiendo claramente los traumas que perseguirán a Bond a lo largo de este relato, pasando por una demostración muy efectiva del coolness que proyecta el personaje, incluyendo además un sentido desarrollo a la personalidad de Natalya, la cual ninguna otra cinta dentro de la saga había logrado potenciar para una Chica Bond. Posteriormente, se deconstruye el mito de Bond para posicionarlo en el incierto umbral del siglo XXI, cercano a la globalización y dominio de la mentalidad capitalista tras el derrumbe del bloque comunista europeo, donde longevas organizaciones gubernamentales de ultraespionaje son reemplazadas por cárteles criminales sin escrúpulos cuyas agendas más ambiciosas incluyen tomar al mundo como rehén en base a los avances de la tecnología en la moderna sociedad de consumo.

No podríamos dejar de mencionar el opening que acompaña a la película (una extraordinaria tradición que inició desde su segundo film, From Russia with Love, en 1963), y cuya estética visual refuerza esta idea de un planeta Tierra en transición socio-política, pero igualmente peligroso y mortífero para Bond. La inolvidable letra del tema “GoldenEye” bajo la voz de Tina Turner nos trae a la mente la temática del odio enconado y una meticulosa venganza que se teje desde las sombras, y que amenaza al súper espía en todo momento, con acordes selectos que evocan a la legendaria música que ha acompañado a esta serie, y que le han impreso un sello característico de emoción y suspenso propios de su género.

Más que una descarga de electroshock, GoldenEye es la entrega fílmica que justifica a la audiencia contemporánea la necesidad de contar con una franquicia de la importancia y lustre como la de James Bond. Esta cinta demuestra la intención de reinventarse a sí misma – destilando sutilmente mas no explotando ad nauseum sus fórmulas — y adaptar a su personaje con el fin de ofrecer entretenimiento acorde a la actualidad mundial, siendo éste el esfuerzo actoral más sobresaliente de Pierce Brosnan en sus 7 años de interpretar al espía de ficción más famoso del mundo.

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